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Cuestionable

Jueves, 07 Septiembre 2017

Nuestros lectores nos chequean

Por Colombiacheck

Tras publicar un chequeo sobre la propiedad de la tierra rural en Colombia, recibimos críticas de lectores, expertos y periodistas independientes quienes señalaron un error de interpretación en los datos. Ofrecemos excusas y aclaramos la información.

Colombiacheck, fiel a su política de aclaraciones, corrige el chequeo realizado a una afirmación de María Fernanda Cabal, congresista del Centro Democrático, en la cual aseguró que la tierra rural en Colombia “está en manos de los territorios colectivos de comunidades negras y de los resguardos indígenas”, la cual en principio calificamos como verdadera pero que, a la luz de los elementos aportados por algunos lectores, fuentes expertas e independientes, hoy reconsideramos y calificamos como engañosa.

Nuestro error consistió en manifestar que “porcentualmente, las comunidades negras e indígenas juntas sí tienen más tierra rural en promedio que cualquier otro colombiano”.

No debimos mezclar a los propietarios de tierra rural en Colombia con toda la población del país, ya que en su mayoría esta vive en centros urbanos (ciudades) y no es propietaria de tierra en el campo, además, las propiedades colectivas, como las de los negros y los indígenas, tienen profundas diferencias con las de cualquier otro propietario privado de tierra en Colombia.

La gran dificultad para hacer este cálculo es que en Colombia no hay claridad absoluta sobre el número de propietarios privados de las tierras rurales, así lo reseñamos en la investigación: “Formalizar todo el campo, un acuerdo con muchos pendientes”.

Faltaron expertos para profundizar el contexto

Tanto Fedegán como el Atlas de la Distribución de la Propiedad Rural Colombia reseñan que los propietarios privados tienen el 39.7% y 44.7% de la tierra rural respectivamente, mientras que los resguardos indígenas y comunidades negras juntas tienen el 31.6% y 30.5% de la misma clase de tierra. Ambas fuentes de información evidencian que en efecto estos grupos minoritarios tienen en sus manos casi un tercio de la tierra rural en Colombia.

En su primer chequeo Colombiacheck dio prioridad a los datos y no tuvo en cuenta el contexto, por ello no logró revelar el panorama amplio y complejo de la propiedad de la tierra rural de los resguardos indígenas y comunidades negras, así como sus problemáticas.

Si bien mencionamos que “el debate por la calidad de esa tierra, sus posibilidades de aprovechamiento, las condiciones de seguridad e infraestructura entre otros asuntos, son historia aparte” nos faltó mayor profundidad.

Para resarcir este error Colombiacheck consultó a varios expertos en temas de tierras, conocedores de los problemas que afrontan las comunidades negras y resguardos indígenas, para ampliar el contexto y dar luz sobre aspectos clave de uno de los debates más importantes que en la actualidad se dan en Colombia.

Entre otros aspectos se revisó por qué no se debe comparar la tierra de estos grupos minoritarios con el resto de la población de propietarios rurales, la baja calidad de la tierra que poseen, el impacto del conflicto armado en sus territorios, el hecho que esos territorios son colectivos y no de un solo propietario (como pasa con la tierra de los privados), entre otros fenómenos relevantes.

Yamile Salinas, consultora y abogada independiente experta en el tema de tierras, sostuvo que por tratarse de un Estado pluriétnico no es comparable mezclar resguardos indígenas y comunidades negras con el resto de la población en general. Para Salinas, estas comunidades tienen derechos distintos.

Salinas y Diana Güiza, investigadora del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad, Dejusticia, coincidieron en que, a la hora de mencionar la cantidad de tierra rural registrada a estas comunidades, resulta de vital importancia tener claro que son de baja calidad y, además, la administran de manera colectiva, esto quiere decir que ningún individuo de esas comunidades puede sacar provecho particular de la propiedad porque es colectiva, lo que no sucede con los privados que pueden negociar sus tierras de manera individual.

Diana Salinas, seguidora de Colombiacheck y periodista independiente reseñó este hecho:

 

 

Lo mencionado por las expertas y la periodista Salinas fue ratificado por Patricia Tobón, abogada de la Organización Indígena de Colombia (Onic) quien explicó que no se puede señalar a los indígenas y comunidades negras como terratenientes porque la tierra de ellos “es inembargable, inalienable y no se puede comprar”, como lo expresa taxativamente el artículo 63º de la Constitución Política de Colombia.

Tobón precisó que “no son lo mismo 7.000 hectáreas de un terrateniente acaparador de tierra rural a la misma cantidad que podría poseer un resguardo indígena con varias familias”. En relación al censo poblacional de 2005 del Dane que desagrega las comunidades indígenas y que Colombiacheck citó en su chequeo inicial para sostener la afirmación de Cabal, la experta debatió la pertinencia del mismo porque “aquel censo fue incompleto y faltó censar a indígenas alejados de los cascos urbanos del país”.

Para un análisis más detallado del panorama, Tobón mencionó un aspecto clave que no permite conocer con exactitud el panorama real de concentración de la tierra: el tema de los baldíos.

Según la experta hay baldíos que en el papel pertenecen a la Nación, pero son ocupados por terceros. Además, dijo que hay hectáreas que en el papel aparecen registradas a resguardos indígenas y comunidades negras, pero en la práctica son ocupadas por otras personas debido a distintos motivos, uno de estos, el conflicto armado.

Tobón explicó que “hay resguardos indígenas con territorio únicamente en el papel”, pero seguramente en las estadísticas son tomados en cuenta como propietarios de tierra rural.

En definitiva, tanto Tobón como Güiza manifestaron que estas comunidades no tienen un goce efectivo de sus derechos como propietarios de tierra rural en buena medida por la presencia de grupos armados en sus territorios.

Conclusiones

En relación a la declaración de la representante María Fernanda Cabal, Colombiacheck reconoce que en su primera verificación faltó reportear a fondo el contexto en el que está enmarcada la frase y consultar fuentes alternativas e independientes que permitieran al periodista, Oscar Agudelo, y a su editor, Fabio Posada, una comprensión más amplia del complejo fenómeno al que alude la frase de la congresista del Centro Democrático.

Por las razones expuestas, este medio rectifica su calificación anterior y, luego de ponderar todos los elementos que los lectores y expertos pusieron de presente, la cambia por engañoso debido a que si bien Cabal fundamentó sus declaraciones en un estudio de Fedegán (federación que preside su esposo) y este gremio a su vez empleó cifras oficiales y verídicas, es imposible comparar la propiedad rural de las comunidades negras y resguardos indígenas, que es colectiva, con los propietarios privados de tierras rurales cuyas condiciones de propiedad son muy distintas.

Germán Robayo, politólogo con especialización en estadística, consideró que la afirmación podría ser aproximada porque la investigación se fundamentó en los datos que hay oficiales, sin embargo, el tema clave es que no hay un dato totalmente inapeable respecto al número de propietarios de la tierra rural que hay en Colombia, “todo está disperso”, algo en lo que también coincidió Óscar Ceballos, investigador de Fedegan.

Como esta información es conocida por quienes están adelantando el debate sobre la concentración de la tierra rural el Colombia, es difícil creer que Cabal no la supiera. Lo cierto es que no la puso de presente cuando este medio se comunicó con ella y consultó por el origen de su frase.

Para finalizar resulta importante mencionar que, en varios casos, cuando se abordan estadísticas sobre la tierra rural solo se menciona la de privados (que según Oxfam está concentrada en unos pocos propietarios) y se omite la de resguardos indígenas, comunidades negras y el Estado, entre otros.

Un ejemplo de lo anterior es el tuit de Iván Cepeda, representante a la Cámara por el Polo Democrático:

 

 

Si bien los expertos indagados por Colombiacheck explicaron que no es conveniente comparar este tipo de comunidades minoritarias respecto a los demás propietarios privados, sí es necesario aclarar que de acuerdo a las cifras disponibles estos grupos minoritarios registran casi un tercio de la tierra de Colombia.

Aunque este dato es irrefutable, verlo en el contexto y las dificultades de dichas comunidades, permite comprender que su acumulación no tiene nada que ver con la que realizan los terratenientes que se mezclan con otra gran cantidad de propietarios privados de tierra rural.

El chequeo original

¿La tierra está concentrada en manos de comunidades negras y resguardos indígenas?

¿La tierra está concentrada en manos de comunidades negras y resguardos indígenas?

Lo dijo María Fernanda Cabal refiriéndose a la propiedad de la tierra rural. Según datos oficiales al sumarlos, estos dos grupos étnicos sí tienen mayor cantidad que el resto de los colombianos.

Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero...

Verdadero pero...

Jueves, 29 Agosto 2019

Bolsonaro no dijo que fuera a destruir la reserva indígena Raposa Serra do Sol sino a desmarcarla. Pero sí dijo que les va a dar fusiles a los finqueros

Por Isabel Caballero Samper

En un video se ve al presidente de Brasil diciendo que va a destrozar una reserva indígena y a armar a terratenientes. Calificamos el video de Verdadero, pero.

El senador Iván Cepeda compartió en Twitter un video con el logo de la ONG Survival International en el que presidente de Brasil Jair Bolsonaro, según los subtítulos en español, dice que va a “destrozar” la reserva indígena Raposa Serra do Sol y que va a “darles armas a todos los terratenientes”. El senador agregó el comentario: “Bolsonaro: promotor de crímenes contra la Humanidad,” que no chequeamos por ser una opinión.

 

Colombiacheck revisó el video y encontró que hay algunas imprecisiones en la traducción de los subtítulos. Principalmente, Bolsonaro no dice que vaya a “destrozar” Raposa Serra do Sol, una reserva indígena en el estado de Roraima, lo que dice es que la va a “desmarcar”, que igual que en español tiene el sentido de eliminar una demarcación o un lindero. En portugués destrozar se podría decir destroçar, destruir o estilhaçar. De manera que aunque Bolsonaro sí está diciendo que va a acabar con la reserva indígena, lo está diciendo en un sentido jurídico y no en un sentido literal. 

El audio del video, que fue publicado originalmente en las redes en inglés y español de Survival International el 29 y 30 de octubre del 2018 respectivamente, dice:
Alô cá estado de Roraima, eu Jair Bolsonaro. Em 2019 vamos desmarcar [a reserva indígena] Raposa Serra do Sol. Vamos dar fuzil e armas a todos os fazendeiros.
“Hola aquí estado de Roraima, soy Jair Bolsonaro. En el 2019 vamos a desmarcar [la reserva indígena] Raposa Serra do Sol. Vamos a dar fusil y porte de armas a todos los finqueros.”

El error de traducción de Survival en español se repite en los subtítulos en la versión en inglés que dice “rip up”, que significa rasgar o hacer pedazos. En la cuenta de @SurvivalBrasil no aparece el video, pero parece que la cuenta no estaba activa en la época pues no hay ningún trino entre septiembre de 2017 y febrero de 2019.
 

Survival International es una organización internacional con carácter consultivo ante el Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas que trabaja por los derechos de los pueblos indígenas y tribales alrededor del mundo.
 
Bolsonaro había ganado la segunda ronda de elecciones el 28 de octubre de 2018 y tomó posesión el 1 de enero de 2019, por eso en los videos de Survival dice que es el presidente electo de Brasil. Pero en realidad el video original fue publicado por primera vez en YouTube el 21 de enero de 2016, cuando Bolsonaro era senador, mes y medio antes de presentarse oficialmente como precandidato a las elecciones presidenciales.

En el video completo se oye como Bolsonaro dice que los fusiles con los que quiere armar a los terrateniente son para que no los “importunen” los “marginales del MST”. El MST, Movimiento de los Trabajadores sin Tierra, es una organización social que busca impulsar la reforma rural en Brasil. 

Luego Bolsonaro promete que va a construir adentro de la reserva la hidroeléctrica del río Cotingo, un proyecto por el que ha abogado el gobierno de Roraima.

La reserva indígena Raposa Serra do Sol queda en el extremo norte de Brasil, en el estado de Roraima que colinda con Venezuela y Guyana, y tiene un área 1,7 millones de hectáreas y unos 20.000 habitantes, indígenas principalmente de la etnia Macuxi. El proceso de identificación y legalización de esta reserva ha generado mucho conflicto, especialmente con cultivadores de arroz a gran escala y ganaderos que llegaron a la región en 1970. Pero también con el gobierno del estado de Roraima y con mineros ilegales, pues según un mapa del Servicio Geológico de Brasil las principales reservas mineras de Roraima, que incluyen diamantes, oro y otros minerales, están adentro de las reservas indígenas Raposa Serra do Sol y Yanomamo, que es aún más grande.

El proceso de identificar el área de la reserva Raposa Serra do Sol comenzó en los años 70 y terminó en 1993 y sólo hasta 2005 se logró la declaración oficial. En 2009 la Corte Suprema de Brasil declaró que el área de la reserva debería ser de uso exclusivo para los pueblos indígenas y se inició un proceso de evicción y reasentamiento de los finqueros no indígenas, que a pesar de que serían compensados dijeron que se trataba de un caso de “robo legalizado”.

Desde hace mucho tiempo Bolsonaro ha atacado las reservas indígenas con comentarios violentos y racistas. Y su primer decreto, publicado el mismo día de su posesión, le quitó la responsabilidad de demarcar territorios indígenas a FUNAI, la agencia de temas indígenas que depende del Ministerio de Justicia, para entregársela al Ministerio de Agricultura que puso en control de la antigua presidenta del lobby agroindustrial.
 
En conclusión, la intención de Bolsonaro es que la reserva indígena Raposa Serra do Sol pueda ser aprovechada económicamente para la ganadería extensiva, la siembra de arroz a gran escala, la minería y la producción de energía hidroeléctrica. De manera que decir que prometió “destrozarla” cuando dijo “desmarcarla” es exagerado pero no falso. Además sí prometió “a dar fusil y porte de armas a todos los finqueros”.