Pasar al contenido principal

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Miércoles, 03 Febrero 2021

Declaraciones de Patarroyo sobre las vacunas contra COVID-19 están desactualizadas

Por Gloria Correa, Mónica Ospino y Laura Rodríguez.

Una parte de una entrevista que concedió el médico en agosto de 2020 circula como si fuera actual. Semana publicó un artículo reciente citando sus afirmaciones. El contenido se ha sacado de contexto para desinformar.

Desde hace algunos días circula en redes sociales (especialmente en Facebook y WhatsApp, aunque también en TikTok y Twitter) un video en el que el médico Manuel Elkin Patarroyo comenta que la duración de la respuesta inmunitaria de las vacunas contra el COVID-19 es corta. 

En la grabación, que ha generado controversia en redes sociales y que dura entre dos y cinco minutos dependiendo de la publicación, Patarroyo hace comentarios sobre la seguridad de las vacunas y la duración de la inmunidad de pacientes que han tenido la infección por SARS-CoV-2.

Sin embargo, el video es antiguo. En realidad corresponde a un fragmento de una entrevista que Patarroyo le concedió a Salud Hernández el 13 de agosto de 2020, luego de que Vladimir Putin anunciara que su país tenía la primera vacuna registrada y aprobada contra el coronavirus en el mundo en ese momento: la Sputnik V

entrevista_patarroyo_cuestionable

Esto lo averiguamos al analizar las imágenes con INVID, una herramienta de verificación de video, y luego con Youtube DataViewer, una herramienta de Amnistía Internacional con la que se puede averiguar la fecha en que un video fue cargado a YouTube. 

Youtube_data

Hoy, casi seis meses después de dicha conversación, la evidencia tanto sobre las vacunas como la duración de la inmunidad de las personas que se han infectado del nuevo coronavirus ha arrojado nuevos resultados. Por esta razón, las apreciaciones de Patarroyo ahora son, por lo menos, inexactas. 

Asimismo, tanto en el video que circula en redes sociales desde hace varios días como en las publicaciones que la comparten, no aclaran que se trató de una entrevista hecha casi seis meses atrás, en un contexto diferente.

Una publicación viral

El fragmento de las declaraciones de Patarroyo ha sido visto por lo menos 6 millones de veces en Facebook, de acuerdo con la herramienta de monitoreo de redes sociales CrowdTangle. Esta es una de las razones por las que decidimos verificarlo. Ha sido compartido en ciudades como Buga (Valle del Cauca), Leticia (Amazonas) y Neiva (Huila). Incluso, encontramos que supera los 5 millones de vistas en una publicación en Ecuador. 

Algunos usuarios han usado esta información para poner en tela de juicio la seguridad de las vacunas. “Estan experimentando con la gente. Oigan lo que dice Manuel Elkin Patarroyo, científico que a trabajado durante mas de Décadas en temas de vacunas (sic)”, comentó por ejemplo un usuario de Facebook que compartió el video. 

Así mismo, Semana publicó el 1 de febrero un artículo titulado Manuel Elkin Patarroyo dice que efecto de la vacuna contra coronavirus es muy corto, que ha tenido más de 13.000 reacciones en redes, según CrowdTangle. En el sumario aseguran: “El científico colombiano manifestó sus reparos e instó a no caer en engaños. Hay expectativa entre millones de colombianos por la vacunación contra covid-19 (sic)”. 

La fecha de las afirmaciones de Patarroyo solamente aparece en este primer párrafo: “El científico colombiano Manuel Elkin Patarroyo ha sido tendencia en plataformas digitales por cuenta de una declaraciones que concedió en SEMANA en 2020 y en las que habló del proceso de vacunación que se avecina en Colombia. ¿Qué dijo entonces el científico que ha suscitado tanto revuelo? En diálogo con la periodista Salud Hernández-Mora dio cuenta de cuáles son sus inquietudes de cara a la vacuna contra covid-19”.

Aunque en el texto se anota que la entrevista corresponde al año pasado, se replican las declaraciones del video sin cuestionarlas a la luz de la evidencia científica actual. 

De la misma forma, en sus redes sociales publican el trino sin aclarar la fecha de la entrevista, solamente con el texto “Manuel Elkin Patarroyo dice que efecto de la vacuna contra coronavirus es muy corto” y el link de la nota.

captura_semana

En Facebook también encontramos la publicación de la nota de Semana en el perfil de su directora, Vicky Dávila, sin ninguna aclaración de la fecha de esta entrevista. 

Sin embargo, como ya dijimos, a la luz de la evidencia actual las declaraciones del doctor Patarroyo que aparecen en el video editado y viralizado, y en la nota reciente de Semana, son imprecisas hoy en día. Aquí, nuestra revisión. 

¿Cuánto duran las defensas?

Una de las mayores preocupaciones alrededor del COVID-19 tiene que ver con la duración de la respuesta inmunitaria, tanto después de sufrir la enfermedad como después de la vacunación.

Sobre los anticuerpos o defensas que quedan luego de enfermar, Patarroyo dijo:

“Se sabe muy bien, entre otras cosas, que las moléculas de este coronavirus que están aquí inducen defensas, pero son de muy corta vida. Eso no duran más de 60 días. Y usualmente en una infección para un individuo que ha tenido enfermedad y uno va y detecta los anticuerpos, los anticuerpos comienzan a desaparecer a las 4 semanas. (...) Ya luego hacia los cuatro o seis meses no tienen ni uno solo de esos anticuerpos. Y eso es uno de los problemas fundamentales hoy en día”. 

Esta afirmación en el momento de la entrevista mostraba la evidencia de la que se disponía. Desde mediados de 2020 se han revelado diversos estudios, algunos que señalaban la posibilidad de que los anticuerpos contra el nuevo coronavirus desaparecieran después de poco tiempo. 

Por ejemplo, investigadores chinos publicaron un estudio en la revista Nature, en junio de 2020, en el que observaron que “los niveles de anticuerpos en una alta proporción de personas que se recuperaron de la infección por SARS-CoV-2 comienzan a disminuir entre 2 y 3 meses después de la infección”. Sin embargo, las observaciones hechas por los investigadores fueron en una muestra muy pequeña, de 37 pacientes sintomáticos y 37 asintomáticos, por lo que, aclararon, se necesitaban con urgencia estudios adicionales. 

Pero con el paso del tiempo han aparecido nuevos estudios que podrían llegar a desestimar análisis como los anteriores o traer a colación observaciones de la respuesta inmunitaria que van mucho más allá de los anticuerpos.

El 6 de enero, por ejemplo, un grupo de investigadores del Instituto de Inmunología de La Jolla (Estados Unidos) publicó en la revista Science una investigación sobre la memoria del sistema inmune, analizaron 254 muestras de 188 casos de COVID-19, en el que incluyeron también 43 muestras tomadas 6 meses después de la infección. 

Ahí, observaron que cada componente de la memoria inmune ante el SARS-CoV-2 tenía un comportamiento diferente con el paso del tiempo. Por ejemplo, la IgG (anticuerpos) contra la proteína Spike [proteína que está en la superficie del virus y que le permite entrar a las células] fue “relativamente estable durante más de seis meses”. 

También, encontraron que “las células B [encargadas de producir esos anticuerpos] eran más abundantes a los seis meses que al mes después de la aparición de los síntomas”. Y finalmente, observaron que los linfocitos T CD4 + específicos del SARS-COV-2 y los linfocitos T CD8 + (otras células del sistema inmune que tienen un papel importante en maximizar la respuesta ante el nuevo coronavirus), “disminuyeron con una vida media de 3-5 meses”.

Andrés Vecino, médico, con maestría en Economía de la Universidad de los Andes, PhD en Sistemas de Salud de la Universidad Johns Hopkins y estudios posdoctorales de la Universidad de Washington, al ser consultado por Colombiacheck aclaró al respecto: “Al día de hoy, sabemos que la inmunidad al COVID-19 después de la infección posiblemente puede durar meses o incluso años, no sabemos exactamente cuánto y no sabemos tampoco qué porcentaje de la población tiene esa inmunidad prolongada, eso sigue en estudio”

“Lo importante es que la mayoría de las personas está dentro de la inmunidad prolongada, pero necesitamos más información para conocerla con exactitud y saber qué tipo de personas desarrollan menos inmunidad”, enfatizó Vecino.

Sobre la duración de la protección de las vacunas, Patarroyo afirmó: “Lo que se espera es que la vacuna proteja de cinco a diez años. Pero en una cuestión excepcional como la de ahora, como mínimo un año. Eso es lo que pedimos los que nos dedicamos al desarrollo de vacunas, que proteja, no que induzca anticuerpos, que los puede tener, (....) pero que protejan eso es otra cosa”, afirmó Patarroyo al respecto. 

“La duración de la protección que nos ofrece una vacuna es multidimensional y depende, entre otras cosas, de la inmunogenicidad y de la rapidez con que cambia el virus, este virus es relativamente nuevo, por lo que aún no es posible realizar un seguimiento más largo. Esperemos que la protección de las vacunas sea tan larga como la que resulta de la infección natural, pero esto está actualmente bajo estudio'', explicó a Colombiacheck Christian Julián Villabona, biólogo, PhD en Microbiología de la Universidad de Sao Paulo (Brasil) y con estudios posdoctorales en el Institute de Recherche pour le Développement y la Universidad de Montpellier en Francia. 

“Recordemos que hemos acelerado el uso de las vacunas (debido a su seguridad y protección) y por tanto este seguimiento en cuanto a la duración de la protección se está haciendo en la medida que ampliamos la vacunación”, concluyó Villabona. 

En ese sentido recordamos que a la hora de analizar este tipo de declaraciones de médicos y científicos después de un tiempo, es necesario tener en cuenta la nueva evidencia. 

La seguridad de las vacunas

Sobre la seguridad de las vacunas, Patarroyo, en la entrevista del 13 agosto de 2020 que hoy se ha vuelto viral, afirmó: “que una persona permita en un momento determinado que le apliquen la vacuna realmente para mí no significa nada. Se lo cuento. ¿Qué es lo que está sucediendo cuando le aplican a la persona? Mirando a ver si es segura, si no le hace daño a nivel renal, a nivel pulmonar a nivel de la sangre, etcétera, etcétera, lo que denominamos los científicos seguridad”.

Poco después dice: “Lo único que le dicen a uno es esa vacuna, la de Glaxo, la de Pfizer, la de Moderna, es segura porque dentro de las 100, las 1.000 personas que vacunaron no indujo ningún daño renal, ni hepático, ni tampoco pulmonar, segura, segura, segura. Lo otro es que induce anticuerpos e induce defensas”. 

Aquí es importante aclarar que la monitorización de la seguridad de las vacunas es uno de los requerimientos más importantes exigido por las autoridades sanitarias para dar la autorización de su comercialización. Y esa seguridad se vigila tanto en los estudios realizados durante el desarrollo de las mismas como en la supervisión tras su comercialización.

Cuando se recopilan datos de seguridad de la vacuna se analiza que estos demuestren que los beneficios conocidos y potenciales de la vacuna superen los daños conocidos y potenciales de infectarse con la enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19), según señalan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés). En otras palabras, esto quiere decir que el beneficio que da la vacuna sea mayor al riesgo que pueda producir para la salud no tenerla. 

En Colombiacheck encontramos que en relación a la seguridad de las vacunas para prevenir el COVID-19, los CDC aseguran en este artículo actualizado el 25 de enero de 2021, que las vacuna de Pfizer/BioNTech y la de Moderna, ambas vacunas del tipo ARNm, se recomiendan para personas mayores de 16 años, en el caso de Pfizer, y 18 años, para la de Moderna.
 
También señalan que se pueden esperar efectos secundarios leves para ambas vacunas que fueron la mayoría de los que se presentaron en los estudios, como hinchazón, enrojecimiento y dolor en el brazo en que se aplicó. O pueden aparecer manifestaciones como escalofríos, dolor de cabeza y cansancio, síntomas que son más comunes, de acuerdo con los ensayos clínicos, después de la aplicación de la segunda dosis. 

Respecto a la vacuna de Astrazeneca, de acuerdo con la Agencia regulatoria de medicinas y productos para la salud del Reino Unido, esta es segura y los efectos secundarios leves que se pueden esperar son similares a los de las otras dos vacunas: hinchazón, enrojecimiento del brazo en que se aplicó, fiebre, fatiga o incluso vómito. 

Ahora, una de las vacunas que más cuestionamientos había tenido era la desarrollada por Rusia y su Instituto Gamaleya, denominada Sputnik V, que, de hecho, fue sobre la que más se discutió en la entrevista a Patarroyo en 2020 y sobre la que no se tenían muchos datos para esa fecha. 

Sin embargo, la revista científica The Lancet publicó un artículo el 2 de febrero en el que señala que la eficacia de la vacuna es del 91,6 por ciento contra COVID-19. Y los efectos secundarios que se pueden presentar son similares a los de las demás vacunas, es decir, dolor en el brazo, cansancio y un poco de fiebre. 

De acuerdo con una publicación de Russian Direct Investment Fund, “cuando se usa la vacuna Sputnik V, el coronavirus en sí no ingresa al cuerpo ya que la vacuna solo contiene información genética sobre parte de su capa de proteína externa, los llamados ‘picos’ que forman su corona. Esto elimina por completo la posibilidad de infectarse como resultado de la vacunación y, al mismo tiempo, provoca la respuesta inmune estable del cuerpo”.

Adicionalmente, consultamos a Juanita Vahos Zambrano, química farmacéutica de la Universidad Nacional de Colombia y miembro del Centro de Pensamiento Medicamentos, Información y Poder de la misma universidad, quien aseguró que a las afirmaciones de Patarroyo les falta contexto. Es normal que así sea, como ya dijimos, pues las declaraciones del médico no son recientes. 

“Si lo que estamos mirando es a la persona a la que se le está aplicando la vacuna en un ensayo clínico de fase I, fase II o fase III, en la que efectivamente estoy analizando la seguridad de la vacuna, pues claro, en ese momento lo que voy a evaluar es que no produzca ningún daño ni a nivel renal, ni pulmonar ni de la sangre, etcétera, porque es parte de los ensayos clínicos y uno de los desenlaces que se espera ver es que la vacuna no vaya a generar más daños que beneficios”, le dijo Juanita Vahos a Colombiacheck. 

Así mismo, para la química, es necesario aclarar que “las vacunas pasaron por unos ensayos clínicos, que si bien todavía están en curso, ya evaluaron la eficacia y la seguridad y cuando se inicie la aplicación en nuestro país, no se va a empezar a mirar si las vacunas son seguras. Lo que se ha demostrado hasta ahora es que los riesgos no van a superar los beneficios, y las vacunas hasta ahora tienen un perfil de seguridad que es aceptable”.

Así que tras estas nuevas y recientes evidencias hay que señalar que no es cierto, como se difunde en redes sociales con base en las declaraciones del doctor Patarroyo, que “se está experimentando con la gente” para probar la seguridad de las vacunas. 

Aquí puede descargar un par de reportes de seguridad adicionales sobre las vacunas para prevenir el COVID-19 (1 y 2).

Algunos conceptos para aclarar 

Patarroyo presenta en el video viral otros conceptos relacionados con las vacunas. Los verificamos porque algunas de sus ideas resultan confusas.
 
Inmunogenicidad

“Lo otro es inmunogenicidad. Es decir, la capacidad de inducir defensas que sean capaces de matar al virus en el tubo de ensayo o, como hacemos nosotros a nivel de los modelos experimentales…eso es lo que se llama inmunogenicidad”, afirmó Patarroyo.
 
Sobre este concepto el médico hace una explicación parcial, pues según el Ministerio de Salud de Colombia la inmunogenicidad se define como la capacidad de una determinada sustancia para generar respuestas inmunes. 

Sobre este tema, Christian Julián Villabona, biólogo consultado por Colombiacheck señaló: “La inmunogenicidad mide el tipo de respuestas inmunes que la vacuna produce (una respuesta celular, o una respuesta de anticuerpos, o las dos, etcétera) y la magnitud de estas respuestas a lo largo del tiempo. Por tanto, es una medida de qué tan bien funciona una vacuna. Los estudios de inmunogenicidad también suministran información adicional sobre las dosis y la frecuencia de vacunación (una o más de una inyección)”.

Se busca que las vacunas  produzcan inmunogenicidad para que el organismo se defienda frente a virus como el nuevo coronavirus.

Evaluar la inmunogenicidad de un producto biológico, como las vacunas, implica medir los anticuerpos ( y defensas) generadas contra el producto, lo cual se suele hacer tanto en estudios in vitro o en el laboratorio, como afirma Patarroyo, pero también en estudios in-vivo o en humanos, explicaban expertos de la Organización Mundial de la Salud en un artículo publicado en la revista Biologicals y lo han reafirmado durante la pandemia. Por lo tanto Patarroyo fue impreciso al hablar de inmunogenicidad pues dejó por fuera las mediciones y estudios que también se hacen en humanos. 

Eficacia

Patarroyo luego dice en la entrevista: “lo otro es lo que se llama capacidad de protección, es decir protectividad. Es que tanto después de que usted ha sido vacunado, ha encontrado que la vacuna no le ha causado ningún daño, que le produjo los anticuerpos o la respuesta de los glóbulos blancos, qué tanto protege a la gente. Eso es lo que no se ha hecho en ninguna, absolutamente en ninguna de las vacunas hasta hoy en día”.
 
Sin embargo, según las explicaciones que dio, concluimos que con protectividad, en realidad, hacía referencia, por lo menos, a dos términos diferentes que mezcló en sus afirmaciones: seguridad y eficacia. 

Sobre la seguridad lo aclaramos previamente. En relación a la eficacia, este término hace referencia a la medición que se hace de la protección de la vacuna frente a la enfermedad, durante la fase clínica del desarrollo de las vacunas, en los ensayos clínicos, según explican en los CDC, de los Estados Unidos.

La OMS sugirió en abril de 2020 que una "demostración clara de eficacia idealmente es una estimación de aproximadamente 50% de protección de la vacuna, ese debería ser un criterio mínimo aceptable para cualquier vacuna COVID-19, y esa eficacia se puede evaluar en función de los criterios de valoración de enfermedad leve, enfermedad grave y / o diseminación / transmisión de la enfermedad".

La capacidad de una vacuna para proteger contra la enfermedad grave y la mortalidad que puede generar una enfermedad es el criterio de valoración de eficacia más importante, ya que los ingresos hospitalarios y de cuidados intensivos suponen la mayor carga para los sistemas de atención de la salud durante esta pandemia, señalaron expertos en The Lancet.

Para el 13 agosto de 2020, fecha de la entrevista a Patarroyo, aún no se tenía reporte de eficacia de las candidatas a vacunas para prevenir el COVID-19.  

Pero ya en febrero de 2021, se tienen datos de eficacia de casi todas las candidatas que superaron las fase 3 de los ensayos clínicos, que es el paso previo a ser comercializadas, como aclaramos en un explicador sobre vacunas para prevenir el COVID-19. 

Así en diversas revistas científicas y en las páginas oficiales de las farmacéuticas se han publicado los datos de eficacia de las vacunas como Pfizer/BioNTech, Moderna, Sputnik V, Astrazeneca, entre otras (1, 2 y 3). 

“En el ámbito de la protección, los ensayos publicados muestran una elevada eficacia en prevenir la muerte por COVID-19 o protegernos contra los síntomas graves relacionados con COVID-19. La eficacia contra los casos leves se ha visto reducida en algunos casos debido a nuevas variantes virales, pero la protección continúa siendo satisfactoria”, concluyó el biólogo Julián Villabona.
Así que, de nuevo, las afirmaciones del médico sobre seguridad y eficacia, que él llama protectividad, no aplican para hoy en día porque los estudios sobre esos aspectos ya se hicieron. 

Finalmente, con base en toda esta información, calificamos como cuestionables las publicaciones en las que se presentan las declaraciones del médico Manuel Elkin Patarroyo sobre las vacunas como recientes. Debido a que habiendo pasado casi seis meses desde la entrevista de la que se tomó el material, la mayoría de sus afirmaciones están desactualizadas. Algunas de ellas son, además, imprecisas. 

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Jueves, 25 Marzo 2021

Ministro de Salud celebró tres días de 100.000 dosis con una problemática comparación de países

Por José Felipe Sarmiento

Algunos que tardaron más que Colombia en llegar a esa cifra de inoculaciones diarias contra el COVID-19 son menos poblados y han mantenido un promedio mayor.

Ante la plenaria del Senado del pasado 16 de marzo de 2021, el ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez, presentó un balance sobre la vacunación contra el COVID-19 y destacó que Colombia llegó a aplicar 100.000 dosis diarias con mayor rapidez que otros países de América Latina y Europa que empezaron su proceso de inmunización más temprano, lo que soportó con un gráfico en el que aparecía el número de días que tardó cada uno en superar esa barrera:

“Yo quiero referenciar el número de días que tardó cada país en vacunar a más de 100.000 personas en un solo día. Colombia tardó 22 días en llegar. Miren la diferencia con países como Ecuador que, a pesar de que adquirió la vacuna con anterioridad, aún no ha llegado. Argentina las alcanzó al 65° día. Chile, que ha sido modelo para la región, 40 días; España, 29; el Reino Unido, 28. Solamente Alemania y Estados Unidos, en este grupo de países, nos han superado con 16 y 15 días”.

El Ministerio de Salud también destacó estas cifras en un comunicado al día siguiente, por lo que Colombiacheck decidió verificar esta información y encontramos que la comparación es cuestionable. No solo tiene algunos errores en las cuentas sino que omite el tamaño de la población y el promedio diario real de aplicaciones, pues se basa en solo tres días en los que Colombia inoculó 100.000 dosis mientras que otros países han sostenido ese ritmo por más tiempo o lo han superado.

Debajo del gráfico aparece la fecha de corte: 14 de marzo. También dice las fuentes, que el equipo de prensa de la entidad confirmó: el portal Our World in Data, que recoge datos oficiales de todo el mundo, la Universidad de Oxford y cálculos propios.

Las cuentas del gráfico

En el caso de Colombia, la primera vez que las infografías diarias del Ministerio de Salud sobre la vacunación registraron un aumento superior a 100.000 dosis administradas fue el 10 de marzo, al consignar 119.615 nuevas inyecciones puestas con respecto al acumulado del día anterior. En efecto, como dijo Ruiz, habían pasado 22 días desde que la enfermera Verónica Machado se convirtió en la primera mujer vacunada contra el COVID-19 en Colombia.

Ecuador puso su primera vacuna el 21 de enero. De acuerdo con Our World in Data, el récord de ese país es de 27.261 dosis puestas en un solo día, el 12 de marzo. En este caso, Ruiz también acertó en que no ha llegado a 100.000.

Argentina superó por primera vez ese límite el 5 de marzo. Dado que la vacunación en ese país empezó el 29 de diciembre, le tomó 67 días llegar a esa meta. El gráfico de MinSalud se descachó por dos días.

El salto de Chile muy por encima de la cifra de 100.000 sucedió el 3 de febrero. En ese momento, llevaba 42 jornadas de vacunación. La primera fue el 24 de diciembre. De nuevo, el cálculo del ministro falló por un par.

La estadística de España también superó las 100.000 aplicaciones al día el 3 de febrero, aunque con un margen mucho menor. Su tardanza fue cuatro días más corta, porque había puesto las primeras inyecciones el 28 de diciembre. La cuenta del gobierno le restó más de una semana.

La fecha en la que Alemania superó el mismo hito fue el 15 de enero, el día número 21 desde la primera vacuna. El ministro le quitó cinco días.

Los datos de Estados Unidos en Our World in Data tienen un bache del 21 de diciembre al 5 de enero. Sin embargo, la información de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de ese país muestra que la vacunación empezó el 14 de diciembre. Al día siguiente pusieron 158.189 dosis, mucho más pronto que las dos semanas que les atribuyó Ruiz.

En cuanto al Reino Unido, su primera vacuna fue aplicada el 8 de diciembre. No obstante, las cifras de dosis diarias solo aparecen desde el 11 de enero tanto en Our World in Data como en el portal de los Servicios Nacionales de Salud. En esa fecha fueron 165.844 inyecciones, pero Colombiacheck no encontró ninguna fuente para confirmar exactamente cuándo superaron las 100.000 por primera vez.

Por otro lado, una cosa es lograr esa meta un día y otra es sostenerla.

No aguantó el ritmo

El día que Colombia superó la cantidad señalada también fue la jornada con mayor número de aplicaciones hasta la fecha de la presentación del ministro ante el Senado. El 11 y 12 de marzo, la estadística se mantuvo por encima de la marca de 100.000 dosis, pero bajó de 119.615 a 108.958 y luego a 104.282.

A partir del 13 volvió a caer por debajo, a 86.805, y no ha vuelto a superar esa cifra; los datos más recientes rondan apenas las 50.000. El promedio móvil de siete días más alto se alcanzó justamente cuando Ruiz habló en el Senado, con 87.929 dosis diarias. Este dato sale de promediar las tres jornadas que pasaron de 100.000 dosis con las otras cuatro de esa semana, lo que demuestra que la vacunación no mantuvo el ritmo esperado.

Argentina llegó por primera vez a 100.000 el 12 de marzo, a los 74 días de vacunación, y ha seguido subiendo. Chile lo hizo el 8 de febrero, en la jornada 47, y aunque volvió a estar por debajo en el período del 23 de febrero al 2 de marzo, luego volvió a acelerar y ya está incluso por encima de las 250.000 aplicaciones diarias.

El promedio de Alemania llegó por primera vez a 100.000 dosis en solo 12 días y no volvió a bajar desde el día 19, que fue el 2 de febrero. España lo consiguió el 27 de febrero, en 25 jornadas, y un mes después volvió a quedar por debajo de ese ritmo, pero no por más del 10 por ciento.

De nuevo, Estados Unidos lo consiguió al segundo día y el Reino Unido tardó 30 (dos más que en el diagrama de MinSalud). Ambos países han seguido creciendo y están cerrando marzo con 2,5 millones y 500.000 vacunas diarias, respectivamente.

Aquí viene el otro problema: 100.000 dosis diarias no son lo mismo para el tercer país más poblado del mundo que para otros más pequeños. Por eso es mejor mirar las metas con relación a la población.

Por cada 100 habitantes

Según las proyecciones del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el límite de 100.000 dosis diarias en Colombia equivale a 0,2 inyecciones al día por cada 100 habitantes del país. Hasta el momento, no se ha logrado un ritmo sostenido semanal superior a 0,17.

El Reino Unido llegó a 0,2 dosis diarias por cada 100 habitantes en 33 días, el 8 de enero. Estados Unidos lo hizo cinco días después, pero le tomó tres jornadas menos desde el inicio de vacunación.

El siguiente fue Chile, el 4 de febrero, en el día 43 de vacunación. España llegó el 24 de febrero, en 59 días. Alemania lo hizo el 1 de marzo, se tardó 46 días. El turno de Argentina fue el 11 de marzo, luego de 73 días. Ecuador está todavía muy lejos de esa meta.

Si Colombia hubiera sostenido las 100.000 dosis diarias por una semana cuando el ministro las celebró, habría sido incluso más rápido que el Reino Unido y Estados Unidos para poner en promedio 0,2 vacunas por cada 100 habitantes. Todavía está a tiempo de lograrlo, aunque no por mucho, con mayor prontitud que Chile (el límite sería el 2 de abril).

Ruiz sacó pecho de forma prematura con apenas tres días por encima de esa cifra. El ritmo de vacunación, que ya venía en bajada cuando habló ante el Congreso, no ha vuelto a esa velocidad desde entonces. Las personas dedicadas a estudiar la evolución de la pandemia en Colombia señalan que al gráfico también le falta contexto.

El plan va lento

El analista de datos Jorge Galindo y la epidemióloga Silvana Zapata Bedoya coinciden en señalar que las vacunas sí están llegando al país, pero los cuellos de botella están en los procesos internos: asignaciones a las regiones, logística y articulación institucional. Los dos lo dijeron en una emisión reciente del programa televisivo de análisis Zona Franca y lo reafirmaron al hablar con Colombiacheck para este chequeo.

Galindo advierte que el gráfico del Ministerio de Salud está condicionado por la disponibilidad. “Cuando los primeros países empezaron a vacunar, las dosis disponibles en el mundo eran mucho menores”, explica. En consecuencia, es normal que a los que empezaron en diciembre, como Argentina o Chile entre otros, les haya tomado más tiempo aumentar su ritmo.

El analista del diario El País de España también llama la atención sobre puntos anteriores, como la necesidad de hacer la comparación con relación a la población, y complementar con una revisión del ritmo de los mismos países en el mismo momento del tiempo, como las gráficas incluidas antes en esta nota. Incluso señala que Perú, México y Uruguay podrían ser contrapartes más “justas” por su fecha de inicio de vacunación o por su despegue.

Colombia va mejor que Perú. México hace parte de los que empezaron a vacunar en diciembre, pero solo despegaron realmente en febrero y su desempeño desde entonces ha sido más ágil casi siempre. Uruguay, por su parte, va mucho más rápido que los otros tres (aunque hay que tener en cuenta que su población es de apenas 3,5 millones de habitantes).

En todo caso, Galindo y Zapata apuntan a que los datos del MinSalud están lejos de los que realmente necesita alcanzar el país respecto a sí mismo. “La comparación de las 100.000 dosis es algo político. Es ridículo porque solo fueron unos días y eso debe ser sostenido”, afirma la epidemióloga.

El reporte hasta el 24 de marzo es que el país ha puesto un acumulado de 1,38 millones de dosis, lo que equivale 2,7 por cada 100 habitantes en 36 días. En la jornada más reciente fueron 85.694 dosis.

Para vacunar a 35 millones de personas en 2021 como lo ha prometido el presidente, Iván Duque, se necesita que la cifra se aproxime más a 200.000 vacunas diarias. Ruiz celebró tres jornadas en las que se logró la mitad de eso con esta comparación cuestionable frente a otros países, sin contexto y descuidando las proporciones.