Pasar al contenido principal
Jueves, 06 Febrero 2020

¿Qué sabemos del brote de un nuevo coronavirus iniciado en China?

Por Maldita Ciencia

Algunas preguntas y respuestas para entender lo que está pasando en el mundo con el coronavirus de Wuhan.

Este artículo fue publicado originalmente por Maldita Ciencia de Maldita.es el 3 de febrero de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

¿Qué es un coronavirus?

Como su nombre indica, es un tipo de virus con una especie de 'corona' a su alrededor. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es una gran familia de virus que causan enfermedades que van desde el resfriado común hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV). En el caso actual, se trata de una nueva cepa nunca identificada en humanos (2019-nCoV).

¿A qué países afecta?

Además del caso de España, de momento China, Tailandia, Taiwán, Malasia, Singapur, Corea del Sur, Japón, Vietnam, Nepal, Sri Lanka, Camboya, Emiratos Árabes Unidos, Filipinas, India, Australia, Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Finlandia, Italia, Rusia, Bélgica y Reino Unido han detectado personas infectadas en sus territorios según datos del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC). La inmensa mayoría de los infectados están en China.

 

Aunque el 23 de enero la OMS consideró que era pronto para declarar el brote del coronavirus como una emergencia sanitaria internacional, finalmente el organismo ha decidido declarar este brote de coronavirus como emergencia sanitaria de preocupación internacional en su reunión del 30 de enero.

¿Cuándo y dónde se origina?

El 31 de diciembre de 2019 las autoridades sanitarias chinas informaron a la OMS de casos de neumonía de origen desconocido en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, en la zona central meridional de China. Wuhan tiene más de 7 millones de habitantes y es la octava ciudad más poblada de China.

Se ha identificado el origen del brote en un mercado de marisco, pescado y animales vivos en Wuhan, que fue cerrado por las autoridades el 1 de enero de 2020. El inicio de los síntomas fue el 8 de diciembre de 2019: fiebre, tos seca, disnea y hallazgos radiológicos de infiltrados pulmonares bilaterales, según el Ministerio de Sanidad de España. Con los datos disponibles hay evidencia de que se ha producido transmisión persona-persona.

¿Cuáles son los síntomas y cómo evitar su propagación?

Los signos de infección por coronavirus son síntomas respiratorios, fiebre, tos, falta de aliento y dificultades respiratorias. En casos más graves, la infección puede causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal y puede acabar en muerte, según la OMS.

Las recomendaciones estándar de este organismo para evitar la propagación de enfermedades se basan en la higiene de manos y respiratoria así como en la seguridad alimentaria:

  • Limpiar frecuentemente las manos utilizando un desinfectante para manos a base de alcohol o agua y jabón.
  • Al toser y estornudar, cubrirse la boca y la nariz con el codo doblado o con un pañuelo de papel. Tirar el pañuelo de papel inmediatamente y lávese las manos.
  • Evitar el contacto cercano con cualquier persona que tenga fiebre y tos.
  • Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque atención médica a tiempo y comparta con el personal sanitario su historial de viajes.
  • Cuando visite mercados de animales vivos en áreas que actualmente experimentan casos del nuevo tipo de coronavirus, evite el contacto directo y sin protección con animales vivos y superficies en contacto con animales.
  • Se debe evitar el consumo de productos de origen animal crudos o poco cocinados. La carne, la leche o los órganos de origen animal crudos deberán manipularse con cuidado para evitar la contaminación cruzada con alimentos no cocinados, de conformidad con las buenas prácticas de inocuidad de los alimentos.

El mercado afectado inicialmente era mayorista, por lo que no se prevé que pueda haber sido visitado por extranjeros, siempre según el Ministerio de Sanidad español. "Además, este mercado ha sido clausurado como parte de las actividades de control del brote", recalca. 

Por último, teniendo en cuenta los controles realizados por las autoridades sanitarias chinas, el riesgo de introducción en nuestro país en este momento se considera muy bajo. "El impacto para la salud pública, en caso de detectar un caso importado en nuestro país se considera muy bajo dado que, la transmisión persona a persona del virus parece que es limitada y se asocia a un contacto estrecho", aclara el ministerio. 

¿Cuántas personas han sido afectadas?

4 de febrero, el ECDC informa que desde el inicio del brote se han registrado 20.626 casos confirmados, en su gran mayoría, en China. En cuanto al número de fallecidos, se sitúa en 427 personas, todas de ellas salvo una en China y 414 de las muertes ocurridas en la provincia de Hubei, origen del brote. 

¿Cuál es la mortalidad de este virus?

Según el Ministerio de Sanidad español, la tasa de letalidad (muertos entre infectados) de este coronavirus es del 2,1% (con los datos de mortalidad del 3 de febrero). La epidemia de SARS provocó la muerte de 800 personas, con una tasa de mortalidad de en torno al 10%. "El MERS ha infectado cerca de 2.500 personas con más de 850 casos fatales con una mortalidad del 35%", explican desde Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

Viernes, 14 Febrero 2020

Explicador: ¿Cuándo aplica la legítima defensa en Colombia?

Por José Felipe Sarmiento

Una persona acusada de cometer un delito puede quedar libre de responsabilidad si se acoge a esta figura. Pero el Código Penal tiene unas condiciones que hay que analizar en contexto.

Cada tanto aparece un crimen mediático que pone a la opinión pública a discutir sobre la legítima defensa. ¿Se vale asesinar a un ladrón en medio de un atraco? ¿Es correcto condenar a una mujer que agrede a su marido después de años de violencia de género por parte de él? ¿Qué pasa si un secuestrado se arma y hiere a sus captores para poder escapar del cautiverio?

En este explicador, Colombiacheck le cuenta cómo funciona esa figura jurídica tan debatida.

¿Qué es la legítima defensa?

En el Código Penal, la legítima defensa es la sexta entre 12 posibles razones para la ausencia de responsabilidad penal. En términos sencillos, “esto significa que su conducta delictiva está justificada si se cumple con ciertas condiciones”, explica la penalista María Camila Correa Flórez, que tiene un doctorado en Derecho y Ciencias Políticas con una tesis sobre su aplicación en contextos de violencia de género intrafamiliar. O sea que sí delinquió pero no fue su culpa. En este caso, porque lo atacaron primero.

El fundamento teórico es la autoprotección, como señaló el abogado y criminólogo David Matiz Pinilla en un artículo para el portal Ámbito Jurídico, con base en el autor alemán Kristian Kühl. No es un invento colombiano sino un principio del derecho con una larga historia. “En todas las tradiciones romanogermánicas, como la nuestra, funciona más o menos igual y en el common law [de origen anglosajón] existe la defensa propia, que tiene algunas variantes pero también es similar”, amplía Correa.

¿Cuándo aplica?

Lo que dice la ley es que esto aplica cuando “se obre por la necesidad de defender un derecho propio o ajeno contra injusta agresión actual o inminente, siempre que la defensa sea proporcionada a la agresión”. Además, se presume en particular cuando una persona “rechaza al extraño que, indebidamente, intente penetrar o haya penetrado a su habitación o dependencias inmediatas”.

Mejor dicho, no basta con estarse defendiendo. Hay unos requisitos más específicos que la Corte Suprema de Justicia, en particular su sala de casación penal, ha ido puliendo en sus decisiones. Matiz los enumeró así:

(i) que exista una agresión ilegítima o antijurídica que genere peligro al interés protegido legalmente; (ii) el ataque ha de ser actual o inminente, esto es, que se haya iniciado o, sin duda alguna, vaya a comenzar y aún haya posibilidad de protegerlo; (iii) la defensa debe ser necesaria para impedir que el ataque se haga efectivo; (iv) la entidad de la defensa debe ser proporcionada cualitativa y cuantitativamente respecto de la respuesta y los medios utilizados, y (v) la agresión no ha de ser intencional o provocada.

En español, los dos primeros elementos que debe haber para que se configure legítima defensa tienen que ver, por supuesto, con que haya un ataque antes. Por un lado, este debe debe ser injusto o contrario a la ley, por ejemplo, con el fin de cometer un delito contra la persona. Por el otro, lo de “actual o inminente” quiere decir que lo deben estar agrediendo en ese preciso momento o que es evidente que eso está por suceder.

“Esto también incluye agresiones que se extienden en el tiempo, como el secuestro”, agrega Correa Flórez. Quien es víctima de este delito, que puede durar años, puede defenderse de él en cualquier momento porque es una situación continua.

Pero la otra mitad de los requisitos aclara que la persona atacada tampoco se puede defender de cualquier forma. La proporcionalidad es un asunto clave y hace parte de un componente más amplio, que técnicamente se llama la necesidad racional de la acción. Según la académica, esto se entiende como que “realmente sea necesario lesionar o matar al agresor”.

Una explicación en el portal de la firma de abogados Colombia Legal Corporation lo pone en términos de que el ciudadano “no puede, en ningún caso, pasar de ser agredido a ser agresor”. Pero ahí hay muchos matices. “Lo que ha dicho la Corte Suprema en repetidas ocasiones es que ese análisis debe hacerse en contexto y que no se puede llegar a conclusiones generales de que debe ser pistola contra pistola y cuchillo contra cuchillo”, explica Correa.

Es decir, el tercer punto no hace referencia solo al arma utilizada, que es el ejemplo clásico. Entran otros factores alrededor de la situación. Precisamente la mencionada tesis doctoral de la penalista plantea que, en ciertas circunstancias, una mujer víctima de violencia doméstica de género que mata a su agresor, incluso si no hay confrontación, puede acogerse a la figura de legítima defensa:

La acción defensiva de la mujer es necesaria porque no tenía otros medios menos lesivos para defenderse sin ponerse a ella misma en peligro, y porque su acción defensiva es racionalmente proporcional. En primer lugar, por el mismo tipo de agresión, la mujer se encuentra privada de su libertad tras unos barrotes invisibles; es el mismo tirano, a través de la agresión, el que le impide recurrir a otros medios. Los denominados “otros medios” constituyen un acto de rebelión contra el tirano que puede desencadenar su furia, y la mujer, debido a que conoce el comportamiento de su agresor, sabe que puede poner en riesgo su vida si recurre a ellos. Además, el medio defensivo es proporcional, en el sentido de racionalmente necesario, en el contexto en el que tienen lugar los hechos. Es decir, en el marco de una relación de tiranía, donde el agresor le bloquea todas las posibilidades de salvación por medio de la misma agresión, matar a éste en una situación sin confrontación resulta racionalmente necesario.

La cuarta y última condición para la legítima defensa va dirigida a la voluntad de quien se defiende. ¿Cómo así? “Básicamente, que la persona de verdad esté pensando en defenderse y no haya sido quien provocó la agresión en su contra para después responder”, resume la profesora. Ejemplo clásico de lo que no se vale: la riña de borrachos que empieza porque uno insulta al otro para que este le pegue y luego “defenderse”. Esto excluye también los actos de venganza, por ejemplo. Pero, de nuevo, cada caso requiere de un análisis complejo que es tarea de la justicia.

¿Qué se defiende?

Casi siempre, los ejemplos y las discusiones más airadas sobre legítima defensa giran alrededor de los delitos contra la vida. Cuando el riesgo es que maten a la persona. Pero la figura es más amplia. Por supuesto, la agresión puede ser un robo, un delito sexual o un secuestro, como ya se dijo. Pero la situación debe pasar por el análisis de los mismos elementos para determinar si se justifica o no la conducta de la víctima o si excede los límites de la ausencia de responsabilidad y, por tanto, puede ser condenada.

Otro ejemplo: el atracador que es atacado por su víctima cuando ya está huyendo con los objetos robados. Si la persona le dispara por la espalda, es más probable que sea considerada como una respuesta desproporcionada que si lo persigue y lo empuja para quitarle lo que se robó. En el primer escenario, dado que la agresión contra la vida ya pasó (no es actual), usar un arma de fuego sería innecesario. En el segundo, estaría actuando en defensa de su patrimonio y podría ser válido para la causal.

Aquí también entra la segunda parte sobre el extraño que entra a una casa. Si quien vive allí lo ataca, se presume que lo hizo en legítima defensa porque la sola presencia de alguien sin permiso en la propiedad se toma como una agresión. “Eso pasó en Medellín hace unos años, cuando una persona atacó a alguien que entró a su casa de noche y luego resultó ser un conocido, pero se le reconoció la legítima defensa”, recuerda Correa.

En cualquier caso, hay muchos factores en juego. Por eso Correa insiste en la importancia del análisis contextual. La legítima defensa no es ni tan amplia ni tan estrecha como la presentan en algunos juicios de 280 caracteres. Esperamos que este explicador sirva para comprender mejor los grises de la norma.