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Jueves, 25 Julio 2019

El mayor desempleo se registra en ciudades sin fuerte migración venezolana

Por Sania Salazar

Las cifras del Dane, de Migración Colombia y un experto consultado respaldan la frase del exministro Juan Camilo Restrepo.

En entrevista con la periodista María Isabel Rueda en el periódico El Tiempo, el exministro y analista económico Juan Camilo Restrepo aseguró que “las cifras de los mayores desempleos se están registrando en las ciudades donde no llega la migración venezolana, mientras que ciudades como Cúcuta, por ejemplo, o Bucaramanga no son las más altas de desempleo en el país”.

Colombiacheck califica la información como verdadera, pues las fuentes consultadas ratifican lo que dijo el exministro.

Restrepo le dijo a Colombiacheck que se basó en las cifras del trimestre marzo-mayo que publicó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, que muestran que el desempleo más alto se está registrando en ciudades donde también hay migración venezolana, pero no son las más expuestas a esa migración.

Restrepo resaltó que las cifras del Dane lo que muestran es que las tasas más altas de informalidad están en las ciudades más expuestas a la migración venezolana, Cúcuta, Riohacha y Sincelejo, pero el desempleo formal se está registrando en ciudades a donde no llega tanto la población migrante.

“Claro que tiene un peso relativo importante (la migración), pero las cifras del Dane muestran que no se puede atribuir el desempleo solamente al fenómeno de la migración venezolana, esa migración está influyendo en la informalidad en las regiones fronterizas, pero hay un problema estructural de desempleo muy serio que trasciende el fenómeno venezolano”, puntualizó Restrepo.

Las cifras del Dane a las que se refiere Restrepo muestran que las ciudades que registraron mayores tasas de desempleo en el trimestre marzo-mayo de 2019 fueron Quibdó, Chocó (19,7 por ciento), Valledupar, Cesar  (16,7 por ciento), e Ibagué, Tolima (16,6 por ciento). Mientras que cifras de Migración Colombia indican que Bogotá, Norte de Santander, La Guajira, Atlántico y Antioquia son las regiones donde se han radicado un mayor número de venezolanos. Según la entidad, a 31 de marzo de 2019 había en el país 1’260.594 Venezolanos.

Cúcuta registró un desempleo del 15,5 por ciento y Bucaramanga del 10,6 por ciento.

Imagen Migración Colombia

El análisis “Elementos para una política pública frente a la crisis de Venezuela” publicado por Fedesarrollo en noviembre de 2018 señala que las seis ciudades que concentraban la mayor cantidad de migración proveniente de Venezuela eran, en su orden, Bogotá (15.6%), Barranquilla (8.6%), Cúcuta (6.1%), Medellín (4.1%), Cartagena (3.8%) y Cali (2.6%).

Lo anterior muestra que, efectivamente, las ciudades con mayor desempleo actualmente no coinciden con las ciudades donde se está concentrando la población venezolana.

Mario Zambrano, Coordinador de Cúcuta Cómo Vamos, le dijo a Colombiacheck que indiscutiblemente la migración venezolana tiene efectos en el mercado laboral, “pero no se puede decir que el aumento del desempleo en Cúcuta y su área metropolitana y en algunas otras ciudades de Colombia, pero hablo especialmente de la zona de frontera, se deba exclusivamente a la migración porque estaríamos haciendo un análisis equivocado. Antes de que se diera este proceso migratorio Cúcuta y su área metropolitana tenía tasas de desempleo por encima del promedio nacional, lo que quiere decir que el desempleo no es causa de la migración, la migración lo refuerza porque hay un aumento de la fuerza laboral”, indicó Zambrano.

Para el coordinador de Cúcuta Cómo Vamos la causa del desempleo tiene que ver con las estructuras económicas que existen dentro de la zona de frontera, especialmente en el caso de Cúcuta. “En municipios y ciudades como Cúcuta, que tienen un bajo nivel de industrialización y un tejido económico débil y con una dependencia en cierto momento fuerte del ciclo económico venezolano, se generaron unos niveles de dependencia y de vulnerabilidad frente a acontecimientos como los conflictos diplomáticos o conflictos de cierre de frontera”, elementos que hay que distinguir, resalta Zambrano.

Para él, el agravante es una alta tasa de informalidad que tiene la región antes de la migración, lo que tiene que ver con la calidad del empleo.

Finalmente, Zambrano aseguró que no se puede concluir a la ligera que sea la migración la que está afectando el desempleo en el país, pues aunque reconoce un impacto asegura que hay otros elementos como la política económica y laboral del país y características regionales que están incidiendo en las cifras, además del contexto internacional.

Viernes, 22 Febrero 2019

Contar a los vendedores ambulantes como desempleados no daría tasa mayor a 50 por ciento

Por José Felipe Sarmiento

Un tuitero aseguró que el Dane usa a los vendedores ambulantes para bajar cifras del desempleo. Pero esto es mezclar peras con manzanas.

A raíz de la polémica de las empanadas callejeras, el comediante bogotano René Jiménez publicó en sus redes sociales una cifra sobre cómo, supuestamente, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), cuenta a los vendedores ambulantes.

Publicación en Facebook con una imagen del tuit en mención

El tuit original

El mensaje afirmaba que los vendedores ambulantes “son los que el Dane cuenta como trabajadores para justificar cifras del 9 por ciento de desempleo. Sin esa gente que trabaja en la calle, la cifra Real de desempleo es superior al 50 por ciento”.

Según la entidad, la informalidad laboral cerró el año pasado en 48,2 por ciento y el desempleo lo hizo en 9,7 por ciento. Pero, según varios economistas consultados por Colombiacheck, sumar estos rubros equivale a mezclar “peras con manzanas”, por lo que el dato es falso.

La razón más obvia es que “todos los vendedores ambulantes son trabajadores informales, pero no todos los trabajadores informales son vendedores ambulantes”, como explicó el decano de Economía de la Universidad del Rosario, Carlos Sepúlveda. 

Según el boletín técnico del Dane donde está la cifra de informalidad ya citada, esta forma de ocupación también incluye, entre otros, a empleados sin remuneración, jornaleros e incluso patrones de algunas microempresas. Valga decir, además, que es la más baja para el último trimestre del año desde 2012 (ya en marzo de 2018 le habíamos hecho un chequeo similar al entonces senador Iván Duque).

Las cuentas sobre empleo, que el organismo incluso presenta en un boletín diferente, muestran una tasa de ocupación para diciembre de 57,8 por ciento. Esta es la gente en edad de trabajar que tiene algún tipo de ocupación laboral, sea formal o informal.

Menos de la mitad (43,8 por ciento) de esa cifra corresponde a trabajadores por cuenta propia; por lo que ellos son poco más que la cuarta parte (25,3 por ciento) de toda la población urbana con más de 12 años y rural con más de 10. El director del Centro de Estudios del Trabajo (Cedetrabajo), Mario Valencia, también advirtió que allí entra “cualquiera que ejerza un oficio sin contrato de por medio”, no solo los comerciantes que se ubican en espacio público.

La desocupación, a diferencia de la ocupación, se calcula solo sobre la población económicamente activa, como se puede ver en las fórmulas al final del boletín. De esta forma se excluye a la gente que cumple con la edad mínima pero no está en el mercado laboral (estudiantes, por ejemplo). Por tanto, no se puede sumar el 27,6 por ciento del ‘rebusque’ al 9,7 por ciento del desempleo como si midieran lo mismo.

Para hacer la operación con datos iguales, el economista y abogado José Roberto Acosta sugirió que habría que salir de las tasas e ir a las personas. Las desocupadas en diciembre eran 2,47 millones y las ocupadas, 22,95 millones. De estas, 9,62 millones estaban subempleadas. En esta categoría, de nuevo, la definición del Dane incluye a cualquiera que esté insatisfecho con sus ingresos, horarios o porque tiene funciones ajenas a sus competencias; es decir que entran los vendedores ambulantes pero tampoco están solos.

Con esas cifras se puede concluir que hay 12,09 millones de personas entre el desempleo y el subempleo. Aunque se acercan al 50 por ciento de la población activa, que es de 25,42 millones, tampoco lo superan.