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Jueves, 16 Junio 2016

El cuentazo de Uribe

Por Óscar Felipe Agudelo B.

Álvaro Uribe es el autor de uno de los más grandes mitos sobre el proceso de paz: “Mantener a los guerrilleros rasos con un auxilio de $1.8 millones durante cinco años mientras se preparan profesionalmente”. Luego de la culminación de los acuerdos de paz, su cuento quedó totalmente desmitificado. Los guerrilleros recibirán el 90% de un salario mínimo y solo durante dos años.

El cuentazo del auxilio por $1.8 millones que el gobierno nacional le pagaría a los guerrilleros desmovilizados de las Farc, nació en diciembre de 2014, época en la que el proceso de paz vivió una de sus tantas crisis.

En esa temporada decembrina, las Farc tomaron como rehén al general del Ejército, Rubén Darío Alzate, quien cayó en manos del grupo armado en el departamento de Chocó, donde según explicó, se encontraba adelantando una labor social, vestido de civil y sin su esquema de seguridad.

Su retención, que ocasionó que los diálogos en La Habana fueran suspendidos por decisión del presidente Juan Manuel Santos, finalizó luego de 14 días cuando el jefe guerrillero, ‘Pastor Alape’, lo regresó a la libertad, no sin antes tomarse una foto en la que salen abrazados y que según el alto oficial, “fue un ‘show’ en el que me obligaron a participar”.

Es justo luego de esa liberación cuando el senador Álvaro Uribe emite un comunicado, publicado por el diario El Espectador, en el que señala ocho exigencias que supuestamente habrían hecho las Farc para reanudar el proceso de paz.

Aunque la información nunca fue confirmada oficialmente, el exmandatario aseguró en su momento que era auténtica. Luego de verificar la información, Colombiacheck encontró que no había sustento que respalde la afirmación de que las Farc recibirán $1.8 millones de manutención.

Luego, el 24 de agosto de 2016, cuando finalizó la negociación, se pudo establecer que realmente el estipendio para los integrantes de las Farc que se acojan al proceso de paz, corresponderá a un 90% del salario mínimo, unos $620.508 pesos al día de hoy.

Como el mito de los $1.8 millones hizo carrera en redes sociales y mucha gente lo creyó, el jefe del equipo negociador del gobierno, Humberto de la Calle, salió a desmentir el rumor en la revista Semana.

Ese fue el origen del mito de los sueldos para los guerrilleros que, luego de 20 meses con el cierre de las negociaciones, se cayó del todo. El cuentazo de Uribe se comentó en los pasillos, en las oficinas, por las redes sociales, en el campo y en cualquier sitio de la geografía nacional. Durante el tiempo que el mito estuvo vigente y a pesar de que fue desmentido, Uribe Vélez nunca reveló su fuente o la forma cómo obtuvo dicha información.

El Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera en el numeral (3.2.2.7) “Garantías para una reincorporación económica y social sostenible” en la parte concerniente a la Renta Básica establece que será el 90% de un mínimo lo que recibirán los miembros de las Farc luego de que salgan de las zonas de concentración. Este estipendio será sólo por dos años y desde que no tengan “un vínculo contractual que les genere ingresos”, concluye el documento.

Un poco de contexto

Con el acuerdo final quedó en evidencia que el gobierno tenía razón cuando en varias oportunidades, por medio de sus canales de comunicación, reiteró que la ayuda a los guerrilleros que se acojan al proceso de paz, nunca sobre pasaría lo que recibe cualquier desmovilizado en Colombia.

En la actualidad, según datos de la ACR, los excombatientes que pertenecieron a un grupo armado ilegal y se desmovilizaron pueden recibir mensualmente un subsidio que oscila entre $160.000, $320.000 y $480.000 pesos, todo depende del nivel de cumplimiento frente a los compromisos pactados. Si no cumple con nada, no recibe nada.

Además de ese beneficio mensual, los excombatientes pueden recibir otra ayuda denominada inserción económica, la cual se da por una sola vez durante todo el proceso de reintegración. Algo que también se les dará a los integrantes desmovilizados de las Farc del proceso de paz negociado en La Habana.

Ese beneficio puede ser invertido en vivienda, educación, creación de unidad de negocio o fortalecimiento de la misma. Los excombatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia pueden recibir hasta $2 millones y los desmovilizados de otros grupos armados (ELN y EPL) hasta $8 millones.

Los desmovilizados de las Farc, según el acuerdo final, recibirán dos millones (por una única vez) luego de que culminen los 180 días dentro de las zonas de concentración en las cuales se dará el proceso de dejación de armas; por otra parte recibirán ocho millones, también por una única vez, para el emprendimiento de un proyecto productivo que puede ser individual o colectivo.

Adicional a lo anterior, los participantes de las Farc que se acojan a los acuerdos tendrán pago de seguridad social por un periodo determinado y tendrán acceso a programas de educación, vivienda, recreación y deporte, de la misma forma como sucede con los demás desmovilizados de otros grupos armados que han dejado las armas.

Es importante aclarar que el acuerdo final en el apartado 3.2.2.7 en el que se aborda el tema de la Renta Básica deja claro que la asignación mensual se dará “cuando el benefiario acredite que ha continuado con su ruta educativa”, nada novedoso respecto a las demás personas que han participado en los programas de reincorporación controlados por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR). Sino cumplen con el programa de reincorporación no se les otorgan los beneficios, así son los lineamientos de la ACR.

Actualización

El Gobierno nacional logró la aprobación del Acuerdo Final en el Congreso pese a haber perdido el plebiscito y de esta manera inició la implementación de lo acordado. Una de las medidas que más indignó a los uribistas fue el hecho que a la Unidad Nacional de Protección podrían llegar hasta 1.200 farianos (de manera gradual) con un sueldo de $1.825.843 mensuales para servir de escoltas a los mismos líderes de las Farc, así quedó establecido en el decreto presidencial 302 de 2017.

Este decreto le dio cuerda a los uribistas para sostener que lo del $1.8 millones para los guerrilleros no era cuento chino sino toda una realidad, sin embargo, como lo contó Colombiacheck en "Centro Democrático se alarma por programa de escoltas para las Farc" este beneficio solo podría ser hasta máximo el 17% de los integrantes del grupo en proceso de dejación de armas y no de manera generalizada, como en su momento lo contó el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe. “Mantener a los guerrilleros rasos con un auxilio de $1.8 millones durante cinco años mientras se preparan profesionalmente”, dijo.

Debido a que lo del asunto del $1.8 millones para los farianos no fue del todo una mentira y actualmente hasta el 17% de integrantes de las Farc se podrían hacer con ese sueldo, Colombiacheck cambia la calificación de este chequeo. De "Falsa" a "Inflada" teniendo en cuenta que si habrá un porcentaje de guerrilleros con ese beneficio pero no serán todos como en su momento sostuvo el exmandatario Uribe.

Jueves, 22 Junio 2017

Roy Barreras: proceso de paz ha salvado mil vidas en el último año

Por Sania Salazar

Con esa afirmación que resulta aproximada, el senador y precandidato a la presidencia por el partido de la U, defendió el proceso de paz con las Farc. Colombiacheck encontró que no hay consenso al medir los beneficios de la paz.

Según Roy Barreras, precandidato a la presidencia y actual senador del Partido de la U, mil es la cifra de vidas que se han salvado gracias al proceso de paz con las Farc en el último año.

“Es un proceso que salva vidas y que trae mucha esperanza, porque este ha sido un país huérfano de Estado 200 años, la paz es una esperanza para que por fin llegue el Estado al territorio y a las familias y hay que salvar la paz, esto salva vidas todos los días. Mil muertos menos solamente en el último año”, aseguró en el programa La Luciérnaga, de Caracol Radio el pasado 24 de mayo.
 

 


Colombiacheck contactó al senador Barreras por whatsapp para preguntarle en qué fuente basa esa cifra y cuál era el periodo preciso al que se refería, pero hasta la publicación de este chequeo no hemos obtenido respuesta.

Después de revisar varias cifras Colombiacheck califica la frase de Barreras como aproximada.

“En el año 2012 se presentaron 4.114 homicidios en 281 municipios, donde las Farc y el conflicto era intenso, hoy esos homicidios han caído a 3.157, más de mil vidas se han salvado como resultado del proceso que se está consolidando”, aseguró el vicepresidente Óscar Naranjo en abril pasado durante la presentación del informe Cómo va la paz, declaración que resaltó el periódico El Nuevo Siglo.

Colombiacheck revisó dicho informe realizado por la plataforma ciudadana La iniciativa: unión por la paz, y encontró un mapa con las cifras que dio Naranjo, pero al calcular la diferencia de los casos registrados entre 2012 y 2016 encontramos que son 957 casos menos y no más de mil como asegura el vicepresidente.

No se trata de despreciar la cifra, pues es un gran avance en un país donde los asesinatos cometidos por las Farc eran noticia diaria, se trata de pedirles precisión a los líderes de opinión, en este caso a Naranjo y a Barreras, sobre un asunto tan delicado y que ha generado tanta polarización como los beneficios del proceso de paz.

Otras cálculos

 

 

Según el octavo reporte del Monitor del cese al fuego bilateral y de hostilidades del Centro de Recursos para el análisis de conflictos, Cerac, publicado el pasado 2 de mayo “en lo corrido del proceso de paz han dejado de perderse por lo menos 2.670 vidas de personas en acciones directas del conflicto armado con las Farc, de las cuales por lo menos 547 vidas no se han perdido debido al conflicto durante el cese bilateral”.

Un artículo publicado por ese Monitor el 17 de diciembre de 2015 titulado El proceso de paz con las Farc salva vidas calculaba que en tres años de negociación entre el Gobierno y esa guerrilla, se habían prevenido al menos 1.500 muertes.

Para calcular la prevención de muertes en las negociaciones entre el Gobierno y las Farc, Cerac comparó el promedio histórico diario de muertes durante el conflicto (1984 hasta el 17 de octubre de 2012 -un día antes del inicio de la fase pública del proceso-), frente al promedio diario de número de muertes durante el proceso de paz (a partir del 18 de octubre de 2012).

Hay que recordar que la fase pública de negociaciones entre el Gobierno y las Farc empezó en octubre de 2012.

Si a las 2.670 vidas que se han salvado hasta ahora según el penúltimo reporte del Monitor, restamos el cálculo de diciembre de 2015, nos da 1.170, cálculo que abarca un poco más de un año. La cifra es aproximada a las mil vidas de las que habló Barreras.

“Si se compara con el período de implementación de la Política de Seguridad Democrática (agosto 2002-octubre 2012) no sólo habrían muerto 1.572 combatientes menos, sino que también se ha preservado la vida de 499 civiles. Incluso, durante las negociaciones quedaron heridos 473 civiles menos en eventos de conflicto”, señala el informe.

El Cerac resalta además una reducción mayor “al comparar con el conflicto durante los dos periodos presidenciales del Gobierno Uribe, así como con la etapa de recrudecimiento de la guerra (1996-2002): frente a dichos periodos, se previno la muerte en eventos del conflicto de 3.073 y 3.060 personas, respectivamente”.

En su columna del pasado 2 de junio el periodista Álvaro Sierra se pregunta: “¿Alguien se ha puesto a calcular lo que representa en beneficios para el país que las Farc dejen de existir? No solo para la Colombia rural, que ha padecido los efectos de la guerra y la falta de solidaridad de la Colombia urbana, sino para las clases medias de las ciudades, que han pagado con impuestos la guerra”.

Tal parece que la paz, como la guerra, son difíciles de cuantificar con exactitud, lo cierto es que muchos de los beneficios de que la principal guerrilla del país está dejando las armas ya se perciben en hechos mucho más tangibles que los números, sobre todo en las regiones, donde, evidentemente, hay menos muertos. Y cada muerto, si bien se puede contar, no es un número sino un drama.