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Jueves, 08 Noviembre 2018

Las gaseosas ya tienen IVA

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Félix de Bedout le preguntó reiteradamente al Viceministro de Hacienda por qué las gaseosas, con la ‘Ley de financiamiento’, continuarían sin IVA. Esto es engañoso, pues las bebidas sí tributan, aunque lo hagan bajo un régimen especial.

El 1 de noviembre, un día después de que el gobierno presentara el proyecto de la ley de financiamiento al Congreso, W Radio entrevistó al Viceministro de Hacienda, Luis Alberto Rodríguez, para consultarle por las modificaciones más polémicas que incluye la propuesta.

En la entrevista, el periodista Félix de Bedout le preguntó si las bebidas azucaradas entrarían o no dentro del paquete de productos que hoy no pagan el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y que pasarían a tener ese cobro con la reforma.

Frente a esta duda, el viceministro respondió: “No, eso no está dentro de nuestra propuesta”, y continuó hablando sobre los cambios que propone la nueva ley.

Ante la respuesta de Rodríguez, De Bedout insistió y preguntó cómo era posible que se le pusiera IVA al huevo y a la zanahoria, pero no a las gaseosas.

Más adelante continuó el tema diciendo que “siempre se dijo que ‘¿cómo se iba a gravar el que es muchas veces el alimento de un obrero?’” (refiriéndose al pan con salchichón y gaseosa, retomando la discusión de 2016 de ponerle un impuesto adicional a las bebidas azucaradas). Bedout insistió diciendo que la nueva ley de financiamiento le pondrá IVA al pan, al salchichón y no a las gaseosas.

Minutos después, el periodista trasladó la discusión a Twitter y publicó:

 

 

Colombiacheck decidió revisar este tema porque, luego del trino de De Bedout, varios tuiteros, incluyendo personajes públicos, manifestaron su indignación con que la nueva ley de financiamiento no les pusiera IVA a las gaseosas:

 

 

 

 

 

 

 

 

Estas críticas, sin embargo, surgieron de una confusión: las gaseosas ya pagan IVA (al igual que el salchichón), y es del 19%, según confirmó Nicolás Carrero, experto en temas tributarios, a Colombiacheck.

Carrero explicó, además, que estas bebidas no están incluidas dentro del artículo 424 del Estatuto Tributario, que es donde se exponen los “bienes que no causan el impuesto” del IVA. En este listado, hasta este momento, están incluidos los productos de la canasta familiar (como el pan). La gaseosa no hace parte de la canasta familiar y, por lo tanto, no se encuentra excluida del pago del impuesto del IVA.

No obstante, por cuenta del artículo 446 del mismo estatuto, las gaseosas tienen un régimen especial que hace diferente su tributación a la de otros productos:

“Cuando se trate de la venta de limonadas, aguas gaseosas aromatizadas (incluidas las aguas minerales tratadas de esta manera) y otras bebidas no alcohólicas, con exclusión de los jugos de frutas, de legumbres y hortalizas..., solamente se gravarán las operaciones que efectúe el productor, el importador, o el vinculado económico de uno y otro”.

Esto es lo que se conoce como un “IVA monofásico”, de acuerdo con Alejandro Rodríguez Ilatch, investigador de Dejusticia. Lo que quiere decir que el impuesto solo se cobra una vez, en una de las fases de la comercialización del producto, que es cuando se le compra al productor o al importador directamente.

En términos generales, según explica Rodríguez Ilatch, las fases del proceso de consumo son tres: 1. Cuando se hace o se importa el producto; 2. Cuando el mayorista compra el producto para redistribuirlo, y 3. Cuando el minorista le compra al mayorista y vende el producto al consumidor final.

Entonces, en el caso del IVA monofásico, solo se paga el impuesto en la primera fase y “después de ello las bebidas azucaradas adquieren un carácter de excluidas”, dice Rodríguez Ilatch. Razón por la cual el comprador final no ve reflejado el valor del IVA en su factura, aunque es de suponer que el mayorista lo incluya dentro del precio al que vende el producto al resto de la cadena.

El otro tipo de IVA es el plurifásico, y es el que tienen hasta el momento todos los bienes y servicios que no están en el artículo 424 ni en el 476 del Estatuto Tributario. En este caso, el IVA se paga en cada una una de las fases; es decir, se hace tres veces el cobro del impuesto y el consumidor final lo ve en su factura de compra.

Ahora bien, la llamada ley de financiamiento propone modificaciones al artículo 424 frente a los productos que están libres del pago del IVA. Y modifica algunos de los servicios incluidos dentro del 476. Pero no hace ningún cambio al 446 (en el que está el régimen especial de las gaseosas), lo que indica que el cobro de IVA que tienen hoy las gaseosas y demás bebidas azucaradas se mantendrá tal cual está hoy. Lo único que cambiará es la tarifa sobre la cual se hará el cobro que, de acuerdo con el proyecto de ley, bajará al 18%.

Entonces, es cierto que, de aprobarse la reforma tributaria, el pan pasaría de ser un producto excluido del pago del IVA a tener el cobro; el salchichón tendría el mismo impuesto que hoy tiene, y las gaseosas conservarían su estatus especial con el que pagan un IVA que no se ve reflejado en la factura del consumidor final.

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El 28 de noviembre comenzó su curso entre las comisiones tercera y cuarta de Senado y Cámara la ponencia final de la ley de financiamiento. Para este momento se incluyó una propuesta que no estaba en el primer borrador, pero que se adicionó en la ponencia, de pasar el tributo de las gaseosas a IVA plurifásico. Finalmente, el 5 de diciembre de este año, durante el primer debate en el Congreso, se salvó esta propuesta; es decir, que de aprobarse la ley tal cual está en este momento, las gaseosas comenzarían a cobrar IVA en toda la cadena.

Viernes, 13 Abril 2018

Bajar impuestos, la receta Trump a la colombiana

Por Carlos González

Dos candidatos presidenciales, Iván Duque y Germán Vargas, han prometido bajar impuestos a las empresas. Esto beneficiaría a unos cuantos, pero según estudios y expertos abriría más el hueco fiscal y tocaría subir otros impuestos. Colombiacheck verificó que esta propuesta es engañosa.

En repetidas oportunidades los aspirantes a la presidencia por el Centro Democrático, Iván Duque, y por firmas y Cambio Radical, Germán Vargas, han hecho propuestas de reducir la carga impositiva para las empresas como una forma de impulsar la economía y generar empleo.

Muy parecida a la receta que le permitió al polémico empresario estadounidense Donald Trump lograr la presidencia de los Estados Unidos. Una propuesta popular porque los empresarios se quejan, aquí y allá, de que tienen demasiados impuestos.

En Estados Unidos se encontró, por ejemplo, que la reducción del impuesto a la renta para las empresas del 35% al 20% incrementaría en 8% los ingresos del 1% más rico de la población de ese país, mientras que para las clases más bajas, esta medida no tendrá ningún impacto.

Sin embargo, la receta genera votos, aunque en la práctica tiene sus problemas.

En el caso colombiano según el exsenador Duque los impuestos para las empresas oscilan entre el 50% y en algunos casos el 80% de la tasa de tributación, como lo explicó en una columna publicada en el diario El Tiempo.

La propuesta de Duque es bajar los tributos a un 20%. Esto generó la respuesta del también candidato y exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, quien le criticó que reducir la carga impositiva a las empresas solo aumentó el déficit y bajarla más creará insostenibilidad para las finanzas del Estado. El candidato agregó que esta propuesta no genera más empleo sino más desigualdad social, que llevará a la clase media a la pobreza.

 

En este sentido, según un reciente estudio de Fedesarrollo, en el que analizó la reforma tributaria de 2016, advierte que el impacto de una rebaja del impuesto de la renta a las empresas va a representar una caída sostenida de los ingresos del Estado, que pasará de 15,3% del PIB en 2018 a 14,8% en 2021. Pero más allá del impacto de una rebaja de impuestos a las empresas, hay quienes advirtieron que las cifras que está manejando Duque son exageradas y que las empresas tienen un nivel de impuestos no tan altos como lo muestra el candidato del Centro Democrático. José Roberto Acosta, miembro de Justicia Tributaria, una ONG que hace estudios académicos en materia de impuestos, le explicó a Colombiacheck que diferentes análisis del Banco de la República, la Universidad Nacional y y Anif, indican que la carga tributaria para las empresas oscila en tres rangos: 26,3%, 29,5% y 32,5%. Es decir cifras lejanas a las que señalan Duque y Vargas Lleras. En cuanto a Vargas Lleras, su propuesta incluye rebajar la renta de las empresas hasta 30%, además de eliminar otros gravámenes, como el impuesto a la riqueza o la renta presuntiva, lo cual terminará beneficiando a los grandes capitales, como pasa en Estados Unidos. {source}

 


De esta manera, Acosta calificó las propuestas de populistas, pues en este momento, el déficit fiscal de Colombia le impide hacer una reducción de cerca del 20% en el impuesto a la renta para las empresas, como se ha planteado. Acosta coincide con Fedesarrollo que esto incrementaría entre 0,5% y 1% del PIB el déficit fiscal.

Además, indicó que es muy importante para el país volver a cumplir la regla fiscal en el corto plazo, que le impide al Estado endeudarse más allá del 3,5% del PIB y con estas propuestas, la única manera de lograrlo sería subiéndole los impuestos a los trabajadores.

La teoría de ambos candidatos es que al reducir los impuestos para las empresas, esto estimulará la generación de empleo, incrementará la producción y a su vez moverá la economía por el consumo de los empleados.

Para Germán Montoya, jefe de estudios económicos de Asobancaria, el tema es bastante debatible. Para este experto la reducción de impuestos puede estimular o no el consumo y el empleo, pero también depende de cada empresa, que es independiente si decide o no contratar más trabajadores o invertir lo que se ahorran en pagar deudas o generar rendimientos para sus propietarios.

 

 

En el pasado, precisamente en 2003, el expresidente Álvaro Uribe, a través de una reforma tributaria, permitió que los empresarios dedujeran una parte (30%) del impuesto de renta a través de la inversión en activos fijos productivos. Con esto, el ahora senador buscaba promover la inversión y el empleo. Si se miran las estadìsticas anuales del Dane, de enero de 2003 al mismo mes del año siguiente, el desempleo subió 9 puntos básicos, pues pasó de 16,1% a 17%. Aunque en 2005 bajó 4 puntos porcentuales hasta 13,2%, al final de su gobierno la cifra llegó a 14,6%.

 

 

 

Otro estímulo que trabajó dicho gobierno fue el de los contratos de estabilidad jurídica. En 2005, se aprobó una norma para disminuir los riesgos de los inversionistas por posibles cambios normativos, pues se les aplicaba la norma que estuviera vigente al momento de firmar el contrato. Como se puede observar en la tabla, el efecto en reducción del desempleo no fue significativo.

Gustavo Cote, exdirector de la Dian, explicó que estas medidas no garantizaban un aumento del empleo, aunque sí una mayor inversión extranjera. Pues para los capitales que llegan al país es importante encontrar bajas tasas tributarias, eso hace atractivos y les da competitividad a los países, dijo el experto.

Otro problema al que se enfrentarán los candidatos en su intento de rebajar los impuestos tiene que ver con las calificadoras de riesgo, como Standard & Poor’s o Fitch Ratings, que han advertido de los riesgos para el país y su nota crediticia si se llegan a bajar los impuestos.

Por el momento, todo está en propuestas y hará falta que ambos candidatos respondan cómo van a sustituir estos ingresos fiscales.