Pasar al contenido principal
Jueves, 03 Diciembre 2020

Una máquina paramilitar intimida a Santa Marta

Por Liga Contra el Silencio

Asesinatos, amenazas a líderes sociales, narcotráfico, destierro y dominio territorial. Las estructuras que heredaron el poder de Hernán Giraldo, hoy en guerra contra el Clan del Golfo, han convertido al distrito turístico en una zona donde el miedo y el silencio presagian el regreso a épocas oscuras. 

Hacía mucho tiempo que Alejandro Llinás había superado el miedo. “A él no lo callaba nadie”, recuerda su hijo Alejandro, siete meses después del atentado. El pasado 23 de abril dos sicarios llegaron hasta su finca en la vereda Calabazo (Guachaca, Santa Marta) y le propinaron cuatro balazos.

Llinás, de 71 años, era líder social, ambientalista, socio fundador de la Junta de Acción Comunal de Calabazo parte alta y militante del partido Colombia Humana. Dicen sus amigos que amaba la naturaleza y estaba convencido de que el futuro para la humanidad implica volver al campo. En su finca quería sembrar cañandonga y aguacate; y pensaba crear una cooperativa campesina para impulsar los huertos comunitarios y promover el intercambio de productos entre los habitantes de la zona. Llinás soñaba con recorrer Cuba en bicicleta. Iba a hacerlo en junio.

En los días previos a su asesinato le escribió una carta a Carlos Caicedo, gobernador del Magdalena. En ella le informaba sobre los peajes ilegales que montaron los paramilitares en el acceso que conduce de Calabazo al Pueblito Tayrona; una práctica que se extendió a otras veredas de la Troncal del Caribe. La carta además contaba cómo estos grupos crearon una empresa de mototaxis que transportaba personas por un camino peligroso, y perturbaba la fauna y la tranquilidad de los vecinos.

En su escrito, Llinás acusaba a Parques Nacionales de permitir la caza furtiva. También denunció que las quebradas se están secando por el uso indebido del agua y le pidió a Caicedo presencia para controlar el “desorden”. Le rogó para que impidiera a “las mafias del turismo” apoderarse de esta área. Por último pidió confidencialidad, porque otra carta que llevó a la Secretaría del Interior acabó en manos de la Policía y eso, paradójicamente, lo hacía sentirse en peligro.

Hacía años que Llinás, un temerario, había cazado una pelea por el territorio y el ambiente. Pero ignoró las señales de alarma: le robaron herramientas, le mataron a un caballo, a una yegua, a un perro. Con su carta infringió una ley no escrita en Santa Marta, según la cual levantar la voz es ganarse la muerte.

Llinás denunciaba lo que todos saben y callan por miedo: en esa zona del Magdalena existe un gobierno paralelo. Mandan las Autodefensas Conquistadores de la Sierra (ACSN), conocidas también como Los Pachencas; una estructura narcoparamilitar heredera del clan de Hernán Giraldo, dueña de la zona desde fines de los ochenta, que ha mutado sin perder su esencia: asesinatos contra líderes sociales, extorsiones, despojo de tierras, apropiación de rutas y rentas del narco, control social, amenazas y dominio del territorio.

De todo esto se habla en voz baja, porque el grupo tiene ojos y oídos por toda Santa Marta y su zona rural. La Liga consultó a 31 fuentes, algunas de las cuales están en el exilio, otras amenazadas y temerosas. “Aprendimos que para sobrevivir debemos quedarnos callados”, dijo una lideresa.

Una historia de violencia

Los Pachencas son el brazo armado de la Oficina Caribe, un centro administrativo, económico y de decisión que el paramilitar Hernán Giraldo creó en 2004. Allí se reúnen los líderes de la organización, muchos de ellos hijos suyos con las decenas de niñas que violó, según una sentencia de la Sala Penal de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla, que lo califica como  “depredador sexual”.

El 3 de febrero de 2006 el bloque paramilitar Resistencia Tayrona que Giraldo comandaba a las órdenes del tenebroso Bloque Norte de ‘Jorge 40’, se acogió al proceso promovido por el entonces presidente Álvaro Uribe bajo la Ley 975 de 2005, llamada Ley de Justicia y Paz. Unos 1.166 miembros de esa organización entregaron 597 armas, 350 granadas, cuatro cohetes PG7 y 73.420 municiones, según los tribunales de Justicia y Paz.

En mayo de 2008 el gobierno de Uribe extraditó a Giraldo hacia Estados Unidos junto a otros 13 jefes paramilitares para que respondieran por cargos de narcotráfico. Desde entonces alias ‘El Patrón’ paga cárcel allá, pero su regreso a Colombia se espera a inicios de 2021, y esto ha agitado más el avispero en Santa Marta.

La desmovilización que no fue

El rearme de la Oficina Caribe y de Los Pachencas se puede explicar: mientras algunos dejaron las armas en el proceso de 2006, otros siguieron en el monte con su estructura y su modus operandi. “Fue una falsa desmovilización. Muchos mandos medios se quedaron en el territorio, se fueron reorganizando y han ido creciendo”, explica un portavoz del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz.

Los paramilitares, según la politóloga e investigadora Priscila Zúñiga, cambiaron su forma de ejercer control, con menos masacres o desapariciones forzadas. “Pero mantienen su verdadera naturaleza, que es el narco. Y aunque han sufrido golpes, tienen una gran capacidad para diversificarse y poner a otros cabecillas”, dice.

La Oficina Caribe y su brazo armado integran una red de poder en la sombra. Ellos permiten o bloquean la entrada de otros delincuentes; acaparan tierras; controlan el turismo y han impuesto su Plan de Ordenamiento Territorial, apropiándose de los mejores predios en la zona. Ellos deciden quién vende o compra lotes, y cuánto se paga por esas transacciones en las veredas de la Troncal, según dijo un investigador del conflicto que prefirió no revelar su nombre.

La Liga confirmó la existencia de los peajes ilegales denunciados por Llinás, parte del supuesto POT paramilitar. Están en Calabazo, Bahía Concha, Quebrada Valencia, Don Diego, Machete Pelao, Mendihuaca y Buritaca, entre otros. En las cabañas de esta playa era fácil que en un fin de semana acudieran entre 7.000 y 10.000 personas: una renta millonaria que en teoría recogen las Juntas de Acción Comunal.

Para subir a la Poza Encantada, entrando por Mendihuaca, hay que pagar 5.000 pesos por persona. En un cartel la Junta dice que es un “recaudo por concepto de mantenimiento y visión fundamental, basado en el ecoturismo para el cumplimiento de una función social”, amparada en la Ley 300 de 1996. Esa norma contempla la posibilidad de recaudos, pero solo a los concejos municipales con un permiso previo.

Sandra Vallejos, secretaria de Seguridad y Convivencia Ciudadana de la Alcaldía de Santa Marta, dice que desconoce la existencia de estos peajes. “No se puede hacer ningún recaudo si uno no está autorizado por la nación o el distrito. Están infringiendo la ley. Esto es enriquecimiento ilícito”, afirma. 

Algunos dueños de kioscos que ofrecen comidas en las veredas turísticas, bajo reserva por miedo, dicen que “los paramilitares” imponen los precios. Incluso envían a unas ‘encuestadoras’ que anotan cada plato vendido. Una parte del dinero pagado por los turistas va a manos de estos grupos. Pasa lo mismo con los mototaxistas, con los locales del mercado y del centro, con los negocios de los barrios más vulnerables. Casi nadie se salva de la vacuna.

Pero no es algo nuevo. Los samarios parecen acostumbrados a vivir con la extorsión y la intimidación desde los tiempos de Giraldo y sus autodefensas. El fenómeno, lejos de menguar, como se esperaba con la desmovilización del Bloque Resistencia Tayrona, se ha acentuado. Además de la exportación de cocaína, Los Pachencas vieron en el turismo, al que llaman ‘oro verde’, otro filón para explotar.

Varias alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo han advertido la grave situación que se vive en Santa Marta. La 045, de mayo de 2018, asegura que las empresas de turismo pagan a Los Pachencas 50.000 pesos por cada persona que ingresa al Parque Tayrona. Unos 750 millones de pesos al año, si se toma como referencia 2016, cuando llegaron unos 15.000 turistas.

 En principio el discurso conservacionista de Parques Nacionales no chocaba con los intereses de los paramilitares. Pero eso cambió tras la desmovilización, cuando se empezó a hablar de la “confianza inversionista” que impulsaba el expresidente Uribe. La Troncal del Caribe, que había sido una zona abandonada a su suerte, manejada por Giraldo y los suyos, comenzó a experimentar el boom del turismo.

“Los paras entendieron que ya no funcionaba matar gente, sino que había que abrirse a otros segmentos. Eso sí, bajo sus condiciones. Si alguien vende una propiedad, se impone un 10 % más para ellos”, dice el investigador del conflicto que consultó La Liga. La estrategia, explica esta fuente, busca producir cambios en el uso del suelo que sigan expandiendo sus intereses. El turismo, dice, les resulta más rentable que la coca.

En la alerta 045 de mayo de 2018, y en la 044 de octubre de 2019, se avisaba el “grave riesgo” que enfrentaba Santa Marta por la presión de Los Pachencas y otros grupos armados. Incluso se llamaba la atención sobre el peligro que corrían los funcionarios de Parques Nacionales que intentaban frenar el modelo de turismo voraz promovido por los paras en la Sierra Nevada. En enero de 2019, ocho meses después de la alerta 045, asesinaron al guardaparques Wilton Orrego.

Cualquiera que toque los intereses de Los Pachencas se convierte en objetivo militar. Como le ocurrió a Alejandro Llinás. Y como les ha ocurrido a otros  líderes asesinados o que están amenazados por defender su territorio. “La gente está pendiente del Cauca, de Nariño, de Antioquia, pero nadie parece fijarse en Santa Marta. No puede ser que yo tenga que pensar en irme a otro país para conservar mi vida”, relata una lideresa. 

La pugna por el narcotráfico

Un punto de inflexión ocurrió en 2012, cuando se desató una guerra por el control del narcotráfico entre el Clan del Golfo, una temida organización heredera de las Autodefensas Unidas de Colombia, y la Oficina Caribe. Aquel año se recuerda como uno de los más violentos en la historia reciente de Santa Marta. Se registraron 213 homicidios; una tasa de 47 por cada 100 mil habitantes, según datos de la Policía Nacional.

“Esa guerra la ganó la Oficina Caribe”, dice el investigador que entrevistó La Liga. Los años siguientes bajaron los homicidios y esto coincidió con la llegada de la coronel Sandra Vallejos (hoy secretaria de Seguridad y Convivencia Ciudadana) a la comandancia de la Policía Metropolitana de Santa Marta, entre 2014 y 2017.

Con Vallejos se pasó de más de 200 homicidios en 2012, a 80 en 2015. Fue en su comandancia que la Policía empezó a hablar de Los Pachencas como una banda que azotaba la región. Al frente estaba Jesús María Aguirre Gallego, alias ‘Pachenca’ o ‘Chucho Mercancía’, abatido en junio de 2019 y quien presuntamente estaba cerca de entregarse a las autoridades de Estados Unidos. “Eso implicaba delaciones y no lo iban a dejar ir. Circula la versión de que fue asesinado por sus propios hombres”, asegura el investigador.

La Policía Metropolitana de Santa Marta informó que ha detenido a unos 160 integrantes de Los Pachencas en la llamada ‘Operación Odín’. También cayó abatido  Deimer Patiño Giraldo, alias 80 y sobrino de Hernán, quien asumió el mando después de ‘Chucho Mercancía’. El siguiente cabecilla, alias 55 o ‘Beto Quiroga’, desmovilizado de Justicia y Paz, fue capturado en septiembre. Quiroga contaba con un esquema de seguridad de la Unidad Nacional de Protección y, según la Fiscalía, fue quien impulsó el nombre de Autodefensas Conquistadores de la Sierra.

Los golpes a Los Pachencas se han dado en medio de su guerra contra el Clan del Golfo. Una guerra particularmente perversa en la que han sido, de forma alternativa, aliados y enemigos. En ella han participado otros actores, como ‘Los Musso’ y la estructura de Elkin López, alias ‘La Silla’, supuestamente un poderoso ‘logístico’ del narco vinculado al Clan del Golfo (aunque perteneció a la Oficina Caribe). López tiene casa por cárcel en Barranquilla y espera una posible extradición a Estados Unidos, según fuentes policiales.

“Todo apunta a que este capítulo lo va a ganar el Clan del Golfo. Es una estructura transnacional con una influencia muy fuerte”, señala el investigador.

El puerto de Santa Marta, ‘la joya de la Corona’ y una plaza apetecida por el cartel mexicano de Sinaloa, es el tercero del país donde más se decomisa droga. Según la Policía Antinarcóticos, las incautaciones de cocaína han pasado de 1.839 kilos en 2016 a 5.261 en lo que va de 2020, con un pico de 9.012 kilos en 2018. En plena bahía han caído en los últimos cinco años 24.431 kilos de cocaína. Ocultan la mercancía entre los contenedores y en la carga. Los principales destinos son Bélgica, Holanda, Alemania y Jamaica.

La disputa entre Los Pachencas y el Clan del Golfo no ha dejado por fuera a los barrios más vulnerables de Santa Marta. Una lideresa contó a La Liga que el Clan tiene una campaña para reclutar jóvenes. “Les pagan 1,4 millones de pesos”, dice. Los Pachencas ofrecen una moto, un salario mínimo y un arma. Esta mujer, que intentó impulsar un plan de desarme en su barrio, vive con esquema de seguridad y bajo amenazas. “Por aquí hay mucho miedo. Estamos asistiendo a una peligrosa reconfiguración de las estructuras criminales, un retroceso total. Y no es solo Santa Marta, sino el Magdalena entero”, cuenta.

Una exhibición de fuerza

El pasado 27 de octubre circuló a través de WhatsApp un video de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra que sacudió a Santa Marta. Una docena de hombres y mujeres armados con fusiles, vestidos de camuflaje y pasamontañas, se anunció como un grupo cohesionado y con varios frentes. “Por primera vez en largos años de lucha militar nos presentamos para aclarar que no estamos diezmados ni moral, ni militarmente”, dijo el portavoz.

Las ACSN acusaron al gobernador Caicedo de supuestas reuniones con la organización en busca de votos. El secretario del Interior del Magdalena, José Humberto Torres, negó esta acusación y le dijo a La Liga que se trata de una “campaña para enlodar a Caicedo”. También señalaron a Sandra Vallejos de ‘pacificar’ Santa Marta a través de un pacto con alias ‘Chucho Mercancía’, a cambio de “revelar información de enemigos y generar capturas que en su momento se dieron para favorecerla”. El portavoz del grupo dijo que a Vallejos se le pagaron 300 millones de pesos por las más de 200 armas que desaparecieron de la Policía Metropolitana cuando ella era comandante, un escándalo que se destapó en 2016 y sigue sin aclararse. Sobre esto Vallejo no quiso pronunciarse.

Los analistas consultados por La Liga consideran que el video de las autodefensas es una declaración de intenciones con verdades a medias, pero no lo desestiman. “Tienen afán de mostrarse como una organización político-militar que tal vez pide pista para una negociación con el gobierno. Yo no los llamaría paramilitares, sino violencia post-AUC. Son otras formas de crimen organizado”, opina Luis Fernando Trejos, profesor investigador del Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad del Norte.

El comandante del Ejército, general Eduardo Zapateiro, declaró en una rueda de prensa que el comunicado de las ACSN es falso y lo describió como “una estrategia de Los Pachencas porque están debilitados”. La Liga intentó conocer la versión del Ministerio de Defensa, pero no hubo respuesta. Unas semanas después del comunicado capturaron a Deinstin Orlando García Arévalo, alias ‘el Negro’ o ‘Yesid’, el mismo hombre a quien los paramilitares acusaron en el video de estar tras la muerte de Alejandro Llinás. Según la Fiscalía, García Arévalo habría recibido de Deimer Patiño Giraldo, alias 80, el abatido cabecilla de Los Pachencas, la orden de asesinar a Llinás. Los otros dos judicializados, supuestamente miembros de esa estructura, son Adán Romero Pérez, alias ‘Chuky’, y Alcides Antonio Moreno.

Para Torres, el secretario del Interior de la Gobernación del Magdalena, las armas, los uniformes y la edición del video demuestran que se trata de “un grupo armado organizado (GAO) y no de un grupo de delincuencia organizada (GDO)”. El matiz es importante, pues la Gobernación busca una recategorización de los actores armados que operan en la región. Ser considerado un GAO o un GDO determina de qué manera deben ser enfrentados: si a través de operativos militares o policiales. “La situación es muy grave. Eso no se puede maquillar. Estamos frente a unos grupos armados organizados herederos del paramilitarismo”, dice el funcionario.

Mientras, la tensión crece en Santa Marta. Casi tanto como los homicidios: 94 en 2017, 105 en 2018, 127 en 2019; y hasta el 10 de noviembre, en plena pandemia, 103, según cifras de la Policía. Habitantes de las veredas confirman la presencia de hombres que patrullan el territorio. Detrás de la aparente tranquilidad turística se esconde otra ciudad atemorizada por la violencia. “Es como si nos estuviéramos devolviendo al pasado más tenebroso”, fue el mensaje que repitieron las fuentes. Un alto cargo municipal lo resumió así: “No es que hayamos perdido el control. Es que nunca lo tuvimos”.

La alcaldesa Virna Johnson le respondió un cuestionario a La Liga donde niega la existencia de un control territorial de los grupos armados organizados. “El control solo lo ejerce la autoridad pública por mandato de la Constitución y la ley, y es ello lo que hemos venido gestando con diferentes actuaciones en sectores de especial atención y protección”, asegura. 

Volver al mando

El regreso de Hernán Giraldo y otros exmiembros del Bloque Resistencia Tayrona en 2021 dibuja un escenario perturbador. Aunque tiene más de 70 años y luce disminuido, algunos creen que Giraldo podría fortalecer la estructura y volver al mando. Incluso desde la cárcel. Su salida del centro de reclusión Beaumont Low (Texas), donde se encuentra, está prevista para el próximo 1 de abril. Según la Fiscalía, cuando vuelva al país deportado o extraditado, iría a la cárcel por la condena de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Barranquilla. La Fiscalía ha solicitado tres medidas de detención preventiva adicionales.

La Comisión Colombiana de Juristas y la organización Dejusticia creen, sin embargo,  que lo más probable es que el antiguo líder, aún vinculado a Justicia y Paz, quede en libertad aquí tras pagar cárcel en Estados Unidos. “Puede ocurrir lo mismo que con Nodier Giraldo [su sobrino, ahora cantante de rancheras y corridos], que al regresar solicitó sustitución de la medida de aseguramiento y le fue otorgada. En este caso  esa sustitución solo podría ser controvertida por la Fiscalía o representantes de las víctimas en los supuestos contemplados en la Ley 975”, dijeron en Dejusticia.

Otro que ya volvió a Santa Marta fue Freddy Castillo Carrillo, alias ‘Pinocho’, supuesto financiero del Bloque Resistencia Tayrona y expulsado de Justicia y Paz. Castillo pasó cinco años en una cárcel de Estados Unidos por narcotráfico. Ahora es líder de una asociación de afrodescendientes, se reúne con políticos y ha propuesto la creación del municipio Sierra Nevada, que agruparía a las veredas de la Troncal del Caribe. En el peor momento de la pandemia se dedicó a repartir mercados entre los habitantes de la zona.    
Sobre su “nueva vida” hay sospechas.  La Fiscalía le dijo a La Liga que Castillo tiene activo un proceso por concierto para delinquir agravado. Alias ‘Pinocho’ se mueve con un esquema de seguridad de seis hombres, tres de la Unidad Nacional de Protección y otros tres pagados por él. Vía telefónica le aseguró a La Liga que no tiene ningún proceso abierto y que hace dos meses se fue del país por amenazas de Los Pachencas, del Clan del Golfo y del ELN.

“No estoy armando ningún grupo. Al contrario, he denunciado a los que mataron a líderes sociales, y estoy dispuesto a contar toda la verdad sobre el paramilitarismo. Todavía hay muchos demonios encerrados. En cuanto aclare mi situación volveré a Santa Marta”, dijo Castillo. Su presencia en la zona despierta los peores miedos. Como en las épocas oscuras, cuando reinó el clan Giraldo.

Lunes, 10 Febrero 2020

Las desinformaciones ya chequeadas de la ‘bodeguita uribista’

Por Ana María Saavedra

Recordamos los 22 chequeos que ya les habíamos hecho a varias cuentas de Twitter que aparecieron en la investigación de La Liga Contra el Silencio sobre un grupo de WhatsApp uribista.

La semana pasada, La Liga Contra el Silencio publicó su investigación “En las entrañas de una Bodeguita uribista”, en la que siguieron la actividad de un grupo de WhatsApp del que hacían parte algunos funcionarios del gobierno de Iván Duque y varios influenciadores de derecha.

Según la investigación, este grupo era usado para coordinar acciones conjuntas en redes sociales para luego imponer temas de conversación y tendencias allí que apoyaran al uribismo.

La Liga Contra el Silencio logró identificar a 63 de los 88 integrantes del chat y a sus cuentas de Twitter. Con esa información, la empresa de tecnología Sequoia Space analizó el comportamiento en Twitter de estos influenciadores (y de sus seguidores) durante cuatro meses.

Además, la investigación identificó “las doce cuentas más tuiteras” de lo que llamaron “el ecosistema uribista”, entre el 1 de septiembre y el 31 de diciembre de 2019.

cuentas uribistas de Twitter

Aunque los contenidos coordinados desde el grupo no eran necesariamente falsos, decidimos contrastar las publicaciones de esos 12 tuiteros, desde el 1 de enero de 2018 hasta la fecha, con nuestra base de chequeos para ver qué tanta desinformación habían movido. Encontramos que siete de esos 12 usuarios han publicado 22 desinformaciones que ya hemos verificado. Además, al hacer esta revisión encontramos dos desinformaciones que aún no habíamos chequeado.

Esta es la lista, ordenada según qué tantas desinformaciones compartió cada tuitero:

El top de las desinformaciones

1. @Arquiman2

Este tuitero, en cuyo perfil no hay foto ni nombre, sino el apodo MontBlack, publicó ocho desinformaciones contra Gustavo Petro, el paro del 21 de noviembre pasado, Dilan Cruz y Claudia López.

El primer trino lo encontramos el 26 de agosto del año pasado. En él, asegura que “la santería será la única religión en Bogotá si gana Claudia López”.

Trino contra Claudia López

Trino que relaciona a Claudia López y a la santería

Sin embargo, el hombre de las imágenes que compartió en el trino es el líder espiritual Ravi Shankar (conocido por sus seguidores como Sri Sri Ravi Shankar), quien estuvo en agosto pasado en Bogotá y no ningún santero.

Este tuitero también compartió dos desinformaciones sobre el senador Gustavo Petro durante el paro:

Falso trino de Petro y su candidatura 

Falso trino de Petro

Foto de trino de Petro y el paro del 21N

Falso trino de Petro y el paro del 21N

El segundo pantallazo lo publicó tres veces el 26 de noviembre con el hashtag #PetroMatoADilan y los mensajes: ‘Familia de Dylan=0 Intereses políticos de Petro=1, ‘El libreto de un asesino bien redactado’ y ‘Solo es una baja’.

Ambos pantallazos eran montajes, como lo corroboramos en Colombiacheck en la nota: “Difunden dos montajes de trinos de Petro sobre el paro del 21N”. 

Dos días después el tuitero publicó unas imágenes en las que se veía a un joven lanzando piedras y protestando en la Plaza de Bolívar en Bogotá, dando a entender que el de las fotos era Dilan Cruz, el joven de 18 años, que murió a manos del Esmad de la Policía en Bogotá durante una protesta.

Fotos contra Dilan (1)

Fotos contra Dilán

Fotos contra Dilan (2)

Dilan 2

En Colombiacheck habíamos informado que esos mensajes eran falsos en la nota “Fotos de joven lanzando adoquines en la Plaza de Bolívar no son de Dilan Cruz”. En esta verificación corroboramos el análisis realizado por el usuario de Twitter @trusikercol, o Truth Seeker, quien comprobó que la persona de las fotos durante una protesta en la Plaza de Bolívar no era Dilan Cruz.

Antes del paro del 21N, MontBlack también había difundido este trino:

Trino de Petro huyendo del paro 

Trino que dice que Petro sale del país por el paro

Esta desinformación la desmentimos en la nota “Es falso que Petro haya salido del país para no asistir al paro del 21 de noviembre”.

 2.@fredsanl

Este tuitero no tiene información adicional en su perfil y cuenta con 1238 seguidores. Encontramos que ha publicado o compartido seis desinformaciones que ya habíamos chequeado (y una más que al hacer esta revisión encontramos que era falsa).

Las primeras las compartió durante las elecciones presidenciales de 2018:

Petro y el secuestro de tres niños

Petro y el secuestro y asesinato de tres niños

Con esta imagen, que aún sigue rotando en redes, acusan a Petro, que fue candidato en esas elecciones presidenciales, de estar involucrado en el secuestro y asesinato de los hermanos Zuleika, Yidid y Xioux, hijos de José Jáder Álvarez, quienes fueron secuestrados el 6 de octubre de 1981. Sin embargo, como lo publicaron nuestras colegas de Chicas Poderosas en El Poder de Elegir (con las que tuvimos una alianza informativa para las elecciones presidenciales), esto es una información falsa.

Foto de De la Calle con Alfonso Cano

Foto de De la Calle y Alfonso Cano

Esta imagen, que rotó en Facebook y Twitter, fue usada para promover la teoría conspirativa de que el entonces candidato presidencial Humberto de la Calle era amigo de hace años de los líderes de las Farc Alfonso Cano e Iván Márquez y que, debido a esa cercanía, lo nombraron como jefe negociador del Gobierno de Juan Manuel Santos con esa guerrilla. 

Sin embargo, en el chequeo “De la Calle y la supuesta conspiración con las Farc en Venezuela explicamos que aunque la imagen es real, fue tomada en 1991, durante los diálogos del Gobierno de César Gaviria con la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar. De La Calle era ministro de Gobierno de esa administración.

Ese mismo año, el tuitero publicó esta imagen:

Foto del caso del collar bomba 

Foto del collar bomba que le atribuyen a las Farc pero el crimen lo cometió la delincuencia común

Esta imagen, que sigue rotando en redes, señala a las Farc como responsable del famoso “collar bomba”. Pero, como contamos en una verificación que realizamos conjuntamente con Rutas del Conflicto esto es falso, pues se comprobó que los autores eran delincuentes comunes.

Video de supuesto robo cometido por venezolanos en Colombia

Robo en Guayaquil

Una de las desinformaciones que encontramos en el perfil de este usuario, de hecho, es una crítica a Duque. El tuitero compartió un video de un robo con el mensaje: @IvanDuque ‘Presidente ud. es prácticamente cómplice de esto, por dejar entrar Venezolanos a nuestro país de manera tan desmedida, UD. tan inocente que no se da cuenta que Maduro está limpiando a Venezuela que los que están llegando a Colombia son los parásitos y los delincuentes’.

Pero el robo no había ocurrido en Colombia sino en Ecuador, como lo explicamos en la nota “Video de robo no es en Ventolini de Cali sino en cafetería de Guayaquil, Ecuador”.

Foto Claudia López, candidata de las Farc

Montaje a Claudia López

Otro de las desinformaciones que compartió este tuitero es un meme contra la ahora alcaldesa de Bogotá Claudia López, en el que se asegura que era la candidata de las Farc. Este señalamiento fue usado en varios desinformaciones difundidas en redes sociales que desmentimos en la nota “Es falso que partido Farc apoye a Claudia López y a Hollman Morris”.

Foto de video del diácono Jorge Sonnante

Jorge Sonnante

Fredsanl también compartió un video con declaraciones del diácono argentino Jorge Sonnante, quien ha acusado a Juan Manuel Santos y a otros expresidentes latinoamericanos de tener cuentas millonarias en el banco del Vaticano. En el chequeo “La historia falsa de la cuenta de Santos en-el-banco-del-Vaticano” comprobamos que esta acusación es falsa.

Foto de Angelica Lozano con cartel de alias Guacho

Montaje Angelica Lozano

Finalmente, encontramos un trino en el que el tuitero compartió una imagen en la que se ve a la senadora Angélica Lozano sosteniendo un cartel con la cara de alias “Guacho”, uno de los líderes de las disidencias de las Farc, que fue abatido en diciembre de 2018. Aunque este trino no lo habíamos verificado, al realizar una búsqueda inversa de imágenes de Google, encontramos que se trata de un montaje. La foto original es de la senadora con un cartel con la cara de Temístocles Machado, líder social asesinado en Buenaventura durante un homenaje a los líderes sociales asesinados en la instalación de la nueva legislatura del Congreso.

3. @ArgiroCasta58

Este tuitero, que se identifica en su cuenta como Argiro Castaño y se describe como “carpintero de profesión, campesino de corazón, enamorao de mi negra y mas uribista que un putas” ha publicado en su Twitter tres desinformaciones que ya habíamos chequeado.

El billete de 100.000 con foto de Uribe

Foto de falso billete de cien mil de Uribe

En un trino, compartió la imagen de un supuesto nuevo billete de 100.000 pesos con la cara del senador y expresidente Álvaro Uribe. La imagen también circuló en Facebook, pero es falsa, como lo contamos en nuestro chequeo “No habrá nuevo billete de 100000 pesos con la imagen de Álvaro Uribe”.

Foto de Petro con bolsa de Mario Hernández

Montaje de Petro con bolsa de Mario Hernández

Castaño compartió esta imagen, en la que también cayó el periodista y youtuber de 40 Daniel Samper (quien luego se disculpó por la publicación), en la que se ve a Petro con una bolsa de Mario Hernández. Pero se trata de un montaje. La foto real es de Gustavo Petro con una bolsa de compras de la marca Brooksfield.

Foto de indígenas con tatucos

Indígenas con tatucos

Aunque este tuitero no publicó la imagen de indígenas con tatucos, supuestamente tomada el año pasado, sí la comentó con el mensaje: “Dice el care sapo director de FECODE que Duque guarde tranquilo al ESMAD, la policía y al ejército, q la guardia indígena con su bastón de mando nos van a cuidar de los vándalos ...ome como pa metele ese bastón por el culo a este ifueputa. Ojo q los ifueputas van es por todo” (sic).

Ambas publicaciones se dieron a propósito de la llegada de la Guardia Indígena del norte del Cauca a Bogotá para acompañar el paro nacional.

Sin embargo, en Colombiacheck habíamos explicado el verdadero contexto de esa imagen en la nota “No, indígenas del Cauca no están armados con tatucos”. Las imágenes realmente fueron tomadas en 2012 cuando la Guardia Indígena desmanteló unas caletas de las Farc en la vía a Toribío. 

 4. @pilar_rod

Esta tuitera, con más de 30.000 seguidores, se identifica en su perfil como Doña Pily y ha difundido dos desinformaciones que hemos verificado.

Las dos desinformaciones son de este año. Una de ellas fue un video en el que el ahora alcalde de Medellín Daniel Quintero aparece encapuchado.

Foto de video de Daniel Quintero encapuchado

Daniel Quintero encapuchado

Este video que circula en redes ha sido editado y sacado fuera de contexto, pues, como lo publicamos en Colombiacheck, realmente se trata de un evento de su campaña de 2014 a favor de la paz.

Pantallazo de Petro contra Claudia López

petrocontraclaudia

Doña Pily también compartió un pantallazo de un trino en el que supuestamente Petro compara a Claudia López con la competencia desleal de Uber y López responde comparándolo con un taxi. Pero en este caso el pantallazo de los supuestos trinos es un montaje

5. @eliafaher

Este tuitero se identifica como Eliberto Afanador H y tiene 1883 seguidores. Al revisar su cuenta de Twitter encontramos que publicó este pantallazo de un supuesto trino de Petro en el que parece confesar que participó en la toma del Palacio de Justicia.

Pantallazo de trino falso de Petro

 

MOntaje de trino de Petro acerca de Popeye

En Colombiacheck verificamos si Gustavo Petro había publicado ese trino y encontramos que se trataba de un montaje.

6. @jarizabaletaf

Jaime Arizabaleta es otro de las personas mencionadas en la investigación de la Liga contra el Silencio. En su perfil de Twitter, con más de 11.000 seguidores, se describe como “Abogado Javeriano, Columnista de @parchecapuchino, Directivo Del Centro Democrático y muy Patriota”.

Trino del collar bomba

Falso collar bomba

Arizabaleta publicó un trino a propósito de las víctimas del atentado contra la Escuela de Policía General Santander, junto a una foto del ya mencionado collar bomba. Aunque no lo relacionó directamente con las Farc, como ya explicamos, ese acto fue cometido por delincuentes comunes, que están capturados y condenados.

Además, la foto que compartió no es del caso del collar bomba, sino de una actriz que dramatizó ese acto para una película.

7. @ANIABELLO_R

Ani Abello, excandidata al Senado por el Centro Democrático, columnista de opinión y abogada, según su perfil, tiene más de 33.000 seguidores.

Video de performance en Medellín 

Video de performance en Medellin

Abello compartió un video, que también había sido publicado por el presidente de Fedegán José Félix Lafaurie, de un performance en el marco del programa Medellín a Cielo Abierto del Museo de Antioquia. Abello simplemente publicó el mensaje “Me dicen que esto sucedió al frente de la iglesia de El Poblado en Medellín” (realmente el performance ocurrió en el centro de la ciudad), Lafaurie se volvió noticia nacional pues republicó el video y dijo (equivocadamente) que mostraba “ritos satánicos” en preparación al paro nacional que comenzó en noviembre de 2019.

8. @jaimevillarestr. 

Finalmente, encontramos una publicación de este tuitero que no habíamos chequeado, pero que al preparar este artículo encontramos que era falsa. El tuitero, que se describe como “uribista porque comulgo con la transparencia, la justicia, el amor por la Patria, la educación como el mayor de los legados. 1000% Uribista”, tiene 4.837 seguidores y publicó una desinformación durante las elecciones presidenciales.

Foto del trino del decomiso de papeletas marcadas a favor de Petro

Falso decomiso de papeletas marcadas a favor de Petro

El tuitero publicó un trino en el que se aseguraba que la Policía de Bogotá había “decomisado” un camión con papeletas electorales marcadas con el nombre de Petro. Realizamos una búsqueda inversa de imágenes en Google y encontramos que la foto de abajo es de 2016 corresponde a un decomiso de contrabando en Barranquilla.

Asimismo, el Centro Cibernético de la Policía nos corroboró que se trataba de información falsa. También nos aclaró que la gorra que usa el uniformado en la foto de arriba solo se usó hasta 2010, así que la imagen tiene que ser anterior a esa fecha.