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Verdadero pero...

Miércoles, 22 Enero 2020

Uber no paga renta por cobros a tarjetas en Colombia, pero sí otros impuestos

Por José Felipe Sarmiento

Aunque el senador Jorge Robledo tiene razón en su afirmación, la empresa paga renta por diferentes conceptos, recauda IVA y responde por otros tributos.

El senador Jorge Enrique Robledo arremetió contra la empresa Uber, propietaria de la homónima aplicación móvil para el transporte de pasajeros, con el argumento de que “no paga impuesto de renta en Colombia por la totalidad de su negocio de taxis aquí”.

Tuit de Jorge Robledo sobre pago de impuestos por parte de Uber

El trino fue publicado en medio del debate que generó el anuncio de la plataforma con respecto a que dejará el país el próximo 31 de enero y que prepara una demanda contra el Estado, luego de que la Superintendencia de Transporte le impuso una multa por no haber dejado de prestar “servicios no autorizados” desde la primera vez que se le ordenó, en 2016. El congresista del Polo Democrático apoya el reclamo de los taxistas por supuesta competencia desleal de la compañía tecnológica, que fue el que llevó a estas medidas.

Robledo le confirmó a Colombiacheck que el mensaje se refiere a que el dinero que recauda la aplicación por transacciones virtuales no es un ingreso que pague renta en el país. Su afirmación es ‘verdadera pero…’ porque tiene razón en ese caso específico, pero la empresa sí paga otros impuestos en Colombia (contrario a lo que han dicho algunos seguidores del político, como el excandidato a la Cámara Sergio Fernández y la líder estudiantil Jennifer Pedraza, que la han acusado de no hacerlo).

Tuit de Sergio Fernández que acusa a Uber de no pagar "ningún impuesto"

Tuit de Jennifer Pedraza donde insinúa que Uber no paga impuestos

Uber Colombia S.A.S. aparece en la Cámara de Comercio de Bogotá con la matrícula mercantil 2376814 y el número de identificación tributaria (NIT) 900.676.165-2, como consta en el Registro Único Empresarial (Rues). La gerente de asuntos públicos de la sucursal, Camila Escallón, señala que la empresa “como entidad debidamente constituida en el país, cumple con sus obligaciones de impuesto de renta, IVA e impuestos municipales, entre otros”.

Uber Colombia SAS en el Registro Único Empresarial (Rues)

En el Portal de Información Empresarial (PIE) de la Superintendencia de Sociedades están sus estados de resultado integral de 2016 y 2017. En el primero, las ganancias de la compañía pasaron de 2.916 millones de pesos antes de impuestos a 675 millones después, una reducción de tres cuartas partes (76,8 por ciento) equivalentes a 2.241 millones de gasto por esa causa. En el segundo, se redujeron de 4.529 a 2.173 millones, un poco más de la mitad (2.356 millones, 52 por ciento), por la misma razón.

Estados de resultado de Uber Colombia para 2016 y 2017 en portal de la Supersociedades

Estos datos corresponden a tiempos en los que la aplicación apenas arrancaba en Colombia. Los más recientes son reservados, aunque un informe de Noticias Caracol del pasado 13 de enero estimaba que serían cerca de 20.000 millones de pesos anuales (9 por ciento de los 221.000 millones que recibe la Nación por “servicios desde el exterior”).

Lo que sí recauda Uber sobre su tarifa es el impuesto al valor agregado (IVA), por el que ha pagado 70.000 millones de pesos, según Escallón. Este es el único concepto de impuestos que la compañía ha hecho público en Colombia a través de medios en los últimos años. No obstante, la vocera de la empresa le dijo a Colombiacheck que en el transcurso de esta semana (hasta el 24 de enero) ampliará la información que entregó inicialmente.

Por su parte, el representante verde Mauricio Toro, que lidera una iniciativa para la regulación de este tipo de plataformas, explica que “Uber no paga renta sobre los ingresos que tiene en Colombia sino sobre el dinero que gira [la casa matriz en Estados Unidos] para la operación aquí”. Esto último incluye lo necesario para cubrir el salario de los empleados fijos (no los conductores) y el arrendamiento de sedes, por ejemplo. En cambio, los cobros a tarjetas de crédito se recaudan en el extranjero y, por tanto, no se declaran en el país.

El contador público especialista en tributación Henry Carvajal, profesor de la Universidad Central, dice que es la falta de reglamentación específica la que permite que las operaciones de Uber por medio de tarjetas se queden en el exterior. “Esos ingresos terminan no pagando renta porque no se consideran de fuente nacional”, explica. En contraste, aclara que sí quedan cubiertos por este impuesto los pagos en efectivo y otros servicios por los que sí le entra el dinero a la compañía en Colombia.

La diferencia con el IVA que encuentra el docente es, precisamente, que este gravamen sí tiene una norma específica que obliga a la empresa a pagarlo.

De modo que Robledo tiene razón en que algunas transacciones por viajes de Uber en Colombia le generan ingresos a la compañía que no pagan impuesto de renta en el país, pero eso no quiere decir que la empresa no responda por “ningún impuesto”, como lo han interpretado otros integrantes de su corriente política. Por eso es importante hacer la salvedad y la calificación queda en ‘verdadera pero…’.

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Viernes, 13 Marzo 2020

Metros de Quito y Bogotá, menos simultáneos de lo que dice Bolívar

Por José Felipe Sarmiento

Las dos estructuraciones sí empezaron al tiempo, pero el senador del MAIS se equivoca porque en Ecuador han hecho la obra por partes, no en un solo contrato, y empezaron a construir en 2013.

El senador de la Lista de la Decencia por el partido MAIS Gustavo Bolívar criticó en Twitter la fecha de entrada en funcionamiento de la primera línea del metro elevado de Bogotá por medio de una comparación con el subterráneo de Quito. Escribió que la capital ecuatoriana “ya inauguró” el suyo, mientras que el de la colombiana “estará en 2030”.

Según el congresista, esto sucede a pesar de que la estructuración de ambos proyectos fue “al tiempo”. En el trino, aseguró que fue una especie de competencia que coincidió con la alcaldía de Gustavo Petro en el distrito. También adjuntó un video del diario El Universal de Guayaquil, que afirma que las obras en Ecuador comenzaron en 2016.

Tuit de Gustavo Bolívar que compara los metros de Quito y Bogotá

La verificación encontró que el mensaje es cuestionable. Es difícil hablar de una competencia, porque las dos ciudades siguieron procesos diferentes: los quiteños lo han hecho por partes, mientras Bogotá siempre le ha apuntado a un solo gran contrato. Lo que sí se puede decir es que en Ecuador empezaron a construir más pronto y avanzaron en los estudios más rápido, a pesar de que el grueso de su metro sí se construyó desde 2016.

La “ventaja” que tomó la ciudad ecuatoriana surgió, precisamente, cuando la capital de Colombia era administrada por el hoy senador Gustavo Petro, que avanzó en estudios. Lo que pasa es que también se amplió en el siguiente periodo, que fue el de Enrique Peñalosa, quien finalmente abrió la licitación el año pasado, dos meses antes de salir del cargo.

El equipo de Bolívar le envió a Colombiacheck una línea de tiempo comparativa de los avances de cada caso. Esta se basó, por un lado, en una nota del diario ecuatoriano El Comercio y los estudios disponibles en el portal de la Empresa Pública Metropolitana Metro de Quito (EPMMQ) y, por el otro, en investigaciones de la misma unidad de trabajo legislativo y debates del exconcejal Hollman Morris en el cabildo distrital.

La respuesta oficial del senador del MAIS concluyó que “Quito empezó su proceso de estructuración del metro en el año 2009, para el mismo año Bogotá también iniciaba sus estudios de factibilidad”. En efecto, estos se realizaron entre 2008 y 2009, los primeros años de mandato del exalcalde Samuel Moreno. Mientras tanto, la capital de Ecuador también acordaba dar los primeros pasos con la Empresa Metro de Madrid, España.

Sin embargo, la documentación citada por Bolívar también muestra que el proyecto de Quito avanzó más rápido desde entonces. En 2012, se creó la EPMMQ, estuvieron listos la encuesta de movilidad, los estudios de geotecnia e impacto arqueológico y ambiental, el trazado y el sistema de información; se aseguró la financiación de la obra y se adjudicó la construcción dos estaciones, que empezó en 2013.

Ese mismo año, se firmó el contrato para los estudios fase II avanzada del subterráneo de Bogotá. Entretanto, la alcaldía de Gustavo Petro había revisado la fase I que dejó Moreno, ya que el entonces mandatario distrital desconfiaba de ella por los múltiples escándalos de corrupción en los que participó su antecesor. Además, había fracasado en su intento de cambiar el trazado del primer tramo, que iba hasta la Calle 100, para llevarlo a Suba, como contó La Silla Vacía en 2014, después de que también se hundió en el Concejo su proyecto para convertir TransMilenio en la empresa Metro.

La segunda fase de estudios le fue entregada a la capital colombiana en agosto de 2015. Para ese momento, Quito ya había recibido las dos primeras estaciones que contrató en 2013, había licitado el material rodante (los trenes) y poco después adjudicó la construcción del resto. Estas fueron las obras que iniciaron en 2016, a las que se refiere El Universal. De hecho, la excavación del túnel empezó en 2017.

Y no es que el proyecto ecuatoriano haya estado libre de dificultades y escándalos. Tuvo una brecha entre los cálculos iniciales del costo y las propuestas de las compañías interesadas en construir esa segunda etapa, antes de entregar el contrato, y el Banco Mundial solo le aprobó los recursos adicionales en 2018. También tuvo que enfrentar el hecho de que la corrupta multinacional brasileña Odebrecht estaba en el consorcio ganador y se salió en diciembre de 2017.

No obstante, “allá también el diseño definitivo hizo parte de lo contratado en 2015”, explica el ingeniero civil Darío Hidalgo, doctor en Planeación de Transporte. Así que ya en ese momento, Quito tenía hacía rato un nivel de estudios similar al que hoy tiene Bogotá, además de dos estaciones construidas por aparte. Mientras tanto, Bogotá no tenía obras y sí unos estudios avanzados para un subterráneo que, según el más reciente informe de la Contraloría distrital, solo podría construir hasta la Calle 53 por falta de presupuesto.

La administración Peñalosa replanteó la obra para volverla elevada, creó la Empresa Metro de Bogotá, licitó y adjudicó el primer tramo, hasta la Calle 72, con menos estudios de los que tenía la versión anterior.

Bolívar dice que estará listo en 2030 con base en un artículo publicado en la página de esa entidad, pero lo que este dice es que para ese año “80 por ciento de los bogotanos tendrán una línea de transporte masivo, metro o troncales a menos de un kilómetro de distancia”. Esto es una visión sobre el sistema integrado, no un cronograma oficial del metro. El contrato establece una etapa previa a la entrada en operación de nueve años, incluyendo tres de pruebas, con lo que estaría construido a finales de 2025 y abriría al público en 2028.

Luego, el mismo consorcio se encargará de la etapa de operación. En Quito, esta se está licitando por aparte, al mismo tiempo que se adelantan las pruebas con los trenes en el túnel ya terminado antes de que pueda empezar a prestar servicio.

De modo que, siendo procesos paralelos, resulta cuestionable presentar las estructuraciones como simultáneas porque cada ciudad escogió formas diferentes de hacerlas. Esto es justamente lo que hace el mensaje de Bolívar con las expresiones ‘al tiempo’ y ‘competían’, además de que se equivoca en el cronograma del metro de Bogotá.

En todo caso, los ecuatorianos avanzaron más en estudios y construcción de su obra desde 2012 y 2013, a principios de la administración Petro en la capital colombiana, y no solo con el comienzo de la etapa más grande de construcción en 2016, aunque esto haya aumentado la diferencia entre ambas capitales hasta hoy.