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Falso

Jueves, 18 Marzo 2021

Es falso que ‘el 99 % de los homicidios se producen por armas ilegales’, como dice María Fernanda Cabal

Por Ana María Saavedra

La senadora dio esta cifra en un video de su cuenta de Twitter para defender su propuesta de flexibilizar los permisos de porte de armas. Sin embargo, la cifra de homicidios con arma de fuego no coincide con la oficial y tampoco se puede establecer cuántos fueron cometidos con armas ilegales.

El tema de la regulación del porte legal de armas de fuego volvió estar en la agenda de los debates en medios de comunicación y en las redes sociales luego de que congresistas del Centro Democrático radicaran en el Congreso un proyecto de ley que busca implementar una nueva regulación en este tema. 

La iniciativa, presentada por los congresistas María Fernanda Cabal y Christian Garcés,  busca eliminar la figura del porte especial, flexibilizando el uso de las armas de fuego como un mecanismo de defensa personal.

En medio de esta propuesta, la senadora Cabal publicó este trino, en el que asegura que “el 99 por ciento de los homicidios se producen por armas ilegales”.

 

Precisamente, en 2019 el representante a la Cámara, Cristian Garcés, había publicado un trino en el que indicó que “según el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, de 2010 a 2016, 7 de cada 10 homicidios en Colombia fueron cometidos con arma de fuego, mayoritariamente ilegales”.

En Colombiacheck verificamos su afirmación y encontramos que aunque Garcés tenía razón en decir que alrededor del 70 por ciento de los homicidios en Colombia se cometen con arma de fuego, se equivocó al concluir que la mayoría de esas armas eran ilegales, pues no hay cifras que lo comprueben. Por esa razón calificamos su afirmación de Cuestionable.

En esa ocasión, revisamos los informes de Medicina Legal en los que se basó el Representante y encontramos que, efectivamente, el porcentaje de homicidios cometidos con arma de fuego entre 2010 y 2016 osciló entre el 69 y el 77 por ciento. Lo que es similar a decir que entre 7 a 8  de cada 10 homicidios se perpetraron con armas de fuego. Pero Medicina Legal no indicaba en los informes si esas armas eran mayoritariamente ilegales, como lo aseguraba Garcés.

Asimismo, en ese chequeo consultamos a Pedro Piedrahíta, profesor de ciencia política de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y magíster en seguridad y defensa, quien le explicó a Colombiacheck que tanto las armas legales como las ilegales funcionan con los calibres aprobados por el Estado colombiano y distribuidos por la industria militar en el país, por lo que es prácticamente imposible saber qué porcentaje de los homicidios son cometidos con armas legales e ilegales.

Por su parte, Katherine Aguirre, investigadora del Instituto Igarapé de Brasil, nos aseguró que no hay estadísticas disponibles para determinar si las armas con las que se cometen los asesinatos son legales o ilegales. “Medicina Legal solo sabe con qué clase de mecanismo se cometió el delito, pero no tiene información sobre la procedencia o el permiso de porte del arma”, precisó.

Según la investigadora, esto solo se podría averiguar con una investigación de la Policía que determine de qué arma salió el proyectil y cuál es el estado de la misma. “El nivel de conocimiento del arma concreta de los actos de homicidio es muy bajo y requiere una investigación profunda que no se ha desarrollado mucho en Colombia”, concluyó.

Pese a no existir datos sobre si los homicidios se cometen con armas legales o ilegales, el representante Garcés publicó esta semana un nuevo trino en el que afirmó: 

“Respetados @katheaguirreCOL y @Rmayorga. La mayor parte de las armas implicadas en homicidios no sólo son ilegales, según datos de incautación de la @PoliciaColombia el 43% de las armas incautadas entre 2014-2016 eran hechizas (artesanales). El problema aquí es de ilegalidad vs. legalidad”.

Aguirre le contestó que “sería bueno conocer sus fuentes sobre relacionamiento de armas por tipo (con/sin permiso, hechizas, etc.) es un dato que no se encuentra disponible públicamente. Aparte, el % de las incautadas no dice nada sobre si asociación a los homicidios, ni tipo” (sic).

Al revisar las cifras de los homicidios dadas por Medicina Legal y la Policía encontramos que en 2019 se registraron en Colombia 11.880 homicidios, de los cuales 8.626 fueron cometidos con “proyectil de arma de fuego”, el 72 por ciento de los casos. En 2020 se presentaron 11.014 homicidios, 8.385 homicidios de ellos con arma de fuego, 76 por ciento de los casos. Estas cifras coinciden con el aproximado del 70 por ciento de los casos de los años anteriores.

También son similares a las que maneja la Policía, citadas en el informe Colombia: un gran mercado de armas sin incentivos para reducirlo de la Fundación Ideas para la Paz.  En otro informe de esta fundación indicaron que de 62.644 armas decomisadas por la Policía, el 24 por ciento eran legales.

Manuela Suárez, investigadora de la FIP, nos indicó que “en Colombia la información sobre tipo de arma que se utiliza en un homicidio (o en cualquier delito) sólo se obtiene por medio de la denuncia e investigación del caso. De acuerdo con la información de la Policía Nacional, actualmente entre el 70 y 80 por ciento de los homicidios se cometen con armas de fuego, pero no está la información si esa arma es legal o no”.

“El 24 por ciento de las armas incautadas por la Policía en Colombia entre el 2010 y el 2019 tenían algún tipo de permiso. La razón de la incautación no la dan, pero eso evidencia que tener permiso no es garantía que no se utiliza de manera ilegal o irregular”, agregó. 

En ninguno de los casos los datos dados por la senadora Cabal de que “el 99 por ciento de los homicidios se producen por armas ilegales” coinciden con las cifras oficiales. Por un lado, los homicidios cometidos con armas de fuego en el país son aproximadamente el 70 por ciento y por otro lado no se puede establecer de esta cifra cuántos fueron cometidos con armas ilegales.

Aunque contactamos al equipo de prensa de Cabal para preguntarle en qué datos basaba su afirmación, hasta el momento de publicar este chequeo no nos contestaron.

Así que con las evidencias anteriores calificamos su afirmación de falsa.

Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero...

Verdadero pero...

Domingo, 14 Agosto 2016

¿Por qué en tiempos de Uribe los homicidios bajaron más que durante el proceso de paz?

Por Miriam Forero

En los ocho años de presidencia de Álvaro Uribe las cifras de homicidios en el país bajaron un 46%, y así lo resaltó en un medio español. Los diálogos con las Farc también han causado una disminución pero no tan fuerte, ¿por qué?

En una entrevista que dio al periódico ABC de España, el expresidente Álvaro Uribe desestimó que la disminución en las cifras de violencia en el país sea un resultado del proceso de paz. Su argumento es que la reducción de secuestros y homicidios fue más notoria en su gobierno: “Cuando llegamos a la presidencia había 28.000 homicidios, cuando salimos un poco menos de 15.000. Hoy hay 14.000.”

Así lo reiteró en este trino:

 

 

Un lector de Colombiacheck, Andrés Quintero Zea, nos sugirió chequear esa afirmación y le hicimos caso. Revisamos los datos históricos, consultamos a expertos y concluimos que la afirmación del senador es aproximada, pues si bien las cifras son ciertas -sólo se descachó un poco en una-, el análisis de contexto indica que las estadísticas no pueden por sí solas medir la efectividad de un proceso de paz o una política de seguridad.

 

 

Para empezar, en cuanto a homicidios, Uribe menciona cifras de la Policía Nacional, que se pueden observar en los informes periódicos y metodológicos del Ministerio de Defensa. Según estos, en 2002 -cuando el expresidente empezó su primer período- los homicidios llegaron a 28.837 y en 2010 descendieron a 15.459. Eso significa una reducción del 46%, mientras que en los primeros cinco años de Santos la disminución fue de 17%.

El dato actual de homicidios que menciona el expresidente sí está algo inflado, pues el 2015 terminó con 12.782 (mil doscientos menos de los que indica Uribe) y el primer semestre de este año continúa con una tendencia a la baja, pues van 6.008 muertes lo que significa un 22% menos que el semestre en que empezaron los diálogos con las Farc.

Otros delitos que pueden ser considerados más cercanos al conflicto armado, como actos terroristas, homicidios colectivos y secuestros, también han mostrado una disminución desde que se abrieron las negociaciones en La Habana, especialmente en los últimos dos años. Los secuestros, por ejemplo, pasaron de 0,7 al año por cada cien mil habitantes en 2012, a una tasa de 0,4 en 2015. Pero, en concordancia con lo que dice Álvaro Uribe, en los primeros tres años de su mandato la reducción fue mucho más notoria.

Así lo evidencian las siguientes gráficas basadas en los datos del Ministerio:

 

 

¿Por qué las diferencias?

Los más recientes reportes del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos -Cerac- llaman la atención sobre una fuerte caída en las acciones del conflicto, e indican que “la reducción de la violencia directamente relacionada con las Farc ha sido mayor a la que se presentó en el 2003, segundo año de implementación de la Política de Seguridad Democrática, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez”.

Esta organización hace un análisis por separado, toma únicamente la violencia atribuida a las Farc y no las cifras globales. Esto, según Jorge Restrepo, director de Cerac, se debe a que el conflicto no es el culpable de la totalidad, ni siquiera la mayor parte, de la violencia del país. Explica, por ejemplo, que las Farc llegaron a ser responsables de menos de la mitad (aproximadamente el 37%) de los secuestros ocurridos en Colombia y el conflicto sólo produce una cifra cercana al 10% de las muertes.

Por eso, no es correcto tomar los datos totales de homicidios o de secuestros, pues estos combinan las múltiples y diversas realidades del crimen que confluyen en el territorio colombiano.

Rodolfo Escobedo, investigador asociado de la Fundación Ideas para la Paz y experto en criminalidad, va más allá y asegura que, si bien las políticas del gobierno de turno tienen alguna influencia, no son determinantes en las tendencias de homicidios. Para él, la baja en la época de Uribe se dio por un equilibrio de fuerzas, porque la violencia venía en un aumento fuerte desde el auge de los carteles de la droga, llegó a su pico y tuvo que empezar a descender como una consecuencia natural de la reorganización criminal. Señala, incluso, casos en los que, ante buenas políticas de seguridad, las cifras no han disminuido.

Restrepo, por su parte, sí le reconoce a Uribe un aporte significativo en la reducción de la violencia a través de su Política de Seguridad Democrática y de la desmovilización de las autodefensas.

En lo que coinciden ambos analistas es en destacar el papel de los llamados grupos armados organizados (GAO). Para Escobedo, estas expresiones de la ilegalidad son el verdadero fenómeno que explica los altibajos en los homicidios, pues a lo largo de la historia se dan momentos cíclicos en los que las estructuras ilegales (carteles de narcotráfico, guerrillas, paramilitares, bacrim, etc.) se reconfiguran, se disputan territorios y finalmente establecen acuerdos tácitos o explícitos. Esto hace que haya picos en las cifras de violencia seguidas de temporadas de mayor estabilidad (Ver el informe de su coautoría “Las dos caras de la reducción del homicidio en Colombia: logros y retos para el postconflicto”).

Jorge Restrepo añade el hecho de que los GAO asumieron formas de agresión y armas que son propias del conflicto y que contribuyen a aumentar las cifras de violencia. “Por ejemplo, el grupo de ‘La Empresa’ alrededor de Buenaventura, que uno no podría decir que es un grupo parte del conflicto sino puramente criminal, desplaza, masacra, hace desmembramientos, desaparece, amenaza, cobra extorsiones y utiliza fusiles como la guerrilla”.