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Chequeo Múltiple

Sábado, 29 Junio 2019

No encontramos afirmaciones verdaderas en columna de María Isabel Rueda

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Revisamos las afirmaciones chequeables de la columna sobre el glifosato y, de diez frases, encontramos que cuatro son falsas; cinco cuestionables y una verdadero, pero.

El pasado 23 de junio María Isabel Rueda publicó su columna dominical en el periódico El Tiempo “Glifosato: ¡Pongámosle sensatez!”, la cual terminó siendo cuestionada en redes sociales. En ella, Rueda decía que el debate sobre este herbicida ha sido más político que técnico, y citó unas afirmaciones de un estudio que le hizo llegar la Universidad Sergio Arboleda que “resolvió irse a lo fáctico. A lo que está demostrado, sin hacer suposiciones”.

Algunos usuarios de Twitter respondieron diciendo que Rueda habría cometido varias imprecisiones, comenzando por la transcripción de la fórmula del glifosato.

El tema continuó en el debate público durante varios días. El lunes siguiente, Rueda publicó en el mismo diario una entrevista que le hizo a Alberto Schlesinger, decano de la facultad de economía de la institución y coordinador del grupo académico que realizó el estudio, quien confirmó sus afirmaciones.

El martes, Schlesinger fue entrevistado en la emisora W Radio, donde dio varias declaraciones que resultaron igualmente polémicas. Entre ellas, que no se trató de un estudio sino de un documento que recopila información de otros; que la universidad no cuenta con disciplinas relacionadas con ese tema; y que, para la recopilación de la información, trabajaron con la Andi, Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, y Bayer, la multinacional dueña de la molécula del glifosato. Ambas, organizaciones con intereses en la comercialización y utilización del herbicida.

Revista Semana logró acceder al documento de la Universidad Sergio Arboleda: una presentación de 32 páginas. Y se lo facilitó a Colombiacheck para revisar, de las afirmaciones chequeables dentro de la columna, qué tanta verdad hay en lo que expuso Rueda.

Consultamos a María Isabel Rueda para saber si había contrastado alguna de la información del documento o si se había alimentado de otras fuentes. De igual manera, le preguntamos si tenía conocimiento de que el documento fuese realizado con la colaboración de Bayer y si no pensó que la información allí contenida pudiera tener algún sesgo. Sin embargo, no nos dio respuesta.

Por lo cual asumimos que la totalidad de las afirmaciones que expondremos más adelante, fueron tomadas del documento de la Universidad Sergio Arboleda, pues allí aparecen todas estas. Aquí nuestro chequeo.

La fórmula del glifosato

O O

ll ll

HO-C-CN2NH-CH2P-OH. 

l

OH

Falsa

"Empecemos con la fórmula, que puede parecer complicada y hasta tenebrosa", comienza diciendo Rueda en su columna. Solo podemos referirnos a la veracidad de la fórmula en sí misma. Y en esto, la columnista se equivocó al transcribirla de la presentación de la universidad.

Esto es lo que dice la presentación:

Fórmula USA

Pero incluso, este mismo documento erró en cuál es la fórmula. Según Jaime Portilla, docente de química orgánica de la Universidad de los Andes, la fórmula del glifosato solo tiene un átomo de nitrógeno, y la de la Universidad Sergio Arboleda tiene tres y con algunos enlaces mal ubicados.

Esta es la verdadera fórmula del glifosato:

Fórmula glifosato

“La primera parte [de la fórmula del glifosato] es glicina, que hace parte de las proteínas, y la segunda es fósforo, nutriente del suelo y un elemento necesario en la alimentación humana”.

Cuestionable

En este punto hay dos cuestiones que hay que tener en cuenta.

Por un lado, de acuerdo con Portilla, la primera parte de la fórmula si es glicina y esta sí “hace parte de las proteínas”. Pero la segunda no es fósforo, es fosfonato, “un fragmento molecular que tiene fósforo enlazado a un carbono” según dice Portilla, “y esta función, por su naturaleza organofosforada, promueve algo de toxicidad”.'

Por el otro, la intención detrás de mostrar que la fórmula del glifosato se compone de moléculas inofensivas termina por generar desinformación.

Portilla explica que “hay muchas moléculas que son tóxicas y que contienen partes de moléculas que son beneficiosas y eso no quiere decir que eso la haga benéfica.

Todas las sustancias cuando ingresan a los organismos se metabolizan, y de pronto esa unión entre esos fragmentos beneficiosos se convierten en perjudiciales”.

Pero además porque, “no se puede inferir el efecto de una sustancia a partir de su fórmula”, según dice Andrés Vecino, investigador de la escuela de salud pública de Johns Hopkins.

“Se usa el equivalente de 2 cajas de leche de un litro para fumigar un cultivo que tenga la extensión de una cancha de fútbol. Y de ese litro, solo 0,4 kilogramos son ingrediente activo, y lo demás, 94 a 98 por ciento, es agua”. 

Falsa

Las cifras aquí presentadas terminan, en sí mismas, cayendo en errores. Y sobre eso es que calificamos la afirmación como falsa, pues no sabemos con exactitud si efectivamente se usa el equivalente a “dos cajas de leche de un litro”.

Un kilo son 1.000 gramos, por lo cual, 0,4 kilogramos son 400 gramos. Y un litro de agua pesa un kilo. Es decir que si 400 gramos de ese kilo son ingrediente activo, estamos hablando del 40% de la mezcla. Por lo tanto, resulta contradictorio decir que “lo demás, 94 a 98 por ciento, es agua”.

Incluso, aunque fuera una cantidad ínfima, esto no sirve para decir (o insinuar) que algo no es tóxico. 

Pero además, descarta que no se tiene en cuenta la acumulación de la sustancia si se repite la aplicación y no aclara si esta equivalencia corresponde a la formulación comercial. 

Miguel Tunjano, ingeniero agrónomo con amplia experiencia en erradicación de cultivos ilícitos, quien de hecho fue jefe del Centro de Estudios Contra el Narcotráfico de la Policía, explica que para poder controlar la coca se necesitan 10 litros más de la mezcla; o sea, se quintuplica, pues el glifosato se utiliza comúnmente para eliminar la maleza y la coca es un arbusto.

De hecho, en un chequeo anterior contamos que la directora encargada de Política contra las Drogas del Ministerio de Justicia, Martha Paredes Rosero, le remitió a Colombiacheck las dos resoluciones del Ministerio de Ambiente que reglamentaron la dosis de glifosato. La primera, de 2001, establecía 8 litros por hectárea. La segunda, del 31 de enero de 2003, aprobó 10,4 litros. 

Esta dosis, sin embargo, es toda del herbicida. No incluye los 240 mililitros de coadyuvante que se le añaden después ni los 13,1 litros de agua en los que se disuelve la mezcla antes de ser aplicada. Es decir que, en total, a cada hectárea se le aplican 23,65 litros por pasada, pero solo 10,4 litros de esos son de glifosato. Así lo confirmó el teniente coronel Jesús Enrique Quintero Rave, comandante de la compañía de Aspersión Aérea de la Policía Antinarcóticos.

“[El glifosato] tiene efecto mínimo en el ambiente porque se adhiere fuertemente al suelo y luego es rápidamente biodegradado”.

Cuestionable

El documento de la Universidad Sergio Arboleda señala para este punto que la fuente de información es Bayer. Sin embargo, lo calificamos como cuestionable, porque no hay consenso sobre si realmente “tiene un efecto mínimo en el ambiente”.

Un estudio publicado en 2007, tomado en cuenta por la Corte Constitucional, revela que el glifosato sí podría afectar la flora.

Otro estudio, publicado en 2009 por Keith R. Solomon, E. J. P. Marshall y Gabriel Carrasquilla, determina que el nivel de toxicidad podría acabar con cualquier vida de mamíferos. Ambos estudios fueron realizados en Colombia partiendo del contexto particular de nuestro país.

Ahora bien, sobre que el glifosato es “biodegradado” lo que dice Portilla es que sí es cierto. Pero que la biodegradación se puede dar de dos maneras. Una que resulta tóxica para el suelo y otra que no. Incluso, dice el químico, “la degradación puede ser lo perjudicial, pues muchas sustancias son tóxicas no por su esencia sino por lo que producen cuando se degradan”. Además, “al absorberlo el suelo, termina haciendo parte del ciclo que de la tierra va al agua y del agua a los seres vivos”.

Y, nuevamente, hay que tener en cuenta la cantidad en que termina llegando al suelo, pues la acumulación o el exceso de una sustancia aparentemente no tóxica puede terminar siendo perjudicial.

“Por eso, en Colombia, como en casi todos los países del mundo, cultivos como el algodón usan glifosato en el 100 por ciento del área de la siembra. El maíz, en el 75. El arroz, en el 95. La caña, en el 70. El café, en el 75 por ciento, y así la palma, frutales, hortalizas, papa, etc”.

Cuestionable

En un artículo anterior dijimos que el glifosato es utilizado en más de 750 productos agrícolas, forestales y urbanos, de acuerdo con una publicación realizada por la ONG Greenpeace.

Sin embargo, es difícil determinar el porcentaje de uso del glifosato dentro del total de cultivos que hay en el país. Además porque, de acuerdo con Tunjano, no se utiliza de manera exclusiva pues existen muchos tipos de herbicidas que son usados en Colombia.

De acuerdo con las Estadísticas de comercialización de plaguicidas químicos de uso agrícola, elaborado por el ICA, en 2016 los herbicidas más vendidos fueron: Glifosato 9.735.026 litros; Paraquat 4.471.787 litros; Aminopyralid 4.320.256; Propanil 2.641.282; 2,4-D amina 2.217.848

Están además quienes deciden no hacer uso de ningún herbicida para controlar la maleza, sino que prefieren hacerlo de forma “manual” con machete, guadaña u otras técnicas.

La revista Dinero, por ejemplo, publicó el pasado 25 de junio que de las 450.000 hectáreas de maíz que hay en Colombia, “el uso del glifosato solo se da en las tecnificadas (230.000), en las tradicionales la maleza se tumba a punta de machete”, de acuerdo con el gerente de Fenalce, gremio de los productores de cereales. Es decir, el 51 por ciento de los cultivos.

“En los humanos es baja la absorción a través de la piel (1 a 2 por ciento); también es baja por ingestión accidental; se metaboliza en C, H, O, etc. Se elimina a través de heces u orina rápida y totalmente”.

Cuestionable

En otro chequeo explicamos que el estudio “Consecuencias de la aspersión aérea en la salud: evidencia desde el caso colombiano”, de Adriana Camacho y Daniel Mejía, concluye que “la exposición al glifosato utilizado en las campañas de aspersión aérea de cultivos de coca aumenta la probabilidad de sufrir trastornos en la piel (problemas dermatológicos)” y los abortos.

Hay una imprecisión, además, por parte de María Isabel Rueda en este punto, pues de acuerdo con Portilla la metabolización no se da produciendo los átomos C (carbono), H (hidrógeno) u O (oxígeno), sino sustancias que contienen estos átomos. Y habría que ver cuáles son las sustancias en particular para poder determinar si son tóxicas o no.

“Agencias internacionales de salud como EPA, PMRA, FSC y Anvisa descartan que represente riesgo de cáncer para los humanos, mientras que otras como el Instituto Nacional de Salud de EE.UU., APVMA, FAO y Efsa califican de poco probable que el glifosato represente un riesgo cancerígeno”.

Cuestionable

Aquí, nuevamente, calificamos de cuestionable la afirmación porque las diferencias entre estudios no permiten que se dé un consenso sobre si el glifosato representa un riesgo de cáncer para los humanos o no. Y hay que tener en cuenta las diferencias metodológicas de cada estudio.

De acuerdo con Vecino, efectivamente estas agencias confirman que no existe el riesgo. Pero la realidad es que uno puede confirmar que algo existe, pero no puede confirmar que algo no existe. 

Además, explica que hay dos tipos de estudios: los experimentales y los observacionales. Los primeros muestran riesgo de cancerigenocidad, es decir, que es probablemente cancerígeno.

Los segundos, o al menos la mayoría de ellos, de acuerdo con Vecino, “son estudios que adquieren gran financiación, y hacen parte de los que cita Rueda” y analizan por largo periodo de tiempo a personas bajo circunstancias diferentes. Esas personas examinadas, por ejemplo, tienen protección y tienen que hacer un curso sobre el manejo del glifosato. 

En el portal La Silla Vacía, el investigador de la universidad Johns Hopkins publicó una columna en la que analiza con más detalle uno de los estudios citados por Rueda.

Ahora bien, estudios observacionales para el caso Colombiano que implica la aspersión del herbicida, no hay muchos. Uno ellos es el que ya citamos de Adriana Camacho y Daniel Mejía. La metodología y el contexto son diferentes y no se pueden hacer inferencias de uno al otro. 

“En ningún país del mundo está hoy prohibido el glifosato”.

Falsa

Son varios los países que han prohibido parcialmente el uso del glifosato o que están en medio de la discusión sobre su prohibición.

Doce ciudades de Argentina prohibieron el glifosato. Y de hecho, toda la provincia de Chubut prohibió el 6 de junio de este año la fabricación, comercialización y uso del herbicida glifosato en todo su territorio.

En 2017, el Ministro de Agricultura de Bélgica prohibió la venta de glifosato a individuos. Ese mismo año, los miembros del Parlamento Europeo votaron a favor de la prohibición paulatina del glifosato antes del 15 de diciembre del año 2022, de acuerdo con la cadena internacional Deutsche Welle.

Aunque la decisión no es vinculante, Francia ya prohibió el uso de este herbicida en jardinería y en el espacio público

“El gobierno Santos se agarró hábilmente de la expresión ‘probable’, de la OMS, para darles a las Farc un primer gesto de confianza que pudiera echar a andar las conversaciones de paz”.

Falsa

En 2016, Colombiacheck publicó que Detener la fumigación aérea no fue acordado en La Habana. Allí explicamos que las Farc dejaron claro que sólo aceptaban la erradicación manual, mientras que el gobierno mantuvo abierta la posibilidad de acudir a otros métodos en caso de que los campesinos no accedan a participar en el plan de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos.

El acuerdo de paz dice: “En los casos en los que no haya acuerdo con las comunidades, el Gobierno procederá a la erradicación de los cultivos de uso ilícito, priorizando la erradicación manual donde sea posible, teniendo en cuenta el respeto por los derechos humanos, el medio ambiente y el buen vivir. Las Farc consideran que en cualquier caso en que haya erradicación esta debe ser manual”.

Salomón Majub, Investigador del Observatorio de Cultivos y Cultivadores Declarados Ilícitos, dice que en cualquier caso, la sustitución del glifosato no fue por darle confianza a las Farc y firmar el acuerdo.

“La sentencia T-236 de la Corte no tiene prohibido hoy por hoy asperjar”

Verdadera pero...

Es cierto que la sentencia T-236 no prohíbe la aspersión aérea con glifosato, y la aspersión terrestre sigue funcionando.

Lo que hace es suspender su uso, en atención al principio de precaución, y condicionarlo a seis puntos. Esto dice la sentencia: 

El Consejo Nacional de Estupefacientes solo podrá modificar la decisión de no reanudar el PECIG (Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante Aspersión Aérea con Glifosato), cuando haya diseñado y se haya puesto en marcha (...) un proceso decisorio con las siguientes características mínimas:  

1.     La regulación debe ser diseñada y reglamentada por un órgano distinto a las entidades encargadas de ejecutar los programas de erradicación de cultivos ilícitos, e independiente de esas mismas entidades. 

2.     La regulación debe derivarse de una evaluación del riesgo a la salud y otros riesgos, como el riesgo al medio ambiente, en el marco de un proceso participativo y técnicamente fundado. Este proceso de evaluación deberá realizarse de manera continuada.  

3.     El proceso decisorio deberá incluir una revisión automática de las decisiones cuando se alerte sobre nuevos riesgos (...).

4.     La investigación científica sobre el riesgo planteado por la actividad de erradicación, que se tenga en cuenta para tomar decisiones, deberá contar con condiciones de rigor, calidad e imparcialidad (...).

5.     Los procedimientos de queja deberán ser comprehensivos, independientes, imparciales y vinculados con la evaluación del riesgo. 

6.     En todo caso, la decisión que se tome deberá fundarse en evidencia objetiva y concluyente que demuestre ausencia de daño para la salud y el medio ambiente.

Si el gobierno logra cumplir con todas estas condiciones, puede retomar su uso. Pero, de acuerdo con Majub, la cuestión es que las condiciones no se están cumpliendo. Y no hay cómo cumplirlas. “Las soluciones en Colombia no están a la vuelta de la esquina para retomar la aspersión con glifosato”, concluye el investigador del observatorio. 

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Jueves, 16 Junio 2016

La 'mentalista' azul

Por Óscar Felipe Agudelo B.

“El narcotráfico ha aumentado en un 84 % desde que el gobierno tomó la decisión de dejar de fumigar”, Marta Lucía Ramírez.

Cuando el país no tenía ni idea cuál era la situación de la periodista española Salud Hernández (desaparecida, retenida, secuestrada o muerta) los medios de comunicación iniciaron su habitual búsqueda de reacciones sobre lo sucedido y Noticias RCN no fue la excepción.

El noticiero entrevistó el lunes 23 de mayo a la excandidata presidencial Marta Lucía Ramírez con el objetivo de conocer su opinión respecto a la tardanza del ejército y de los organismos de inteligencia para establecer qué pasó con la periodista Hernández y la dirigente conservadora no desaprovechó la oportunidad para criticar la administración Santos y de paso echarse una que otra florecita.

La líder conservadora, tristemente célebre por su trino clasista contra los porteros de edificio, dijo que la actualidad del Catatumbo es inexplicable, que en la zona desde hace rato debería haber más presencia institucional (Fiscalía, Defensoría del Pueblo, Ejército y Policía), que no se explicaba cómo el gobierno había tardado tanto en establecer la situación de la periodista española y, además, aseguró que si esa misma situación se hubiera dado en el gobierno Uribe, “el propio presidente hubiera estado en la zona acompañado de su ministra de Defensa”, es decir, ella misma.

Con ese listado de respuestas Ramírez capoteó las preguntas en vivo de los presentadores del noticiero y a su pormenorizada lista de argumentos le agregó uno más. Aseveró que el narcotráfico ha aumentado en un 84% después de que el gobierno decidió dejar de fumigar, una cifra que llamó la atención de Colombiacheck y que este medio se propuso chequear.

 

¿Qué dicen los expertos?

Para verificar la cifra dicha en vivo y en horario triple A por Ramírez a millones de colombianos, Colombiacheck buscó a dos expertos y ambos manifestaron que el dato mencionado por la política conservadora no tiene sustento e incluso es irresponsable, así lo manifestaron Carlos Montoya Cely, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación, así como Daniel Rico, académico con tesis en cultivos ilícitos.

Lo primero que indagó Colombiacheck fue cuál es el método idóneo para medir el narcotráfico. Respecto a este interrogante Rico explicó que es necesario tomar en cuenta el número de hectáreas sembradas y la producción de coca para sacar una cifra del panorama del narcotráfico. Ya con estas cifras se puede determinar si el narcotráfico ha aumentado, disminuido o variado.

De acuerdo con Rico y el investigador Montoya, los únicos dos estudios que determinan esas variables para el caso colombiano (producción y número de hectáreas) son hechos por la Oficina Nacional de Políticas para el Control de Drogas (dependiente de la Casa Blanca de los Estados Unidos) y por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Unodc.

El inconveniente con la cifra dada por la líder conservadora, dicen los dos expertos, es que se trata de un dato inexacto ya que es técnicamente imposible dar cifras y afirmar como un hecho la situación de 2016, debido a que ningún estudio ha abordado ni presentado el panorama en lo que va corrido del presente año. Ramírez sostuvo que el narcotráfico ha aumentado en un 84 % desde que se dejó de fumigar, es decir, desde octubre de 2015 y hasta lo que va corrido del año.

Los investigadores recalcaron que para determinar la situación del nivel de narcotráfico en el presente año es necesario esperar hasta 2017. Según pudo constatar este medio, el estudio de la Casa Blanca que presenta los datos de producción potencial y hectáreas cultivadas de 2016 saldrá hasta los primeros tres meses de 2017. Por otro lado, el estudio de la Unodc sobre la situación del año en curso saldrá hasta mediados de 2017. El reporte de la situación de 2015 sólo fue presentado hasta julio 7 de 2016, un balance que fue directamente anunciado por el ministro de Defensa ya que el gobierno nacional colaboró con dicha investigación.

Para seguir sustentando la inconveniencia de lo dicho en televisión por la dirigente conservadora ambos investigadores, cada uno entrevistado por aparte, explicaron que el aumento del narcotráfico no es por una única causa (la decisión de la no fumigación) sino que es un fenómeno más complejo con muchas variables.

No se puede decir que el narcotráfico sólo ha aumentado por la no fumigación, eso un argumento muy simplista e irresponsable”, manifestó Montoya quien agregó que es necesario tener en cuenta la disparada de la tasa de cambio y que cada región tiene sus causas particulares.

 

¿De dónde sacó Ramírez que el narcotráfico aumentó un 84%?

Esta pregunta se la trasladó Colombiacheck a la excandidata presidencial y ella respondió en un tono sereno y sin la presión del tiempo corto en televisión. Lo primero que adujo es que en efecto el aumento del narcotráfico no se debe exclusivamente a la decisión de no fumigación y de dejar de hacer sustitución manual de cultivos. Ramírez hizo énfasis en que la alta tasa de cambio del dólar ha sido un factor fundamental en el aumento del narcotráfico y en la bonanza de las Farc y demás organizaciones que recurren en esta práctica ilegal.

La anterior afirmación no la mencionó en su intervención por televisión pero en diálogo con Colombiacheck sí fue enfática en afirmar que la tasa de cambio es un factor clave en el aumento del narcotráfico. “En 2012 el dólar tuvo un promedio de $1.798, muy alejado del promedio que alcanzó el año pasado, $2.744”, indicó.

Con el propósito de conocer más en profundidad el origen de la cifra del 84%, Colombiacheck le insistió a la excandidata presidencial por la procedencia del dato, ante la insistencia la líder del partido Conservador explicó que ella misma fue quien sacó la cifra. Llegó a esa conclusión luego de un análisis que hizo a los estudios de la Oficina Nacional de Políticas para el Control de Drogas de Estados Unidos y el de la Unodc que retrato la situación hasta el año 2014.

La expresidenta del Partido Conservador mezcló dos estudios que técnicamente no se deben comparar porque se realizan usando metodologías completamente distintas, razón por la cual sus resultados difieren, tal como lo contamos en un chequeo que le hicimos al procurador Alejandro Ordóñez, quien también mezcló ambos estudios (peras con manzanas) para manifestar que estamos Nadando en Coca.

Lo que realizó Ramírez fue una proyección del 2016, según explicó, teniendo como referente las cifras de 2015 y la situación actual del país.

En la proyección que realizó tuvo en cuenta el elevado precio del dólar y, además, según ella visualiza, la no fumigación y erradicación manual de cultivos: dos factores que parecen asuntos irrevocables por parte de la administración Santos y que desde la perspectiva de Ramírez resultan fundamentales para el crecimiento del narcotráfico. “Calculando que los fenómenos de 2016 sean parecidos a los de 2015, tendremos un crecimiento del narcotráfico cercano al 80%. Si el gobierno no toma correctivos, esa podría ser la cifra del aumento del narcotráfico”, ratificó.

Precisamente sobre los correctivos que implementará el gobierno nacional para parar la bonanza de los cultivos ilícitos, el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, anunció en julio de 2016 que se aumentará de 16 a 60 grupos de erradicación manual de cultivos por parte de la Fuerza Pública.

Villegas, quien se mostró preocupado por esta bonanza, explicó que el 81 % de los cultivos ilícitos se concentran en Putumayo, Norte de Santander, Cauca, Caquetá y Nariño, siendo este departamento (esencialmente en Tumaco) el que más hectáreas sembradas tiene, el 17 % del total nacional.

En el análisis o proyección que Ramírez envió a Colombiacheck es evidente que la cifra que aborda un crecimiento del 87% del narcotráfico (ya no del 84%) hace énfasis sólo en la región del Catatumbo y no es un dato general de la situación del narcotráfico en el resto de Colombia, como se entiende al escuchar su intervención en Noticias RCN.

 

¿El tiempo le dará la razón?

Puede parecer osado dar una cifra sobre un periodo de tiempo que aún no ha transcurrido pero sólo el futuro desmentirá o no a la excandidata conservadora. Algo fundamental y que es necesario aclarar: Como lo sostuvieron Daniel Rico y Carlos Montoya, ambos especialistas en temas de narcotráfico, este fenómeno no es un asunto sencillo y resulta muy aventurado dar proyecciones de asuntos que son multicausales.

Tanto la Oficina Nacional de Políticas para el Control de Drogas de Estados Unidos como la Unodc tardan varios meses en llegar a ese tipo de conclusiones pero Ramírez se les adelantó y ya profetizó el porcentaje de crecimiento que tendrá el narcotráfico al finalizar 2016.

Precisamente en ese nivel de énfasis es que este chequeo quiere centrarse. Resulta complejo hacer aseveraciones categóricas como esa sobre hechos que aún no han ocurrido y, además, combinar dos estudios que metodológicamente son bien distintos. Resulta también complejo pues para el televidente puede quedar la sensación que la cifra del 84% obedece a una situación en general del narcotráfico en todo el país y no de una zona específica, como lo expuso la líder conservadora a Colombiacheck.

Quizá el mayor yerro de la excandidata presidencial fue dar una cifra como si se tratará de un hecho, tal vez la hubiera salvado si en su intervención aclara que según sus propias proyecciones el narcotráfico llegaría a un 84%, pero no, ella no manifestó que lo dicho era una proyección de su autoría sino que lo sostuvo como un hecho y, todavía más grave, lo sigue defendiendo.

La mayor paradoja de este caso es que no se sabe ¿por qué Ramírez terminó hablando de narcotráfico? Si la pregunta que le hicieron pedía su punto de vista sobre lo que estaba pasando con Salud Hernández, la periodista española que fue secuestrada por el ELN.