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Martes, 18 Junio 2019

Reducción de homicidios a líderes sociales en gobierno Duque es cuestionable

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Aunque las cifras que presenta la Consejería para los Derechos Humanos se basan en los reportes de la ONU, el análisis de la disminución del 32% no tiene en cuenta los asesinatos por verificar.

La cuenta de Twitter de Presidencia de la República publicó este trino el pasado 5 de junio, atribuyendo la frase a Francisco Barbosa (@FrBarbosaD), Consejero Presidencial para los Derechos Humanos y Asuntos Internacionales.

De acuerdo con el comunicado de prensa adjunto al final del trino, la cifra de reducción del 32 por ciento “tiene su origen en el comparativo de los 88 asesinatos de líderes sociales ocurridos entre el 7 de agosto de 2017 y el 25 de mayo de 2018, en el gobierno anterior, con los 60 homicidios registrados entre el 7 de agosto de 2018 y el 25 de mayo de 2019, en el periodo de Gobierno del Presidente Duque”.

Este análisis, sin embargo, presenta algunos vacíos y por ello calificamos lo dicho en el trino como Cuestionable.

La información del comunicado hace parte del Informe de Homicidios Contra Líderes Sociales y Defensores de Derechos Humanos, realizado por la consejería encabezada por Barbosa, según nos confirmaron en esta entidad. Ese documento recopila lo concerniente a los líderes sociales asesinados, las cifras, los factores de riesgo y las estrategias emprendidas por el actual gobierno del presidente Iván Duque.

En relación al número de líderes sociales asesinados, el informe cita los datos suministrados por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, organización encargada de suministrar esta información al gobierno.

De acuerdo con esos datos, en todo el 2018 fueron asesinados 114 líderes sociales y este año, entre enero  y el 25 de mayo, van 22.

Captura de Pantalla
 

En cuanto al porcentaje del 32% de reducción, este proviene, como dice el comunicado, de comparar lo que va del gobierno del presidente Iván Duque con el mismo periodo para el gobierno anterior. Así lo expone el informe:

Captura de pantalla

Ahora bien, según el Informe Anual de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario en Colombia, los defensores de derechos humanos asesinados en 2018 fueron 115. Y la cifra de 2019 va en 26 casos documentados.

La diferencia entre las cifras citadas por el informe del gobierno Duque y el de Naciones Unidas se debe a que el primero tiene datos hasta el 25 de mayo, mientras que el segundo, fue publicado el 11 de junio de este año.

Sin embargo, más allá de esa diferencia, el punto importante a tener en cuenta es que el mismo informe de Naciones Unidas advierte que, aunque la cifra de casos documentados este año de asesinatos de líderes sociales es 26, existen 76 denuncias que están por cotejar.

Asimismo, el dato de los 115 homicidios del año pasado no corresponden al universo de muertos sino a los casos que pudieron verificar y que entran dentro de la definición de defensor de Derechos Humanos utilizada por la ONU.

De modo que la comparación hecha por la oficina de Francisco Barbosa utiliza como absolutas unas cifras que están pendientes de verificación y actualización. Ejemplo de ello es que en el informe del gobierno se tienen registrados 114 asesinatos y en la oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas le confirmaron a Colombiacheck que este año verificaron un asesinato más que sucedió el pasado. Por eso el informe de esta organización informa de 115 homicidios verificados.

“Los peritos dirán más adelante si las personas de las denuncias eran líderes sociales o no y eso hará, posiblemente, que los indicadores de Naciones Unidas aumenten”, nos explicó Alejandro Jiménez, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación.

Pero aparte de esto, el portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Rupert Colville, expresó en rueda de prensa, en mayo pasado, la preocupación de este organismo “por el alto número de defensores y defensoras de los derechos humanos que han sido asesinados, hostigados y amenazados en Colombia, y por el hecho de que esta terrible tendencia parece estar empeorando”.

Otros conteos de líderes sociales asesinados

David Correal, investigador del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), le dijo a Colombiacheck que para el mismo periodo de tiempo utilizado por el informe de la consejería, el Cerac tiene registrados 108 asesinatos durante el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, y 131 en el gobierno Duque. Es decir, contrario a lo señalado por la consejería presidencial, han registrado un aumento del 21% para este periodo.

Por su parte, la Fundación Ideas para la Paz (FIP), en el informe ‘La fragilidad de la transición’ publicado este año, señala que “de enero a marzo de 2019, comparando con el mismo periodo del año anterior (...), se han reducido 38% [los homicidios a líderes sociales], pasando de 34 casos a 21”. Aunque no se compara específicamente el mismo periodo de tiempo utilizado por la consejería presidencial, se habla de una disminución entre un gobierno y otro.

Y en este mismo asunto coincide el Programa Somos Defensores, pues según dijeron a Colombiacheck, de enero a marzo de este año registraron una baja en los homicidios, aunque advierten que de abril a junio han venido aumentando los asesinatos, al igual que otro tipo de amenazas.

Que las cifras no coincidan entre organizaciones ya lo habíamos contado en El Explicador ¿Qué es un líder social?, pues cada organización tiene conteos de asesinatos de líderes sociales diferentes debido a que utilizan una definición y una metodología distintas de recopilación de datos.

El contexto político

De acuerdo con Correal, en términos estadísticos es válida la comparación que hace el gobierno de tomar dos periodos de tiempo específicos de cada gobierno para revisar el número de líderes sociales asesinados. No obstante, para Víctor Barrera, del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), a esa comparación le hace falta un punto relevante y es el contexto político electoral.

El año pasado en Colombia hubo tres elecciones: Congreso (en marzo), primera vuelta (en mayo) y segunda vuelta presidencial (en junio). Ese hecho no es menor, pues de acuerdo con Barrera, “si en algo coinciden todas las organizaciones es que en época electoral se aumentan los homicidios”.

Jiménez entregó a Colombiacheck una tabla del Sistema de información PARES- SIPARES que presenta el asesinato de líderes sociales del 11 de noviembre de 2016 al 25 de mayo de 2019. En esta gráfica se puede evidenciar que el 2018 fue un año particularmente violento y los picos de esa violencia se ven en los momentos pre-electorales.

Pares

Según Jiménez, para hacer una comparación realmente válida habría que revisar los datos de este año, cuando pase el periodo electoral, y compararlos con el año pasado para poder establecer si, bajo el mismo contexto, hubo disminución o aumento en los asesinatos.

Y aún así estaríamos sujetos a diferencias, pues las elecciones tiene dinámicas particulares dependiendo de si son regionales o nacionales. Precisamente, por eso Correal dice que en el Cerac creen que al acercarnos a las elecciones regionales la violencia política aumente e incluso, supere las cifras de las pasadas elecciones presidenciales.

Los resultados del PAO

El comunicado de prensa citado en el trino dice que “sobre la reducción de las cifras de asesinatos de líderes sociales en este Gobierno, el Consejero Barbosa resaltó que es el resultado de ‘la labor que estamos haciendo en el territorio, con los Talleres Construyendo País, [y] el Plan de Acción Oportuna (PAO)”.

Según el informe publicado por la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, el PAO “tiene por objetivo implementar una serie de medidas que permitan al Estado ejercer una acción conjunta para garantizar los derechos humanos de los individuos que ejercen liderazgos en las diferentes zonas del país”.

Pero, de acuerdo con Jiménez y Barrera, el plan lleva funcionando desde octubre y es muy difícil estimar que una disminución en las cifras, de haberla, tenga relación con el programa. Esto “teniendo en cuenta que el PAO no guarda relación con lo que se venía desarrollando en el gobierno Santos ni con el acuerdo de paz”, dice Jiménez. Y que, además, el PAO cuenta con estrategias contempladas para la protección que no tienen una interlocución con las comunidades. “No se tiene en cuenta que en algunos lugares la victimización se da por la fuerza pública o que no existe confianza entre comunidad y fuerza pública para denunciar”, agrega el investigador de Pares.

Ahora bien, incluso si las cifras que presenta el gobierno no tuvieran sus lunares y realmente hubiese una disminución en los asesinatos, “la magnitud del fenómeno sigue siendo muy preocupante. Aún tenemos una magnitud de violencia cuando ya deberíamos estar observando una disminución en el tiempo”, dice Barrera.

Y para Jiménez, la supuesta disminución en los homicidios no es indicador para decir que efectivamente las agresiones (extorsión, amenazas, secuestro, desaparición forzada) estén a la baja. El número de amenazas con relación a lo que se presentaba en años anteriores aumentaron, sobretodo en colectivo, de acuerdo con Pares. Desde el periodo electoral se han documentado más amenazas y no solo a líderes, sino también potenciales participantes en política.

Cuando termine el periodo electoral será cuando el gobierno pueda presentar unos datos comparativos más certeros, que incluyan información sobre la protección que prestaron a líderes sociales y miembros de organizaciones opositoras al gobierno.

Miércoles, 10 Abril 2019

Claudia López usa cifras viejas de muertes por contaminación del aire

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

La precandidata dijo que en Bogotá se están muriendo tres veces más personas por enfermedades respiratorias que por armas de fuego y por armas blancas. Pero las cifras de contaminación que usó son de 2010 y las de homicidios de 2018.

En entrevista con RCN Radio el lunes de la semana pasada, Claudia López, exsenadora y actual precandidata a la Alcaldía de Bogotá dijo que “hoy en Bogotá se están muriendo tres veces más personas por enfermedades respiratorias que por armas de fuego y que por armas blancas”.

López replicó esta información a través de un trino en el que agrega que se trata de “una calamidad de salud pública y ambiental”, enlazando las propuestas que su campaña plantea para hacerle frente a dicha situación.

Felipe Jiménez, integrante de la campaña de López le dijo a Colombiacheck que sus datos de homicidios se basaban en información de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijin) de la Policía, cuya estadística delictiva dice que “en 2018 hubo 1.041 homicidios en Bogotá. De esos, 536 fueron por armas de fuego y 452 por armas blancas”, dice Jiménez.

Para la cifra de muertes por enfermedades respiratorias se basaron en el estudio “Estimación de los beneficios económicos en salud asociados a la reducción de PM10en Bogotá”, publicado en 2012, que “estima que mueren 2.100 personas relacionadas con mala calidad por año”, según Jiménez. Además, el miembro de la campaña dijo que el Instituto Nacional de Salud (INS) “estima una cifra parecida de 2.000 al año”. Y concluye señalando: “Por eso decimos que la mala calidad del aire mata más de tres veces que las armas de fuego; 536 vs 2.000”.

Sin embargo, antes de revisar uno a uno los datos, es posible concluir que la información es cuestionable, en tanto que están comparando cifras de homicidios de 2018 con un estudio realizado en 2010 (aunque fue publicado en 2012).

Los datos de la información que nos pasó Jiménez sobre homicidios son correctos de acuerdo a la fuente que utilizaron (Dijin). La información relacionada a enfermedades respiratorias, no obstante, difiere dependiendo de la fuente.

Néstor Rojas, coautor del estudio que nos envió Jiménez sobre contaminación del aire, y quien además es profesor asociado de la Universidad Nacional en el departamento de ingeniería química y ambiental, le dijo a Colombiacheck que el estudio en mención fue realizado en 2010 como una proyección. La conclusión a la que llegaron es que en el periodo de 2010 a 2020 podrían evitarse 21.000 muertes para personas mayores de 30 años por enfermedades atribuibles a contaminación del aire. Es decir, 2.190 muertes anuales.

Y llegaron a dicha conclusión “tomando las diferentes datos de la red de monitoreo de Bogotá en 2010. Ese año se estaba sacando un plan de descontaminación del aire que iba a durar diez años, y la meta era llevar a toda la ciudad a cumplir la norma colombiana de calidad del aire”, explica Rojas. “Era una situación hipotética que iba a darse entre 2010 y 2020”.

Por otro lado, el Instituto Nacional de Salud, a través del Observatorio Nacional de Salud (ONS), realizó un informe que compara las muertes por violencia frente a las muertes por enfermedades respiratorias: el Informe Carga de Enfermedad Ambiental en Colombia.

De acuerdo con la información que le dio a Colombiacheck el INS, Bogotá registró, en 2016, 1.606 muertes por violencia. Según los análisis del ONS, 2.164 muertes son atribuibles a factores de riesgo ambiental, específicamente 1.963 por aire de mala calidad. Sin embargo, eso incluye enfermedades respiratorias (IRA -Infecciones Respiratorias Agudas-, EPOC -enfermedad pulmonar obstructiva crónica- y cáncer de pulmón) así como enfermedades cardiovasculares (EIC -enfermedad isquémica del corazón-, ACV -accidente cerebrovascular-). Solo por enfermedades respiratorias asociadas a contaminación de aire son 845 muertes.

La institución, además, fue clara en afirmar que las enfermedades respiratorias no se atribuyen de manera exclusiva a la mala calidad del aire, sino que se pueden dar también por los cambios bruscos de temperatura y el contagio de virus. “Lo que hace la contaminación en el aire es afectar la capacidad de defensa del organismo que se ocupa de limpiar por el aire contaminado”, nos dijeron en la entidad.

Consultamos a Rojas por la diferencia abismal que hay entre las muertes que prevee su estudio y las que registra el ONS, frente a lo cual señala que “no es tan extraño encontrar ese tipo de diferencias en estudios porque algunos pueden utilizar un factor mayor o menor para la relación entre contaminación y muerte”, todo depende de qué metodología se usó y cómo se usó. Y añadió que, en todo caso, actualmente no se cuenta con un estudio que permita analizar a hoy, como dice López, cuántas son las personas que mueren por enfermedades respiratorias que estén directamente relacionadas a la mala calidad del aire.