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Miércoles, 15 Junio 2016

¿Simón Gaviria sigue teniendo problemas de lectura?

Por Sania Salazar

El director del Departamento Nacional de Planeación, aseguró que gracias a la paz, el país se ahorraría $4,2 billones en recuperación de hectáreas deforestadas. Expertos no están de acuerdo y debaten su afirmación.

Un estudio del Departamento Nacional de Planeación, DNP, titulado Dividendos ambientales de la paz concluye que por cada año sin conflicto Colombia ahorraría $4,2 billones en recuperación de hectáreas deforestadas. $32 millones en promedio por hectárea recuperada, según los cálculos de la entidad.

 

 

La cifra la difundió por Twitter el director de ese Departamento, Simón Gaviria, quien presentó el estudio en el foro “Dividendos Ambientales de la Paz”, realizado en Bogotá el 10 de marzo de 2016. Colombiacheck consultó con varios expertos en la materia quienes discrepan del valor anunciado por este funcionario.

No es la primera vez que Gaviria se ve cuestionado por la lectura e interpretación que hace de un documento público. El director de Planeación Nacional se vio inmerso en un grave escándalo en junio de 2012 cuando siendo presidente de la Cámara de Representantes, promovió y firmó la conciliación con que se aprobó una reforma a la justicia que fue calificada de "engendro" por la revista Semana.

Dicha ley, que causó el inmediato y unánime rechazo de la opinión pública colombiana y los medios de comunicación por los amplios beneficios que otorgaba a los parlamentarios, fue objetada por el presidente Juan Manuel Santos quien convocó al Congreso a sesiones extraordinarias para revocarla.

Tal vez por eso para los ciudadanos es difícil creerle. Situación que es palpable en este caso gracias al rechazo manifestado por los cinco usuarios de Twitter que le respondieron negativamente; entre ellos hay uno que asegura que la afirmación de Gaviria es falsa. Colombiacheck investigó y encontró que no hay consenso entre los expertos sobre el valor que tiene recuperar una hectárea deforestada, pues depende de múltiples factores, entre los que se destaca la zona geográfica donde esté ubicada. Por lo tanto la afirmación de Gaviria tiende a ser engañosa.

 

 

El estudio en el que se basa el trino de Gaviria (del que solo se conoce un resumen en la web porque no ha sido publicado completo), asegura que el 75% de la deforestación está concentrada en municipios con conflicto y que cuatro de los siete motores de ese daño ambiental están relacionados con esa violencia: Cultivos ilícitos, extracción ilícita de minerales, extracción ilegal de madera y colonización de población relacionada con desplazamiento.

“En municipios de conflicto se deforesta 6,5 hectáreas por cada 1.000 hectáreas de bosque, mientras que en los demás municipios es 2,6. Es decir, se deforesta casi tres veces más en municipios de conflicto", explicó Gaviria durante el Foro.

El estudio señala, además, que entre 1990 y 2013, el 58% de la deforestación ocurrió en municipios donde padecen la violencia. Colombiacheck no tuvo acceso al estudio completo porque según explicó Carlos Fernando Gónzalez Pachecho, miembro de la oficina de prensa del DNP, "el documento como tal está en borrador porque se le están haciendo ajustes. Como entenderán, el DNP no puede entregar documentos que aún están en construcción. Los técnicos de la entidad no tienen un plazo estimado para entregar la versión final".

Según el vocero autorizado, para estimar los dividendos ambientales de la paz, los técnicos del DNP utilizaron la metodología de costos evitados. “Esta permite estimar los costos para el país de los impactos ambientales asociados al conflicto y asumir que, bajo un escenario de paz, dichos costos no tendrían que ser pagados por la sociedad, considerando que los impactos ambientales del conflicto se evitarían”.

César Augusto Duque, tecnólogo forestal y biologo de la Universidad de Caldas, llamó la atención sobre la precisión que hay que tener con los términos, pues reforestación, recuperación, rehabilitación y restauración ecológica son procesos distintos que suelen usarse a la ligera.

Precisó, además, que el precio de cada proceso por hectárea cambia porque depende de muchas variables, como la región del país donde está ubicado el terreno y las condiciones del mismo. Incluso dijo que “hay tierras que se recuperan solas y otras que son imposibles de recuperar porque el suelo ha perdido todas sus propiedades físicas y químicas”.

En el DNP también explicaron que los costos ambientales relacionados con deforestación los calcularon basados en la pérdida de madera y de servicios ambientales, el valor de las emisiones de carbono y el costo de recuperación de las hectáreas deforestadas. Sobre esto, Duque insistió en que es una escala de análisis muy general y por eso es arriesgado partir de ahí para hacer cálculos.

La deforestación en Colombia

Un total de 140.356 hectáreas de bosque deforestadas en 2014 es el dato más reciente conocido gracias a un reporte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, que presenta esa tasa cada año.

Según esas cifras, Caquetá (cuna del bloque sur de las Farc) concentró la mayor deforestación del país en 2014 con el 21% del total nacional.

El doctor en biología Orlando Rangel, investigador y profesor del Instituto de Ciencias naturales de la Universidad Nacional, asegura que varios grupos de investigación del país han coincidido en que la deforestación anual en Colombia está entre 400.000 y 450.000 hectáreas.

“No podemos seguir admitiendo que las entidades gubernamentales sigan presentando estas cifras tan endebles, tan faltas de rigor, no podemos seguir diciendo que la deforestación en el país llega a 100.000 hectáreas cuando es un cáncer que está carcomiendo la biodiversidad”, dijo Rangel.

Rangel, que ha estudiado la deforestación en Colombia durante varios años, asegura que las principales causas son, en su orden, la ampliación de la frontera agrícola y el consumo de madera en el país. Según él, los cultivos ilícitos están en el último lugar.

El Ideam indica que los culpables son la minería ilegal, la conversión a áreas agropecuarias, la tala ilegal y los incendios forestales. También señala a Caquetá, Antioquia, Meta, Putumayo y Chocó (municipios con presencia de actores del conflicto armado) de concentrar el 61% de la deforestación nacional.

Independientemente de la diferencia en conceptos técnicos, cifras, zonas de mayor impacto del problema o causas, la pregunta que queda es ¿qué tanto dinero ahorrará el país en este rubro teniendo en cuenta que las Farc no son la única organización armada que tiene o promueve cultivos ilícitos y minería ilegal en el país?

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Domingo, 21 Mayo 2017

Alias Pablo Beltrán, del ELN, ¿confundido sobre las zonas en las que delinquen?

Por Sania Salazar

El negociador de paz de esa guerrilla en la mesa con el Gobierno aseguró que todas las zonas donde estuvo las Farc son las mismas donde opera el ELN.

En la emisión del programa Los Informantes del pasado 7 de mayo, Israel Ramírez Pineda, conocido en el ELN como Pablo Beltrán, el segundo al mando de esa guerrilla, dijo: “todas las zonas de Farc son las mismas zonas nuestras”.
Pineda y la periodista Nena Arrázola hablaban de las zonas que dejaron las Farc y de las denuncias que indican que el ELN ha ocupado algunas de esos territorios.

Colombiacheck solicitó, a través de la cuenta de Whatsapp del ELN, una entrevista con Pineda para preguntarle detalles sobre su afirmación, pero hasta la publicación de esta nota no obtuvimos respuesta.

Luego de revisar una investigación de la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, y de consultar a expertos, Colombiacheck califica la afirmación como falsa.

“El Eln no es una estructura como las Farc. El Eln tiene una estructura mucho más política, tienen más influencia política y tienen un gran contingente de milicianos”, aseguró (Ariel) Ávila, quien aclaró que la presencia no es homogénea en ninguna región del país, reconociendo que en Arauca y Norte de Santander tiene más operatividad”, resalta el periódico El Colombiano, en una nota titulada “Pese a debilidad, Eln no pierde influencia en sus zonas históricas”.

Esa heterogeneidad se ve en dos mapas que muestran la presencia municipal de ambas guerrillas en 2014 y que están incluidos en el informe Lo que hemos ganado, de Pares, de la que Ávila es subdirector.

Presencia de ELN


 

Presencia de Farc

La principal conclusión, a simple vista, es que las Farc tenían presencia en mayor número de localidades que el ELN. Las Farc operaban en 242 municipios del país agrupados en 14 regiones. Mientras el ELN estaba en 96 municipios de nueve departamentos.

“Las Farc y el ELN tienen zonas en común donde operaron, sin embargo, su llegada fue diferente, en algunos casos las Farc llegó antes, en otros llegó después, pero el nacimiento de ambas guerrillas, incluso por su origen, implicó que estuvieran en diferentes territorios”, explica Naryi Vargas, investigadora de Pares.

Vargas precisa, además, que no hay ningún lugar en el que haya operado solamente el ELN, pero sí hay lugares donde operaron solamente las Farc. “En los lugares en los que estuvo el ELN siempre estuvo las Farc”, puntualizó.
La investigadora recordó que las Farc tuvo presencia especialmente en el sur del país, que ahí fue su nacimiento y ahí se mantuvo históricamente: “Putumayo, Meta, Guaviare, Vichada, sur del Tolima son zonas donde exclusivamente operaron las Farc, ahí no llegó el ELN”, enfatizó.

Sobre el ELN la investigadora dijo que esta guerrilla tuvo un origen más urbano y su zona de injerencia fuerte es el nororiente del país: santanderes, Arauca, Catatumbo, Magdalena Medio y Antioquia. En su nacimiento eran muy fuertes en esa zona, más tarde las Farc llegó ahí”, indicó.

Relación Farc – ELN

Vargas explicó que en algunos casos había una división del territorio entre los dos grupos en un mismo departamento. “Por ejemplo Arauca, en algunas zonas estaba claramente la división, aquí están las Farc, aquí el ELN, eso, digamos, en términos veredales, con una frontera muy invisible, pero sí existía”.

La investigadora también señaló que entre los años 60 y los años 80, la relación de ambas guerrillas era de bastante colaboración, aunque cada grupo privilegiaba sus intereses, y que tuvieron que hacer alianzas en múltiples ocasiones para frenar la incursión de los paramilitares.

“Cuando se van los paramilitares entra un periodo de competencia por los territorios en algunas zonas, particularmente suroccidente y Arauca, hubo disputas y enfrentamientos abiertos, particularmente en esas dos zonas. En 2010, más o menos, cada quien coge por su lado”, asegura.

Para la investigadora de Pares, que hace varios años hace un monitoreo al conflicto colombiano, el ELN sí está copando algunas de las zonas de las que salieron las Farc. “En Catatumbo y Arauca es muy claro, en Antioquia y Chocó, pero el ELN no ha logrado bajar a las zona donde estuvo exclusivamente las Farc, no va a llegar porque no tiene la capacidad militar ni financiera para hacerlo. Pero en los departamentos en donde el territorio era compartido, Arauca y Catatumbo, ahí sí les queda más fácil moverse de un municipio a otro”, concluye.