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Viernes, 05 Agosto 2022

Sacerdotes no fundaron el ELN: Mentiras y verdades sobre la Teología de la Liberación

Por Nicolás Sánchez Arévalo, especial para Colombiacheck

Aunque algunas figuras de derecha han intentado relacionar el nacimiento de esa guerrilla con esa corriente religiosa, la historia es diferente. Un breve explicador sobre lo que es y lo que no es la Teología de la Liberación.

Opinadores de derecha han intentado desacreditar los hallazgos contenidos en los informes de la Comisión de la Verdad atacando al presidente de esa entidad, el padre Francisco de Roux, por su antigua simpatía con la Teología de la Liberación (TdL). 

Por ejemplo, María del Rosario Vargas, una tuitera de derecha, afirmó en entrevista con el exministro de Justicia Fernando Londoño que el religioso “por supuesto es admirador del ELN, de varios guerrilleros del ELN, debido a que él sostiene la línea ideológica de la Teología de la Liberación, esa corriente marxista que infiltró la Iglesia Católica”.

Por su parte, la senadora María Fernanda Cabal, en una entrevista con La W, aseguró: “El ELN es el brazo armado de la Teología de la Liberación”. Luego, dijo que el padre de Roux “se encarga de crear la plataforma doctrinaria para torcer la verdad y engañar a las nuevas generaciones”. Según la parlamentaria esa guerrilla surgió “en los seminarios”.

Por la magnitud de los señalamientos se hace importante aclarar qué es y qué no es la TdL, así como apartes de la historia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) con los que pretenden vincular la organización armada con esa corriente.

¿Qué es la Teología de la Liberación?

Es una corriente de pensamiento latinoamericana que surgió a finales de los 60 y principios de los 70. Para esa época, América Latina vivía rupturas históricas. La Revolución Cubana, al mando de Fidel Castro, había derrocado al dictador Fulgencio Batista el 1 de enero de 1959 y las ideas revolucionarias pululaban entre estudiantes, obreros y religiosos.

“El movimiento estudiantil cristiano, desde la Revolución Cubana de 1959 se venía radicalizando”, enfatizó uno de los grandes estudiosos de la TdL y cocreador de esta corriente, el profesor argentino Enrique Dussel, en su libro titulado ‘Teología de la Liberación’. “La cuestión "fe y política" se torna central. El cristiano no asume ya posiciones reformistas (de la Democracia Cristiana), sino revolucionarias”, complementó.

En ese marco, un evento sucedido en Colombia generó gran conmoción. El 15 de febrero de 1966 murió en combate el sacerdote Camilo Torres Restrepo, quien se había enrolado al ELN. “La muerte de Camilo impactó profundamente el clero latinoamericano y se proyectó a Europa en el núcleo de sacerdotes que encontraban en el Evangelio justificación a su compromiso y práctica social con los sectores obreros y marginados”, escribió el profesor e investigador Carlos Medina Gallego en su libro ‘Ejército de Liberación Nacional: Historia de las ideas políticas (1958-2018)’.

A esos dos hechos se sumaron la encíclica papal Populorum Progressio del Papa Pablo VI (26 de marzo de 1967), la reunión de Obispos Latinoaméricanos en Medellín (24 de agosto- 6 de septiembre de 1968) y las reuniones de Golconda (julio y diciembre de 1968). “Golconda fue un movimiento de cristianismo revolucionario que involucró a sacerdotes, religiosas y sectores del laicado, en diálogo con marxistas, con un interés de precisar el papel de la Iglesia católica en la lucha por el cambio social”, explicó Miguel Estupiñán, periodista especializado en religión y derechos humanos.

“La cuestión se situaba, exactamente, en la intersección de la fe y la política; o mejor: de la pérdida de la fe ante una praxis de acción política revolucionaria. Había que "crear" una teología que respondiera desde la tradición de la fe y como parte de la Iglesia a ese requerimiento histórico”, explicó Enrique Dussel (página 104, Teología de la Liberación) sobre el momento que estaba viviendo la teología latinoamericana. Algunos religiosos urgían dialogar con posturas que les permitieran encontrar un sustento teológico a sus acciones en favor de los marginados.

Fue así como empezaron a darse una serie de obras que fueron fundamentales para el desarrollo de la TdL. Dussel destacó, entre otros, Marx y la Biblia de Porfirio Miranda (1969), Teología de la Liberación: una evaluación prospectiva de Hugo Assmann (1969) y una serie de ensayos en revistas que empezaron a difundir esas ideas en América Latina, así como simposios en diferentes universidades.

Pero fue la obra ‘Teología de la Liberación’, escrita por el sacerdote dominico Gustavo Gutiérrez y publicada en Lima (Perú), en 1971, la que marcó la constitución de la TdL.

Fernando Torres, teólogo, educador de la Corporación Kairos Educativo y estudioso de la TdL hace 30 años resumió esa corriente como “una expresión del cristianismo en América Latina en solidaridad con los sectores sociales empobrecidos, discriminados, victimizados por violencias diversas”.

¿La Teología de la Liberación es marxista?

Uno de los señalamientos que le han hecho Cabal y Vargas a la TdL es que es una corriente marxista. Karl Marx fue un pensador alemán, cuyas ideas filosóficas, políticas y económicas todavía suscitan debates y fueron determinantes en la historia del mundo en el Siglo XX. Su obra más conocida es El Capital, en la cual crítica la economía capitalista.

Uno de los antecedentes importantes para el surgimiento de la TdL se dio en Europa. En ese continente, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se empezaron a gestar iniciativas religiosas con intereses en explorar el marxismo: “Surgió el movimiento de los "curas obreros" con el fin de evangelizar el mundo del trabajo y el movimiento sindical, ahí surge el diálogo cristianismo-marxismo de una manera seria, juiciosa y respetuosa”, contó Torres.

El marxismo sí es una herramienta de análisis de la realidad social de la que se ha valido la TdL. Pero, no es algo que se pueda afirmar con ligereza porque no todos los postulados de Marx fueron acogidos. “De los posibles marxismos, en primer lugar, hay una unánime negación del materialismo dialéctico. Ningún teólogo de la liberación acepta el materialismo de Engels en la Dialéctica de la naturaleza o de Lenin, Bujarin o Stalin en cuanto “filosofía”. A Marx se lo acepta y asume en cuanto crítico social”, explicó Dussel en su ensayo ‘Teología de la Liberación y Marxismo’ publicado en la revista Cuadernos Americanos (Noviembre-Diciembre 1988).

Incluso, dentro de la TdL hubo figuras que se apartaron del marxismo, por ejemplo, el teólogo jesuita Juan Carlos Scannone y el sacerdote Lucio Gera.

Acoger postulados del marxismo le ha valido a la TdL la animadversión de sectores de la Iglesia. Un ejemplo es la “Instrucción sobre algunos aspectos de la Teología de la Liberación”, firmada por el cardenal Joseph Ratzinger (quien luego sería el Papa Benedicto XVI) y por Alberto Bovone. 

En ese documento, publicado el 6 de agosto de 1984, se lee: “Recordemos que el ateísmo y la negación de la persona humana, de su libertad y de sus derechos, están en el centro de la concepción marxista. Esta contiene pues errores que amenazan directamente las verdades de la fe sobre el destino eterno de las personas”. También es conocido que el Papa Juan Pablo II se oponía a la TdL.

“La TdL denuncia el sistema que produce pobreza, desigualdad social, discriminación, depredación del medio ambiente como sistemas contrarios al querer de Dios, además, lo califica como "violencia institucionalizada" y opta por los pobres y sus causas, lo que lleva a confrontar la estructura eclesial ligada al poder”, explicó el profesor Torres sobre la malquerencia de algunos sectores dentro de la Iglesia.

Hay que dejar claro que el artículo 20 de la Constitución política colombiana y el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos protegen el derecho a la libertad de pensamiento, por lo tanto, el marxismo es una corriente ideológica legal.

El ELN no nació de la Teología de la Liberación

La versión que difunde la senadora Cabal sobre el surgimiento del ELN contrasta con la verdad. Según ella en la finca Golconda, del municipio de Viotá (Cundinamarca), “se pactó el nacimiento oficial del ELN”.

Como vimos, Golconda es un antecedente del surgimiento de la TdL. Por eso, es importante aclarar ese punto. Darío Villamizar, politólogo, investigador y autor del libro ‘Las guerrillas en Colombia’, recordó que el surgimiento del ELN se dio en Cuba. “En 1962 un grupo de estudiantes colombianos viajó becado a Cuba a recibir educación y por circunstancias propias de lo que era el bloqueo en ese momento, algunos pidieron entrenamiento (…) los cubanos dieron entrenamiento y formaron allá a esos jóvenes, que no pasaban de ser 10 o 12, entre ellos los hermanos Vásquez Castaño. Formaron la Brigada Proliberación Nacional José Antonio Galán que fue el antecedente inmediato del ELN”, aclaró el académico.

Esos hechos también los expone Medina Gallego en su libro ‘Ejército de Liberación Nacional: Historia de las ideas políticas (1958-2018)’. Este último investigador agregó que la primera zona en donde se instaló un foco del ELN fue en San Vicente de Chucurí (Santander), en 1963. La primera marcha de esa guerrilla se dio el 4 de julio de 1964 en ese mismo municipio y contaban con 18 personas.

Teniendo en cuenta que la primera reunión de Golconda se adelantó en julio de 1968 y la segunda en diciembre de ese mismo año, es falso que en esos encuentros se pactó el nacimiento del ELN.

Lo que sí es cierto es que tres asistentes a Golconda se unieron al ELN. Según aseguró Pablo Beltrán, máximo comandante de esa guerrilla, los sacerdotes españoles Domingo Laín, Manuel Pérez, José Antonio Jiménez estuvieron en Viotá y luego, en octubre de 1969, se incorporaron a las filas. Esa versión de Beltrán es contrastada por Torres, quien confirma que Laín sí estuvo en Golconda, pero dice que en sus investigaciones sobre esas reuniones no ha encontrado pruebas de que Manuel Pérez y Antonio Jímenez también.

Muchos integrantes de Golconda rechazaron la violencia. Un ejemplo es el obispo de Buenaventura (Valle del Cauca) Gerardo Valencia Cano, quien siempre se mostró escéptico de la lucha armada. Otro ejemplo es el de René García, sacerdote y uno de los fundadores del Colectivo Golconda que nunca militó en organizaciones armadas.

Los expertos también contradicen la afirmación de Cabal según la cual “el ELN es el brazo armado de la Teología de la Liberación”. “Son excepciones que asumieron la lucha armada. Toda la obra del padre Gustavo Gutiérrez o de la biblista Elsa Tamez, dos de las expresiones más reconocidas, él católico y ella protestante, abogan por cristianismos comprometidos con los pobres, las mujeres, los indígenas, los habitantes de la calle creando comunidades de base para animar la vida, la fe, la esperanza, la lucha social y política”, explicó Torres.

Incluso, el teólogo explicó que hubo tensiones con intentos del Eln de “infiltrar y hegemonizar” la corriente de la TdL en Colombia. “Cuando Manuel Pérez llegó a la comandancia general, en los años 80, impulsó la estrategia de ganar el mayor número de curas, monjas y laicos a la causa armada. La manera de hacerlo fue por cooptación personal y por la creación de un grupo al que llamaron "constructores" para elaborar teología que justificara y alimentara la lucha armada, a la que llamaron "Teología de la guerra"... Fundamentalismo religioso a favor de la insurrección”. Torres agregó que esto fue repudiado por una gran mayoría y acogido por otros, lo que generó una división.

Por su parte, Villamizar dijo que “cientos y cientos de religiosas y de sacerdotes que estaban vinculados a la Teología de la Liberación no participaron en ninguna organización político-revolucionaria o político-guerrillera, su compromiso desde el trabajo barrial, desde el trabajo en su parroquia, desde el trabajo con campesinos, era el compromiso que ellos consideraban la forma de realización del cristianismo”.

Con esas claridades también resulta espuria la conclusión de Vargas señalando al padre de Roux: “Por supuesto es admirador del ELN, de varios guerrilleros del ELN, debido a que él sostiene la línea ideológica de la Teología de la Liberación, esa corriente marxista que infiltró la Iglesia Católica”. Aunque hubo personas que creían en la TdL y terminaron en las filas de esa guerrilla, no se puede afirmar que quienes creen en la TdL son admiradores de ese grupo subversivo.

Incluso, en una entrevista con El Tiempo, el sacerdote enfatizó su postura narrando una charla que dio ante militares: “Les hablé sobre la teología de la liberación. Les dije que me gusta porque nos pone al lado de los pobres en este país tan desigual, pero que no comparto las posiciones de la teología de la liberación que defienden la lucha armada para buscar la justicia”.

La estigmatización de la TdL en Colombia ha terminado en hechos de violencia. La Mesa Ecuménica por la Paz entregó un informe a la Comisión de la Verdad en el que documentó 48 casos de violencia (42 asesinatos) contra integrantes de comunidades religiosas. “Las acciones que realizaban como dinamizadores del cambio social y cultural a la luz de las lecturas del Evangelio, dan explicación en gran medida de las causas que desataron los hechos victimizantes a los que fueron sometidos”, puntualiza el documento.

Los intentos por desacreditar el trabajo del sacerdote Francisco de Roux y de la Comisión de la Verdad mezclan información cierta con datos falsos. Por eso, saber en qué consiste la TdL y cuál fue la verdadera historia del nacimiento del ELN le puede evitar caer en intentos de desinformación. 

Viernes, 12 Agosto 2022

El informe final sí habla de los crímenes cometidos por el M-19

Por Pilar Puentes Espinosa, especial para Colombiacheck

En varios de los capítulos del informe de la Comisión de la Verdad se detallan las responsabilidades atribuidas a esa guerrilla. En profundidad se abordan casos como la toma al Palacio de Justicia, los secuestros y el crimen de José Raquel Mercado, entre otros.

Aunque algunos en redes sociales hayan dicho que el Informe Final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad no investigó la violación de derechos humanos por parte de la guerrilla del M-19, el documento muestra una historia diferente. Colombiacheck le explica que dijo la entidad sobre esta guerrilla: 

Desde que se conocieron los primeros tomos del Informe Final se ha señalado a la Comisión de la Verdad de no incluir a la guerrilla urbana del M-19 en el relato, como lo muestra una cuenta en Twitter, llamada ‘Fennix’,  con más de 19,425   seguidores al trinar que: “Una historia donde el ejército es el malo y el M-19 los salvadores”.  Otra cuenta se le sumó la discusión al trinar que “por qué no se habla de los delitos cometidos por el M-19”. 

El tomo de Hallazgos y Recomendaciones abre sus primeras páginas con un recorrido narrativo sobre el conflicto, en el que la primera mención a la guerrilla se da al  referirse al proyecto paramilitar que se configuró a través del movimiento Muerte a los Secuestradores (MÁS), que sucede tras el secuestro de Martha Nieves Ochoa, hermana de miembros del Cartel de Medellín, por parte de la guerrilla del M-19. Un hecho que marca el entramado de fuerzas del Estado con grupos armados ilegales. 

En el capítulo sobre Violaciones de Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario, de este mismo tomo, evidencia que el secuestro durante la década de los setenta estuvo sobre todo perpetrado por el M-19. Para la Comisión, el secuestro  fue una estrategia de las guerrillas como factor económico y político. “El primero era una de sus fuentes financieras más importantes y, el segundo, buscaba lograr objetivos que favorecieran su poder de negociación, coacción o confrontación”, se lee en la página 162. 

Como lo explicó la Comisión,  “fue una práctica intencional y extendida en la que el desprecio por la vida y el sufrimiento de las víctimas y sus familias revelaba el grado de deshumanización del conflicto armado colombiano”. 

En el tomo Hasta la guerra tiene límites, que abarca la violaciones al DIH, retoma uno de los casos más sonados que perpetró el M-19. Entre febrero y abril de 1976 secuestró y asesinó al sindicalista de la Confederación de Trabajadores de Colombia,  José Raquel Mercado

La investigación por parte de la Comisión fue indispensable los testimonios de los excombatientes de esta guerrilla. Uno de ellos dijo: “Había una aceptación de que [el secuestro] se podía y se debía hacer en el sentido en que la consecución de finanzas era un elemento estratégico, absolutamente necesario, para la lucha revolucionaria, no porque fuera revolucionario o un derecho, sino porque era una necesidad que de otra manera no se podía sustituir”, como se lee en la pagina 202. 

La Comisión de la Verdad relata lo contado por un excombatiente del M-19 que,  reconoció que en Pereira y la zona del Eje Cafetero la guerrilla se aliaba con la delincuencia común para cometer los secuestros. “Nosotros en Pereira actuábamos en alianza con la delincuencia común para que nos vendieran secuestrados”, afirmó una de las personas entrevistadas por la entidad.

Al reconocer que el M-19 fue el principal actor armado que secuestró en los setenta, también advierte que durante este tiempo existieron grupos delictivos que secuestraron y que se les atribuyó erróneamente a las guerrillas, como ocurrió con el secuestro y asesinato de Gloria Lara, sucedidos el 23 y 28 de noviembre de 1982. Colombiacheck en varias oportunidades ha chequeado que no hay suficientes evidencias para responsabilizar de este hecho al M19 o al presidente Gustavo Petro. (ver chequeo)

La Comisión hizo una investigación especial del caso del asesinato de Gloria Lara, en la que determinaron que casi 20 personas fueron acusadas, nueve personas fueron detenidas y torturadas, nueve debieron ocultarse. Todas esas personas debieron salir junto con sus familiares cercanos al exilio hace 39 años. 

En voz del comisionado Carlos Martín Beristain, “el crimen todavía sigue impune e igual que las torturas de las personas que fueron acusadas. Es un caso del que no se ha podido hablar”. La Comisión lanzó un documental titulado ‘El silencio es el hijo del miedo’, que reconstruye el caso y los avances judiciales del mismo. 

Según datos proporcionados por el Centro Nacional de Memoria Histórica a la Comisión de la Verdad, las FARC fue el grupo que más víctimas de secuestro dejó, “pero las demás guerrillas también acudieron a esta práctica e incluso el 57% de los crímenes de guerra atribuidos al M-19 fueron justamente secuestro”.

Otra de las violaciones al DIH que responsabiliza al M-19 en el Informe Final es el reclutamiento de niños, niñas y jóvenes. La Comisión resalta varios testimonios en los que se evidencia cómo esa guerrilla reclutó a varios jóvenes menores de 14 años. Uno de ellos le relató a la Comisión cómo había sido llevado por el grupo armado en Chaparral, Tolima, parte de su testimonio se encuentra en el capítulo de Hasta la guerra tiene limites, en la pagina 296. 

La toma del Palacio de Justicia 

El tomo que contiene la narrativa histórica del conflicto armado y coordinado por la comisionada, Marta Ruíz, titulado No Matarás, dedica en el capítulo ‘La Búsqueda de la democracia y la guerra (1978-1990)’ un apartado sobre lo qué pasó y la responsabilidad de la guerrilla del M-19 en la toma del Palacio de Justicia. 

Durante nueve páginas que comienzan en la 166 se describe el hecho, la respuesta del Ejército para retomar la institución de justicia y las preguntas que siguen sin resolverse. La Comisión reconoce que a la fecha no se tiene un número real de víctimas de la toma y que es indiscutible la responsabilidad del M-19. 

Tras los análisis de los testimonios de excombatientes, la Comisión determinó lo que significó para esta guerrilla la toma del Palacio, una derrota política. 

“Algunos excombatientes señalan que quedaron arrojados al «camino del desierto». Un comandante de la extinta guerrilla dijo a la Comisión de la Verdad: El Palacio de Justicia fue para nosotros un terremoto, un terremoto político, un terremoto militar y un terremoto anímico. Perdimos la fe en la victoria y cuando pierdes la fe en la victoria, le pierdes sentido a la guerra. De todas maneras fue un golpe muy duro aprender que la paz es un proceso”, se encuentra en la página 167.

Tras la reiterativa falta de avances judiciales tras la toma, el caso llegó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que condenó al Estado por la violación a la libertad personal, eecuciones extrajudiciales y desaparación forzada. El presidente en ese momento, Juan Manuel Santos, en 2015 pidió perdón en nombre del Estado y años antes el exgobernador de Nariño y excombatiente del M-19, Antonio Navarro Wolf  había hecho lo mismo en nombre de la guerrilla.

La Comisión advierte que los suceso de la toma por parte del M-19 y la retoma por las Fuerzas Armadas marcaron un punto de inflexión en el crecimiento de las desapariciones forzadas y “en la materialización de infraestructura y de grupos operativos que llevaron a cabo desapariciones en Bogotá y el país”, se explica en la página 144 del tomo Hasta la guerra tiene límites.  

Según registros de la Comisión, después de la toma del Palacio de Justicia, entre 1985 y 1988, la desaparición forzada, solo en Bogotá, alcanzó a 259 personas que el servicio de inteligencia militar señaló de ser miembros o simpatizantes de grupos guerrilleros. Además, reconoció que en los años ochenta, las guerrillas, incluida el M-19, fueron los perpetradores de varias desapariciones de civiles bajo las disputas por el control territorial y la población. 

Como legado y divulgación de los hallazgos de la Comisión de la Verdad se realizó una exposición ‘Huellas de desaparición’ junto con Forensic Architecture, en la que se muestran los casos de Urabá, el territorio Nukak y la toma del Palacio de Justicia. 

Tras revisar los tomos publicados del Informe Final, la Comisión de la Verdad si le atribuyó responsabilidad a la guerrilla del M-19 en la violación del DIH y derechos humanos. La entidad se centra en los secuestros, sus impactos en la sociedad civil y las motivaciones del grupo armado. Además, de dedicarle un espacio exclusivo en el texto final de la Comisión sobre la Toma del Palacio de Justicia.