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Viernes, 10 Enero 2020

Semana no publicó que fosas comunes de Dabeiba son de las Farc

Por Isabel Caballero Samper

En redes sociales ha sido compartida una imagen de una supuesta portada de la revista Semana con un texto sobrepuesto que dice “Las fosas comunes en Dabeiba que resultaron siendo de las FARC”. La imagen es un montaje de un informe publicado por la revista sobre “la primera fosa común masiva de falsos positivos”.

El pasado 9 de diciembre funcionarios de la Justicia Especial para la Paz (JEP) visitaron el municipio de Dabeiba, en el occidente antioqueño, para contrastar las versiones de un grupo de militares que declararon que en ese sitio habían enterrado los cuerpos de casi 50 personas que habrían asesinado y hecho pasar falsamente como muertos en combate. Esta diligencia judicial hace parte de las investigaciones del Caso 003 “Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado” de la JEP, que investiga los casos conocidos en los medios como “falsos positivos”.

Los funcionarios invitaron a periodistas de la revista Semana y del diario El Espectador a atestiguar la visita y ambos medios publicaron el 14 de diciembre pasado la noticia de la que sería la fosa común de víctimas de falsos positivos más grande hasta ahora descubierta.

Pero desde el 2 de enero pasado usuarios de redes sociales han compartido una imagen alterada de la portada de la revista Semana titulada “El cementerio del horror”. En la portada real el texto que aparece debajo del titular dice: “Acaba de aparecer la primera fosa común masiva de falsos positivos. Podría tener más de 50 cuerpos. Semana estuvo allí y revela esta escalofriante historia”.

Pero en la imagen alterada esta entradilla fue reemplazada por: “Las fosas comunes en Dabeiba que resultaron siendo de las Farc”.

Portada real de la revista SemanaMontaje

En Colombiacheck investigamos y encontramos que se trata de un montaje como se constata al revisar la portada original, en la edición 1963. 

Incluso, en los comentarios de la falsa portada compartida en Twitter, varios de los usuarios resaltaron que se trataba de un montaje mal hecho.  

Aparte de esto, corroboramos que Semana no ha publicado ningún tipo de corrección ni de retractación sobre la información que aparece en el artículo de portada de la edición número 1963.

También hablamos con Cristina Castro, directora de la edición digital de la revista, y nos lo confirmó. “No hemos publicado eso que está en la portada falsa,” dijo.

Además, revisamos todos los artículos que Semana ha publicado sobre el cementerio de Dabeiba desde la publicación de ese artículo y encontramos que ha mantenido consistentemente que los cuerpos de que ahí se encuentran son víctimas posiblemente de falsos positivos cometidos por el Ejército y que nunca ha sugerido que estas víctimas pudieran haber sido de las Farc.

Dos días después de la publicación, el director de la revista Alejandro Santos Rubino habló en el podcast de Vicky Dávila sobre la noticia de la fosa común de falsos positivos. Luego, el 19 de diciembre Semana.com publicó una nota sobre el llamado que le hizo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) al Estado colombiano de investigar y sancionar a los responsables de lo que describe en un hilo de Twitter como “presuntas víctimas de ejecuciones extrajudiciales, conocidos como “falsos positivos””.

En la revista impresa de la siguiente semana, publicada en versión digital el 21 de diciembre, aparecieron dos notas en la sección Confidenciales sobre los falsos positivos en referencia al caso de Dabeiba. Y al día siguiente la edición digital publicó un artículo contando la historia del conflicto armado en Dabeiba y cómo todos los actores del conflicto han pasado por allí. A pesar de que el artículo dice que en el cementerio están enterradas víctimas de “guerrilleros, paramilitares y agentes del Estado” no pone en duda que “Solo entre 2006 y 2007 habrían cometido alrededor de 50 ejecuciones extrajudiciales en Dabeiba, según el militar que le confesó a la JEP que en el cementerio Las Mercedes enterraban víctimas de falsos positivos” y que estos son los hechos que se investigan actualmente.

El dos de enero la revista digital publicó una nota sobre un comunicado de prensa oficial emitido el 30 de diciembre por la CIDH donde se vuelve a referir a los hechos como “presuntas víctimas de ejecuciones extrajudiciales” y como “personas dadas por desaparecidas durante el conflicto armado” y en ningún momento menciona la posibilidad de que se tratara de víctimas de las FARC.

Con todos estos elementos concluimos que la imagen que insinúa que la revista Semana se retractó de denunciar la fosa común encontrada en el cementerio de Dabeiba como posibles falsos positivos cometidos por el Ejército porque “resultaron siendo de las Farc” es falsa.

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Miércoles, 12 Septiembre 2018

En Colombia las desapariciones son más que en las de dictaduras de Chile y Argentina

Por Sania Salazar

Un trino compara, sin tener en cuenta el contexto, el número de desaparecidos de las dictaduras de Chile y Argentina con las del conflicto colombiano.

Un gráfico difundido en Twitter indica que los desaparecidos en el conflicto colombiano (según el trino, 86.000) superan a los de las dictaduras de Chile (3.200) y Argentina (40.000). La información del gráfico es Aproximada porque no hace la comparación con la metodología adecuada pues para sacar conclusiones en casos como este hay que tener en cuenta los periodos comparados y la población de cada país en esos lapsos.

 

 

El reporte más reciente del Observatorio de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica, CNMH, sobre desaparición forzada indica que en Colombia se han registrado 80.569 desapariciones entre 1958 y 2018. Aunque en ese mismo Observatorio se había hablado de 86.000 desaparecidos, se depuraron las bases de datos y se llegó a esa nueva cifra. En el trino no se indica el periodo de tiempo cuantificado en el caso de cada país, ni la fuente en la que se basan las cifras.

La gráfica compara cifras de periodos violentos de distinta duración. La dictadura en Chile duró 17 años (entre 1973 y 1990). Por su parte, la dictadura en Argentina duró siete años (de 1976 a 1983). Las estadísticas de Colombia, en cambio, corresponden a 60 años de conflicto armado (1958-2018), por lo que la comparación es inexacta, según explicó Andrés Suárez, director del Observatorio de Memoria y Conflicto del CNMH-

Suárez, además, indicó que la única comparación viable entre la situación de desaparecidos en estos tres países tendría que basarse en la tasa de víctimas por 100 mil habitantes (es decir, qué porcentaje de la población que tenía cada país en el momento de los hechos fue afectada) para saber en dónde fue más grave la situación.

Según el informe del CNMH titulado Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia, en Chile hubo 3.500 desapariciones documentadas y 10.000 en Argentina, en donde la proyección de ese delito es de 30.000 casos.

Para confrontar las cifras de una manera mínimamente comparable, sobre todo en términos de tiempos, Suárez recomendó tomar el lapso entre 1997 y 2004 que es el periodo más crítico de desapariciones en el caso colombiano, con 41.200 casos.

También recomendó, en el caso de Argentina utilizar la cifra de 10.000 desaparecidos por ser los casos que están documentados.

Al hacer ese ejercicio, el resultado es que Colombia sí es el país más afectado por ese delito con 93,2 desaparecidos por cada 100 mil habitantes. El segundo Argentina con 35,8 y Chile el tercero con 30,2 por 100 mil habitantes. (Si en el caso argentino se tomara la cifra de los 30.000 casos proyectados, el resultado sería de 107,4 desaparecidos por cada 100 mil habitantes, un resultado más alto que el de Colombia).

Aunque en el trino se habla de Seguridad democrática haciendo alusión a la llamada política de seguridad del Estado que se denominó así durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, hay que aclarar que esa política se implementó durante el doble periodo de Uribe (2002-2010) y la cifra de desaparecidos del CNMH corresponde a 60 años de conflicto.

También hay que señalar que entre 2002 y 2010 hubo 29.251 desapariciones forzadas en el marco del conflicto armado (de las 80.569 que se han registrado), pero también que en el periodo de consolidación de esa política hubo un decrecimiento de ese delito, (como se puede ver en el gráfico).

Infografía sobre desapraición forzada con datos del CNMH

Suárez señaló además, que esa reducción pudo ser mayor de no ocurrir los falsos positivos y resaltó que entre los responsables de las desapariciones forzadas no solo está el Estado, sino que es un crimen en el que tienen responsabilidad otros grupos armados. “A diferencia de las dictaduras no hay cómo probar en estos momentos que la desaparición fue una política sistemática o una estrategia del poder militar en Colombia o del Estado colombiano, con eso hay que tener cuidado”, concluyó Suárez.

El caso colombiano

En Colombia este es un crimen de lesa humanidad que “ha afectado sobre todo a los líderes sindicales y su familia, a la población civil sindicalizada y su familia, a los estudiantes, a los militantes y simpatizantes de los partidos políticos de izquierda y sus familiares, a los miembros de las organizaciones de defensa de los DD.HH.” indica el informe Hasta encontrarlos.

Ese informe indica además que también han sido víctimas de desaparición forzada los abogados o investigadores judiciales que se han ocupado de las denuncias y los miembros de las organizaciones de defensa de los derechos humanos que han hecho eco de los reclamos de los allegados a las víctimas.