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Cuestionable

Viernes, 02 Octubre 2020

Medellín aún no tiene 1.000 UCI activas

Por Morada Noticias

Ni la Alcaldía de Quintero amplió en 200 por ciento la capacidad instalada de la ciudad. El gobierno de Medellín incluye dentro de sus cuentas las UCI “bloqueadas” y sin instalar.

El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, celebró la inauguración de la cama de Unidad de Cuidado Intensivo - UCI - número 1.000 en la ciudad el pasado 15 de septiembre. “Medellín ha cumplido su meta, y la ha superado, de tener 1.000 camas de cuidados intensivos”, dijo en una rueda de prensa

A través de sus redes sociales, además, expresó: “El 27 de marzo nos comprometimos con el Plan Mil. En solo 6 meses logramos ampliar la red hospitalaria de la ciudad, aumentando la capacidad instalada de camas UCI en un 200%. Cumplimos nuestra palabra”.

Las cifras compartidas por el alcalde implicarían que Medellín posee el 97 por ciento de la capacidad de atención de cuidados intensivos de todo el departamento de Antioquia. Y aunque la mayoría de camas UCI del departamento sí está en la ciudad capital, las declaraciones del alcalde son imprecisas.

¿Qué son las UCI?

“Una Unidad de Cuidados Intensivos es un lugar destinado en un hospital que cuenta con un personal médico y paramédico altamente entrenado en el manejo de pacientes con una enfermedad grave o crítica que implique un riesgo inmediato o temprano para la vida”, explicó Edison Gómez, especialista en Medicina de Urgencias y Emergencias de la Universidad de Antioquia. 

Una cama UCI tiene también un equipo multidisciplinario alrededor del paciente y un equipo tecnológico a su disposición: monitores para medición de signos vitales, ventiladores mecánicos, máquinas de terapia de reemplazo renal, bombas de infusión (para suministrar medicamentos en dosis y velocidad constante), un carro de reanimación, equipos de aspiración, apoyo e intubación de emergencia, entre otros. Además, la cama debe permitir mover al paciente en distintas posiciones. 

Para operar una cama UCI se requiere un médico especialista en cuidado intensivo, un enfermero profesional y auxiliares de enfermería, un terapeuta respiratorio, personal de rayos x y laboratorio. “El recurso humano es lo más importante”, aseguró el médico Gómez que se desempeña en cuidados intensivos en el Oriente Antioqueño. 

Las 1.000 camas

Según la Secretaría de Salud de Medellín, en marzo, la ciudad contaba con 332 camas UCI. En mayo, consiguieron 121 más, para completar 453; en junio se sumaron 47 más (500 en total); en julio se entregaron 242 más (742 en total); en agosto 217 (959 en total) y en septiembre 41 extras, para el total de 1.000 UCI. Es decir que, de acuerdo con la entidad municipal, el aumento de camas UCI, de marzo a septiembre, es precisamente del 301,2% por ciento. 

Así presentó la Alcaldía de Medellín el incremento de nuevas UCI mes a mes, en rueda de prensa el pasado 15 de septiembre: 

Pero estas cifras no coinciden con las de la Secretaría Seccional de Salud de Antioquia. Según el gobierno departamental, al 1 de octubre en Antioquia hay 1.159 camas de Unidad de Cuidados Intensivos para adultos para tratar pacientes Covid y otras patologías. De esas camas, según el gobierno departamental, 598 están en Medellín. Es decir, que la capital paisa posee el 51,6 por ciento de las UCI del departamento.  

Por otro lado, el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud - REPS del Ministerio de Salud, reportó para el 1 de octubre un total de 754 UCI de adultos en Antioquia, de las que 566 están en Medellín. Para el gobierno nacional, Medellín tiene el 75 por ciento de las UCI de adultos de Antioquia. 

El REPS también reporta que en Medellín, además, hay 50 UCI pediátricas y 79 neonatales, para un total de 695 camas UCI para pacientes de todas las edades.  

Las cifras de la nación se diferencian a las de la Gobernación y la Alcaldía porque estas últimas cuentan aquellas camas de UCI que se encuentran bloqueadas (es decir, inactivas debido a mantenimiento o falta de personal para operarlas), mientras que el REPS, por el contrario, cuenta la capacidad instalada y en funcionamiento en su reporte actualizado diariamente. Es decir, en el REPS están únicamente las UCI que se pueden utilizar apenas se necesiten. 

Por otra parte, el sistema MEData para el seguimiento del COVID-19 en tiempo real de la Secretaría de Salud de Medellín informa, a 2 de octubre de 2020, que la ciudad tiene 681 camas ocupadas, 11 bloqueadas y 308 libres. Dentro de este último grupo (las camas libres) hay 222 camas por activar. 

La Alcaldía reporta 72 camas UCI de uso inmediato más que el registro nacional. El alcalde Daniel Quintero aseguró en entrevista con la emisora Blu Radio el 16 de septiembre que no todas las camas habían sido cargadas al REPS porque “no hay personal suficiente ni son necesarias”. 

En MEData se evidencia que la Alcaldía también añade a su cifra global de 1.000 camas, 200 unidades que registran en dicho sistema como “UCI por aprobar INVIMA”. 

MEData

Si bien el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, vigila todo lo referente al uso de equipos médicos en una UCI, el equipo de prensa de la Secretaría de Salud de Medellín le dijo a Colombiacheck que el aval que falta para esas 200 unidades de cuidado intensivo es el de los ventiladores mecánicos de InnspiraMed, “una iniciativa de varias instituciones para la producción de ventiladores mecánicos de bajo costo para pacientes con COVID-19”. 

En este proyecto, profesionales de la Universidad de Antioquia, la Universidad EIA e Industrias Sampedro diseñaron tres prototipos de ventilador mecánico con apoyo de Ruta N y una sinergia de empresas privadas. 

Los prototipos se encuentran en su fase de prueba en humanos desde julio de este año y según el equipo de prensa de la Secretaría de Salud, es altamente probable que el INVIMA dé el aval pronto. 

Sin embargo, Mauricio Vélez, presidente de la junta directiva de Industrias Médicas Sampedro, y Leonor Hidalgo, líder de Innspiramed, aseguraron para el periódico Vivir en El Poblado, que existen dificultades para el reclutamiento de pacientes no COVID para pruebas y aún no hay financiación para la siguiente fase del proyecto. Por ello, tampoco hay una fecha específica proyectada para el uso de los ventiladores en pacientes de UCI. 

Ruth Elena Mena Pino, subsecretaria de Gestión de Servicios de Salud de Medellín, afirmó que al 28 de septiembre, la ciudad contaba con las 770 camas UCI para adultos activas y de ellas, ninguna funcionaba con ventilador de InnspiraMed. 

Además, los ventiladores que aún no aprueba el INVIMA “podrán ser usados en circunstancias excepcionales graves, cuando se demuestre riesgo latente para la vida del paciente y se medie consentimiento informado con él y sus familiares responsables”, dijo la subsecretaria, pues la Circular Externa No.31 de 2020 del Ministerio de Salud lo permite como medida extraordinaria. 

Pero, según la consulta que Colombiacheck realizó con el urgentólogo Gómez, aún en una emergencia de ocupación, la disponibilidad de 1000 camas no sería inmediata, pues una UCI no se compone únicamente del ventilador mecánico. 

¿Cuántas camas nuevas puso la Administración de Daniel Quintero? 

De acuerdo con la Secretaría de Salud de Medellín, entre el 17 de marzo y el 15 de septiembre de 2020, se logró un incremento del 200 por ciento en camas UCI al pasar de 332 a 1.000, de las cuales 342 fueron entregadas por el Gobierno nacional, 118 por la Alcaldía de Medellín y 540 por recursos propios de las IPS.

Si bien el alcalde no precisa los artífices del logro de “ampliar la red hospitalaria de Medellín”, el número de camas UCI no es únicamente por su gestión sino por las directrices de Presidencia de la República y Gobernación de Antioquia ante la contingencia generada por COVID-19. 

Asimismo, de acuerdo con el especialista Edison Gómez, una red hospitalaria no solamente son camas UCI, sino “las diferentes clínicas, hospitales e IPS (institución prestadora de salud) que se articulan para prestar los servicios”. 

Asimismo, el porcentaje de aumento alcanzado únicamente con recursos de la Alcaldía de Medellín, respecto a la capacidad que tenían los hospitales de la ciudad en marzo, es del 35,5 por ciento. 

Por las razones anteriormente descritas, calificamos las afirmaciones del alcalde Daniel Quintero como Cuestionables.

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Miércoles, 07 Octubre 2020

No es posible asegurar que Colombia ‘es el segundo país en el mundo donde más ha crecido el desempleo’

Por Diana Ampudia, Lina María Cuitiva y Óscar Felipe Agudelo - Zona Franca

La frase la dijo el senador Rodrigo Lara, sin embargo, la comparación de este indicador entre países es difícilmente medible y aún no hay cifras del 2020 que unifiquen los datos de todo el mundo.

En medio del programa  Zona Franca (medio aliado de RedCheq) ‘¿Iván Duque y Carlos Holmes Trujillo acataron el fallo de la Corte Suprema de Justicia?’, transmitido el pasado 24 de septiembre, el senador de Cambio Radical Rodrigo Lara dijo que Colombia es “el país con la tasa de desempleo más alta de América Latina. Según The Economist, somos el segundo país del mundo en donde más ha crecido la tasa de desempleo en el año 2020”. 

Zona Franca se comunicó con el jefe de prensa del congresista, quien señaló que la afirmación fue tomada de una columna publicada por el ex ministro de Hacienda Roberto Junguito Bonnet, el pasado 2 de septiembre en el medio económico Portafolio. 

En la publicación, titulada “La tasa de Desempleo”, no comparó  la situación de Colombia con América Latina, logró concluir (teniendo en cuenta la tasa de desempleo registrada en la sección ‘Economic and financial indicators’ de la revista británica The Economist) que:  “Colombia (...) ha sido, luego de Filipinas, el país donde más se incrementó la tasa de desempleo como resultado de la política de aislamiento social para combatir la pandemia del coronavirus”. 

La conclusión  hecha por Junguito y replicada por el senador de la República salió, en palabras del economista, de “comparar las cifras recientes (desempleo de julio para Colombia) con las tasas de desempleo que presentaba The Economist en la revista de febrero del 2020 (desempleo diciembre de 2019 para Colombia)”. Sin embargo, esta metodología tiene varios inconvenientes, así lo explicaron dos expertos: Jorge Galindo, analista de datos; y Cristina Fernández, economista e investigadora de Fedesarrollo. 

Para Galindo, el ejercicio de comparar la tasa de desempleo entre países con la tabla de indicadores de la revista The Economist tiene tres problemas:

Primer problema

En la sección ‘Economic and financial indicators’ no están incluidos todos los países.  

     Ejemplo de la sección ‘Economic and Financial Indicators’ de la revista The Economist. Tercer periodo de septiembre. 

La tabla solo incluye 42 países y la zona euro. Además, los criterios de selección que utiliza la revista “no están claros ni son evidentes”, según Galindo. Por este motivo es poco preciso asegurar que Colombia es el país con la mayor tasa de desempleo en América Latina y el segundo del mundo en donde más creció el desempleo en 2020, pues la revista no tiene en cuenta a todos los países de la región ni a las más de 190 naciones reconocidas. 

Segundo problema 

De acuerdo con Galindo, algunos países miden el desempleo mes a mes y otros países lo miden trimestre a trimestre; entonces si el periodo no es el mismo la comparación no es metodológicamente correcta ni ajustada.

Al revisar la medición de desempleo de los mismos países de América Latina que destaca The Economist en la sección mencionada, es posible verificar que las mediciones son difícilmente comparables debido, principalmente, a la diferencia en la periodicidad de las tomas de muestras para las encuestas y a las variables para medir el desempleo, por ejemplo, la edad del encuestado o el tiempo que la persona desempleada  ha estado en búsqueda de trabajo. 

Según el Blog ‘Factor Trabajo’ del BID, “a menudo, los datos disponibles sobre los mercados laborales de América Latina y el Caribe no son comparables entre países o a lo largo del tiempo, lo que puede convertirse en un impedimento para diseñar políticas públicas coherentes con la realidad que viven los trabajadores de nuestra región”. 

Tercer Problema

La metodología para medir quién está en desempleo y quién no, cambia según cómo se hace la encuesta de fuerza laboral de población activa en cada país. Un país puede preguntar de una manera para saber si la persona está desempleada y otro país puede preguntar de otra manera. Por lo tanto, los porcentajes no son comparables. 

Sobre las encuestas del desempleo, aunque hay preguntas base para hacer la medición, cada país modela el cuestionario de manera distinta (algunos usan preguntas de sí y no y otros utilizan formulación con opción múltiple) y le añaden ítems dependiendo de sus particularidades. En México, por ejemplo, en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), preguntan a quienes están desempleados “¿ha tratado de buscar trabajo en otro país o hacer preparativos para cruzar la frontera?”.

Así es cómo se mide el desempleo en los países latinoamericanos que aparecen en la sección ‘Economic and financial indicators’ en The Economist:

Tabla

“Por todo eso The Economist, con toda probabilidad, no publica estas tablas para que la gente haga comparaciones entre países, las publica para que la gente sepa cómo está cada país”, afirmó Galindo. 

Esto significa que para poder comparar las cifras entre países de la misma región sería necesario estandarizar las encuestas de cada país, como sucede en la Unión Europea, y hacer mediciones con la misma periodicidad. Si esto ni siquiera ocurre en la región, afirmar que Colombia tiene la cifra de desempleo más alta en América Latina y es el segundo país en el mundo en donde más ha crecido la cifra en lo corrido del año, simplemente es muy difícil de comprobar. 

Por su parte, Cristina Fernández, dijo que “es muy difícil decir eso [que Colombia es el país con la tasa de desempleo más alta de Latinoamérica] porque todavía no están los datos como para afirmarlo. Es una de las tasas más altas sin duda, lo que pasa es que uno no debe medir el aumento en el desempleo (relación porcentual entre el número de personas que están buscando trabajo y el número de personas que hacen parte de la fuerza laboral*) sino la caída en la tasa de ocupación (relación porcentual entre la población ocupada y el número de personas que integran la población en edad de trabajar*) para tener en cuenta también a los que se van a la inactividad”.

Una fuente del DANE nos explicó que la medición tampoco es probable por la estacionalidad de la cifra.“Después de medir durante tanto tiempo el índice de desocupación, cada país reconoce cierta tendencia relacionada con la temporada”, declaró. Por ejemplo, en Colombia el desempleo en enero aumenta porque las vacantes abiertas para cubrir la demanda de la temporada decembrina dejan de ser necesarias. 

Para el caso de los índices de desempleo, según la Revista de la Información Básica, IB, el inicio de las vacaciones escolares así como el inicio y finalización de los contratos laborales de carácter temporal juegan un papel importante en la medición, ya que todos estos eventos causan efectos estacionales en la medida en que se registran en épocas similares todos los años.  

En este caso, cuando unas cifras están estacionalizadas la comparación entre estas solo puede hacerse con la cifra registrada del mismo mes, pero del año anterior. Esto significa, que para evaluar el incremento en la tasa de desempleo de julio 2020 en Colombia, habría que comparar la cifra con la del mismo mes pero en 2019, y no con la de cualquier otro mes.  Cabe mencionar que la CEPAL considera la tasa de desempleo como una serie claramente estacional.

Para poder hacer la comparación entre meses del mismo año sería necesario tomar la cifra desestacionalizada, es decir, la cifra en la que son eliminados los efectos estacionales que comprende la medición. La cual es generalmente revelada por la entidad encargada de medir la desocupación en cada país y permite una comparación con periodos previos. 

Al tener en cuenta esta precisión, lo indicado no sería comparar la tasa de desempleo de Colombia de julio con la de diciembre, como lo hizo Junguito en su columna y de la que concluyó que el incremento en la tasa de desempleo era el resultado de la política de aislamiento social para combatir la pandemia, y en caso de hacerse, debería ser con la cifra desestacionalizada, la cual no es usada por The Economist en sus indicadores. 

Por esta razón consideramos que la declaración del congresista Rodrigo Lara es Cuestionable con la cifras registradas por la fuente a la que cita. Primero porque la fuente no contempla en su listado a todos los países, segundo porque no es posible comparar tasas de desempleo con diferente metodología y periodicidad, tercero porque simplemente recoge los datos oficiales estacionalizados, al menos en el caso de Colombia, y los pone en una misma tabla que permite ver la transformación de la cifra en cada país, pero no compararlos entre sí.

Luego de llegar a esta conclusión, tratamos de chequear la afirmación hecha por Rodrigo Lara con cifras recopiladas por entidades como el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, o la Organización Internacional del Trabajo, OIT, pero no fue posible porque las cifras, aunque armonizadas, trabajan año a año y el 2020 aún no ha terminado. 
 

*Conceptos tomados del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) .