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Lunes, 19 Julio 2021

No hay razones jurídicas para que Colombia pida en extradición a exmilitares capturados en Haití 

Por Andrés Felipe Martínez

Los senadores Ernesto Macías y José Luis Pérez pidieron que los colombianos acusados de asesinar al presidente haitiano, Jovenel Moïse, sean traídos al país para aplicarles “máximas condenas”. Sin embargo, no hay piso jurídico para esa solicitud de extradición.

El asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, el pasado 7 de julio, en Puerto Príncipe, ha despertado conmoción en ese país caribeño y también en Colombia, pues 21 de los sospechosos de haber cometido el crimen son ciudadanos nacionales.

De estos presuntos responsables, 18 fueron capturados y 3 fueron abatidos por las autoridades en Haití. La Policía de Colombia ha confirmado la identidad de las 21 personas, varias de ellas integrantes en retiro del Ejército Nacional. 

Sobre estas investigaciones, dos senadores colombianos, Ernesto Macías del Centro Democrático y José Luis Pérez de Cambio Radical, han dicho que Colombia debe pedir la extradición de estos ciudadanos para que se enfrenten a la justicia de su país. 

En Colombiacheck quisimos verificar sus declaraciones y consultamos a varios expertos en derecho penal y política exterior. 

“Deben ser pedidos en extradición”

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En su cuenta de Twitter, el senador Macías manifestó: 

“Militares colombianos en retiro, implicados en magnicidio en Haití, deben ser pedidos en extradición para aplicarles las máximas condenas. Y la justicia debe investigar quién los financió. Son una vergüenza para Colombia”, publicó el congresista dos días después de conocerse el crimen.

En las respuestas al trino, algunos usuarios cuestionaron al congresista, argumentando que los capturados deben ser juzgados en Haití, pues es el lugar donde cometieron presuntamente el crimen.

Consultamos al senador para solicitarle una ampliación de su postura, pero no obtuvimos respuesta.

Para recordar, la extradición en Colombia, de acuerdo con el Ministerio de Justicia, es entendida como un mecanismo “por medio del cual un Estado ofrece, concede o solicita la entrega de un sindicado o condenado, nacional o extranjero, a otro Estado, por la presunta comisión de un delito en el territorio del Estado requirente. Lo anterior, con miras a adelantar un proceso en contra de la persona requerida o procurar el cumplimiento de una pena ya impuesta”.

Es decir, si Colombia requiere a otro país la entrega de un ciudadano, es porque este ha cometido un delito en territorio colombiano. 

Y ese no es el caso del magnicidio del presidente Moïse, pues los hechos ocurrieron en su residencia, en Puerto Príncipe, capital de Haití. Y en ese mismo país fueron capturados los sindicados.

Así lo explica el abogado Francisco José Sintura, experto en derecho penal y criminología; y ex vicefiscal de la Nación: “La extradición es un mecanismo de cooperación judicial internacional para el intercambio de evidencias o de personas, cuando el país que lo requiere tenga motivos para juzgarlos en su territorio”.

Para el jurista, en este caso “no hay motivos para solicitar esa extradición, pues los delitos no fueron cometidos en Colombia”.

La excepción, explica Sintura, sería que un ciudadano colombiano cometa un delito en el exterior y no sea juzgado por el país en el que se encuentra. “En esa eventualidad aplicaría el principio de extraterritorialidad por extensión. Solamente si no fueran juzgados en Haití, podría solicitarse que sean juzgados en Colombia. Pero no es el caso”.

Como indica el experto, los sospechosos de cometer el magnicidio fueron capturados y están siendo juzgados por las autoridades penales en Haití. 

En ello coincide la abogada Luisa Fernanda García, docente de Derecho Constitucional de la Universidad del Rosario: 

“Como se trata de un delito que se cometió en territorio haitiano, deben ser sancionados y juzgados por la justicia de ese país. No hay justificación para la extradición, porque estos ciudadanos no han cometido un delito en Colombia; no hay una investigación o una acusación de un delito por parte de la justicia colombiana”, explica García.

De acuerdo con el abogado y docente Carlos Enrique Arévalo, experto en Derecho Internacional Humanitario y magíster en Estudios Legales Internacionales, cuando se habla de extradición se debe tener en cuenta que existen tratados internacionales que dan un piso jurídico a estos procesos.

Colombia y Haití no tienen un tratado bilateral de extradición. Pero ambos hacen parte de un tratado multilateral firmado en 1933 por los estados de la Organización de Estados Americanos (OEA). En este se señala, como primer principio, “que el Estado requiriente tenga jurisdicción para juzgar el hecho delictuoso que se imputa al individuo reclamado”. 

En este caso, para Arévalo, Colombia no cuenta con dicha “jurisdicción”, pues los delitos no fueron cometidos en Colombia. 

“No hay ninguna duda de que aquí se aplica una jurisdicción territorial. Podría ser otro caso excepcional en el que una persona cometa delitos en Colombia y en otro país, ahí podrían ser juzgados por ambos Estados. Este no es el caso”, señala.

En ello está de acuerdo Álvaro Garzón Alarcón, coordinador del Área de Derecho Penal del Consultorio Jurídico de la Universidad del Rosario: “Por el criterio de la territorialidad, por ser hechos cometidos en Haití, deben ser juzgados e investigados allá”.

Sin embargo, Garzón señala que sí le compete a Colombia “contribuir con lo que esté a su alcance, en materia de información, para que avance la investigación de las autoridades en Haití”.

En ese sentido, el director de la Policía Nacional, general Jorge Luis Vargas, detalló el lunes 12 de julio que Colombia está apoyando las pesquisas que se adelantan en Haití, en coordinación con Interpol, las Fuerzas Armadas y Migración Colombia.

“Estamos utilizando un mecanismo de cooperación de Interpol para contribuir al esclarecimiento del magnicidio del Presidente de Haití. La investigación está en manos de las autoridades de ese país y nosotros estamos prestando todo el apoyo”, declaró el General.

De acuerdo con el oficial, se han compartido “registros migratorios, nombres de empresas y personas, entre otros datos, que han contribuido en la investigación liderada por Haití”. 

También, el ministro de Defensa, Diego Molano, informó que incluso investigadores colombianos viajaron a Puerto Príncipe para “colaborar con las autoridades haitianas en el desarrollo de la investigación”. 

A manera de contexto, el abogado Francisco Bernate, experto en derecho penal y presidente del Colegio de Abogados Penalistas de Colombia, explica que existe otro evento posible de solicitud de extradición, y es cuando el acusado se encuentra en otro país pero el delito fue dirigido hacia territorio colombiano:

“Básicamente, los eventos de extradición son dos: cuando se comete un delito en Colombia y la persona se va a otro país; o cuando se ha cometido el delito en otro país contra intereses colombianos, por ejemplo, que desde Nueva York alguien atenta contra la seguridad del Estado colombiano”, explica el jurista. 

Para Bernate, en el caso de Haití, “de ninguna manera aplica la legislación colombiana” para solicitar la extradición de los capturados. 

De esta forma, podemos concluir que no hay viabilidad jurídica para que Colombia solicite la extradición de los colombianos capturados en Haití por el asesinato del presidente de ese país, como lo solicitó el senador Ernesto Macías. La base sobre la que fundamenta su solicitud no corresponde a la realidad, por lo tanto, la calificación es Falso. 

“Lo establece la OEA, por terrorismo y narcotráfico”

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Por su parte, el senador José Luis Pérez declaró ante La FM:

“Los colombianos capturados en Haití sí deben ser extraditados, así lo establece la conferencia especial sobre seguridad en la declaración de las Américas en México en el 2003 por la Organización de Estados Americanos y por la ONU, que calificó el terrorismo y el narcotráfico como amenazas globales y en este hecho es evidente que contienen los dos componentes”.

El senador Pérez basa su argumento en la Declaración sobre Seguridad en las Américas, que firmaron los países miembros de la OEA en el año 2003, disponible para consultar aquí.

Sin embargo, revisamos la Declaración y no hay ninguna mención explícita a la necesidad de que los ciudadanos sean entregados a sus países de origen cuando cometan delitos en otro país. Es decir, no quita la responsabilidad de la justicia interna de cada país.

Sobre el terrorismo, los Estados se comprometen a “asegurar el enjuiciamiento, de acuerdo con el derecho interno, de toda persona que participe en la planificación, preparación o comisión de actos de terrorismo”.

Respecto a la extradición, mencionan: “Renovamos el compromiso de combatir la delincuencia organizada fortaleciendo el marco jurídico interno, el estado de derecho y la cooperación multilateral respetuosa de la soberanía de cada Estado, en particular a través del intercambio de información, la asistencia jurídica mutua y la extradición”.

Para el abogado Bernate, este documento no sustenta de ninguna manera la afirmación del Senador:

“De lo que habla esta Declaración es del principio de jurisdicción universal, que busca evitar la impunidad, cuando el Estado donde ocurre un delito de terrorismo o tráfico de estupefacientes, se muestra renuente a investigar o juzgar estas conductas”, explica.

En este caso, como ya hemos dicho, Haití sí ha iniciado investigaciones sobre el asesinato de su Presidente, con el apoyo de autoridades colombianas en materia de información.

Por otro lado, el senador Pérez está dando por hecho que el delito presuntamente cometido por los ciudadanos colombianos está relacionado con “terrorismo y narcotráfico”, pero estos no han sido los términos usados por las autoridades  en Haití.

“Tendría que depender de la tipificación que se le dé al delito. No veo cómo podría ser terrorismo, porque la intención no fue generar pánico en la sociedad, sino que se trata de un magnificidio. Tampoco se han mostrado lazos con el narcotráfico, hasta ahora”, explica el abogado Garzón. 

Consultamos al congresista sobre sus declaraciones, y explicó:

“Efectivamente, la prioridad de la judicialización de estos colombianos está allá. Lo que digo no es que se investigue en Colombia por el delito de asesinato al Presidente de Haití, sino que debe investigarse la empresa de los contrató, buscar si ha tenido vínculos con la economía del narcotráfico en Colombia, y si hay relación directa entre el narcotráfico y la acción de estos colombianos en Haití. Si hay dineros del narcotráfico, y hay hechos que comprueben que desde Colombia se movieron para hacer eso, Colombia los debe investigar”, aclaró. 

Entonces, en principio, como lo explican los juristas - y lo admite ahora el mismo Senador - la Declaración de la OEA es un compromiso de los países por colaborar en la lucha contra el crimen organizado, pero subraya el respeto a la soberanía de los Estados y de su justicia interna. En ese sentido, sigue siendo jurisdicción de Haití la judicialización de los responsables del asesinato de su Presidente.

Por ello, se califica como Falsa la afirmación inicial del congresista Pérez. 

 

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Jueves, 12 Agosto 2021

Las falsas afirmaciones de una publicación que mezcla teorías antivacunas con asesinatos de presidentes

Por Mónica Ospino Orozco

La desinformación atribuye a la oposición a la vacuna el asesinato del presidente de Haití y la muerte de los mandatarios de Burundi y Tanzania. Asegura además que muchísimas personas han muerto por las vacunas contra el COVID-19.

Las teorías conspirativas alrededor de las vacunas contra el COVID-19 y sus efectos no cesan y, son las redes sociales las principales plataformas para difundir toda clase de desinformación que busca desestimular los procesos de inmunización que se llevan a cabo en todo el mundo.

Un ejemplo de esto es una publicación que circula a través de Instagram y que postea una foto con un facsímil que asegura “Si la vacuna no inmuniza y no impide los contagios entonces ¿para qué crees que te vacunan?”

En la descripción dicha publicación despliega un largo texto con afirmaciones como que “desde marzo del año 2020 han sucedido muertes en cicurstancias demasiado sospechosas y extrañas en muchos paises, todas estas victimas siempre son personas de gran influencia que se han opuesto a los planes globalistas ó personas que sirvieron a los planes globalistas pero que ya cumplieron su misión y al saber demasiado no era conveniente para la elite financiera dejarlos vivir” (sic).

En Colombiacheck decidimos ponerle la lupa a esta publicación que mezcla desinformación acerca de las vacunas con teorías de conspiración acerca de la muerte de presidentes y funcionarios en varios países acaecidas recientemente.

En este sentido, asegura la mencionada publicación que “el anterior secretario de la OMS fue suicidado en extrañas circunstancias. Oscar Urenda, director del SEDES (la autoridad sanitaria de Santa Cruz -Bolivia) seguia los planes globalistas de la OMS, miembro de la masoneria, sabia demasiado para que lo dejaran vivir luego de cumplir su tarea” (sic).

Y sobre algunos presidentes fallecidos, dice: “En menos de un año fueron asesinados tres presidentes en el mundo, estos tres se habian negado a la orden de que se vacunara masivamente a su gente y a que se arrojara el gas grafeno desde aviones para enfermar a las personas como vienen haciendo em la mayoría de los países desde marzo del 2020, estos presidentes fueron asesinados por defender a su pueblo, estos tres presidentes fueron el presidente de Tanzania, el presidente de Borundi y el presidente de Haití” (sic).

Para cerrar la mezcla de teorías que desinforman, en esa publicación se precisa que “es increible como la mayoria de las personas en cada país piden ser vacunados a pesar de las muchisinas muertes por diferentes "vacunas" y cuando los mismos fabricantes de estas sustancias reconocen públicamente que aun estan en la etapa experimental, que no garantiza la inmunidad contra el Covid y que ni ellos ni el gobierno se haran responsables de las victimas de estas sustancias mal llanadas vacunas. Estas son personas que decidieron estar del lado de la raza humana y oponerse a los planes globalistas de crear un gobierno mundial comunista por medio de la falsa pandemia” (sic).

Pero vamos por partes:

 

  1. Las vacunas sí protegen y reducen contagios

De acuerdo con este reporte de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), “las vacunas contra el COVID-19 reducen el riesgo de infectarse por COVID-19 y sus posibles complicaciones graves.Todas las vacunas contra el COVID-19 que actualmente están autorizadas para ser utilizadas en los Estados Unidos ayudaron a proteger a las personas y evitar que se enfermen gravemente a causa del COVID-19 en entornos de ensayos clínicos. Hasta ahora, los estudios que han observado cómo funcionan las vacunas contra el COVID-19 en condiciones reales (estudios sobre la efectividad de las vacunas) han demostrado que estas vacunas son efectivas”.

“Los datos sobre la efectividad de las vacunas que están disponibles actualmente están relacionados con las vacunas de ARNm (Pfizer-BioNTech y Moderna) porque estas vacunas han estado disponibles durante más tiempo. Los CDC y otros expertos continúan estudiando la efectividad de las vacunas de ARNm y la vacuna contra el COVID-19 Janssen de Johnson & Johnson (J&J/Janssen) en condiciones reales”, precisan los CDC.

Pero además estudios como estos (1 y 2) publicados por revistas científicas como The Lancet y The New England Journal of Medicine, que además fueron compilados en la Biblioteca Nacional del Medicina de Estados Unidos, han demostrado, entre otras cosas que “la vacuna mRNA-1273 mostró una eficacia del 94,1% en la prevención de la enfermedad por COVID-19, incluida la enfermedad grave. Aparte de las reacciones transitorias locales y sistémicas, no se identificaron problemas de seguridad”.

Y este estudio del New England Journal of Medicine, asegura que la vacuna de la farmacéutica Pfizer “en un régimen de dos dosis confirió una protección del 95% contra COVID-19 en personas de 16 años o más. La seguridad durante una mediana de 2 meses fue similar a la de otras vacunas virales”.

En esta otra investigación publicada en The Lancet, acerca de lo que define la eficacia de una vacuna precisa que “la capacidad de una vacuna para proteger contra enfermedades graves y la mortalidad es el criterio de valoración de eficacia más importante, ya que los ingresos hospitalarios y de cuidados intensivos suponen la mayor carga para los sistemas de atención de la salud”.

Así es que tras estas evidencias queda claro que las vacunas son eficaces contra la enfermedad del COVID -19 y que ofrecen protección contra la enfermedad grave y la muerte.

 

  1. De muertes sospechosas y presidentes asesinados 

En este punto la publicación objeto de este chequeo hace confusas afirmaciones sobre algunas muertes de funcionarios alrededor del mundo, como que “el anterior secretario de la OMS fue suicidado en extrañas circunstancias. Oscar Urenda, director del SEDES (la autoridad sanitaria de Santa Cruz -Bolivia) seguia los planes globalistas de la OMS, miembro de la masoneria, sabia demasiado para que lo dejaran vivir luego de cumplir su tarea”.

También afirma que las recientes muertes de los presidente de Tanzania, Burundi y Haití tuvieron que ver con que los “tres se habian negado a la orden de que se vacunara masivamente a su gente y a que se arrojara el gas grafeno desde aviones para enfermar a las personas como vienen haciendo em la mayoría de los países desde marzo del 2020” (sic).

De nuevo, vamos por partes: la afirmación de que el anterior secretario de la OMS fue 'suicidado' en extrañas circunstancias además de confusa es falsa, pues, la definición de suicidio generalizada se acerca a lo que consigna el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos “es cuando una persona se hace daño con la intención de quitarse la vida y muere como resultado de sus acciones”, así que no hay tal “suicidado”. 

Pero además la anterior directora de la OMS, Margaret Chan, quien estuvo en el cargo entre 2007 y 2017, es actualmente la decana de la facultad de salud de la Universidad de Tsinghua en China, por lo que es claro que sigue con vida.

Acerca de la muerte del médico boliviano, Oscar Urenda, quien era el secretario de Salud y Políticas Sociales de Santa Cruz, Bolivia, acaecida el pasado 24 de julio, ocurrió a causa del COVID-19, tras haberse contagiado por segunda vez y pasar 46 días en una unidad de cuidados intensivos, según lo registró CNN en español en esta nota. 

Urenda estuvo al frente del manejo de la pandemia en el departamento de Santa Cruz, que ha sido uno de los más afectados por el virus en Bolivia. Así es que las circunstancias de su muerte tampoco fueron sospechosas ni extrañas, como menciona la publicación de Instagram.

La muerte del presidente de Tanzania, John Magufuli, quien falleció el pasado 18 de marzo en la ciudad Dar es-Salam, ocurrió, según la información oficial develada por la entonces vicepresidenta de ese país, Samia Suluhu, debido a una afección cardiaca, como lo registró este artículo del diario El País de Madrid. 

Magufuli había sido reconocido por ser uno de los principales líderes negacionistas de la pandemia del coronavirus en África y aseguraba que su país estaba protegido por intervención divina, al tiempo que se negó a imponer medidas de distanciamiento o toques de queda y rechazó las vacunas. Durante los días previos a su muerte, opositores a su gobierno aseguraron que se había contagiado de COVID -19, lo que fue negado por la vicepresidenta, como recoge el mencionado artículo de El País.

Así que Magufuli, murió, según su propio gobierno, debido a afecciones cardiacas, y no en extrañas circunstancias o motivada por su oposición a las vacunas.

En relación con la muerte del presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, quien falleció el 9 de junio de 2020, también ocurrió debido a un ataque cardiaco. El fallecimiento del mandatario, quien tenía 55 años, fue comunicada así por su gobierno, según este registro de la DW, "El Gobierno de la República de Burundi anuncia con gran tristeza el deceso inesperado de Su Excelencia Pierre Nkurunziza, ocurrido en el Hospital del Cincuentenario de Karusi después de un paro cardiaco este 8 de junio de 2020".

Así que, de nuevo, esta no fue una muerte sospechosa ni por oponerse a las vacunas, pues en junio de 2020 éstas aún estaban en fase temprana de desarrollo.

Respecto al asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, ocurrido el pasado 7 de julio de 2021, ya en Colombiacheck habíamos verificado la desinformación que aseguraba que él se oponía a las vacunas, pues no es cierto que alguna vez se pronunciara en ese sentido.

Y aunque todavía no han sido del todo esclarecidas las circunstancias de su asesinato, lo cierto es que hay 28 ex militares colombianos implicados en la operación para matarlo y las indagaciones conducen a un complot perpetrado entre quienes aspiraban a suceder a Moïse en el poder, como lo recoge este reportaje del diario El País.

 

  1. Gas grafeno desde aviones...

Sobre el grafeno, una sustancia que se utiliza en campos como la ingeniería ambiental o la electrónica, y la pandemia por el nuevo coronavirus se han dicho muchas cosas. Una de las desinformaciones más extendidas es la que tiene que ver con que este compuesto está presente entre los componentes de las vacunas desarrolladas contra el COVID -19. Sin embargo, esta es una afirmación que ya hemos desmentido en Colombiacheck.

Pero en esta cadena, en particular, se asegura que “...se arrojara el gas grafeno desde aviones para enfermar a las personas como vienen haciendo em la mayoría de los países desde marzo del 2020” (sic).

Pero el grafeno no es un gas. Ha sido definido como “un material nanométrico bidimensional, consistente en una sola capa de átomos de carbono fuertemente cohesionados. El grafeno es una de las formas del carbono, como lo son también el grafito y el diamante. Así, un milímetro de grafito contiene tres millones de capas de grafeno”.

De acuerdo con Graphenano, una empresa especializada en nanotecnología, “el grafeno tiene increíbles propiedades mecánicas, electrónicas, químicas, magnéticas y ópticas que lo han convertido en uno de los nanomateriales más estudiados en la actualidad. Además, al ser carbono puro, es abundante en la naturaleza y ecológico”.

Así que no es un gas que se pueda fumigar a gran escala, pues expertos como Diego Peña, químico, investigador del Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares de España, le explicó a AFP: “el grafeno no es soluble, por tanto, un dispositivo de grafeno no se podría inyectar en disolución. Si hubiese grafeno, las vacunas serían suspensiones de color oscuro”. 

En Colombiacheck también nos referimos a ese tema en este chequeo

 

  1. “Muchísimas muertes por las vacunas”

Esta es otra de las afirmaciones de la larga publicación que circula en Instagram se asegura: “Es increible como la mayoria de las personas en cada país piden ser vacunados a pesar de las muchisinas muertes por diferentes vacunas” (sic).

Sin embargo esta es una afirmación que ya verificamos en Colombiacheck, con este trabajo publicado en junio pasado y titulado: “Es falso que vacunas para COVID-19 hayan causado miles de defunciones en Europa y Estados Unidos”.

En dicho chequeo queda claro que, en el proceso de “las vacunas para COVID-19 enfatizamos que la seguridad ha sido una prioridad en su desarrollo, pues a través de las diferentes fases de investigación que debieron cumplir estos biológicos, las entidades y organizaciones en salud que los vigilaron y evaluaron siempre tuvieron en cuenta que el riesgo de que se presenten efectos secundarios graves o que puedan amenazar la vida de las personas secundarios a las vacunas, debía ser muy bajo o nulo”.

Además encontramos que muchas de las afirmaciones que se hacen respecto a las posibles muertes ocurridas por causa de las vacunas son en realidad reportes de eventos adversos. “El Eudravigilance y el Sistema de Notificación de Eventos Adversos de Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) son, como explicamos previamente, dos bases de datos usadas en Europa y Estados Unidos, respectivamente, con el fin de vigilar y monitorizar la seguridad de las vacunas. 

A través de dichos sistemas se recogen todas las notificaciones de sospechas de efectos adversos, es decir, síntomas, enfermedades e incluso defunciones que coinciden con la vacunación de COVID-19, pero que no necesariamente son provocados por estas vacunas”.

Por lo que no es cierto entonces que en el mundo se hayan producido “muchísimas muertes por las vacunas”.

Tras todas estas evidencias y análisis concluimos que la publicación de Instagram que mezcla diferentes teorías conspirativas contra las vacunas con hipótesis sobre la muerte de varios presidentes es falsa.