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Viernes, 12 Octubre 2018

Clara López hace afirmación ligera sobre el presupuesto de las universidades públicas

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Es cierto que la Ley 30 de 1992 fue tramitada por Carlos Holmes Trujillo, pero no es preciso decir que por esta norma están congelados los recursos de la educación superior estatal.

El pasado 10 de octubre se realizó una marcha por la educación superior para exigirle al Gobierno Nacional mayor inversión para las universidades públicas, debido a la crisis financiera en la que se encuentran.

Clara López, que fue candidata vicepresidencial en las elecciones de 2018, se montó en la coyuntura e hizo una afirmación en su cuenta de Twitter sobre el tema. En ella sostuvo que la Ley 30 de 1992, tramitada por Carlos Holmes Trujillo, actual Ministro de Relaciones Exteriores, congeló el presupuesto de las universidades públicas.

Colombiacheck revisó toda la frase hecha por López y encontró que es Ligera, pues responsabiliza a la norma de las fallas en la financiación de las universidades públicas, cuando el quid del asunto no se encuentra realmente allí.

La Ley 30 de 1992, por la “cual se organiza el servicio público de la Educación Superior”, fue expedida el 28 de diciembre de ese año.

Carlos Holmes Trujillo estuvo a cargo del Ministerio de Educación entre el 5 de febrero de 1992 y el 7 de agosto de 1993. Lo que quiere decir que, efectivamente, fue el responsable de la promulgación de la ley 30 de 1992. Así se muestra al final del documento.

Ley 30 de 1993 que rige la educación superior en Colombia

En esto tiene razón Clara López. Sin embargo, al resto de la frase le falta contexto.

El artículo 86 de la Ley 30 establece que los presupuestos de las universidades públicas estarán constituidos por aportes del gobierno nacional para funcionamiento e inversión. Pero, además, establece: “Las universidades estatales u oficiales recibirán anualmente aportes de los presupuestos nacional y de las entidades territoriales, que signifiquen siempre un incremento en pesos constantes, tomando como base los presupuestos de rentas y gastos, vigentes a partir de 1993”.

Esto quiere decir, como explica la misma página del Ministerio de Educación Nacional, que los aportes de la Nación a las universidades públicas, dependerán del presupuesto asignado para estas instituciones en el año 1993 “y actualizado anualmente de acuerdo al crecimiento de la inflación”.

Es decir que, al tomar como base para el aumento exactamente el mismo porcentaje en que aumenta la inflación, no hay un verdadero aumento en el presupuesto en términos reales. Los recursos con los que cuentan las universidades, así sus cifras hayan aumentado, hoy alcanzan exactamente para lo mismo para lo que alcanzaban en 1992.

En ese sentido, sí podría pensarse que se ha generado un “congelamiento” de los recursos, como dice López, pero esto no ocurre por “limitar” el aumento anual a la inflación.

Laura Ligarreto, quien hizo parte de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), explica que, “cuando la ley dice que el presupuesto siempre debe significar un incremento, está poniendo el piso presupuestal”; está diciendo que el aumento no puede nunca ser inferior a la inflación. “No está diciendo que deba ser ese el techo del aumento”.

Además, la ley tampoco dice en ninguna parte que la base presupuestal para establecer el aumento deba ser siempre la de 1993; esa fue la que se tomó a finales de 1992, cuando se creó la ley.

Lo que ocurrió, de acuerdo con Álvaro Zerda, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional, fue que ningún gobierno posterior al de César Gaviria (1990-1994) aumentó el presupuesto para la educación pública en uno o más puntos por encima de la inflación, mientras que los gastos de funcionamiento sí han seguido creciendo por encima del ajuste.

Zerda cuenta que para la época se trató de una ley “muy progresista y beneficiosa para las universidades”, porque en el pasado no existía una norma que estableciera la regla fiscal para definir el presupuesto de las instituciones estatales de educación superior. “Con la creación de esta ley, las universidades ya no iban a quedar rezagadas a los caprichos de los gobiernos”, sostiene el profesor.

Pero lo que no previó la ley, es que con el paso del tiempo las universidades iban a crecer y, por lo tanto, a requerir de mayores inversiones. Por eso la crisis de hoy.

Según el Sistema Universitario Estatal (SUE), “los estudiantes matriculados en las 32 universidades (públicas) pasaron de ser 159.218 en el año 1.993 a 611.800 en el año 2016, el aporte anual del Estado promedio por estudiante pasó de $10.825.890 a $4.785.338”. Los grupos de investigación pasaron de 1.287 en 2004 a 3.741 en 2014. Y la infraestructura física aumentó de 2’400.874 metros cuadrados a 4’402.965 construidos en 2017.

*Fuente: Comisión Vicerrectores Administrativos y Financieros del SUE

La rectora de la Universidad Nacional, Dolly Montoya, afirmó que su institución debe conseguir 60.000 millones de pesos para recursos de funcionamiento en un plazo máximo hasta diciembre. Y ese valor no tiene en cuenta lo que siguen necesitando para no llegar a este mismo punto dentro de un año.

¿Cómo se están financiando entonces las universidades públicas? Buscando los recursos en otras fuentes, vendiendo servicios, contratos de consultoría, asesorías a entidades privadas o estatales, o subiendo los precios de las matrículas, según explica el profesor de la Nacional.

Volviendo a la frase de Clara López, en términos económicos sí están congelados los recursos de las universidades públicas, pero no exclusivamente por culpa de la ley 30, “sino porque los gobiernos no han querido aumentar los recursos por encima de la base que se estableció 26 años atrás”, dice Zerda.

 

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Jueves, 15 Noviembre 2018

Foto de policía “infiltrado en marchas estudiantiles” es de enfrentamientos entre indígenas y Esmad en Cauca en 2015

Por Ana María Saavedra

Un foto ronda las redes como supuesta prueba de que la Policía infiltró las marchas de la semana pasada. Pero hablamos con el fotógrafo que la tomó y comprobamos que es de hace tres años.

Varias fotos han sido sacadas de contexto en los últimos días para hacerlas pasar como retratos de las marchas estudiantiles que se vivieron en algunas partes del país la semana pasada. Por ejemplo, un usuario de Facebook compartió una foto en el grupo “Colombia apoya a Gustavo Petro” con mensaje:

“¿El ESMAD y las fuerzas oscuras del establecimiento infiltra encapuchados a las marchas para luego reprimir a los estudiantes? ¿Así es como el Gobierno de @IvanDuque legítima la represión de la Protesta Social?”.

Publicación engañosa en Facebook con foto de 2015

Esta misma foto había sido publicada en el portal Las 2 Orillas en 2016 junto a una nota titulada “¿Qué hace este encapuchado con el ESMAD?” como supuesta prueba de que la Policía había infiltrado las protestas campesinas de ese año en el norte del Cauca.

En Colombiacheck rastreamos el origen de la foto y encontramos que tanto los nuevos mensajes de Facebook como la nota de Las 2 Orillas son engañosos, pues la foto no tiene nada que ver ni con las marchas estudiantiles ni con las protestas campesinas del 2016.

Para investigar este caso, nuestro primer paso fue hacer una búsqueda de imagen inversa en Google.

 

Búsqueda inversa de la imagen

 

Así, encontramos que había sido usada en por lo menos otras 15 ocasiones.

Resultados de la búsqueda inversa

 

Entre estos resultados, el que tenía fecha de publicación más antigua es de una entrada del blog Propaga la llama, publicada en marzo de 2015. Allí, se habla de las acciones de los indígenas nasa del norte del Cauca, en particular en los municipios de Corinto y Caldono, para la “liberación de la madre tierra”.

Este proceso se refiere a la intención de los nasa de recuperar tierras en este departamento, debido a los incumplimientos del Gobierno ante la entrega de territorios a su comunidad. En estas acciones han ocupado haciendas, lo que ha originado choques con el Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad, de la Policía.

En ese blog, encontramos que la foto estaba firmada por “D.Fellous/Colombia Tierra Herida”. Al buscar su nombre en Google, encontramos que se trataba de Damien Fellous, uno de los fundadores de una agencia de fotoperiodistas llamado Mira-V.

Contactamos por Facebook a Fellous y él nos aclaró que la foto hacía parte de una serie de fotos que tomó en Corinto, Cauca, cuando cubría la “Liberación de la Madre Tierra”. Esta foto en particular la tomó el 5 de marzo de 2015 y la subió a su Facebook.

“Ese día yo tomé fotos del Esmad con machetes corriendo detrás de la comunidad Nasa, los vi usar caucheras gigantes y les vi tirar piedras. Lo documenté y les presenté a la ONU Derechos Humanos las fotos y ellos las presentaron a la Fiscalía”, dijo.

También aclaró que la foto no retrata a un infiltrado de la Policía. En cambio, “lo que aparece es el chofer de una tanqueta del Esmad, que se bajó del vehículo con esa capucha antifuegos. Él salió del carro y se fue a tirar piedras contra los marchantes”.

Nuestros colegas de AJ+Verifica resumieron este chequeo en forma de una imagen postal para que la puedan compartir más fácilmente en todas sus redes sociales.

AJ+ Verifica/Colombiacheck Esmad