Pasar al contenido principal

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Miércoles, 01 Diciembre 2021

Ilustración de 1962 no predecía la vida en el 2022 pos pandemia

Por Mónica Ospino Orozco

El artista Walter Molino ilustró la contraportada de una revista que circulaba con el diario Corriere della Sera de Italia en 1962 con la que proponía una solución a los crecientes problemas de tráfico vial. Nada que ver con una futura visión del 2022.

Cuando el mundo ya se acerca a los dos años de una pandemia que ha cambiado el relacionamiento personal en todo el globo, debido a la necesidad de distanciamiento físico y el uso de mascarillas o tapabocas, surgen en redes, cada tanto, imágenes o textos de años anteriores que se manipulan para hacer creer que algunos ya habían predicho lo que pasaría en este tiempo.

Así es como se ha vuelto viral en redes sociales como Facebook o Twitter, publicaciones como esta que en la se asegura: “artista plástico, 1962: Esta pintura fue realizada por Walter Molino y la tituló ‘Vida en el 2022’, y usa una ilustración en la que muestra a mujeres y hombres en una congestionada ciudad viajando en un vehículo individual, una suerte de burbuja de cristal.

En redes sociales, la obra ha sido publicada desde el año pasado con mensajes como “Distanciamiento social. O la vida después de la pandemia

Walter Molino, 1962”, “RETROFUTURISMO. Distancia social. o la vida después de la pandemia” o “SORPRENDENTE: Una ilustración del semanario italiano "Domenica Del Corriere", de 1962, muestra como se imaginaban a la sociedad en 2022. Autor: Walter Molino. (1915 - 1997) #2020 #pandemia #domenicadelcorriere #ilustracion #sociedad”.

Pero al hacer una búsqueda inversa en Google de la imagen encontramos, además de decenas de publicaciones que replican dicha desinformación, que si bien la ilustración es de Molino, queda claro que esta fue publicada el 16 de diciembre de 1962 en la contraportada de la revista dominical del diario Corriere della Sera, Domenica del Corriere, como una forma de plantear una solución al creciente tráfico vial en las ciudades del mundo.

Por ejemplo, encontramos este análisis del portal italiano Plurale que se titula ‘La “Singoletta”, la abuela del Segway diseñado en 1962 por Walter Molino’ y en el que registran como el artista italiano imaginó en ese momento un vehículo en el que “los conductores habrían conducido una especie de patinetes de cuatro ruedas, descansando en su interior en una posición elevada, prácticamente erguida. Una cúpula transparente semicircular, abierta a los lados por una ventana, los protege de los elementos. Una puerta con tirador cierra el habitáculo”. 

Y es que el texto que acompaña la publicación original dice así: “Así es como se podría paliar el problema en las ciudades -dice- si no solucionarlo del todo: en lugar de los actuales coches abarrotados, minúsculos monoplazas que ocupan una superficie mínima y podrían ser bautizados como singlets".

Nuestros colegas chequeadores de Maldita.es que ya también chequearon esta publicación encontraron además “la portada de la Domenica del Corriere del 16 de diciembre de 1962, en la que se muestra una calle repleta de coches. El texto que acompaña a la ilustración (también pintada por Walter Molino) explica que corresponde a una calle de Nueva York ‘congestionada por la fiebre navideña’. En este caso, tampoco se hace referencia alguna a una pandemia o al año 2022”.

Agrega Maldita que. “en declaraciones al medio de verificación AFP Factual, el archivo del Corriere della Sera negó que la ilustración hiciera alusión al año 2022 y explicó que “el dibujo imagina el futuro, replicando la misma calle de Nueva York que se puede ver en la portada de la Domenica del Corriere, en la cual un hombre se vuelve loco por un atasco en el tráfico”.

Así que está claro que la ilustración que se ha hecho viral no se refería de ninguna manera al año 2022, pues el autor trataba de presentar una solución al tráfico vial creciente en las ciudades, por lo que la calificamos como cuestionable.

 

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Jueves, 18 Noviembre 2021

Ni Japón redujo casos de COVID-19 por ‘legalizar’ la ivermectina ni éstos aumentaron por las vacunas

Por José Felipe Sarmiento

Esta desinformación ya ha sido desmentida en español e inglés. El país asiático no ha aprobado el uso del antiparasitario contra esta enfermedad y el pico con mayor vacunación fue menos letal.

Un artículo del portal Economía Noticias se titula: “Japón pone fin a la pandemia inducida por vacunas al legalizar IVERMECTINA”. El contenido de la nota presenta un recuento de cifras que supuestamente demuestra cómo los casos de COVID-19 fueron aumentando en el país conforme avanzaba la vacunación contra la enfermedad y, en cambio, asegura que “el número de casos se desplomó rápidamente” gracias al tratamiento con el antiparasitario.

“A fines de agosto, cerca del 70 por ciento de la población japonesa se había alineado para recibir sus vacunas. Sin embargo, la alta tasa de vacunación arrojó resultados negativos. [...] El número de muertes registradas en agosto de 2021 fue, en promedio, cinco veces mayor cada día, en comparación con el año anterior, cuando no había vacunas”, afirma.

Colombiacheck recibió una solicitud de un lector para verificar si la noticia era real.

Además de ser una falsedad, resultó que desinformaciones parecidas han circulado y ya han sido desmentidas en distintos países por verificadores como Reuters, Verificat, AP, FactCheck.org, USA Today, Politifact y AFP. Este es un ejemplo de cómo la desinformación en inglés se exporta al mundo hispanohablante, pues incluso enlaza a un artículo similar en ese idioma como fuente.

La ivermectina en Japón

Como ya lo ha explicado Colombiacheck muchas veces, la ivermectina es un antiparasitario que ha sido presentado en redes sociales como supuesto tratamiento contra el coronavirus SARS-CoV-2 causante de la pandemia con base en estudios deficientes, tergiversaciones de los hallazgos al respecto e incluso teorías conspirativas. Desde homeópatas como Raúl Salazar hasta políticos como el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, han defendido su uso.

En realidad, esta sustancia no ha demostrado utilidad alguna como tratamiento contra esta enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), la Agencia de Medicamentos Europea (EMA) y el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) en Colombia son apenas algunas de las instituciones que han advertido lo anterior.

El análisis “Científicamente comprobado” del portal Salud con Lupa, que reúne y evalúa la evidencia científica sobre sustancias y métodos usados contra el coronavirus, señala que “ya contamos con información suficiente para afirmar que la ivermectina no tiene ningún rol en la prevención ni el tratamiento de COVID-19”. Por eso califica su uso con ese propósito como “no apropiado”.

Así mismo, la guía para pacientes de la Agencia de Fármacos y Dispositivos Médicos de Japón sobre las tabletas de Stromectol, nombre comercial de la ivermectina en ese país, fue actualizada en octubre de 2021 y ni siquiera menciona la infección por SARS-CoV-2. Coincide en que es un antihelmíntico, o sea que se usa para matar gusanos intestinales (“nemátodos fecales”), y también se receta para la sarna, según el texto en negrilla al final de la primera página.

Además, esta entidad tiene en su página de internet un comunicado que Merck Sharp & Dohme (MSD), la compañía que produce el medicamento, publicó en japonés el 7 de septiembre de 2021 donde advierte lo siguiente sobre su uso:

  • “Los estudios preclínicos no proporcionan evidencia científica de efecto terapéutico sobre la nueva infección por coronavirus.
  • No hay evidencia científica de actividad o eficacia clínica para pacientes con infección por coronavirus.
  • En la mayoría de ensayos clínicos, faltan datos sobre seguridad”.

La misma farmacéutica ya había publicado un aviso similar en inglés en febrero de 2021.

La Guía para el Tratamiento de la Nueva Infección por Coronavirus (COVID-19), versión 6.0, publicada por el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar de Japón en noviembre de 2021, tampoco incluye la ivermectina entre los medicamento aprobados para esa enfermedad (capítulo 5.1). Solo aparece en un cuadro de tratamientos en desarrollo, porque se está haciendo un ensayo clínico en ese país (p. 55).

Lo mismo se puede comprobar en su presentación en inglés, titulada (traducción propia): “Once cosas que debes saber AHORA sobre COVID-19”, publicada también en noviembre de 2021 por el ministerio nipón. “La mayoría de pacientes con síntomas leves se recupera sin un tratamiento específico”, dice la diapositiva 9.

Enseguida se indica que el país ha autorizado diferentes terapias para casos más delicados (algunas solo con uso de emergencia), pero los medicamentos aprobados hasta el momento son remdesivir, dexametasona, baricitinib, casirivimab e indivimab y sotrovimab. La ivermectina no aparece por ninguna parte.

En cambio, la décima diapositiva se refiere a las vacunas que se siguen usando en el país asiático. Estas son las de Pfizer/BioNTech, Moderna y Oxford/AstraZeneca. El mismo gobierno japonés ha señalado los efectos positivos que éstas han tenido en su población.

Picos de COVID-19 y vacunas

Aunque Japón ya había enfrentado oleadas de contagios en 2020, sus mayores picos de COVID-19 se han presentado en 2021. En enero, alcanzó a tener 50 casos diarios por millón de habitantes. Esa ola ya estaba al final de su descenso cuando empezó la campaña de vacunación contra el virus, el 17 de febrero de 2021.

En mayo de ese año, se llegó de nuevo a registros similares. En agosto, hubo un récord mucho mayor, como se puede ver en los registros oficiales recopilados por el portal estadístico Our World in Data.

Sin embargo, eso no prueba que las vacunas sean las causantes del aumento en las infecciones, como dice el artículo de Economía Noticias. En estadística, la correlación no implica causalidad. Esto quiere decir que el hecho de que dos variables se comporten de forma similar no significa que los cambios en una sean consecuencia de los que suceden en la otra.

Las autoridades japonesas, a las que la nota les atribuye haber cambiado las vacunas por la ivermectina después de eso, en realidad han hecho análisis muy diferentes. En su lugar, les atribuyeron los nuevos picos de 2021, uno en mayo y otro a finales de agosto, a la llegada de nuevas variantes más contagiosas y al aumento de contactos entre personas.

El 16 de junio, el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas de Japón (NIID) informó que, tras la primera de esas olas, “las secuencias existentes [del virus] fueron casi reemplazadas por variantes del linaje B.1.1.7 (alfa)”. También señaló diferencias regionales por razones como “la reunión de personas que usualmente no se ven, a raíz del cambio de año fiscal y las vacaciones de la Semana Dorada”, del 29 de abril al 5 de mayo.

Para el 3 de septiembre, en la peor explosión de casos del país, la entidad estimaba que delta ya le había arrebatado la dominancia a alfa casi por completo. “El número de personas infectadas puede aumentar mucho más debido a los efectos del festival Obon [13 de agosto] y el posterior aumento de actividades sociales”, advirtió la institución.

El infectólogo Kutsuna Satoshi del Centro Nacional de Salud Global y Medicina, otra institución pública de ese país, señaló los mismos factores en una columna del portal Yahoo News en japonés. Sin embargo, también coincide con el NIID en señalar una diferencia fundamental entre las dos oleadas: los efectos de la vacunación.

Cuando se dio la de mayo, Japón ni siquiera había llegado a un 10% de su población completamente vacunada. En cambio, para la oleada posterior, ya había cubierto a casi la mitad de sus habitantes, sobre todo a los más vulnerables.

Al poner juntas las gráficas con las tasas de dosis, casos y muertes, se puede ver cómo el último pico fue más alto en contagios, pero menos letal. Esto coincidió, por supuesto, con una mayor inmunización.

Así, el máximo de reportes diarios por diagnóstico en mayo fue de 6.441 en promedio móvil semanal. En agosto se alcanzaron a presentar 23.192 personas positivas al día. La cifra casi se cuadruplicó.

Sin embargo, el récord del promedio de fallecimientos registrados en un día fue el 23 de mayo, con 114 personas. En cambio, en el peor momento tras la multiplicación de casos que hubo en agosto, se consignaron 63 muertes diarias. O sea que el pico de decesos se redujo casi a la mitad pese al incremento drástico en la transmisión.

“Incluso después de levantar las medidas del estado de emergencia, etc., el número de casos ha ido decreciendo en todo el territorio y ha alcanzado un nivel muy bajo, gracias a la cooperación de muchos ciudadanos y empresas con las medidas para el control de la infección, la mejoría de la tasa de vacunación (cerca del 70% de todos los ciudadanos han completado sus dos dosis), etc.”, señaló el NIID el 10 de noviembre de 2021.

No es el único factor. El jefe del panel de asesores gubernamentales para la pandemia, Omi Shigeru, le dijo al sistema de medios públicos japonés NHK, que la reducción drástica de casos en septiembre también tuvo que ver con que las festividades ya habían quedado atrás y hasta con el clima. Sin embargo, también destacó la utilidad de las vacunas.

El caso de Japón contrasta con el de Rusia, donde las muertes siguen en ascenso con cifras récord mientras la población con esquema de vacunación listo todavía no llega a ser el 30%. Alemania, en cambio, un país mucho más golpeado por la pandemia que el archipiélago asiático, vive una ola de casos mucho más alta que las anteriores pero con menos muertos gracias a una cobertura de 67% en dosis completas.

Por tanto, los documentos y declaraciones oficiales desmienten la supuesta noticia de que el gobierno de Japón habría cambiado la vacunación por una “legalización” de la ivermectina para enfrentar la pandemia. El artículo está repleto de datos falsos porque las autoridades de ese país han destacado el efecto positivo de aumentar la cobertura de inmunización y siguen sin aprobar el antiparasitario como tratamiento contra el COVID-19.