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Domingo, 28 Agosto 2016

“Los guerrilleros no podrán presionar votación del plebiscito con armas porque ya las habrán entregado”, Lizcano

Por Sania Salazar

A pesar de ser un fervoroso defensor del proceso de paz, Mauricio Lizcano, presidente del Congreso, se equivocó al afirmar que las Farc ya no tendrán las armas en su poder al momento de la votación del Plebiscito.

El presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, cuyo padre estuvo secuestrado por las Farc desde el año 2000 y hasta el 2008, cuando logró escaparse del cautiverio, escribió en su cuenta de Twitter el pasado miércoles 24 de agosto, mientras el Gobierno y las Farc anunciaban el fin de las negociaciones de paz, una aseveración que resultó falsa y que todavía no corrige.

 

 

Y es falsa su afirmación por dos poderosas razones: primero porque en las páginas 59 y 60 del Acuerdo Final quedó pactado que las Farc iniciarán el desplazamiento a las Zonas veredales transitorias de normalización “transportando el armamento individual con su dotación de munición cinco días después de la firma de dicho acuerdo, o día D”, pero hasta el momento de publicar esta nota esa fecha no ha sido fijada y el presidente Juan Manuel Santos ha dicho que será entre el 20 y 30 de septiembre próximo.

Y segundo porque Iván Márquez, negociador de las Farc, aseguró que la desmovilización y la entrega de armas quedaba supeditada a la aprobación del plebiscito.

Algunos medios de comunicación interpretaron y aseguraron que la Corte Constitucional había condicionado el plebiscito a que esta guerrilla ya no tuviera las armas en su poder. Esta confusión se generó por un apartado del fallo en el que se lee: “Esto supone, como es apenas natural, que el grupo armado ilegal (Farc) con quien se negoció el contenido del acuerdo deponga el uso de las armas y de la violencia como paso previo y obligatorio a la refrendación popular”.

Pero el fallo también advierte y es claro al señalar que: “La suscripción de dicho Acuerdo, que tiene por objeto la terminación del conflicto armado, supone el cese de las hostilidades y la renuncia integral y definitiva a la actividad armada, así como a la amenaza del uso de la fuerza, como presupuestos para la aceptación por parte de los miembros del grupo armado ilegal del orden constitucional democrático”, concluyó el alto tribunal.

Cese de hostilidades que quedó expresado, primero en el anuncio de las Farc de cese unilateral al fuego y a las hostilidades por tiempo indefinido y en el acuerdo del fin del conflicto firmado el pasado 23 de junio.

Ante la polémica suscitada por la doble interpretación, la presidenta de la Corte, María Victoria Calle, aclaró que lo que indica el fallo es que las Farc deben renunciar al uso de las armas durante el proceso electoral.

Colombiacheck llamó en varias oportunidades a Lizcano y le dejó un mensaje en WhatsApp solicitando una entrevista para ampliar la información sobre el origen de su trino, pero hasta el momento no hemos obtenido respuesta.

Martes, 20 Septiembre 2016

El M-19 no obtuvo mucho más que las Farc, como asegura Vargas Lleras

Por Óscar Felipe Agudelo B.

En su primera defensa del acuerdo de paz alcanzado por el Gobierno y las Farc, el vicepresidente Germán Vargas Lleras se equivoca y llama al engaño cuando afirma que el M19 obtuvo más curules que las Farc en el Congreso.

El vicepresidente de Colombia, Germán Vargas Lleras, fundador del partido Cambio Radical, afirmó en defensa del acuerdo de paz que al Movimiento 19 de abril, conocido popularmente como M19, se le dieron muchas más curules en el Congreso de las que se pactaron entre el Gobierno y Farc en el acuerdo de paz alcanzado el pasado 24 de agosto.

Colombiacheck escarbó los anaqueles de la historia del proceso de paz con la guerrilla del M19 y encontró que la afirmación es falsa.

Al M19 no se le dieron curules, el grupo guerrillero se las ganó en igualdad de condiciones respecto a los demás partidos políticos. Inicialmente sí se pactó favorabilidad política, pero dicho acuerdo se hundió en el Congreso “por la interferencia del cartel de Medellín”, según contó a este medio el senador y exintregrante del M19, Antonio Navarro Wolf.

En la entrevista del 30 de agosto que el Vicepresidente de los colombianos tuvo con Claudia Gurisatti, directora de Noticias RCN, además de romper su silencio, ratificar su respaldo al proceso de paz y echarle una que otra florecita a su jefe (el presidente Santos), Vargas Lleras lanzó varias perlas ante las incisivas preguntas de la periodista.

“Pero si tienen un voto igual se las van a dar (en referencia a las curules para las Farc). El problema es que nos dijeron que no, que no se las iban a dar a dedo. Y terminaron dandóselas a dedo...”, pregunta Gurisatti.

Acorralado Vargas Lleras replicó: “Lo que uno escucha es que en la mesa de negociación no estaban pidiendo menos de 40 curules o 30. A mi me parece muy razonable, muy razonable, el número mínimo de curules que se les ha dado como una representación transitoria. Mucho más tuvo el M19”.

Y para darle mayor fuerza a su argumento, el Vicepresidente agregó: “No se le olvide a usted, entre otras cosas, que el M19 y su reciente movimiento tuvo la tercera parte de la constituyente de este país. Hago ese “recorderis” para quienes ahora se extrañan de que se les esté asignado un número de cinco curules”.

Para chequear las afirmaciones de Vargas Lleras, Colombiacheck regresó 27 años atrás en la historia política del país para examinar el acuerdo de paz que el Gobierno colombiano pactó en 1989 con el M19.

Según el acuerdo de 1989, que ha sido guardado por la Biblioteca de la Paz promovida por la Fundación Cultura Democrática y también en el archivo de la Presidencia de la República, el M19 tendría una favorabilidad política en Senado y Cámara de Representantes solo por un periodo, de 1990 a 1994.

Esta favorabilidad implicó un número inferior de votos respecto a los demás partidos políticos para acceder a una curul en cada una de las corporaciones del Congreso.

Dicho acuerdo, denominado “Pacto Político por la Paz y la Democracia”, establece una Circunscripción Nacional Especial de Paz que en su página ocho pactó:

“Para las dos primeras curules del Senado se requiere una votación total equivalente al mínimo residual departamental que permitió elegir a un senador en el periodo 1989-1990 (16.584 votos)”.

“En caso de no obtenerse esta votación, se tendrá derecho a una curul si se alcanza una votación mayor o igual al promedio nacional de los mínimos residuos departamentales de las tres últimas elecciones (12.212 votos)”.

“Para la cuarta curul se requiere un número adicional de votos igual al promedio de los mínimos cocientes departamentales de las tres últimas elecciones para Senado (23.561 votos)”.

El sistema de Circunscripción Nacional Especial de Paz de ese acuerdo aclaraba cuál debía ser el número de votos y lo especificaba hasta la novena curul, la cual se conseguía con 60.024 votos. De la curul número diez en adelante, el acuerdo no especificaba nada.

Pero es evidente es que entre más curules quisiera obtener el M19, más votos debían conseguir. Algo que parece de perogrullo, sin embargo, es fundamental recalcar que el M19 tenía la favorabilidad de conseguir una curul en el Congreso con muchos menos votos de los que necesitaba un partido tradicional.

Exponer el alcance de la favorabilidad que logró el M19 resulta complejo porque en 1990, año en que se pactó este beneficio, los ciudadanos votaban para Senado por departamentos y no como se hace en la actualidad que es a nivel nacional.

Por tal motivo hacer comparaciones resulta difícil, ya que en cada departamento se requería un distinto número de votos para llegar al Senado y Cámara.

De lo que no puede quedar duda alguna es que el Gobierno colombiano firmó un pacto para que este grupo insurgente tuviera una favorabilidad política en las elecciones de 1990, previa transformación del grupo armado en un partido político. Este último fue bautizado como Alianza Democrática M19, AD-M19.

Todo ese sistema quedó claro y pactado, sin embargo, no se materializó porque fue hundido en el Congreso.

Sin embargo, el hundimiento del acuerdo no enterró al M19 sino que lo impulsó, finalmente el grupo guerrillero, ahora convertido en la Alianza Democrática M19, compitió en igualdad de condiciones con los demás partidos en las elecciones de 1990 y luego participó en las elecciones atípicas de Congreso de 1991, después de la constituyente, en las que el naciente grupo político fue un ‘hit’ en las urnas.

Con Vera Grabe como cabeza de lista de la AD-M19 y otras vertientes políticas, la izquierda obtuvo 454.467 votos, un número que les permitió hacerse con nueve escaños en el Senado de la República.

Vera Grabe superó en votos a otras connotadas cabezas de lista de aquel tiempo como Andrés Pastrana, Fuad Char, José Name Terán, Álvaro Uribe Vélez, Fabio Valencia Cossio, Alberto Santofimio Botero, Juan Manuel López Cabrales, Fernando Botero Zea, el longevo senador Roberto Gerlein, entre otros.

Además de los nueve escaños que ganó en el Senado, la AD-M19 obtuvo curules en la Cámara de Representantes y el mayor número de constituyentes. Todo se lo ganaron en las urnas, por voluntad popular.

La historia es clara y desmiente al vicepresidente Vargas Lleras: el M19 no tuvo representación política fija y directa (a dedo) en el Congreso gracias al acuerdo de paz.