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Miércoles, 14 Marzo 2018

'Pague por renunciar', la condición para De la Calle, Petro y Duque

Por José Felipe Sarmiento Abella

Quien gana en consulta tiene que ir a primera vuelta o reponer el dinero de la jornada electoral. Así lo recordó en Twitter el senador Antonio Navarro Wolff.

Tras conocer los resultados de las consultas del pasado domingo, en las que se definieron los candidatos únicos a la Presidencia de dos colectividades, se empezaron a debatir en redes sociales los posibles escenarios del tablero electoral y posibles alianzas de cara a la primera vuelta, que se celebrará el 27 de mayo. El senador Antonio Navarro Wolff aportó el siguiente dato:

 

 

El apunte del congresista de la Alianza Verde es verdadero. La norma que cita es la que regula el funcionamiento de los partidos políticos y sus procesos electorales y, en efecto, su artículo 7 se refiere a la obligatoriedad de los resultados de las consultas: “Los partidos y movimientos políticos y sus directivos, las coaliciones, los promotores de los grupos significativos de ciudadanos y los precandidatos que participaron en la consulta, no podrán inscribir ni apoyar candidatos distintos a los seleccionados en dicho mecanismo, con excepción de los casos de muerte o incapacidad absoluta del candidato así seleccionado”.

En el siguiente párrafo se establece que “en caso de incumplimiento de los resultados de las consultas o en caso de renuncia del candidato, los partidos, movimientos y/o candidatos, deberán reintegrar proporcionalmente los gastos en que hubiere incurrido la organización electoral”. El Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Misión de Observación Electoral (MOE) coinciden en que, por ser una exigencia reciente, todavía no hay un precedente que permita establecer a qué se refiere la proporcionalidad que menciona este aparte. Una posible interpretación es que, en caso de que haya más de una consulta -cómo el pasado fin de semana- el costo total se podría dividir en partes iguales y ese sería el valor por el que deba responder el partido o candidato que irrespete el resultado, por ejemplo, pero no es algo que esté definido.

Es decir que los elegidos el domingo, Gustavo Petro e Iván Duque, deben continuar en la contienda, con los partidos o movimientos que los presentaron. Si esas condiciones no se llegaran a cumplir, tendrían que pagar los gastos en los que incurrió la Registraduría para organizar sus respectivas consultas, lo cual puede estar alrededor de $ 13.225 millones, pues el presupuesto que le entregó el Ministerio de Hacienda al órgano electoral para ambas fue de $ 26.450 millones en total. Es decir, si alguno desistiera antes de primera vuelta, su intento fallido le terminaría costando más de la mitad de lo que vale hoy una campaña presidencial, pues el tope máximo de gastos a invertir en primera vuelta este año quedó en $ 24.235 millones.

El caso De la Calle

El candidato del Partido Liberal también fue escogido de esta manera en noviembre pasado, cuando Humberto de la Calle venció a Juan Fernando Cristo en una consulta interna del partido. No obstante, el texto del tarjetón era distinto porque planteaba la posibilidad de que el ganador pudiera participar en “una consulta interpartidista que elija candidato único en coalición”. Una tuitera se lo recordó a Navarro y este lo reconoció en un tuit posterior. Así mismo se lo explicó el senador a Colombiacheck.

 

 


El aspirante liberal, sin embargo, le dijo el martes a ‘La W Radio’ que su decisión es ir a primera vuelta con su partido. En un tuit posterior reiteró esa posición y señaló que “el camino de las alianzas es un camino lleno de complejidades, comenzando con las jurídicas”. Recordó también que “en su momento” intentó acercarse sin éxito a Sergio Fajardo, candidato de la Coalición Colombia, a la que pertenece la Alianza Verde de Navarro. Respondió así al llamado de un sector de la opinión pública en redes sociales a retomar ese camino.

 

 

 

 

En el CNE y Daniel Pinzón, asesor jurídico del Partido Liberal, también nos confirmaron que, al haber pasado el 11 de marzo sin acudir a una consulta interpartidista, esa posibilidad quedó cerrada porque el calendario electoral admite solo una fecha al año para este tipo de comicios. Así, De la Calle queda en el mismo escenario que Duque y Petro: o va a primera vuelta o, en caso de retirarse antes de la contienda para apoyar a otro aspirante presidencial, su colectividad tendría que reponerle al Estado los 40.000 millones de pesos que costó la organización de la jornada de noviembre en que salió electo -o una cifra proporcional-, ya que ambos candidatos pertenecían a esa misma agrupación política.

Sin destinatario

Navarro Wolff, por su parte, nos dijo que su recordatorio sobre la ley que rige las consultas “no tiene un destinatario específico” pese a que se dio en medio de ese contexto. “Es que empezaron a decir: ‘que se unan’, entonces tengan en consideración este tema que puede ser un problema para una o ambas consultas”, explicó.

Viernes, 06 Abril 2018

El día que Petro le dio la espalda al Polo

Por Juan Sebastián Jiménez

En el segundo debate presidencial realizado en Barranquilla, Gustavo Petro aseguró que se retiró de ese partido después denunciar el carrusel de la contratación en Bogotá. Colombiacheck verificó que es cierto, pero hay otras versiones de su salida.

El debate presidencial organizado por en la Universidad del Norte de Barranquillla fue la primera confrontación entre los cinco candidatos que puntean las encuestas. Y fue el primero en el que los candidatos empezaron a confrontar propuestas y pasados.

Por ejemplo: cuando Iván Duque le dijo a Sergio Fajardo que el Polo debía “despercudirse” de un “largo legado de corrupción en Bogotá”, en referencia al exalcalde de la capital Samuel Moreno.

Gustavo Petro, quizás aludido o porque vio la papayita, respondió antes que el candidato por la Coalición Colombia, recordándole a Duque que, en su caso, se retiró del Polo al conocerse del carrusel de la contratación en Bogotá, para luego preguntarle al candidato por el Centro Democrático si él estaba dispuesto a salirse de su partido, ahora que “acaba de descubrir los falsos positivos”, .

Colombiacheck revisó en los anaqueles de la izquierda colombiana, habló con dos dirigentes y un periodista que conocieron lo sucedido en ese momento, con base en esto y en artículos de prensa, concluyó que lo dicho por Petro es cierto, aunque existen otras versiones al respecto.

Esta salida -un hecho clave en la historia reciente de la izquierda colombiana- se dio en noviembre de 2010, en el inicio del primer gobierno de Juan Manuel Santos.

Dos fueron las razones de su retiro: no haber sido elegido presidente de esa colectividad, pese a haber sido el vencedor en las primarias, y la renuencia de su partido a retirar al entonces alcalde Samuel Moreno y a su hermano, el congresista Iván Moreno, tras conocerse el escándalo del carrusel de la contratación en Bogotá: una multimillonaria conspiración entre contratistas y funcionarios para robarse miles de millones en contratos.

“Las instancias clave del Polo no fueron capaces de enfrentar el poder de la familia Moreno Rojas dentro del partido”, le dijo Petro al diario El Tiempo, en una entrevista del 28 de noviembre de ese año.

Dos fuentes confirmaron esta historia: el periodista Óscar Sevillano, quien conoció de primera mano de esta pelea, y el hoy senador por la Alianza Verde, Antonio Sanguino.

“Se dio una fuerte discusión al interior del Polo porque no decidieron expulsar a la hermanos Moreno Rojas. Clara López, presidenta del Polo de entonces, decía que sin una investigación judicial y un fallo no podía tomar tal decisión. Fue entonces cuando otros miembros como Antonio Sanguino, entonces concejal, Petro y Lucho Garzón amenazaron con formar tolda aparte. Luego vino la decisión de la Procuraduría de suspender a Samuel Moreno durante 3.meses, mientras investigaba. Como el Polo no se decidía Petro, Sanguino, Garzón junto con Camilo Romero y Luis Carlos Avellaneda salieron”, le dijo Sevillano a Colombiacheck.

Pero para ese momento Petro y el clan Moreno Rojas llevaba años peleando. Así lo recordó el hoy senador Antonio Sanguino. Todo se remonta a 2007: ese año Samuel Moreno se enfrentó a la excanciller María Emma Mejía por el aval del Polo para la Alcaldía de Bogotá.

Al principio la consulta iba a ser abierta; es decir que cualquiera podía participar en ella, pero los Moreno lograron que en la consulta no pudieran participar sino personas inscritas en el partido, afectando directamente las aspiraciones de su rival que contaba con mayor apoyo en la ciudadanía que al interior de esa colectividad. La exministra fue derrotada y, con ella, Gustavo Petro: uno de sus mayores promotores.

Las diferencias se hicieron mayores en 2009. En febrero de ese año, Petro y otros siete miembros de esa colectividad renunciaron al Comité Ejecutivo del Polo por discrepancias con el presidente del partido, el ya fallecido Carlos Gaviria, quien se perfilaba como su rival en la consulta para elegir candidato presidencial para las elecciones de 2010.

A la semana, Petro arremetió contra Samuel Moreno, tildándolo de clientelista por supuestas presiones para que elegir a Francisco Rojas Birry como personero distrital. Fue el inicio de una lucha a muerte que terminó con ambos por fuera del partido.

En septiembre de ese año, pese a todos los pronósticos, Petro venció a Carlos Gaviria en las primarias de ese partido y fue elegido candidato presidencial por el Polo, generando un cisma en esa colectividad.

Entonces, el partido se dividió en dos sectores al punto que, a finales de septiembre, Gaviria dijo que no iba a acompañar a Petro en su campaña.

El partido aparentaba unidad de cara a que Petro, por lo menos, llegara a segunda vuelta y eso dio pie a una escena inesperada: Petro abrazado con Iván Moreno. Pero como lo señaló La Silla Vacía, estaba claro que el apoyo de la Anapo - es decir: de los Moreno Rojas- iba hasta la primera vuelta. Si Petro se quedaba por fuera de la segunda vuelta, las rencillas iban a renacer. Y así fue.

En octubre de ese año, Petro aseguró que el hermano del alcalde era el jefe de una mafia. Y a las pocas semanas el exguerrillero junto con el entonces concejal Carlos Vicente de Roux y el congresista Luis Carlos Avellaneda lanzaron un informe sobre la corrupción en la administración bogotana.

Era un ultimátum de Petro a su partido: o lo elegían presidente de esa colectividad y, a su vez, expulsaban a Moreno o se iría, como otros que ya se habían hecho rancho aparte.

Los Moreno -y el sector que los acompañaba y que, incluía, entre otros, a Clara López, quien fue su secretaria de Gobierno, al senador Jorge Enrique Robledo y a Carlos Gaviria- se impusieron y Petro se fue.

Pero hay otra versión: la del senador Jorge Enrique Robledo, hoy escudero del exgobernador de Antioquia Sergio Fajardo. Robledo y Petro nunca fueron aliados pero, como todos en el Polo durante ese tenso 2010, aparentaron estar unidos hasta que Juan Manuel Santos fue elegido presidente. El 22 de junio de ese año Petro le envió una carta al elegido, invitándolo al diálogo.

Entonces fue Troya. Para Robledo fue esa y no otra fue la razón de la salida de Gustavo Petro. Al preguntársele al respecto, el senador le respondió a Colombiacheck.com con un video en el que se refiere, precisamente, a esta versión.

Pero, cabe reiterar que es algo en lo que Robledo ha insistido desde 2010. “Petro se va porque no pudo ser presidente del partido para entrar en acuerdos con Santos. Ese es el fondo del asunto”, dijo el senador en una entrevista con El Universal en diciembre de 2010.

Ambas versiones -que Petro se fue por la corrupción en la administración de Samuel Moreno y que lo hizo para hacer un acuerdo con Santos- no son necesariamente excluyentes, de hecho concuerdan en que el hoy candidato presidencial quería ser presidente del partido y también por eso se fue.

El caso es que se trata de una ruptura que fue determinante. Hoy sus protagonistas son actores clave en tres campañas: Robledo como escudero de Sergio Fajardo; Clara López, como candidata vicepresidencial de Humberto de la Calle; y Petro, como uno de los punteros en las encuestas, con posibilidad de pasar a segunda vuelta.