La vereda Kuwait, en el municipio de El Retorno, Guaviare, es quizá más conocida por el pequeño peaje comunitario ubicado en una tienda debajo de un árbol al lado de la vía que llega al caserío de La Paz. Desafortunadamente, en enero de 2026, se volvió noticia por la aparición de 26 cadáveres organizados sobre esa misma vía, todos miembros de la disidencia liderada por ‘Iván Mordisco’ que opera en la zona.
Esta matanza podría ser el episodio más reciente en la confrontación entre el Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF), liderado por alias ‘Calarcá’, y el Estado Mayor Central (EMC) de ‘Mordisco’. Aunque esa disputa no es nueva, este hecho es algo sorprendente porque la intensidad de esa confrontación había disminuido: pese a las amenazas y presiones sobre las comunidades, no se habían dado enfrentamientos entre los dos grupos en los últimos seis meses. Su intensidad ha sido menor que la de confrontaciones en otros departamentos, como Norte de Santander o Cauca.
Este hecho tan sangriento deja diferentes interrogantes, al tiempo que algunos detalles importantes para entender el conflicto en esta parte de Guaviare.
Hay distintas versiones. La Fuerza Pública y reportes iniciales hablan de un combate entre miembros del EMBF y el EMC. Este último, publicó un comunicado repitiendo una versión que se movía por redes sociales y WhatsApp, en la que dicen que miembros del grupo del EMBF envenenaron a los del EMC y los asesinaron.
Pero los videos de los cadáveres generan más dudas que certezas. Todos los cuerpos tienen heridas de “tiros de gracia”, algo particularmente atípico. Aunque en un enfrentamiento un combatiente puede morir por un disparo en la cabeza, en este caso todas las víctimas murieron de la misma manera y sin impactos de bala en otras partes del cuerpo. A esto se suma que parece que todos fueron ejecutados directamente sobre la vía, sin señales visibles de combate. Este patrón indica que los integrantes del EMC no murieron en combate y que, además, habrían sido previamente despojados de sus armas, pues no parece que hubieran puesto resistencia.
Es difícil entender cómo 26 miembros de un grupo armado ilegal llegaron a estar en una situación así: sin armas y a la merced de sus asesinos. Aquí la versión del envenenamiento coge algo de fuerza, igual que otra posibilidad: que haya sido un asunto interno del grupo. Ya varios medios, citando información de inteligencia, han reportado que ‘Calarcá’ le pagó $500 millones a alias ‘Korea’, un mando medio del EMC en la zona, por la información necesaria para emboscar a los disidentes de ‘Mordisco’.
Estos problemas internos no son nuevos en el EMC en Guaviare. Por meses han rondado rumores fuertes de que algunos comandantes han “vendido” a otros por conflictos entre ellos, lo cual explicaría, según estas versiones, operaciones militares en contra de líderes del EMC que han llevado a la muerte de algunos de ellos, como alias ‘el Paisa’, ex jefe del Frente Primero, en Solano, Caquetá, en abril del 2025.
Existen ejemplos desde la creación de la disidencia incluso. Alias ‘Aldemar’, uno de los mandos medios fundadores de la disidencia -y quien operaba en el sector de Kuwait, La Paz y el río Inírida- fue capturado en febrero del 2018. Según miembros del grupo armado en ese entonces, el mismo frente le entregó la información necesaria a la Fuerza Pública para ubicarlo y detenerlo porque se robaba plata. En otro caso, en 2017, el comandante financiero —también fundador del grupo— alias ‘Danilo’, se voló del Frente Primero con alrededor de dos mil millones de pesos; se escapó del caserío de La Paz.
Pero todo cambió a finales de 2022 cuando alias ‘Frank’, comandante financiero del mismo frente, rompió con el grupo (otra vez) en La Paz. En ese momento, ‘Mordisco’ respondió violentamente y buscó atacar a ‘Frank’ donde estuviera. Luego ‘Frank’ fue capturado por las autoridades, pero escapó después de recibir casa por cárcel.
Desde entonces, ‘Mordisco’ empezó a traer nuevos comandantes al frente, la mayoría desde afuera: ‘El Paisa’ llegó en 2023 desde Caquetá y luego alias ‘Yimmy’ desde el Cauca, por ejemplo. La instrucción de ‘Mordisco’ para ellos era “poner orden”, sobre todo internamente. Esta era la prioridad, incluso por encima de mantener la relación política ya establecida con la población civil. Y cumplieron: poco después, habitantes en las áreas de operaciones de estos dos comandantes empezaron a quejarse de su maltrato e imprevisibilidad.
Esto no es para afirmar que la matanza se deba a conflictos internos de las unidades del EMC en Guaviare, sino para plantear que es otra hipótesis que tampoco se puede descartar.
La vereda Kuwait es vecina al caserío de La Paz, el pueblo más importante de este sector del río Inírida, y que es ampliamente conocido en la zona por ser un centro de operaciones de la disidencia del EMC. Los miembros del grupo a veces están uniformados y armados, y citan reuniones en el caserío, incluso con mandos importantes. Según diferentes fuentes, el mismo ‘Mordisco’ a veces pasaba por allá hace unos años. Ellos gobiernan en varios sentidos: imponen normas, resuelven diferencias entre la comunidad, ofrecen protección de enemigos externos, y regulan y participan en la economía de la coca. Ningún foráneo puede entrar sin el permiso del grupo.
El control del EMC se extiende desde La Paz hasta la vereda Kuwait, un punto clave para impedir el ingreso de la Fuerza Pública allí, lo que hace indispensable para el grupo mantener dominio sobre este territorio.
La Paz depende de la coca para su economía, aunque desde la pandemia también ha habido un aumento en la deforestación en la zona, lo cual ha significado más ganadería. Ya tiene cuatro o cinco calles destapadas, un aumento en comparación con las dos que tenía desde su fundación a comienzos de los años 90. No tiene un muelle formal construido en cemento, pero se pueden coger lanchas hacia las diferentes veredas sobre el mismo río.

Pasacalle del Frente 1 en la entrada de La Paz, 2023. Crédito: Kyle Johnson.
Si la matanza fue cometida por la gente de ‘Calarcá’, mandaría diferentes mensajes muy fuertes. Uno sería para el EMC: que el EMBF pueda acceder los sitios de su mayor control y hacer operaciones extremadamente letales.
Otro es para la población local —tanto de Guaviare como de La Paz y el río Inírida— al mostrarles que el control del EMC, basado en parte en la promesa de proteger a la población de enemigos externos, está en duda. La idea sería que los habitantes teman un cambio de “autoridad armada” y se dobleguen ante el miedo.
Estos mensajes también se mandan a través del carácter abiertamente público con el que fueron abandonados los cadáveres: organizados en la vía, para que fueran vistos y para que fueran grabados por cualquier persona que transitara por el sitio.
Entre los muertos, según reportes, está alias ‘Gerson Ramírez’. Había sido mando medio del Frente Carlos Patiño en Cauca y comandante del Frente Urías Rondón en Nariño. En un momento hizo parte de la mesa de negociación del EMC con el gobierno Petro.
La muerte de ‘Gerson’ muestra una dinámica que ha venido ocurriendo desde hace casi tres años dentro del EMC, en la que miembros del grupo armado llegan, principalmente del Cauca, a Guaviare y Meta para reforzar las estructuras en estos dos departamentos.
En general, los mandos medios del Cauca llegan a Guaviare, al sector del río Inírida y La Paz, para fortalecer el “Bloque Móvil Martín Villa” del EMC, que fue creado para enfrentar al EMBF de ‘Calarcá’. Cabe recordar la muerte de alias ‘Dumar’, jefe de este bloque y quien pertenecía al Frente Carlos Patiño, en agosto del 2025 en la vereda Nueva York, que también queda sobre el río Inírida, es vecina de La Paz y está bajo control del EMC. Esta operación militar llevó a una asonada por parte de la población civil que se volvió noticia nacional. Alias ‘Yimmy’, jefe del Frente 44 y quien opera en la misma zona, también es del Cauca.
No solo han llegado mandos medios del Cauca, sino combatientes rasos. En noviembre de 2024, la Fuerza Pública reportó la muerte de 10 disidentes en combate en Uribe, Meta, quienes se estaban moviendo del Cauca al Guaviare para apoyar al Frente Primero. Entre los 20 muertos del EMC en enfrentamientos con ‘Calarcá’ en Calamar, en enero del 2025, había jóvenes del suroccidente.
Además, en al menos dos ocasiones, una en noviembre del 2024 y otra en agosto del 2025, en retenes sobre la vía Bogotá - Villavicencio, autoridades policiales han capturado y recuperado a cuatro menores de edad en total, todos reclutados en Cauca y los dirigían hacia el Guaviare para entrar a las filas del EMC allá.
Según un testimonio recogido por la Fundación CORE -que investiga temas de conflicto armado y crimen organizado desde 2020- de una mujer jóven que escapó del Frente Franco Benavides del EMC en Nariño, existe un castigo dentro de los frentes que hacen parte del Bloque Occidental Comandante Jacobo Arenas de este grupo: ser enviado a Guaviare para hacer parte del EMC en ese departamento, porque, según sus palabras, “ahí sí la disciplina es dura”. Ella se desmovilizó precisamente para evitar ese castigo.
Esta traída de mandos y rasos del Cauca y Nariño para fortalecer las unidades del EMC en Guaviare sugiere que sus diferentes bloques cumplen con algunos criterios para considerarse un solo grupo armado, como la coordinación y apoyo militar internos; sin embargo, no ha funcionado tan bien para ‘Mordisco’ en términos de cohesión interna y fortaleza militar.
Este hecho y la disputa en Guaviare es un ejemplo del desafío que tendrá el próximo gobierno para las políticas de seguridad y paz. El presidente que llegue en agosto de 2026 tendrá que ver cómo protege a la población civil cuando los grupos armados se disputan territorios en Guaviare, Cauca, Arauca, Catatumbo, Sur del Bolívar, Antioquia, Chocó y otros.
“Fortalecer” a la Fuerza Pública o recuperar el control territorial estatal, como han propuesto varios candidatos presidenciales, son ideas generales a las que les falta mucho detalle sobre cómo lo harán y cómo se traducirán en ganancias en la situación de seguridad y de conflicto armado en el país.
La matanza de los 26 miembros del EMC también señala una dificultad que enfrenta el Estado, las comunidades y los jóvenes y niños del país: el reclutamiento. De los 26, el Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó que cuatro eran menores de edad. En enero del 2025, cuando estos dos grupos se enfrentaron por la vereda Miravalle de Calamar, murieron al menos 16 de sus integrantes, varios menores de edad y otros muy jóvenes. Datos preliminares de CORE también sugieren que la mayoría de miembros de los grupos armados se unen como menores de edad. Cómo prevenir el reclutamiento que, según innumerables denuncias en las zonas afectadas por los conflictos armados, va en aumento, será otro reto.
Los integrantes de los grupos armados tienen varias opciones: quedarse en la guerra, terminar capturados, morir en operaciones militares o disputas armadas o someterse. Esta última es la desmovilización individual para miembros de grupos armados organizados considerados criminales por el Estado: el EGC, el EMC, el EMBF, la Segunda Marquetalia, la Coordinadora Nacional - Ejército Bolivariano, y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada. Como la mayoría de sus integrantes entran como menores, es fundamental que tengan esta opción de salida de la violencia.
Al salir de la guerra, pasan al programa de atención diferencial de la Agencia de Reincorporación y Normalización (ARN), para reincorporarse a la vida civil. Pero la ARN ha recibido cortes presupuestales fuertes y las personas en este programa enfrentan diferentes retos que recaerán en el próximo gobierno.
* Director de investigaciones de la Fundación Conflict Responses - CORE.