Pasar al contenido principal

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Domingo, 27 Octubre 2019

Es falso que Policía haya decomisado 80 millones de pesos junto con publicidad de Jorge Iván Ospina

Por Ana María Saavedra

En las últimas horas ha sido difundida una cadena de Whatsapp en la que se asegura que la Policía incautó ese dinero en efectivo junto con publicidad de Ospina. Esto es falso.

El mensaje que rota en Whatsapp y que la propia Policía de Cali desmintió es este:

“Mucha atención que en medio del plan nacional "elecciones seguras" de la policía nacional  acaba de ser capturado un sujeto en las inmediaciones del barrio Alfonzo Bonilla Aragón cuando se desplazaba en un vehiculo particular Mazda, a esta persona se fueon incautados 80 millones de pesos en efectivo junto con publicidad del hoy candidato a la alcaldia de Cali, Jorge Iván Ospina. 

La Policía hizo un llamado a la ciudadanía para denuncien al 123 cualquier tipo de anomalía que se presente dentro y fuera de los puestos de  votación”.

Aparte de este mensaje, en Twitter, usuarios como @carolin96566404  han publicado la foto del supuesto decomiso.

v

Sin embargo, el comandante de la Policía Metropolitana de Cali, general Hugo Casas, desmintió la información en su cuenta de Twitter:

RedCheq

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Martes, 05 Septiembre 2017

“Las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia son del tamaño de las de Brasil”

Por Sania Salazar

La frase es de Jairo Estrada de Voces de Paz, quien invitó a iniciar el debate sobre si en Colombia se deben reducir las Fuerzas Militares.

Con la guerrilla de las Farc desarmada y convertida en un partido político, se ha empezado a debatir en el país cuál debe ser el futuro de las Fuerzas Armadas.

Sobre eso trinó Jairo Estrada, del Movimiento Voces de Paz, quien aseguró que las Fuerzas Militares y de Policía de Colombia son del tamaño de las de Brasil y que es hora de hablar sobre su reducción.

 

 

Estrada nos dijo que para escribir el trino se basó en datos básicos de Wikipedia sobre ejércitos y en el Atlas comparativo de la defensa en América Latina, de la Red de seguridad y defensa de América Latina, Resdal.

Colombiacheck califica la afirmación como ligera, primero porque encontramos varias cifras sobre cada país, así que no es tan sencillo sacar una conclusión certera basada en números, aunque es común leer en notas de prensa y estudios académicos que Brasil le lleva la delantera a Colombia en ese aspecto.

Segundo, porque la comparación de fuerzas armadas no se debe hacer sobre su tamaño sino sobre su capacidad y las amenazas que deben enfrentar en cada país, según explicaron expertos.

Para empezar a entender hay que aclarar que en Colombia las Fuerzas Militares están conformadas por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

Consultamos el Atlas, según el cual, estas tres fuerzas sumaban en Colombia 265.050 efectivos para 2016. Según el portal de datos del Gobierno Colombiano La Policía Nacional tiene 183.333 hombres (con corte al 16 de agosto de 2017). Así que sumando la Policía son 448.383 mil hombres en total.

En Brasil el Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea sumaban para 2016, 366.614 efectivos. Para 2014 los efectivos de la Policía militar (425.248) y de la Policía Civil (117.642) sumaban 542.890 efectivos según el documento titulado Pesquisa de informaciones básicas de los Estados, del Instituto Brasilero de geografía y estadística.

El estudio titulado ‘La cuestión militar en Colombia: la fuerza pública y los retos de la construcción de la paz’ publicado en 2012 asegura: “Hoy, la fuerza pública colombiana es la segunda más numerosa de Sudamérica, superada solamente por las fuerzas militares y de policía de Brasil, y, por causa del prolongado conflicto armado interno, cuenta con uno de los dispositivos de movilidad aerotransportada y de reacción rápida más grandes de la región”.

Cifras del Banco Mundial indican que en 2015 el personal de las Fuerzas Armadas de Brasil (personal militar en actividad) ascendía a 729.500 personas, mientras que en Colombia ese personal era de 481.100 efectivos.

 

¿Es hora de reducir las Fuerzas Armadas colombianas?

El profesor de la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana, Pedro Piedrahíta Bustamante, doctor en Derecho Internacional y magíster en Seguridad y Defensa, explicó que no se pueden comparar los tamaños de las Fuerzas Armadas de ambos países debido a que la situación de cada uno es diferente.

“Cuando se comparan fuerzas militares no se compara el número de las mismas, sino su capacidad. Si bien Brasil y Colombia pueden tener un pie de fuerza similar, tienen diferencias en las capacidades”, indicó.

Piedrahíta explicó que en el contexto colombiano los militares deben tener capacidades para la guerra irregular (o híbrida), sobre todo en lo relacionado con guerra de guerrillas, en un país en el que hay diferentes grupos armados ilegales que tienen una capacidad de fuego frente a las Fuerzas Militares. Son amenazas a la seguridad interna.

Si bien Brasil es una potencia regional y tiene capacidades militares estratégicas para conflictos internacionales, resaltó el profesor, al mismo tiempo tiene amenazas internas, sobre todo urbana, relacionadas con el crimen organizado transnacional y el control de las favelas para la distribución de narcóticos como sucede también en nuestro país. Sin embargo, “La capacidad de las fuerzas militares brasileñas apunta más a conflictos internacionales”, se trata entonces más de “determinar las amenazas y las capacidades para enfrentarlas” concluyó.

Para Piedrahíta la discusión que hay que dar sobre si es necesario reducir, mantener o ampliar las fuerzas militares en Colombia va más allá de hacer una simple comparación respecto al número del pie de fuerza.

“La primera pregunta que hay que responder es cuáles son las capacidades actuales de las Fuerzas Militares y de Policía frente a las amenazas que quedan en el país, cuáles son las capacidades frente a nuevos grupos armados ilegales, llámense como se llamen; y cuáles son las capacidades estratégicas del Estado colombiano para la defensa de su soberanía, porque muchos países de América Latina le están apostando al futuro, pueden haber amenazas y debemos tener fuerzas militares que tengan la capacidad de enfrentarlas”.

Sobre la pertinencia de reducir las fuerzas armadas en Colombia Michael Radseck, considerado una de las mayores autoridades en temas de seguridad de América Latina, le dijo a Colombia 2020: “diría que tal vez sería imprescindible mantener el actual pie de fuerza —que, sin lugar a dudas, es muy alto— y, de hecho, si fuese necesario, aumentarlo, sobre todo en las zonas que hasta ahora han sido dominadas por las Farc, para evitar precisamente que se produzcan vacíos peligrosísimos”.

Dijo además, que para reducir las fuerzas armadas habría que determinar cuáles son las amenazas internas y externas, cuáles serían las estrategias para contrarrestarlas y quienes serían los encargados de enfrentar esas amenazas. Aseguró que solo teniendo esa información se puede calcular el número de hombres que se necesitan.

El profesor Piedrahíta llamó la atención sobre que, por lo general, se plantea que los ejércitos en tiempos de paz deben prepararse para la guerra, pero que hay que recordar que las fuerzas militares no solo disparan, sino que hacen un acompañamiento que en Colombia se denomina acción integral, un acompañamiento a través de ingenieros, médicos y otros profesionales de apoyo a las fuerzas militares que generan labores para el desarrollo humano en diferentes partes del país. “El Gobierno Nacional le ha apostado fuertemente ahora es a que las fuerzas militares contribuyan al desarrollo del país en temas de infraestructura”, indicó Piedrahíta.

Una de las conclusiones del estudio ‘La cuestión militar en Colombia: la fuerza pública y los retos de la construcción de la paz’ es que la construcción de la paz duradera en Colombia, que incluye la reforma de la Fuerza Pública, solo podrá lograrse cuando haya un posconflicto pleno, que incluye no solo a las guerrillas, sino el control del narcotráfico y del crimen organizado.