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Miércoles, 21 Marzo 2018

“Las elecciones más pacíficas en más de medio siglo”: Santos

Por Ana María Saavedra

El presidente resaltó que en estas elecciones no se registraron hechos de violencia. Revisamos archivos del siglo pasado, consultamos a la MOE y analistas para verificar esta frase y Santos tiene razón.

Un día después de las elecciones legislativas, el presidente Juan Manuel Santos hizo un balance de los comicios y aseguró que “el pasado domingo vivimos las elecciones más pacíficas, más transparentes en más de medio siglo. Con el mayor número de candidatos, el mayor número de mesas de votación y una mayor participación. Las Farc ya desmovilizadas y desarmadas se presentaron como un partido político, cambiaron las balas por los votos”.

Colombiacheck verificó esta frase y la calificó como Aproximada, pues, excepto el tema de la transparencia -que es una percepción subjetiva-, el resto de afirmaciones del presidente Santos se ajustan a la verdad.

Para este chequeo consultamos bases de datos e informes de la Registraduría y de medios de comunicación (en la web y en un periódico impreso), a la MOE y analistas.

Camilo Mancera, coordinador jurídico de la MOE; Felipe Botero, codirector de Congreso Visible, y Juan Pablo Milanese, jefe del departamento de estudios políticos de la Universidad Icesi, coincidieron en que no se puede medir ni afirmar que estas elecciones hayan sido las más transparentes de los últimos 50 años.

​Mancera de la MOE, aseguró que esto es “imposible de determinar, en la medida que no se tiene toda la información en este momento. Solo para mostrar un ejemplo, sobre el fraude que denunció el MIRA, en 2014, cuando perdió sus curules, el Consejo de Estado determinó las irregularidades solo cuatro años después, cuando falló la demanda”.

El segundo boletín de la MOE daba cuenta de un total 1.290 reportes sobre presuntas irregularidades, como compra de votos y publicidad cerca a los puestos de votación. “Sabemos de la compra de votos por parte de la maquinaria de este domingo, eso pasó hace cuatro años y pasó antes”, dijo Botero.

Otro hecho, presentado el domingo, que deslegitima la afirmación de Santos acerca de la transparencia es el allanamiento a la sede en Barranquilla de la senadora electa Aída Merlano, donde encontraron $268’993.000 en efectivo, cuatro armas de fuego, certificados electorales, fotocopias de cédulas de ciudadanía, documentos y planillas electorales, listados con nombres de votantes y líderes, formatos firmados para certificar el compromiso de compra de voto y organigramas detallados de seguimiento y operación.

Las más pacíficas

Las declaraciones de Santos coincidieron con las dadas por el ministro del Interior, Guillermo Rivera, el día de las elecciones. “Es una jornada histórica. No hubo necesidad de trasladar ningún puesto de votación como ocurría en el pasado. Ningún ataque de ninguna organización ni del crimen organizado”.

Y la candidata a la vicepresidencia Claudia López también trinó: #EleccionesColombia2018 fueron las más pacíficas recientes: ¡Cero hechos violentos! La abstención bajó 5 puntos.

 

 

Colombiacheck verificó cada uno de los datos de las tres frases y estos (excepto el de la transparencia) son ciertos.

Camilo Mancera de la MOE explicó que no hubo ningún acto de violencia relacionado con las elecciones, salvo lo ocurrido en Pizarro, Nariño, y San Onofre, Sucre.

El informe de la MOE, que hace el seguimiento a lo ocurrido en la jornada, indicó que “por protestas de la comunidad en contra de la falta de cobertura de servicios públicos, al medio día seguían sin abrirse todos los puestos de votación del municipio de Francisco Pizarro, en Nariño. En el puesto de votación de Bocacerrada en San Onofre, Sucre, apenas pasado el mediodía, la Armada intentaba abrir el puesto, a pesar de las protestas de la comunidad por falta de servicios públicos”.

Ariel Ávila, analista del conflicto y subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, expresó que “en el 2008, cuando entré a trabajar en la MOE, los municipios afectados por violencia eran aproximadamente 380, ahora ese número bajó a 0. Lo de Pizarro es un hecho social. El día antes de estas elecciones un grupo salió por El Palo (Cauca) pero no pasó nada y la gente votó al otro día”.

Para verificar los actos de violencia en las últimas elecciones se revisaron los boletines de la MOE de 2014 y del plebiscito. En un documento, la MOE informó que “las elecciones de 2016 fueron las más tranquilas de los últimos 10 años, que es el tiempo que la plataforma de organizaciones de la sociedad civil reunida por la MOE lleva haciendo veeduría a los procesos electorales en el país”.

En ese boletín, la MOE indicó que “la jornada electoral de 2016 tuvo apenas dos hechos aislados y de poco impacto, a saber, el uso de explosivos en inmediaciones de un puesto de Miraflores, Guaviare, aparentemente por parte de disidentes del Frente Primero de las Farc que rechazaron el Acuerdo de Paz; y actos de proselitismo en contra del plebiscito en un puesto de votación de El Tarra, Norte de Santander, por parte de la guerrilla del EPL”.

Teniendo en cuenta que en estas elecciones no se reportó ningún acto violento, tanto Santos, como Claudia López y Guillermo Rivera, tienen razón en su afirmación. Sin embargo, el presidente amplió su comparación al último medio siglo.

Para verificar la afirmación de Santos, hicimos una búsqueda manual de las elecciones legislativas, desde 1974 hasta 2014, en el archivo del diario El País de Cali. Y en cada una de estas fechas se presentaron actos de violencia. Los años 1994, 1998 y 2002 fueron los más violentos.

Ver la línea de tiempo más grande.

El ministro Rivera aseguró que “no hubo necesidad de trasladar ningún puesto de votación como ocurría en el pasado”. Colombiacheck verificó un informe de la Registraduría acerca de los traslados de mesas por problemas de orden público, desde 1994 hasta 2016, y en todas las elecciones fueron trasladadas mesas. Incluso, en el plebiscito trasladaron, según el documento, 38. Este año, según la MOE, no se presentó ningún traslado por orden público.

Los números más altos

En su declaración, el presidente también dijo que estas elecciones tuvieron el mayor número “de candidatos, el mayor número de mesas de votación y una mayor participación”.

En estas elecciones, según la Registraduría, se inscribieron 2.957 candidatos. En el informe del ente encargado de la organización electoral, se indica que las listas al Congreso superaron en un 25,93 % los aspirantes de las elecciones, con respecto a 2014 (2.348). En otro documento de la Registraduría se dan las cifras de las elecciones de 2010 y 2006 con 2.543 y 2.780 inscritos, respectivamente. Además, en la búsqueda manual en el diario El País, encontramos que en 1998 se inscribieron 1.010 candidatos.

Entonces, con estas cifras, podríamos decir que sí hubo un aumento en los candidatos. Sin embargo, Botero, de Congreso Visible, precisó que el aumento o disminución en el número de candidatos “no es un indicador de democracia. El número de mesas sí es un indicador de seguridad, dependiendo de si llegan a lugares a los que antes no llegaban”.

Al buscar en los históricos de resultados de la Registraduría, encontramos que el número de mesas en 2010 fue de 76.940; en 2014, de 97.417 y en 2018, 103.345.

Precisamente, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, aseguró que “la Fuerza Pública cubrió el 100% de los puestos y mesas de votación a nivel nacional, y es la primera vez en la historia electoral, que su cobertura se pudo desarrollar sin ninguna limitación”.

En las elecciones de 2014, el entonces ministro Juan Carlos Pinzón, indicó que “los 266.000 miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía que fueron movilizados en todo el país para garantizar la seguridad en las elecciones de Senado y Cámara de Representantes, cubren el 99,4 % de las mesas de votación”.

Finalmente, el presidente habló de la mayor participación en estos comicios. En este aspecto, coincidió con Claudia López, quien aseguró que la abstención bajó en 5 puntos. Al verificar esta información, encontramos que ambos tiene razón. La abstención en estas elecciones fue de 51%, mientras la de 2014, de 56%.

El informe Abtencionismo electoral en Colombia -realizado por el Centro de Estudios en Democracia y Asuntos Electorales de la Registraduría y la Universidad Sergio Arboleda- da las cifras de 1978 a 2010, y en todos estos años el porcentaje de abstencionistas en elecciones legislativas nunca fue menor al de este 2018.

Las siguientes visualizaciones* muestran los niveles de abstención y la cantidad de mesas de votación trasladadas en las elecciones del Congreso desde 1994:

 

 

* Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil
Elaborado en colaboración con Lorena Morales, de la Maestría en Periodismo de la Universidad del Rosario

Martes, 17 Abril 2018

Vargas Lleras y el agua que aún no tiene Buenaventura

Por Ana María Saavedra

El candidato a la Presidencia se atribuyó el éxito en la ejecución de la construcción del acueducto de Buenaventura. Colombiacheck encontró que si bien como ministro y vicepresidente lideró esta obra, detrás hay toda una historia de demoras, promesas incumplidas y hoy el principal puerto sobre el Pacífico aún no tiene agua de calidad y las 24 horas al día.

Si alguien saca pecho sobre su gestión como ministro de Vivienda y Vicepresidente es el candidato presidencial por firmas y Cambio Radical, Germán Vargas Lleras. En cada foro, con cifras y hechos, cuenta la lista de obras ejecutadas a lo largo y ancho del país. En el más reciente debate realizado en Buenaventura, sobre el Pacífico colombiano, el político resaltó el trabajo que se realizó bajo su tutela para construir el acueducto del principal puerto del país.

El escenario era el auditorio de la Sociedad Portuaria de Buenaventura, en donde además de Vargas, estuvieron Sergio Fajardo, Humberto de la Calle y Gustavo Petro, quienes participaron en un debate sobre el Pacífico y en el que cada uno de ellos habló sobre sus compromisos frente a temas como la pobreza, la minería, los grupos ilegales y las obras que necesita esta olvidada región.

En su turno, Vargas Lleras resaltó que, como ministro de Vivienda, canalizó a Buenaventura todos los recursos para el plan de choque en materia de agua potable. De memoria el candidato citó las obras: “El nuevo tanque, el proyecto Venecia, el proyecto Escalerete y además trabajé para que el Plan Pazcífico pudiera acceder a los recursos del Banco Interamericano, que garantiza la financiación del proyecto que dejará a Buenaventura 7x24 en agua potable”, detalló.

Si bien es cierto, nadie le cuestiona a Vargas que lideró estos proyectos, en el fondo hay toda una historia que se ha repetido cada cuatro años y que deja, por ahora, una serie de promesas incumplidas por parte de los últimos gobiernos y candidatos que han pasado por esta ciudad.

La frase de Vargas Lleras es Ligera porque si bien se han hecho una serie de proyectos y obras, la solución al suministro y a la calidad del agua en Buenaventura aún no se ha logrado. Esto los confirmó Colombiacheck tras entrevistar a miembros del Comité del Paro Cívico, al vicepresidente de Findeter y a la propia campaña del propio Vargas. También se revisaron documentos de las obras, contratos y noticias en medios de comunicación.

Incluso la frase causó controversia porque el suministro de agua en esta ciudad ha sido una lucha de la propia comunidad y no como un resultado del compromiso de los políticos.

La historia del agua que no llega

La historia de incumplimientos en el tema del acueducto se remonta a 1996, cuando el Gobierno Nacional aprobó el documento Conpes 2861 con el que destinó recursos por US$17 millones para construir el acueducto y alcantarillado del Puerto, como lo contó un reportaje del diario El País, publicado en marzo del año pasado.

Cinco años después, se creó la Sociedad de Acueducto y Alcantarillado de Buenaventura (Saab), que a su vez firmó un acuerdo con una empresa recién creada: Hidropacífico para que operara el sistema.

Gracias a ese documento Conpes se contrató el reforzamiento de tanques, redes matrices y puesta en funcionamiento de algunas redes en la isla.

Narcilo Rosero, miembro del Comité del Agua, quien ha seguido todo el proceso, recordó que entre 2002 y 2010 (gobierno de Álvaro Uribe) se anunciaron inversiones para el acueducto con los planes Nórdico y Carrasquilla.

Por el primero se giraron $10.400 millones de un préstamo para la tubería de 27 pulgadas y la adecuación de la planta de tratamiento de Escalerete, pero el contratista dejó el trabajo abandonado.

En 2010, a través de un programa de bonos del agua del Plan Carrasquilla, la Alcaldía de José Félix Ocoró (en líos judiciales por otro caso) prestó otros $45.000 millones, pero esos recursos se invirtieron en otros proyectos, según explicó Narcilo Rosero, quien explicó que con ese dinero el alcalde pagó otra deuda adquirida por la Administración Municipal. Incluso, la Procuraduría llamó la atención por presuntas irregularidades en la ejecución de esos recursos.

A la par de que se comprometían recursos también surgían los líos de corrupción, uno de los principales problemas del puerto. Cuatro de sus últimos alcaldes no han terminado su periodo porque han sido capturados por diferentes casos de corrupción.

Justamente el martes 16 de abril, el actual alcalde Eliécer Arboleda fue detenido y le imputaron cargos por presuntas irregularidades en la contratación del arreglo del único hospital de la ciudad, otra de las promesas que el Gobierno le había hecho a los bonaverenses.

Este caso, aunque no está relacionado con el acueducto, afectaría a Vargas Lleras, pues Arboleda es un aliado político de la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, quien apoya la candidatura de Vargas, como lo explica el portal Lasillavacia.com.

La frase del exvicepresidente además de generar controversia en diferentes sectores del puerto, también provocó polémica en redes sociales.

 

 

 

 

 

 

 

Vargas Lleras y el agua

La frase de que Vargas canalizó los recursos para el plan de choque como ministro de Vivienda (2012-2013) viene de una imprecisión, ya que el llamado Plan de Choque fue anunciado por el Gobierno Santos en 2014 por la presión de la comunidad tras una gigantesca marcha de los habitantes de Buenaventura, que le exigieron al Gobierno que dejara de hacerle ‘conejo’ a esta ciudad.

Aunque los anuncios de mejoramiento de las plantas de tratamiento ya estaban contemplados en el Plan Maestro para Buenaventura desde 2013, en el que se incluían además otras obras como el malecón Bahía de la Cruz, el mejoramiento del aeropuerto y la construcción de la doble calzada, entre otros, estos no se habían realizado.

Fue solo hasta 2014, que el Gobierno le entregó a Findeter recursos para iniciar las obras en las plantas de Escalerete y Venecia y para la construcción de parte de la tubería de 27 pulgadas.

Rosero aseguró que lo que han conseguido para Buenaventura no ha sido por la decisión de los gobiernos sino por la unión de la comunidad, primero con las marchas y luego con el paro.

Alejandro Callejas, vicepresidente de Findeter, explicó que los líos del acueducto de Buenaventura tiene todos los años de historia, pero reconoció que se empezaron a solucionar por la marcha de 2014, por la que el Gobierno Nacional se comprometió a realizar unas obras.

Findeter administró el dinero para realizarlas, pero aún persisten los problemas. “Estas obras solucionan los problemas de turbiedad del agua, porque cada vez que llueve debe haber cortes”, explicó Callejas.

El proyecto fue responsabilidad primero de Luis Felipe Henao, ministro de Vivienda, y luego de Elsa Noguera, quien lo reemplazó. Ambos fueron cuotas de Cambio Radical en el gabinete, y Vargas Lleras, como vicepresidente, era el encargado de hacerle seguimiento a todas estas inversiones.

De la campaña del candidato presidencial respondieron que el presidente Santos le encomendó a su vicepresidente las obras de las vías, las viviendas y el agua. “Fue él quien priorizó los recursos y luego empujó los proyectos”, aseguró un vocero de la campaña.

 

 

Aunque en teoría las obras contratadas debían garantizar que no se presentaran cortes en épocas de lluvia y mejorar la calidad del agua, Rosero explicó que entre 2013 y 2014 se registraron 217 interrupciones del servicio, algo que en la actualidad sigue ocurriendo.

A esto se le suma, las promesas que el propio Gobierno incumplió, pues en 2014, tras la marcha de los bonaverences, llamaron al proyecto del agua 24x24, es decir que Buenaventura tendría agua las 24 horas del día en 24 meses.

Es así como en 2015, la entonces viceministra de agua, Carolina Paz, quien hacía parte de las mesas de trabajo con la comunidad, anunció que las obras para la ciudad tuviera agua 24 horas ya habían iniciado y que estarían listas en 2017. “Ya iniciaron las obras para que Buenaventura tenga agua continua las 24 horas del día, las cuales tardarán 2 años en ser finalizadas”, publicó el diario El País

Las inconformidades con los retrasos e incumplimientos las había manifestado el propio Comité de la Marcha en octubre de 2014, en una carta que le envió a Santos.

Durante 2014 y 2017, los representantes del comité se reunieron con los delegados del Gobierno Nacional y según Rosero, lograron que se adicionara otros $49.000 millones de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo, para las obras necesarias para el agua.

En 2015, la Gobernación del Valle contrató un estudio técnico llamado el Plan Maestro de Agua de Buenaventura, que arrojó que para tener agua 24 horas los 7 días de la semana se deben hacer 42 obras. El Gobierno priorizó 7, con un valor de $240.000 millones, explicó Alejandro Callejas de Findeter.

Con el Plan Pazcífico (cuyo gerente fue el exministro Luis Gilberto Murillo y luego Luis Alfonso Escobar, ambos cercanos a Vargas Lleras) se empezó la contratación de las siete obras. Esta licitaciones se abrieron solamente en 2017.

Y con el paro del año pasado, los líderes del puerto lograron que se adicionaran otros recursos para el acueducto. “Esta vez sí se está cumpliendo, aunque muy lento”, dijo Rosero.

Por eso, cuando la semana pasada Vargas Lleras se atribuyó en el debate Pacífico, el agua potable para Buenaventura, Lina Díaz, corresponsal del diario El País y una de las asistentes, pensó que ese día en su casa de la comuna 4 no había agua. “El servicio es intermitente, llega un día de por medio y ese miércoles no me tocaba, pero tampoco llegó al día siguiente. Una vecina de la calle de atrás no tiene agua hace una semana”, explicó.

Lina hizo un cálculo: el año pasado el agua solo llegó tres días completos. “Llega día de por medio, es decir 180 días al año, y solamente por seis horas. Entonces hice los cálculos y me dio tres días enteros, pero pago $60.000 cada mes”.

Esta es la realidad de una población, que, pese a tener siete ríos, lleva décadas luchando para exigir agua potable.