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Miércoles, 21 Julio 2021

Estudio de autopsia de adulto mayor es malinterpretado para decir que vacuna no lo protegió

Por Gloria Correa

En redes sociales interpretaron de forma equivocada un reporte científico para asegurar que “la autopsia de un vacunado confirma la presencia de ARN viral en todos sus órganos”.

Desde el mes de junio de 2021 circula una publicación en redes sociales como Facebook (1,2 3, 4, 5), Twitter (1,2)  y Telegram, en la que aseguran: “la autopsia de un vacunado confirma la presencia de ARN viral en todos sus órganos”. 

Una información similar ha sido publicada en páginas web (1, 2, 3, 4, 5) en distintos idiomas,  circulando por Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. En dichas publicaciones se le atribuye a la vacuna contra COVID-19 la causa de muerte del hombre vacunado (con una primera dosis) al que se le hizo la autopsia. 

Etiqueta falso publicación

Pero se trata de desinformación para desalentar la vacunación. Colegas verificadores de la International Fact Checking Network (IFCN) de la que hacemos parte, como Newtral en España, la agencia de noticias AFP Factual y Fact check han verificado tales publicaciones y encontraron que la desinformación se originó a partir de una interpretación inadecuada a un artículo científico publicado en la revista Internacional de Enfermedades Infecciosas. 

El artículo es el primer reporte de una autopsia hecha a un hombre de 86 años previamente vacunado contra el SARS-CoV-2, donde los autores concluyeron que la causa de muerte fue una falla renal sumado a una neumonía causada por una bacteria, ambas ajenas a la vacuna y/o al COVID-19.

Y aunque en la autopsia encontraron material genético del nuevo coronavirus (ARN viral), fue sólo en algunos de los órganos analizados, no en todos. Tampoco hubo evidencia de lesiones compatibles con COVID-19, por lo que descartaron que el hombre hubiera sufrido dicha enfermedad, a pesar de haberse contagiado con el coronavirus en los días previos a morir. También resaltan que en los análisis de sangre ya había defensas frente a este virus gracias a la vacuna, contrario a lo que intentan señalar las viralizadas publicaciones para desalentar la vacunación. 

Aquí lo que encontramos sumado a lo que hallaron colegas verificadores sobre estas publicaciones: 

Origen de la desinformación 

Un presentador norteamericano llamado Hal Turner, publicó el pasado 13 de junio en la página web del programa The Hal Turner Radio Show, un texto con comentarios personales sobre el reporte de la primera autopsia a un hombre vacunado contra COVID-19.

Turner ha sido previamente identificado por verificadores de Politifact en Estados Unidos por difundir desinformación y por usar sus transmisiones de radio e Internet para promover teorías conspirativas. Además le han abierto procesos judiciales (1, 2) por incitar a la violencia y rechazar las leyes que restringen el uso de armas en dicho país.  

Hal Turner

Fuente: https://www.politifact.com/personalities/hal-turner-radio-show/

En el texto sobre la autopsia del vacunado, el presentador afirmó que se basó en la publicación científica titulada el “Primer caso de estudio post mortem en un paciente vacunado contra el SARS-CoV-2”. 

A pesar de que él aclara que no es médico ni científico, sino abogado, realizó precipitados señalamientos como: “La vacuna, aunque desencadenó una respuesta inmune, NO evitó que el virus ingresara a todos los órganos del cuerpo. El ARN viral se encontró en prácticamente todos los órganos del cuerpo".

“Si uno lee el artículo completo, la historia completa es: el paciente recibió la vacuna, lo hospitalizaron con colitis ulcerosa debido a coágulos de sangre, durante su hospitalización se infectó con un compañero de habitación de hospital asintomático y murió 4 días después. Mi conclusión: el jab (la vacuna) llevó a este anciano a su fin", son apartes de la inadecuada interpretación de Turner al artículo científico.

El artículo científico de la autopsia

El presentador distorsionó un artículo publicado el 1 de junio de 2021 en la International Journal of Infectious Disease y correspondió al primer reporte de una autopsia realizada a un hombre vacunado contra COVID-19, hecha por investigadores del Instituto de Patología del Hospital Universitario OWL, de la Universidad de Bielefeld en Alemania.

Reporte de autopsia de hombre vacunado contra COVID-19

Fuente: https://www.ijidonline.com/article/S1201-9712(21)00364-7/fulltext#%20

La publicación revela la información clínica y el reporte de la autopsia de un hombre de 86 años, quien el 9 de enero de 2021 recibió una primera dosis de la vacuna de ARNm de Pfizer/BioNTech contra COVID-19, pero murió casi un mes después por causas ajenas a la vacuna.

Los investigadores aclaran que el hombre sufría de varias enfermedades como hipertensión arterial, demencia y cáncer de próstata. Luego de ser vacunado contra el COVID-19 no tuvo síntomas por más de dos semanas, pero a los 18 días de la vacunación su estado de salud se deterioró debido a episodios de diarrea, por lo que fue hospitalizado.

Al ingresar al hospital, le realizaron la prueba del nuevo coronavirus, que dio negativa, por lo cual no fue aislado. Pero a los seis días de estar hospitalizado, su compañero de habitación dio positivo, así que le practicaron nuevamente las pruebas y dio positivo. 

Los exámenes que le hicieron al llegar al hospital ya habían determinado que la diarrea por la que ingresó se debió a una "lesión ulcerosa" en el intestino grueso cuyo diagnóstico fue colitis isquémica. Y en los últimos días su estado de salud se había deteriorado debido a una grave falla en la función del riñón (insuficiencia renal) sumado a fiebre y síntomas respiratorios causados por una neumonía bacteriana, pero a pesar del tratamiento médico administrado, falleció. 

El reporte de la autopsia indicó que las causas de muerte fueron definitivamente la insuficiencia renal y la neumonía bacteriana que afectó ambos pulmones.

A pesar de que el hombre se había contagiado por el nuevo coronavirus en sus últimos días de vida, los patólogos no encontraron lesiones "características" compatibles con COVID-19 en los órganos evaluados. Dichas lesiones se han reportado en otros estudios de autopsias de pacientes infectados (1,2 y 3), pero no vacunados. 

Pero en este caso los patólogos encontraron únicamente material genético del virus, y esto fue en 7 de 9 órganos analizados, sin daño evidente a tales órganos que se pudiera atribuir al nuevo coronavirus.

Torsten Hansen, autor principal del estudio, consultado por AFP recalcó: “En primer lugar, analizamos solo nueve órganos, lo que no supone ‘la mayoría de todos los órganos humanos’. Siete de estos tenían ARN viral (material genético del nuevo coronavirus), por lo que es simplemente erróneo afirmar que se encuentra en todos los órganos del cuerpo, a partir de esa autopsia en concreto”, como lo han señalado las viralizadas publicaciones. 

Al hombre de 86 años, también le hicieron estudios en sangre que revelaron la presencia de anticuerpos o defensas contra la proteína S ("espiga" o “pico”) del nuevo coronavirus, lo que según los autores "muestra que el paciente ya había desarrollado inmunidad (protección) mediante la vacunación”, lo que ocurrió antes de infectarse por el nuevo coronavirus.

Primera dosis de la vacuna favoreció el desarrollo de defensas 

Los autores de la publicación, quienes realizaron la autopsia, concluyeron:

“Los resultados de nuestro estudio de caso de autopsia en un paciente con vacuna de ARNm confirman que con la primera dosis de vacunación contra el SARS-CoV-2 ya se puede inducir inmunogenicidad (protección). En cambio, la inmunidad esterilizante (prevención total del contagio) no se desarrolla adecuadamente”.

Esto es opuesto a lo dicho por el presentador y en las redes sociales, donde señalan que la autopsia demostró que “las vacunas no funcionan en absoluto”.

Hansen resaltó a AFP que, a partir de la autopsia, se concluyó que el paciente murió de neumonía bacteriana y no de COVID-19: “Nuestro paciente, a pesar de ser positivo para SARS-CoV-2, no murió por COVID-19. Sugerimos que la respuesta inmunitaria gracias a la vacunación fue capaz de prevenir la COVID-19”, recalcó el patólogo alemán. Así la vacuna pudo haber evitado que el paciente desarrollara los signos y síntomas del COVID-19, que no fueron observados ni durante la estancia hospitalaria ni en la autopsia.

El patólogo también resaltó que el objetivo de su estudio era evaluar la respuesta inmune del cuerpo tras una primera dosis de la vacuna. Y también explicó que en la autopsia no encontraron  “ningún hallazgo específico que pudiera interpretarse como efecto secundario de la vacunación”.

Todo esto condice con lo que se ha reportado sobre las vacunas contra el COVID-19 ya que puede que no eviten el contagio, pero sí limitan de forma significativa (1,2, 3, 4), en la inmensa mayoría de los vacunados, el riesgo de desarrollar COVID-19 grave o morir a causa de este.

Así concluimos, que las viralizadas publicaciones acerca de esta autopsia del hombre vacunado transmiten desinformación, ya que los patólogos autores del reporte realmente concluyeron que su estudio es una muestra de que la primera dosis de la vacuna en este caso protegió al hombre de desarrollar la enfermedad,que el ARN viral sólo estaba en algunos de los órganos analizados y la causa de muerte fue ajena al nuevo coronavirus o a la vacuna.

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Lunes, 09 Noviembre 2020

No hay pruebas de que la vacuna contra el COVID-19 vaya a producir esterilidad ni exterminio masivo

Por Jairo Soto Hernández y Gloria Correa

La publicación que circula en redes lo asegura basándose en un “estudio” que tergiversa y descontextualiza conclusiones de estudios científicos de hace 20 años.

La página web elarconte.com realizó una publicación en el mes de agosto, que ha sido replicada cientos de veces desde entonces en redes sociales como Facebook e Instagram, en la que afirma que un grupo de genetistas argentinos determinaron a través de un “estudio” que la vacuna contra el COVID-19 podría causar esterilización masiva en hombres y mujeres, así como el exterminio de la población mundial. 

En Colombiacheck decidimos verificar tal publicación y contamos con la colaboración de Pablo Ortíz, investigador colombiano, Biólogo de la Universidad del Cauca, con PhD en Biología Molecular de la Universidad de Puerto Rico y con estudios posdoctorales en la Universidad de Massachusetts y la Universidad de Yale. Con ayuda de Ortíz encontramos múltiples ideas tergiversadas y llenas de falsedades sobre la pandemia en tal publicación que explicaremos a continuación.

Es importante advertir, que al revisar la página web en la que se difunden tales ideas sobre la pandemia y los efectos de una posible vacuna, encontramos que el mismo autor de ese portal en un video publicado el 22 de octubre, anuncia que recibió recientemente advertencias y luego fue sancionado por YouTube debido al tipo de publicaciones realizadas; lo que da un signo de alarma frente a lo que allí se publica y sugiere un alto contenido de desinformación. 

No hay evidencia de una “junta argentina de revisión científica”

La publicación comienza afirmando: “Un comité de genetistas y biólogos argentinos que se denominan «Junta de Revisión Científica», Investigación Independiente Alternativo, ha instado a la comunidad científica internacional al estudio que han realizado y que ponemos a continuación para que todo el mundo se lo pueda descargar.”

Primero nos dimos a la tarea de buscar si existe o no la llamada Junta Argentina de Revisión Científica (JARC), pero no encontramos un sitio web oficial de la misma, ni perfiles oficiales en redes sociales. 

Tampoco hay registro de la “junta” en las bases de datos de información científica tales como Pubmed, Litcovid, Cochrane Iberoamérica o en el Google académico (al buscarla por la combinación de palabras como: Junta Argentina de Revisión Científica y vacuna COVID19 o Junta Argentina de Revisión Científica y COVID19). 

Además en la página oficial del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en Argentina cuentan con una sección de acceso libre y abierto de publicaciones científicas argentinas relacionadas con el COVID-19, en la que también intentamos buscar alguna publicación de la llamada “Junta Argentina de Revisión Científica” y la búsqueda nuevamente, fue fallida.

El documento adjunto a la publicación no es un verdadero estudio científico

Adjunto a la publicación que estamos verificando, se encuentra un link a un documento de 35 páginas titulado: INF.01.01.CTV-CRONOLOGIA TARGET VACUNA, en formato pdf, y otro link con un resumen del mismo.

Ese documento es atribuido a la llamada “Junta Argentina de Revisión Científica”. En el portal que estamos verificando afirman que el documento es producto de un “estudio” a partir del cual la junta saca sus conclusiones, pero nosotros determinamos que no se trata de un verdadero estudio. 

Al revisarlo minuciosamente, no aparecen los nombres de los autores quienes harían parte de la “junta”, mucho menos sus títulos o estudios, a través de los cuales se pudiera verificar si corresponden realmente a ese comité de genetistas y biólogos argentinos que señalan.

También se hace evidente que el documento no ha sido publicado en ninguna revista científica, pues no tiene un formato de publicación científica, así como tampoco tiene un código DOI (Digital Object Identifier); un identificador único y permanente para todas las publicaciones electrónicas.

El documento en realidad es un compilado de ideas distorsionadas y descontextualizadas de una revisión de artículos científicos publicados en revistas como: Journal of Biological Chemistry, Circulation Research, Nature, New England Journal of Medicine, entre otros. Algunos datan de hace 20 años en los que se describía el hallazgo de la ECA2 (Enzima Convertidora de Angiotensina 2) y se realizaban los estudios de laboratorio de la época para evaluar la expresión de dicha proteína en diferentes tejidos. Otros, tratan de los posteriores hallazgos de la relación de la ECA2 y el coronavirus conocido para entonces, el Sars-CoV-1. 

También incluye el artículo publicado en New England Journal of Medicine en enero 2020, que fue uno de los primeros reportes sobre el nuevo coronavirus. Pero se descontextualizan las conclusiones del mismo.

Pablo Ortíz, el experto en Biología Molecular que nos colaboró en la revisión de la publicación, así como del documento adjunto a la misma, señala: “En el documento son evidentes múltiples errores gramaticales, redacción confusa como si fuera la opinión de alguien y el texto escrito sugiere que no fue revisado por pares científicos, como se hace con todas las publicaciones. Se están sacando conclusiones con un conjunto de datos muy pequeño, muy desactualizado y sesgado con respecto a estudios más nuevos y completos”.

De igual forma, en el Diario La República de Perú verificaron también la publicación de la llamada “Junta Argentina de Revisión Científica” encontrando las falsedades detrás de la misma. 

Este medio concluyó, al igual que Colombiacheck, que el documento de 35 páginas, no es un verdadero “estudio”, ni una investigación científica. 

La enzima ECA2 sí se encuentra en los pulmones

Volviendo a las ideas de la “Junta Argentina”, en la publicación refieren que la vacuna contra el COVID-19 atacaría la ECA2 en nuestro organismo y terminaría causando la esterilización masiva, ya que dicha enzima se encuentra predominantemente en los órganos reproductivos y no en los pulmones.

Decidimos verificar según la información científica actual, si tales señalamientos sobre la ECA2 son reales, para esto se hace necesario primero recordar qué es y qué hace la ECA2 en nuestro cuerpo. 

La Enzima Convertidora de Angiotensina 2 (ECA2, por sus siglas en español o ACE2, por sus siglas en inglés), es una proteína que se encuentra en la superficie de muchas células del organismo humano.

Fue descubierta en el año 2000 según lo señalan publicaciones de esa época aún registradas en la base de datos Pubmed (1 y 2). En el presente año, la revista Circulation Research rememora la ECA2, con motivo del aniversario 20 de tal descubrimiento.

La ECA2 hace parte de una compleja red de proteínas conocida como Sistema Renina Angiotensina Aldosterona, el cual ejerce un papel fundamental en funciones vitales tales como la regulación de la presión arterial en el organismo.

Además, se ha establecido que interviene de forma protectora en enfermedades cardiovasculares, pulmonares y metabólicas, tales como la insuficiencia cardíaca, la hipertensión arterial y pulmonar, el infarto y la diabetes.

Durante la actual pandemia esta proteína, se ha hecho tan popular como el nuevo coronavirus en el mundo científico. 

Ya desde comienzos de la pandemia, se identificó a la ECA2 como la llave utilizada por el SARS-CoV-2 para entrar a las células de nuestro cuerpo y se ha establecido que el virus se pega a ella, a través de su proteína S, con mayor afinidad que su primo el SARS-CoV-1. 

Publicaciones en revistas científicas como Nature, Science, Critical Care y Cell reportaron dicho hallazgo basados en estudios con validez científica. 

 

 

Figura tomada de: Pastrian-Soto, Gabriel. (2020). Presencia y Expresión del Receptor ACE2 (Target de SARS-CoV-2) en Tejidos Humanos y Cavidad Oral. Posibles Rutas de Infección en Órganos Orales. International journal of odontostomatology, 14(4), 501-507. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-381X2020000400501

Ahora, volviendo a las tergiversadas afirmaciones de la publicación de la “junta” y al documento en que se basan, Ortiz enfatiza al respecto: “En las primeras páginas de ese documento, se describe la expresión de la ECA2 en los tejidos del cuerpo humano, pero utilizan estudios de hace 20 años con técnicas de laboratorio de esa época mostrando que con dichas técnicas sólo encontraron que la proteína ECA2 se expresaba en los testículos y poco en los pulmones”.

Ortíz agrega al respecto: “comparando esos estudios con técnicas de mayor resolución como las actuales, tales como la secuenciación de última generación y los microarrays, ya se ha demostrado que esta proteína (la ECA2) se expresa en múltiples órganos del cuerpo. Además, el hecho de que una proteína se exprese en un tejido no implica que tenga la misma función en todos los tejidos en los que se expresa. Por ejemplo: los genes que enlazan calcio (como los de la calcineurina y las calbindinas) que se expresan en las neuronas en el cerebro, también lo hacen en los espermatozoides y no cumplen la misma función en ambos tejidos. Eso sólo significa que son intermediarios en una cadena de actividades de muchos genes, como pasa con la ECA2”. 

En el último año, investigaciones sobre la expresión de la ECA2 en los diferentes tejidos del cuerpo humano publicadas en revistas científicas, han demostrado que esta enzima puede expresarse en tejidos como: pulmón, epitelio respiratorio alto, tejido bronquial, corazón, conjuntiva, ovarios, testículos, tiroides, entre otros

Ya desde el 2004 un estudio publicado en Journal of Pathology, en el que se investigaba cómo ingresaba el SARS-CoV 1 a nuestro organismo, posterior a la epidemia del 2002, también reportaban la expresión de la ECA2 en tejido pulmonar y en el tracto gastrointestinal. Además, en el Human Protein atlas, se puede visualizar las características de la ECA2, su expresión en los diferentes órganos y su relación con el nuevo coronavirus según las investigaciones más recientes y actualizadas. 

Es importante señalar, por otra parte, que debido al COVID-19, se han realizado publicaciones (1, 2, 3 y 4) en las que se plantea la importancia de evaluar qué tanto puede afectarse la fertilidad en hombres y mujeres, pero por la infección con el nuevo coronavirus, no por una vacuna, ya que existe la posibilidad de que tanto los testículos como los ovarios, por tener la ECA2, se vean afectados si hay una infección del cuerpo humano por el SARS-CoV-2. 

Así ocurre en otras infecciones virales como la parotiditis o “paperas” en las que también se produce orquitis (inflamación de los testículos) u ooforitis (inflamación de los ovarios). Pero aún no se tienen conclusiones claras, respecto a los efectos del nuevo coronavirus en estos órganos y se requieren estudios más rigurosos para evaluarlos.

En la ciencia los hallazgos de hace 20 años pueden ser modificados por los nuevos hallazgos, así verificamos que la expresión de la ECA2 sí incluye el pulmón y otros órganos del cuerpo humano, no sólo se encuentra en testículos y ovarios, como señala la publicación de la “junta”, basándose en estudios antiguos que han ido evolucionando con las nuevas técnicas de análisis genético. 

Una vacuna para prevenir el COVID-19 no podría causar la esterilización de la población mundial

Siguiendo con la verificación, en la publicación señalan reiterativamente que en el “estudio científico” de la citada junta: “ Han llegado a la conclusión [de] que una enzima la ACE2, podría causar la esterilización de la población, por lo que lo que la posible vacuna contra el COVID-19 podría llegar a ser catastrófica a nivel mundial”.

Teniendo como premisa que la ECA2 no sólo se encuentra en órganos reproductivos, como contamos previamente, hay que irnos de nuevo con pausa para verificar lo relacionado a la esterilización que pudiera producir una vacuna que prevenga el COVID-19.

Aquí, nos ayudó nuevamente Pablo Ortíz al explicar y enfatizar a Colombiacheck que “el que dos variables estén relacionadas no significa que uno pueda establecer una relación de causa y efecto”.

Es decir, así la ECA2 se haya encontrado en esos estudios en los órganos reproductivos, y que el virus la utilice para entrar a nuestras células, no se puede concluir que una vacuna, que aún no se ha aprobado para prevenir el COVID-19, vaya a atacar la ECA2 y a producir esterilidad. “Son dos variables diferentes que no se pueden relacionar como causa y efecto”, enfatiza nuevamente Ortiz.

“Una vacuna que busque prevenir la infección por el SARS-CoV-2 buscaría evitar la infección de las células del cuerpo humano por el virus y el consecuente desarrollo de la COVID-19. Esto lo lograría haciendo que el cuerpo cree defensas o anticuerpos que le permitan estar listo cuando se enfrente o exponga al virus para atacarlo, por lo cual no podría crearse una vacuna que ataque la ECA2, porque estaría atacando al mismo cuerpo y no generando defensas contra el virus”, señala Ortíz.

“Lo que dicen en ese documento, basados en estudios de hace 20 años (obsoletos y desactualizados), sugeridos por “la junta” que lo que se busca con la vacuna para prevenir el COVID-19 es inhibir la función de ECA2 y por ende afectar la reproducción humana, porque esa proteína se encuentra en los testículos, es falso. Es posible que alguna de las vacunas en estudio busque inhibir la interacción de la proteína Spike S del virus con el receptor de ECA2, pero no las funciones de ECA2. Esta es una pésima interpretación de los experimentos realizados”, agrega Ortíz. 

De igual forma, el médico colombiano Francisco Sarmiento, epidemiólogo con Máster en Salud Pública, afirma: “No tiene sentido que una posible vacuna contra la COVID-19 cause una esterilización masiva en hombres y mujeres porque las vacunas no van dirigidas a los tejidos humanos, sino al virus.

Y agrega: “Ninguna vacuna que pase todas las fases de investigación en donde se evalúa su efectividad y seguridad, llegará al ser humano de manera masiva si tiene riesgo de generar esterilidad”.

Ahora bien, decidimos analizar los proyectos de vacuna actuales y encontramos un rastreador de esos proyectos de vacunas para prevenir el COVID-19 de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (London School of Hygiene & Tropical Medicine), actualizado al 2 de Noviembre, en el que señala que en el mundo hay 258 proyectos de vacuna para prevenir el COVID-19; 52 están en fase clínica, pero ninguna de éstas ha sido aprobada para comercialización.

De esos proyectos de vacunas que se encuentran en la fase más avanzada de los estudios clínicos, se puede evidenciar a través de los siguientes enlaces en los que también se hace seguimiento y rastreo de tales investigaciones (1, 2, 3 y 4) que ninguno tiene como objetivo atacar la ECA2 del cuerpo humano.

Algunos de los proyectos de vacuna para prevenir el COVID-19, como el de Sinovac Biotech en China, o Sinopharm / Instituto de Productos Biológicos de Wuhan buscan generar inmunidad en el organismo a través de virus inactivos purificados.

Otros proyectos, como el de Gamaleya Research Institute (Rusia) o CanSino Biological Inc. / Instituto de Biotecnologías Pekín (China), se basan en utilizar vectores virales, es decir otros virus modificados que sirven como vehículo para introducir información del nuevo coronavirus al cuerpo humano y así generar defensas frente al mismo. 

Y finalmente, otro grupo de vacunas en estudio, como la de Moderna (mRNA-1273) en Estados Unidos, utilizarán ARN mensajero del nuevo coronavirus, con el fin de que el sistema inmune del cuerpo desencadene defensas específicamente, contra la proteína S del virus. 

Por lo tanto, sin una vacuna para prevenir el COVID-19 que haya completado y superado todas las fases de investigación y con evidencia de que ninguna de las que están en estudio tiene como objetivo atacar la ECA2, podemos concluir que es falso lo que la “junta” concluye respecto a los efectos de esterilidad y exterminio masivo por la vacuna que prevenga el COVID-19.

Los virus no son una cortina de humo para distraer a los científicos ni establecer control poblacional mediante el miedo

Siguiendo la verificación del conjunto de erróneas afirmaciones de la publicación atribuida a la “Junta Argentina”, esta continúa diciendo que “los virus (probablemente TODOS) son una cortina de humo para mantener distraída a la comunidad científica, establecer estrategias de control poblacional mediante el miedo, confinamiento y cuarentenas, y por otro lado, se los vincula FALSAMENTE con determinadas enzimas como receptor en células target, para luego actuar sobre ellas”.

Ya en un chequeo previo, sobre ideas conspirativas de esta pandemia, nos referimos a los virus, su capacidad de producir enfermedades y su existencia indudable no relacionada con algún tipo de estrategia de control poblacional.

En genome.gov, se explica la definición de un virus y algunas características de los mismos: “Un virus es una partícula de código genético, ADN o ARN, encapsulada en una vesícula de proteínas. Los virus no se pueden replicar por sí solos. Necesitan infectar células y usar los componentes de la célula huésped para hacer copias de sí mismos. A menudo, el virus daña o mata a la célula huésped en el proceso de multiplicación. Los virus se han encontrado en todos los ecosistemas de la Tierra”.

Igualmente, en esta publicación, Lotti Tajouri, profesor de Genética y Biología Molecular de la Universidad de Bond en Australia hace una breve explicación sobre qué es un virus, cómo se replica y cómo nos infectan. 

Tajouri, enfatiza que los virus son las entidades biológicas más comunes en la Tierra: “Los expertos estiman que hay alrededor tantos de ellos que si estuvieran todos alineados, se extenderían de un lado de la galaxia al otro”. No corresponden a cortinas de humo para distraer a los científicos como pretende confundir la “Junta Argentina de Revisión Científica”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, señala en su página oficial las características del nuevo coronavirus, su forma de transmisión, los cuidados y medidas de bioseguridad para prevenir la infección, así como los documentos y estudios científicos que respaldan la identificación del virus como agente causal del COVID-19. De igual forma, lo hace el Ministerio de Salud en Colombia en el sitio oficial sobre la pandemia, en ningún caso como estrategia de control poblacional mediante el miedo, sino para informar a la población y evitar efectos más devastadores, como ahí lo aclaran. 

Sí hay trabajos de aislamiento viral del coronavirus

También señalan en la publicación que estamos chequeando: “No hay un sólo trabajo de aislamiento viral para batSARS-CoV, SARS y SARS-CoV2 que satisfaga plenamente los postulados de Koch clásicos y/o en su versión molecular. Finalmente, todo diagnóstico mediante nuevas metodologías amerita confirmación con tecnologías previas (ej: screening de CNVs mediante NGS se confirma con MLPA)”.

En relación a ese conjunto de siglas sumadas a ideas confusas, Ortíz nos da una explicación, señalando que en el documento en que se se basa “la junta” para afirmar esto, revisan sólo una de las primeras publicaciones sobre el nuevo coronavirus de la revista New England of Journal, en la que se describía esa nueva variante viral de coronavirus, ahora reconocido como SARS-CoV-2.

Pero para hacer una crítica científica, la misma “junta” no hace revisión de otras publicaciones, ni ahonda en la investigación de la secuenciación del nuevo coronavirus. 

Además, quien hace el análisis del artículo señala equivocadamente que “no hay evidencia de un proceso de purificación viral”, sin embargo sí fue evidente al hacer lectura del mismo que el virus se purificó y secuenció genéticamente para poder afirmar que se trataba de un nuevo coronavirus.

El nuevo coronavirus se ha logrado purificar y secuenciar genéticamente, como se ha demostrado en esa y en múltiples publicaciones, incluso la evolución genómica del virus SARS-CoV-2 puede seguirse en línea en las siguientes bases de datos de secuenciación genómica: nextstrain.org y en gisaid.org que incluye miles de reportes de secuenciación genética del mismo.

La agencia de noticias RTVE.es, en una verificación previa, consultó a la Asociación Española de Comunicación Científica (AECC), formada por 400 profesionales de la comunicación en ciencia, salud, tecnología y medio ambiente, que les recordó que “hay muchas preguntas sin respuesta sobre la pandemia y su control, pero el virus existe y fue identificado y secuenciado incluso antes de la declaración de la pandemia”. 

Los de la “junta”, señala Ortíz, también proponen una metodología de 14 días para aislar y detectar el virus por microscopía electrónica o por amplificación de sondas dependiente de ligandos múltiples (MLPA, por sus siglas en inglés) pero ya hay otras técnicas moleculares más eficientes y rápidas como la Secuenciación de Última Generación (Next Generation Sequencing, NGS, por sus siglas en inglés) que permiten hacer secuenciación de miles de genomas en simultáneo y no se requiere verificar con otras tecnologías.

También los de la “junta” mencionan que el estudio que describió inicialmente al nuevo coronavirus, no cumple con los postulados de Koch. Ante lo que Ortíz señala, “estos postulados de Koch son de 1890 y han sido modificados desde 1980 hacia postulados moleculares con los que sí cumple el artículo analizado”.

Los colegas de Maldita.es también desmienten esta idea respecto al nuevo coronavirus y otras afirmaciones conspirativas en la recopilación de 815 mentiras sobre el nuevo coronavirus

Ningún estado Orwelliano, ni esterilizar a la población total

Para cerrar la desinformación, la “junta” concluye nuevamente que “el objetivo final” es “la creación de un estado global ORWELIANO mediante el ‘diseño’ de pandemia (por definición teórica, no por objetivación real de situación catastrófica) y en segunda instancia la implementación global de una vacuna para ESTERILIZAR a la población total (target de la vacuna: ACE2)”.

En este aparte los de la “junta” ya se sumergen en cuestiones filosóficas, alejadas aún más de la evidencia científica, al referirse al concepto alusivo “de un estado global” del escritor británico George Orwell.

El Oxford English Dictionary define orwelliano como la “característica de los escritos de George Orwell, sobre todo con referencia a su relato de un futuro estado totalitario en su novela 1984”. Este adjetivo describe toda situación, idea, o condición social que George Orwell identificaba como destructiva para una sociedad libre y abierta, circunstancias representadas en sus novelas, particularmente en la titulada 1984. 

De esa manera los de la “junta” afirman de manera confusa que el concepto de pandemia se ha “diseñado” para generar este “estado Orwelliano”. 

Ya en chequeos previos (1, 2) aclaramos las definiciones de pandemia y endemia. La OMS, aclaró el 11 de marzo las razones por las que se declaraba como pandemia la situación actual desatada por el nuevo coronavirus lo que difiere totalmente del objetivo de crear tal “estado Orwelliano”. 

Julián Fernández Niño, actual director de Epidemiología y Demografía en Salud del Ministerio de Salud en Colombia, explicó a Colombiacheck previamente: una pandemia es “la propagación mundial de una nueva enfermedad”. Esta definición ha tenido algunos cambios y, de hecho, hay varias consideraciones al respecto, pero, desde su perspectiva como epidemiólogo, señalaba que la más acertada es la que se refiere a “una epidemia que tiene una alta propagación geográfica”.

Además Ortíz señala: “los de la junta hablan del cambio de definición de pandemia. Noto que en esta parte de su documento el lenguaje de crítica científica se vuelve más coloquial y sin fundamentos. Una definición puede cambiar con el tiempo. Pandemia, viene del griego ‘pan’ y ‘demos’ que significan: todos o gente, respectivamente. Por lo cual, tiene más sentido que pandemia se refiera a una enfermedad en la que todos tienen más riesgo de enfermarse, que de la cual muchos puedan morir como señalan erróneamente los de la ‘junta’”. 

Nuevamente, respecto a la esterilidad masiva, La República de Perú también desmintió con expertos en Ginecología esta idea. El concepto de esterilidad hace referencia a la dificultad de lograr un embarazo, existen diversas causas tanto en hombres como mujeres que pueden producir esterilidad pero ninguna se ha asociado a alguna vacuna.

En conclusión, no hay evidencia científica de que una vacuna para prevenir el COVID-19 pueda causar esterilidad y exterminio masivo. Quienes promueven tales ideas descontextualizan las conclusiones de los pocos y antiguos estudios en los que se basan.

 

*Colaboración especial: Pablo Ortíz- Biólogo Universidad del Cauca. PhD en Biología Molecular Universidad de Puerto Rico. Estudios posdoctorales Universidad de Yale y Massachusetts.