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Jueves, 03 Mayo 2018

Los altibajos de la lucha contra las drogas de Pinzón

Por Ana María Saavedra

Juan Carlos Pinzón aseguró que como Ministro de Defensa tuvo la cifras con menos cultivos, en 2012 y 2013. Aunque es cierto, su administración finalizó en mayo de 2015, pero cuando dejó esa cartera los cultivos subieron.

El aumento de los cultivos de coca es uno de los retos que debe enfrentar el nuevo gobierno y en la carrera por la presidencia este es uno de los puntos que los candidatos han tocado en debates y en sus redes sociales.

En medio de esas discusiones, Juan Carlos Pinzón, candidato a la vicepresidencia de Germán Vargas Lleras, ha resaltado su experiencia en la lucha contra las drogas. Pinzón, quien fue ministro de Defensa del gobierno Santos, ha alardeado que durante su administración Colombia tuvo la menor cantidad de hectáreas de cultivos de coca y la menor producción en su historia.

 

 

Colombiacheck verificó esta frase y la puso en contexto. Al revisar las cifras de los monitoreos de los cultivos, realizados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, y entrevistar a expertos del tema, encontramos que es Engañosa.

Lo primero es que Pinzón fue ministro de Defensa desde el 31 de agosto de 2011 hasta el 19 de mayo de 2015, no solo en los dos años que él menciona.

Si bien es cierto que, como lo muestra el gráfico siguiente, las hectáreas de cultivos de coca en 2012 y 2013 han sido las menores en las últimas décadas, se dispararon en 2014, cuando Pinzón seguía siendo ministro, y continuó esa tendencia en 2015.

Juan Carlos Garzón, investigador de Ideas para la Paz, FIP, explicó que si se ve todo el panorama, lo queda claro es que Pinzón recibió el Ministerio con “64.000 hectáreas de coca (reportadas en 2011 por Naciones Unidas) y entregó el ministerio con 69.000, que es la cifra consolidada para diciembre de 2014”.

El otro punto que menciona el exministro y ahora candidato a la vicepresidencia es el de la producción de coca. En 2012 y 2013 fueron las más bajas, pero en 2014 repuntaron.

El experto también aclara que, para analizar el éxito de las políticas de drogas, es necesario cruzar otras variables como son las incautaciones de coca, la erradicación manual y la aspersión, en estos años. En este gráfico cruzamos las variables de los cultivos de coca, la erradicación y la aspersión, así como las incautaciones y las toneladas producidas.

 

 

 

A finales de 2015, por orden presidencial de suspendieron las fumigaciones con glifosato. En ese momento, Santos explicó que la decisión se tomaba por dos motivos: un fallo de la Corte Constitucional en mayo de ese año que ordenaba la suspensión y los resultados de investigaciones realizadas por la Organización Mundial de la Salud, entre otros, que recomendaron no seguir usando ese químico por sus resultados adversos para la salud humana.

La UNODC, en su informe de monitoreo de 2016, analizó que la erradicación manual entre 2001-2016 presentó tres comportamientos: “el primero de 2001 a 2004 donde la erradicación de cultivos de coca estuvo por debajo de las 6.500 ha y representó solo el 4% del área detectada; el segundo entre 2005 y 2008 donde se presentó una tendencia al aumento hasta alcanzar la cifra más alta de erradicación manual de la serie histórica (96.000 ha en 2008). A partir de este año, empieza una tendencia de reducción que se mantiene hasta 2016”.

En cuanto a las fumigaciones la UNODC, resaltó que el Gobierno aprobó “suspender las operaciones de aspersión aérea con glifosato; desde octubre de 2015, no se realizan fumigaciones, por lo cual se da por terminada la serie”. También que al analizar los datos, hay una “tendencia a la baja entre 2006 a 2009, luego estabilidad de 2009 a 2012, año donde la tendencia a la baja retoma y se mantienen hasta su finalización en 2015”.

Esto muestra que, pese a que Pinzón en los medios de comunicación fue un defensor de las fumigaciones, durante su administración estas se redujeron, como lo evidencia el gráfico. Igual sucede con la erradicación manual.

Garzón, de la FIP, explica que la disminución se debió a que en teoría la estrategia del Gobierno cambió. La decisión era concentrarse en las incautaciones y la destrucción de infraestructura y menos en fumigaciones y erradicación, bajo el argumento de que se tendría un mayor impacto al golpear a los eslabones de la cadena que tienen mayor valor.

Ahora lo cierto es el proceso de diálogo con las Farc también tuvo un efecto colateral en la operatividad de la Fuerza Pública”.

Otro experto en el tema, Daniel Rico, ex investigador de la FIP y asesor de la Vicepresidencia, fue aún más crítico con la labor de Pinzón al frente del ministerio: “No se caracterizó por su capacidad de integrarse con otras agencias del estado y darle un desarrollo integral a la lucha contra el narcotráfico. Su agenda era de seguridad y no trabajó con Consolidación o con el Ministerio de Justicia, ni contribuyó a la agenda de restitución de tierras. Su lectura de políticas de drogas, solo de fuerza, fue equivocada”.

Además aseguró que en su periodo, las incautaciones de coca ni la destrucción de laboratorios fueron altas.

Otro de los ejemplos en los líos de la sustitución de cultivos es lo sucedido en Tumaco, donde el entonces ministro Pinzón presentó en 2012 el plan para disminuir los cultivos en esta población, la más afectada del país. Pero en los años siguientes, en vez de disminuir aumentaron. La Liga contra el Silencio presentó un reportaje sobre por qué el fracaso de los planes de sustitución de Pinzón y los del actual ministro Villegas.

Los rifirrafes

El tema de los cultivos ilícitos ha ocasionado rifirrafes entre Pinzón, cuando era presidencial, y el actual ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas.

Pinzón ha asegurado que “se tomaron decisiones que yo no compartí y que terminaron alejándome del gobierno”.

Pero el hoy candidato no dejó el gobierno tras la suspensión de las aspersiones, aunque sí manifestó su desacuerdo con la decisión de suspender las fumigaciones.

En mayo de 2015 fue nombrado embajador en Washington, donde defendió las políticas antidrogas del gobierno Santos, como se evidenció en notas de prensa de 2015 en las que controvirtió las críticas por el aumento de los cultivos.

Pinzón, como embajador, contestó con una carta el artículo del Washington Post ‘A cocaine comeback?’. En el documento aseguró que Colombia siempre estará “fuertemente comprometida con la lucha contra el tráfico de drogas, el desmantelamiento del crimen organizado y la creación de oportunidades económicas para todos sus ciudadanos”. Además resaltó la lucha contra las drogas con el aumento de las incautaciones y capturas.

Pero ahora, como candidato, el exministro pasó de defensor a crítico del gobierno y el aumento de los cultivos es uno de los puntos del debate.

Martes, 11 Septiembre 2018

La cuenta a la ligera que tuiteó Piedad Córdoba sobre el glifosato

Por José Felipe Sarmiento Abella

La exsenadora aseguró que en Colombia se había fumigado con 15 millones de litros de ese producto entre 2003 y 2009. Pero la fórmula en que se basó es imprecisa.

La millonaria demanda contra la multinacional Monsanto, que ganó un jardinero en Estados Unidos porque uno de sus herbicidas de glifosato pudo ser la causa del cáncer terminal que padece, avivó de nuevo el debate sobre las fumigaciones de cultivos ilícitos con ese producto en Colombia. En medio de esa coyuntura, la excandidata presidencial Piedad Córdoba sacó a relucir una cifra alarmante.

Según un tuit de la exsenadora, al que le adjuntó la mentada noticia, en las zonas rurales del país se vertieron 15 millones de litros de esa sustancia entre 2003 y 2009. Ese cálculo lo hizo la agencia Prensa Rural en 2012, cuando todavía estaba vigente la aspersión de glifosato con avionetas como método de erradicación (en octubre 2015 se dejó de utilizar, precisamente por recomendación del Ministerio de Salud).

Pero las cuentas del portal en las que se basó Piedad son inexactas en varios aspectos. La misma nota reconoce que no tenía disponible un dato exacto de hectáreas asperjadas en ese periodo, por lo que se basó en un estimado de la Organización de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés) entre 1995 y 2009, citado por otro autor. El portal también advirtió que las autoridades tendrían que hacer luego las “precisiones que correspondan”.

La fórmula que aplicó el portal fue multiplicar la cifra de 1,45 millones de hectáreas asperjadas que encontró, por la dosis recomendada en 2003 por el Ministerio de Ambiente (que era de 10,4 litros por hectárea). Sobre esta dosis, Prensa Rural decía luego que solo el 44 por ciento (4,19l) correspondía al herbicida, 1 por ciento era un producto coadyuvante (para mejorar el efecto) y el resto agua. Pero también advertía que se le aplicaba dos veces a cada cultivo.

Ahí hay varias imprecisiones. Pero vamos por partes.

La directora encargada de Política contra las Drogas del Ministerio de Justicia, Martha Paredes Rosero, le remitió a Colombiacheck las dos resoluciones del Ministerio de Ambiente que reglamentaron la dosis de glifosato. La primera, de 2001, establecía 8 litros por hectárea. La segunda, del 31 de enero de 2003, aprobó 10,4 litros, la misma dosis con la que se hizo la cuenta en la que se basa Córdoba. Hasta ahí, todo bien.

Esta dosis, sin embargo, es toda del herbicida. No incluye los 240 mililitros de coadyuvante que se le añaden después ni los 13,1 litros de agua en los que se disuelve la mezcla antes de ser aplicada. Es decir que, en total, a cada hectárea se le aplican 23,65 litros por pasada, pero solo 10,4 litros de esos son de glifosato. Así lo confirmó el teniente coronel Jesús Enrique Quintero Rave, comandante de la compañía de Aspersión Aérea de la Policía Antinarcóticos.

Quintero también señaló que la fumigación se hacía cada seis meses, “teniendo en cuenta la resiembra y el zoqueo de los cultivos”. Es decir que, dependiendo de estos factores, cada hectárea podía recibir 20,8 litros de glifosato disueltos en 47,3 de mezcla al año. Pero no necesariamente en todos los casos.

En cuanto a las hectáreas de cultivos ilícitos asperjadas con glifosato, fueron 971.570 de 2003 a 2009 según las cifras que la Policía le entregó a Colombiacheck de sus bases de datos.

 

Si multiplicamos esto por los 10,4 litros mínimos del herbicida (sin incluir el agua y el coadyuvante) que recibió cada una, son 10,1 millones de litros fumigados. Si lo hacemos por 20,8 litros por hectárea (con todas recibiendo dos pasadas), son 20,2 millones de litros. La cifra de Córdoba está justo en la mitad de las dos.

Para dejar el tema actualizado, Colombiacheck sacó las cuentas hasta 2015, cuando se acabó el programa de erradicación aérea. Para entonces, las hectáreas asperjadas desde 2003 alcanzaron a ser 1,42 millones.

Nuevamente, con una sola dosis para cada una, son 14.8 millones de litros de glifosato. Con dos, el máximo llega a 29,5 millones.

Pero estos cálculos no tienen en cuenta que el glifosato no solo se usa para la erradicación de cultivos ilícitos. Si se quisiera hablar con exactitud de la cantidad de este herbicida que se ha vertido en las zonas rurales del país, habría que tener en cuenta también las dosis, más pequeñas, que se utilizan para el control de malezas en los sembrados de caña o café, por ejemplo.

Solo en 2016, primer año en que no se usó la aspersión aérea contra la coca, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) registró ventas de 9,7 millones de litros de herbicidas con glifosato como ingrediente activo (sin contar los que lo combinan con otros). Fueron 1,57 millones más que en 2015. Pero el pico de comercialización fue en 2014, cuando se vendieron 11 millones de litros.

Eso quiere decir que, en menos de dos años, se usa en Colombia una cantidad de esa sustancia equivalente a la que mencionó Piedad en su tuit para un periodo de siete. Solo que se aplica en cultivos legales y en dosis más pequeñas. Y esto era así desde antes que la fumigación contra la coca tomara fuerza con el Plan Colombia, pues entre 2000 y 2001 se vendieron 16,5 millones de litros.

Conozca la ruta del chequeo
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    Para esta nota consultamos al Observatorio de Drogas de Colombia (ODC) que encabeza el Ministerio de Justicia. De allí nos enviaron las resoluciones 1065 de 2001 y 099 de 2003 con las que el Ministerio de Ambiente fijó la dosis de glifosato para la aspersión aérea con fines de erradicación de cultivos ilícitos. El resto de nuestras preguntas las remitieron a la Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales y el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

    A esta última entidad también le habíamos consultado por nuestra cuenta y luego le insistimos varias veces. Nunca obtuvimos respuesta pero encontramos las estadísticas de producción y comercialización de plaguicidas de 2000-2001 y 2008-2016 en su página web.

    La Policía nos confirmó la dosis y nos dio los datos de las hectáreas asperjadas año a año (que contrastamos con las que ya teníamos a partir de los informes de Unodc desde 2004 y coincidieron), la cantidad de aplicaciones que se le hacía a cada una, los criterios para hacerlo y la composición exacta de la mezcla completa.

    Toda esta información la comparamos con la nota de Prensa Rural, la principal referencia que encontramos donde aparecía la cifra que dio la exsenadora Piedad Córdoba. Intentamos contactar a la ingeniera agrícola Elsa Nivia, una de las fuentes del portal, pero nunca respondió las llamadas.

    Finalmente revisamos algunas publicaciones del Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé) sobre el uso del glifosato como herbicida en esos cultivos. También encontramos referencias a su uso en el portal del Centro de Investigación de la Caña de Azúcar en Colombia (Cenicaña).