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Verdadero pero...

Viernes, 15 Junio 2018

La reforma de Gustavo Petro versus la de López Pumarejo

Por James Estiven Alzate

El candidato de Colombia Humana defiende su propuesta de elevar impuestos a terratenientes y comprar tierras improductivas comparándola con la reforma que adelantó el expresidente liberal Alfonso López. Expertos analizan.

En diferentes medios, el exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, ha tratado de explicar cuál sería su plan de gobierno respecto al manejo y tenencia de la tierra en Colombia. En una entrevista al diario El Tiempo, el candidato de Colombia Humana aseguró que su iniciativa ya fue propuesta por el liberal y presidente de la República entre 1934 – 1938 y 1942 – 1945 Alfonso López Pumarejo, y que no se pudo llevar a cabo por la fuerte oposición de los grandes terratenientes e industriales de la época.

La polémica se ha centrado en la idea de “Transformar el latifundio improductivo e impulsar la economía campesina”, donde llaman la atención propuestas que buscan que alrededor de tres millones de hectáreas que hoy están destinadas a la ganadería extensiva o no tienen uso alguno, pasen a ser productoras de alimentos; o la búsqueda de la democratización del acceso a la tierra, para lo cual se aplicaría un impuesto predial rural “con tarifas crecientes en función del área de los terrenos, de las condiciones de producción y de la relación entre la aptitud y el uso del suelo”.

López Pumarejo, en lo que se conoció como la Revolución en marcha, contemplaba seis reformas: tributaria, constitucional, educativa, laboral, penal y, la que nos interesa, agraria, reglamentada por la Ley 200 de 1936. En esta última se destacan el concepto de la función social y productiva de la propiedad, y los siguientes puntos: qué se conocerá como terreno baldío, cuándo el Estado podrá aplicar la extinción de dominio sobre esos terrenos y bajo qué condiciones, qué garantías de defensa tendrían quienes se consideren dueños de esa tierra, el uso que tendría la tierra que sería únicamente agrícola respetando el ecosistema y el medios ambiente, y por último, el uso del subsuelo.

Para el economista agrícola y profesor universitario José Ignacio Díez, con respecto a las reformas agrarias que se han intentado en el país, estas “parten de la idea de que el Estado entrega tierras, y es cierto, el Estado entrega tierras, no las expropia, y estas tierras tienen que ser productivas para garantizar la seguridad alimentaria; sin embargo, estas reformas fracasan porque son tierras de muy poca productividad, requieren de mucho trabajo, son muy lejanas, no hay infraestructura: vías, electricidad, sistemas de transporte y los canales de comercialización son muy escasos, sacar esos productos desde allá no es rentable.”

Díez asegura que la propuesta de Gustavo Petro y la reforma agrícola de López Pumarejo, parten de la misma idea: entregar tierras a los campesinos para que estas sean dedicadas a cultivar alimentos, respetando el ecosistema y el medio ambiente.

Por su parte, el politólogo y magíster en estudios políticos José Luis Correa, asegura que la reforma de López Pumarejo buscaba saldar las deudas que en materia agraria había dejado la hegemonía conservadora, y con respecto al plan de gobierno de Gustavo Petro en este asunto, tiene dos lecturas. Por un lado, el hecho de que el candidato defienda el proceso de paz y el primer punto de los acuerdos de la Habana se refiere a eso, a apostarle a solucionar los problemas que siempre ha tenido el campo colombiano.

Por otro lado, la propuesta de Petro busca un modelo de redistribución de tierras; sin embargo, dice Correa, ”en el modelo ruralista hay una preocupación que no debería tenerse. Petro se preocupa por la cantidad de tierra, de cuánta tierra hay improductiva, cuanta tierra se podría distribuir… pero no se ha ocupado de responder la pregunta por la potenciación de la capacidad productiva de esa tierra, mediante la implementación de infraestructura, tecnología e innovación”.

Precisamente, la ley de Pumarejo, según Julio César Morales en su texto Incidencia de la reforma agraria de 1936 en la creación de autodefensas campesinas en Colombia, solo se quedó en el corto plazo y en el papel, gracias a la incapacidad del Estado para comprobar los títulos de propiedad sobre las tierras, la falta de financiación y tecnificación para los pequeños campesinos y la no contemplación de una cadena de valor de los alimentos producidos.

César Giraldo, en su texto Primera administración López Pumarejo: La revolución en marcha, dice: “El objetivo principal de la ley 200 del 36 era acabar con el latifundio y permitir que la tierra se vinculara al proceso productivo, minando de esta forma el poder político y económico de los terratenientes.” Y agrega: “[…] es preciso señalar, de un lado, que los propietarios reaccionaron de forma adversa a la ley, no sólo en sus debates, sino mediante la presión sobre los campesinos para que abandonaran las parcelas para evitar las reclamaciones (quema de ranchos, destrucción de mejoras), lo que generó nuevas manifestaciones de violencia.”

Petro casi que se enfrentaría a las mismas dificultades de Alfonso López: los grandes latifundistas y terratenientes estarían en su contra, al igual que el Congreso de la República donde ni él ni sus aliados lograránn mayorías con facilidad.

El profesor Díez agrega que la propuesta de Gustavo Petro es impopular pero real, ya que en Colombia, según él, el agro paga muy pocos impuestos frente a otros países de América Latina y el mundo, y en todos los países ricos y desarrollados quien no ponga a producir la tierra lo llenan de impuestos. Además, reconoce que es una medida que causa temor: “los grandes terratenientes tienen ese miedo, porque acumulan tierras y las dejan ahí baldías, en las clases medias ocurre que tienen tierras pero no tienen capital, entonces no producen, y en los campesinos o pequeños productores, no les cobran impuestos o no pagan impuestos porque a veces la tierra no ha sido legalizada. El problema es que a nadie le gusta que le cobren impuestos y se convierte en una medida muy impopular, ya sea para el que tiene mucho, o el que tiene poco.”

Además, difiere con la idea de que el Estado compre esas tierras improductivas: “no es su obligación; el Estado está es para entregar tierras, pero tierras baldías, tierras de nadie, para que la gente genere riqueza y alimentos. El quitar tierras implicaría una fuga de capitales”, afirma José Ignacio Díez.

José Luis Correa, desde su punto de vista, no encuentra mayores similitudes entre lo que propone Petro y lo que ya se trató de hacer con la Ley 200, y dice: “Con Pumarejo en materia agraria se habla de un socialismo de Estado, es decir, que no nace en las bases proletarias para tomarse el poder sino que nace desde las clases dirigentes para evitar brotes de violencia. Yo con Gustavo Petro veo lo contrario, un modelo agrario soportado en las bases sociales que quiere imponerse sobre los que están arriba; lo de López Pumarejo era una revolución de arriba hacia abajo, lo de Petro es al contrario.”

En conclusión, la afirmación del actual candidato de la Colombia Humanada es Aproximada, si bien su propuesta tiene matices de lo que fue la Ley 200 de 1936, el país se encuentra en dos contextos diferentes y no hay suficientes datos para verificar qué tan efectiva o perjudicial fue la reforma de Pumarejo y qué tan viable y efectiva será la propuesta de Petro, si este llega a la Casa de Nariño.

 

* James Estiven Alzate: Estudiante de periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Participó en el proyecto “Laboratorio de verificación de datos”, de Colombiacheck, con el apoyo de Facebook, Deutsche Welle Akademie y la Pontificia Universidad Javeriana. Este artículo fue desarrollado con el acompañamiento y edición de Colombiacheck.

Conozca la ruta del chequeo
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    Frase: “El latifundio improductivo impide la industrialización en Colombia. Lo que se proponía en aquel entonces Keynes, y la escuela Cepalina, es que hay que elevarle el impuesto al latifundio. El primero que habló de eso en Colombia fue Alfonso López Pumarejo.”
    Autor de la frase: Gustavo Petro
    Fuentes consultadas y expertos: Constitución Política de Colombia. Programa de Gobierno de Gustavo Petro. Texto Incidencia de la reforma agraria de 1936 en la creación de autodefensas campesinas en Colombia. Texto Primera administración López Pumarejo: La revolución en marcha. José Ignacio Díez, economista agrícola y profesor universitario. José Luis Correa Henao, politólogo y magíster en Estudios Políticos de la Universidad Pontificia Bolivariana.
    Contexto: La frase ha sido utilizada constantemente por el candidato para decir que lo que él propone, ya fue propuesta por gobiernos anteriores.
    Calificación de la afirmación: Aproximada

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Falso

Viernes, 15 Diciembre 2017

Iván Duque basa una propuesta de campaña en información falsa

Por Sania Salazar

El candidato presidencial dice que la mayor deserción estudiantil se da en noveno grado, pero un estudio basado en cifras del Mineducación dice que esa es una creencia errónea.

Iván Duque, elegido el pasado 10 de diciembre como candidato presidencial del partido Centro Democrático, basa una de sus propuestas en educación en que “la mayor deserción estudiantil en el país se empieza a dar en noveno grado”.

 

 

¿El candidato tiene la información correcta para formular acertadamente esa propuesta de campaña y convencer al electorado de que lo eligan a él como presidente de Colombia?

Colombiacheck revisó cifras del Ministerio de Educación y de un estudio de la Universidad de Los Andes al respecto y concluyó que la afirmación de Duque es Falsa.

Según datos del Ministerio de Educación, en 2016 la mayor deserción escolar en el sector oficial se dio en sexto grado con un 5,87%, seguido de séptimo con una deserción del 4, 8% y de octavo grado con 4,51%. En noveno el porcentaje fue de 3, 92%.

Según esa cartera, la deserción en Colombia pasó de 4,8% en 2010 a a 3,72% en 2016.

Fuente: Ministerio de Educación

 

En octubre de 2014 durante la presentación del plan piloto para establecer la jornada única escolar de ocho horas diarias en 550 colegios del país el Presidente Juan Manuel Santos aseguró: “Comenzamos por el noveno grado porque es donde se está presentando el mayor número de deserción escolar. Los muchachos y las muchachas se están saliendo de los colegios en el noveno grado. Entonces tenemos que enfocar los esfuerzos donde más impacto tengamos. Esfuerzos que se van a ir prolongando a los demás cursos, a los demás grados, pero que vamos a comenzar por el noveno grado”.

Pero el documento titulado Caracterización de la educación media en Colombia. Trayectorias de permanencia, deserción y repitencia en la educación secundaria colombiana y sus factores asociados, de la Escuela de Gobierno Alberto Lleras Camargo, de la Universidad de Los Andes desvirtúa la creencia de que hay una mayor deserción en noveno grado.

El estudio, solicitado por el Ministerio de Educación y realizado con información de esa cartera, se publicó en diciembre de 2016. El resultado del mismo aclara en primera instancia, que en Colombia no hay una caracterización detallada de la deserción en la secundaria en general, ni en la educación media en particular.

“Al analizar la deserción se encuentra que no existen grandes diferencias en las tasas entre los diferentes grados. En particular, no se ve evidencia de que la tasa de deserción sea más alta entre noveno y décimo grado —es decir, en el paso de secundaria básica a educación media—, como generalmente se afirma. En contraste, la tasa de deserción sí es significativamente más alta cuando se pasa de primaria a secundaria, es decir, de quinto a sexto grado”, concluye el análisis.

El profesor Fabio Sánchez Torres, quien participó en el estudio, explicó que de de cada 100 estudiantes que terminan quinto alrededor de 83 entran a sexto, lo cual significa que la tasa de deserción entre quinto y sexto grado es de 17%. De ahí en adelante las tasas fluctúan entre 7% y 8% de grado a grado y no se observa un salto particularmente (aumentos en deserción) grande entre noveno y décimo. (Ver gráfica).

En general, una de las conclusiones principales es que para reducir el riesgo de deserción de los estudiantes en la secundaria y para aumentar su probabilidad de llegada a la educación media hay que intervenir en etapas más tempranas, en particular entre sexto y noveno grado.

Causas de la deserción

El informe señala que según la Encuesta Nacional de Deserción encontró que “la deserción está asociada a: algunas condiciones familiares de los estudiantes, como problemas económicos, nivel educativo de los padres y trabajo infantil; algunas condiciones individuales, como el ingreso tardío a la educación, pérdida de cursos y bajas expectativas de formación postsecundaria; algunas características de las instituciones educativas, como la distancia, la infraestructura y la discontinuidad en la oferta de cursos; y otras características, como inseguridad en la zona, dificultades académicas y falta de gusto”.

*Algunos datos

-En promedio, 65 de cada 100 estudiantes que finalizan sexto llegan a grado undécimo.

-La caída más grande en la probabilidad de permanencia en secundaria ocurre justo antes de iniciarla, es decir, entre quinto y sexto grado. (Ahí se da la mayor deserción).

-En promedio, 55 de cada 100 estudiantes que terminan quinto grado finalizan undécimo grado.

-Hay disparidades regionales importantes en la probabilidad de permanencia en secundaria. Mientras que en Bogotá llegan a grado undécimo el 76 % de los estudiantes observados en grado sexto, en la Amazonía, el Pacífico y la Orinoquía llega un poco menos del 60 %.

-Las mujeres tienen una probabilidad asociada de permanencia mayor que la de los hombres.

Colombiacheck contactó telefónicamente el pasado 11 de diciembre al equipo de prensa de Duque para averiguar qué fuente utilizó el candidato para escribir el trino, pero aunque insistimos al llamar al número personal del candidato, no obtuvimos respuesta. También le solicitamos a Duque una entrevista a través de un mensaje en Twitter, pero tampoco respondió.

*Datos tomados de Caracterización de la educación media en Colombia. Trayectorias de permanencia, deserción y repitencia en la educación secundaria colombiana y sus factores asociados