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Chequeo Múltiple

Jueves, 13 Febrero 2020

Uno de tres: Wilson Arias acierta en cifra de pensiones, pero le falta precisión en educación y salud

Por Luisa Fernanda Gómez, Sania Salazar y José Felipe Sarmiento

Chequeamos un trino viral del Senador del Polo Democrático y encontramos un dato verdadero y dos cuestionables.

Dos millones de veces fue compartido un trino del senador del Polo Democrático Wilson Arias Castillo en el que afirmó que “la vida en Colombia ya es una lotería”.

Según Arias Castillo, de 100 jóvenes solo 52 entrarán a la educación superior; de 100 adultos mayores solo 23 se pensionarán, y 180.000 colombianos morirán hospitalizados en el año por mala atención.

Decidimos ponerle la lupa a las cifras que entregó el senador, ya que un usuario en redes sociales nos pidió que lo verificaramos. 

Preguntamos vía Twitter al senador por sus fuentes y nos respondió en otro trino:

Pero lo que encontramos es que de tres afirmaciones solo una salió verdadera. Las otras dos, son cuestionables. Aquí nuestra verificación.

 

De 100 jóvenes, solo 52 entrarán a la educación superior; 16 se graduarán. 

Cuestionable

Arias Castillo le envió a Colombiacheck, a través de Twitter, un link de una nota del periódico El Tiempo titulada “Estudiantes colombianos que ingresan a la educación superior” que dice que, según cifras del Ministerio de Educación, a agosto de 2015, “de 100 estudiantes que finalizaron grado 11, solo 48 ingresaron a la educación superior en año inmediatamente siguiente a la culminación de la media”. Pero la nota no aclara si las cifras son nacionales o corresponden a la situación de Bogotá.

La nota también afirma que, según el Ministerio de Educación, la deserción en la educación superior fue de 10,1 por ciento en 2014 y de 9,25 por ciento en 2015.

Colombiacheck califica la afirmación como cuestionable porque, si bien las cifras más recientes del Ministerio de Educación al respecto muestran que la cobertura general de educación superior es del 52 por ciento, como lo dice el trino, no se gradúan 16, sino uno de cada dos estudiantes universitarios (unos 26 en el caso ejemplificado por el senador).

Lo primero que hay que aclarar es que el trino es del 31 de enero de 2020 y las cifras que toma como fuente son de 2015. Además, el senador no transcribió el dato exacto de la nota que utilizó de fuente, pues en su trino dice que de 100 jóvenes solo 52 entrarán a la educación superior, cuando la nota dice que son 48.

El Ministerio de educación le informó a Colombiacheck que a 2018 la cobertura de educación superior es del 52 por ciento, es decir, un poco más de la mitad de la población que se gradúa de bachillerato, pero aclararon que solo el 38,7 por ciento comienza inmediatamente después la universidad. Indicaron también que de cada dos estudiantes que entran a la educación superior uno se gradúa.

Óscar Correa Marín es profesor de la Facultad de ingeniería industrial de la Universidad Nacional sede Manizales y ha analizado la calidad de la educación para la formulación del plan de desarrollo de la institución. Para el profesor, la deserción en la educación superior se debe a varios factores, el primero de ellos el económico. “Así los estudiantes estén en universidades públicas, el sostenimiento cuando no son nativos de la ciudad donde está la universidad se vuelve inviable para los padres. A pesar de que la universidades públicas ofrecen algunas garantías, eso no es suficiente, hay un problema de deserción grande que obedece a factores económicos”.

Correa Marín indicó que otro elemento es la debilidad formativa del bachillerato. Según el profesor, la principal deserción se da durante los dos primeros años de la educación superior “y es porque lamentablemente hay una enorme deficiencia en la educación del bachillerato”, sentenció.

Indicó además que hay un desestímulo hacia el estudio de las ingenierías y las carreras fuertes en ciencias básicas como las biologías, lo que atribuye a la deficiencia de la formación en esas ciencias durante el bachillerato, razón por la cual los estudiantes las ven poco atractivas.

La tercera razón de la deserción, según el profesor, es la falta de equidad, porque en el país la educación superior está centrada en las ciudades y las regiones más avanzadas, pero la educación rural está rezagada.

 

De 100 adultos mayores, solo 23 se pensionarán.

Verdadera

En la respuesta que dio vía Twitter el senador, señaló que la fuente de información para afirmar que “de 100 adultos mayores, solo 23 se pensionarán” proviene de un Informe del Ministerio de Hacienda y la Unidad de Gestión Pensional. No especificó a qué informe se refería exactamente.

Lo cierto es que tiene razón. Pues de acuerdo con la publicación Borradores de Economía en su edición 1078, publicado por el Banco de la República el 27 de junio de 2019 y actualizado el 11 de julio del mismo año:

La cobertura de pensionados es de apenas 23 por ciento y ésta se ha mantenido constante desde 2005 con una población de pensionados menor a 1,5 millones de personas. Esta tasa de cobertura contrasta con la de países como Chile donde es de 87,1 por ciento.

Vale la pena precisar que esa tasa corresponde al total de los dos regímenes: Régimen de Prima Media-RPM y Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad-RAIS.

En el RAIS (administrada por los fondos privados) el 25 por ciento de los afiliados logrará pensionarse; mientras en el RPM (administrado por Colpensiones) la tasa es del 10 por ciento, de acuerdo con un informe publicado por la Universidad de los Andes. Haciendo el cálculo con los afiliados a los dos regímenes es que sale la cifra del 23 por ciento dada por el senador (porque la mayoría de afiliados está en el RAIS).

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que el senador dijo que de 100 adultos mayores solo 23 se pensionarán sin especificar si estos eran adultos mayores afiliados o no. Pero en términos reales la diferencia es mínima, porque afiliado es todo aquel que en algún momento de la vida se haya inscrito a un fondo pensional. Si no está empleado o no cotiza, igual es un afiliado no cotizante. 

Hoy son cerca de 23 millones de afiliados y esa es casi toda la PEA (Población Económicamente Activa).

 

180.000 colombianos morirán hospitalizados en el año por mala atención.

Cuestionable

La frase es cuestionable. La cifra publicada por algunos medios en 2016 está basada en un estudio de la Universidad de la Sabana que no aparece y que, según explicó esa misma institución en ese entonces, usó datos recolectados 10 años antes. Desde ese momento hasta ahora, las políticas de seguridad para los pacientes han cambiado y ese número no refleja los efectos que esto haya podido tener, aunque tampoco hay un dato más reciente.

Arias respondió en Twitter que sacó la cifra de una nota de El Espectador publicada en 2016. De hecho, salió en varios medios de comunicación que la tomaron de la agencia Colprensa. Esta citó un estudio elaborado por el departamento de Enfermería de la Universidad de la Sabana. Blu Radio incluso entrevistó a quien era la directora de ese programa académico, Beatriz Pérez Giraldo.

La docente explicó en la emisora que ese es el promedio anual de muertes en Colombia por “eventos adversos”. Estos son definidos por el Ministerio de Salud como los que resultan, sin ser deseados, de una atención de salud que produjo daño al paciente. La docente señaló en la entrevista que esto incluye, por ejemplo, caídas o errores de medicación o en procedimientos y aclaró que el cálculo se basa en estudios realizados entre 2006 y 2008.

El país ya había hecho algunos avances en regulación desde 2002 y la Universidad Nacional hizo un estudio al respecto en 2006 con tres hospitales en Colombia. Pero esto era insuficiente y el Gobierno se tuvo que basar en datos de Norteamérica y Europa para la expedición de la política pública de seguridad de los pacientes en 2007, como lo reconoce la guía de promoción elaborada por la entonces cartera de Protección Social.

El estudio Ibeas, que se realizó en hospitales de cinco países de América Latina, fue publicado en 2010 con datos recogidos en 2007 y 2008. Con base en ese documento, el Informe Nacional de Calidad de Atención en Salud de 2015, elaborado por el ministerio, afirma que Colombia tiene una incidencia de eventos adversos de un punto porcentual menos que la región, con 10,5 frente al 11,6 por ciento.

No todos causan directamente la muerte del paciente. Según el mismo estudio, esto se presentó en 1,8 por ciento de los casos. Esta es “información con la que se ha de ser cauteloso”, aclara, porque la evaluación de la mortalidad no fue hecha a profundidad, pues no era el objetivo principal de la investigación. El artículo de la Nacional en 2006 dio 6,4 por ciento en la misma variable (20 casos entre 310 pacientes con eventos).

En todo caso, los datos le sirvieron al MinSalud para actualizar sus políticas. En 2014, expidió el Manual de Inscripción de Prestadores y Habilitación de Servicios de Salud, que les exige estándares mínimos obligatorios con el objetivo de reducir esos y otros riesgos en el sistema.

Entonces, a pesar de ser más reciente, el artículo de La Sabana no refleja el impacto que hayan podido tener estas medidas en los últimos años porque parte de datos recolectados mucho antes. Y tampoco parece haber tenido mucha trascendencia académica.

Colombiacheck no pudo encontrar la cifra en cuestión en ningún resultado de Google Académico, bases de datos especializadas ni en el repositorio digital de la misma universidad. En el portal de la institución solo están la mención y una imagen de lo que publicó El Espectador.

A esto se suma que ni siquiera aparece citado en trabajos más recientes. Por ejemplo, otro que publicó la Nacional el año pasado todavía toma como referencia el Ibeas y no tiene ninguna referencia a La Sabana. Este incluso calcula una mortalidad de 4,16 por ciento (1 caso, que califica como “no prevenible”, entre 24 eventos adversos) para el hospital donde se realizó la investigación.

No pudimos encontrar ninguna otra fuente oficial o académica que hubiera publicado valores absolutos nacionales de muertes de pacientes al año por esta causa. Pérez tampoco contestó nuestras llamadas a la universidad ni por un mensaje a su correo electrónico, en el que le pedimos una copia de la investigación y detalles de sus fuentes y cálculos.

Dado que la cifra que da Arias parte de la publicación de La Sabana reportada en medios, que está desactualizada y ha sido imposible de corroborar, la calificamos como cuestionable.

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Falso

Lunes, 11 Mayo 2020

En Tumaco no ha colapsado el sistema hospitalario para atención de COVID-19, ni explotó una crisis de la magnitud de la de Guayaquil

Por Laura A. Gracia

Al momento de esta publicación, aunque la situación es delicada en el municipio costero Nariñense, médicos y autoridades de salud han desmentido los audios que llaman al pánico. Ya iniciaron las medidas impartidas por la Gobernación para frenar el contagio y prevenir una crisis.

Por medio de Whatsapp circulan dos audios aparentemente grabados por personal médico que alertan a la población tumaqueña de una “explosión” de emergencia por Coronavirus en el municipio y la crisis hospitalaria que estaría empezando a vivir Nariño. Los verificamos. 

Uno de los audios comienza diciendo que “la cosa ya se reventó. Tumaco ya colapsó, ya no hay donde poner pacientes en los hospitales de Tumaco” y luego señala que “la unidad de cuidados intensivos del Hospital Departamental (Pasto) ya está full de pacientes de Tumaco, sólo con los que llegaron ayer”. El segundo audio añade que “los médicos de allá de Tumaco nos dicen que ya no tienen dónde poner un solo paciente más”.

Sin embargo, estos datos son incorrectos.

Colombiacheck habló con el doctor Wilson Larraniaga, Profesional Especializado de la Dimensión de Salud Pública en Emergencias y desastres del Instituto Departamental de Salud de Nariño (IDSN), para indagar por la magnitud de la emergencia en Tumaco. 

Él confirmó que, aunque la “situación es extremadamente delicada” tanto por la cercanía con Ecuador, cuyas cifras oficiales de contagio son altas (30.000 casos y 1.654 fallecidos al 8 de mayo), como por el subregistro que existe al no poder hacerle pruebas a toda la población (como explicamos aquí), las afirmaciones de los audios “son totalmente falsas. No hay sobreexigencia de servicios hospitalarios de urgencias en Nariño. Las unidades de cuidados intensivos están 50% libres”. 

Larraniaga incluso se refirió a las cifras de facturación mensuales que reporta el Hospital San Andrés de Tumaco, que en promedio antes de la emergencia, reportaba  2.400 millones de pesos, y durante la emergencia ha reportado 1.200 millones de pesos, una reducción que él atribuye a una “baja ocupación hospitalaria” pues servicios como ‘consulta externa’ y ‘cirugías programadas’ se han suspendido, y las ‘urgencias’ no han sido “tan requeridas”, debido al aislamiento. 

En cuanto a camas en unidad de cuidados intensivos, según reportes de la Secretaría de Salud de Tumaco, este municipio no cuenta con con camas UCI habilitadas en ninguno de sus hospitales. Cuenta con camas de cuidados intermedios. Dato corroborado por Larraniaga.

Así mismo, según datos suministrados por el Centro Regulador de Urgencias emergencias y Desastres (CRUE) del IDSN, el Hospital San Andrés en Tumaco habilitó una sala con capacidad de 30 pacientes exclusiva para COVID-19, donde (al 11 de mayo) se encuentran 17 pacientes. Además, cuentan con un área de observación en urgencias con capacidad de 22 personas, al momento de esta publicación ocupada por 4 pacientes. 

Puesto que en el hospital de Tumaco no hay camas de UCI, los pacientes de este municipio que requieren del  servicio deben ser trasladados al Hospital Universitario Departamental de Nariño en Pasto, ubicado a unas seis horas por carretera. 

En el Hospital Departamental hay 20 camas en unidad de cuidados intensivos (UCI) y 10 están habilitadas para pacientes de COVID-19. Al momento sólo hay un paciente en cuidados intensivos con COVID-19 en este hospital, mientras que en todo Nariño sólo hay dos pacientes con esta enfermedad en camas de UCI.

Sin embargo, al 10 de mayo según los reportes del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA) del Instituto Nacional de Salud, en Tumaco no hay ningún paciente con COVID-19 que requiera unidad de cuidados intensivos. Se reportan 3 hospitalizados, y 121 pacientes en casa. 

reporte covid19 mayo 10

 

De todas maneras, la capacidad del sistema del salud ha sido muy debatido en Tumaco. La alcaldesa, María Emilsen Angulo, se refirió al tema el pasado 5 de mayo en una alocución transmitida por su página de Facebook y confirmó que en Tumaco, según el SIVIGILA, hubo 42 nuevos casos de COVID-19 en tan sólo un día, advirtiendo que se incrementaron casos de contagios por comunas e inició contagio en zona rural también. 

Angulo hizo un llamado de alerta a la comunidad informando sobre la situación de emergencia: “Lamentablemente, ya tenemos nuestros hospitales llenos de pacientes con coronavirus, tanto el Centro Hospital Divino Niño, como el Hospital San Andrés (...) Claramente lo que hagamos no va a ser suficiente para atender tanto paciente, y si las cifras siguen como van, tenemos que prepararnos para lo peor en Tumaco. Esa es una realidad”. 

A este comunicado, el funcionario del Instituto Departamental de Salud de Nariño respondió que “la alcaldesa está sobredimensionando la gravedad del asunto”, y asegura que está en constante comunicación con funcionarios de los hospitales de Tumaco, pero que la complicación de Tumaco radica en que es una zona costera que no ha acatado las normas de confinamiento, por ello, y por ciertas tradiciones, hay una cifra de contagio más alta. 

Así pues, aunque Larraniaga no niega la situación delicada, hace un llamado a la calma y entrega un parte de tranquilidad con cifras sobre las medidas que se están tomando frente al aumento de casos en Tumaco, que a la fecha tiene: 

136 casos, de los 300 confirmados en Nariño, 

0 de los 2 que están en cuidados intensivos en Nariño, 

3 de los 11 que están hospitalizados en Nariño, 

121 de los 216 que se recuperan en casa en Nariño, 

 y 7 de los 16 fallecidos por el virus en Nariño.

reporte nariño covid mayo 10

 

Según el funcionario, "Nariño, en el marco de un proyecto de adquisición de ambulancias con recursos de regalías, ha destinado un presupuesto de 15.000 millones de pesos" para enfrentar la epidemia en los 64 municipios desde el sector salud. Y desde la Gobernación también se están tomando fuertes medidas desde el pasado 6 de mayo que se decretó ley seca en todo el Departamento y se prohibió la venta y el consumo de bebidas embriagantes a partir de las 6:00 p.m. del viernes 8 de mayo, hasta las 6:00 a.m. del lunes 11 de mayo. 

Además, se extendió el toque de queda en todo el Departamento a partir del lunes 11 hasta el lunes 25 de mayo de 2020, a partir de las 4:00 p.m. y hasta las 5:00 a.m. del siguiente día. 

Frente a las medidas para mitigar la emergencia, el Gobernador de Nariño, Jhon Rojas declaró: “Tuvimos reunión con el Superintendente de salud, el Viceministro de salud, Viceministro de defensa y la Alcaldesa de Tumaco y se acordaron unos compromisos importantes para dotar de todas las herramientas y todos los equipos necesarios para la atención de COVID-19 para el Hospital San Andrés de Tumaco, y al Hospital Divino Niño. Así mismo el Viceministro de Defensa y la cúpula militar van a trabajar muy fuerte en el control de la frontera (...) También se recibieron las dos lanchas ambulancia de zona futuro que ya están en funcionamiento”, y concluyó anunciando que se reiniciarán las actividades económicas del departamento progresivamente. 

Larraniaga confirmó la entrega de 15 camillas a los hospitales de Tumaco, y la próxima entrega de 25 monitores de signos vitales, y 10 camillas hospitalarias de cuidados intermedios. 

Así mismo, precisó que se habilitarán más camas de cuidados intensivos del Hospital Departamental de ser necesario, pues este cuenta con 20, y 10 están habilitadas para pacientes de COVID-19. Afirmación que apoyó Luis Eduardo Mejía, subgerente de prestación de servicios del Hospital Universitario Departamental de Nariño, en un comunicado oficial: 

“En el momento sólo tenemos cinco pacientes hospitalizados en cuidado intensivo [como mencionamos más arriba, sólo uno de ellos está por COVID-19]. Tenemos una capacidad de 20 camas en esta unidad. Una capacidad instalada preparada de 40 camas en hospitalización, y un número total de 83 camas de observación para atender pacientes”.

De todas maneras, el panorama social, económico, y político de Tumaco es preocupante. A finales de 2019, tras el asesinato de la lideresa social Lucy Villareal, la violencia se ha recrudecido en la zona, dejando en enero de este año más de 4.000 desplazados por el conflicto armado. 

Incluso en medio de la emergencia por COVID- 19, durante abril se presentaron enfrentamientos entre grupos armados ilegales por la disputa de rutas del narcotráfico en el municipio de Tumaco que dejaron dos personas muertas; y el ministerio de Defensa ha decidido mantener operativos de erradicación de coca, lo que ha dejado como consecuencia protestas indígenas y campesinas, que terminaron en el asesinato de un indígena Awá, por un disparo de la Policía a finales de abril. 

Finalmente, la corrupción también aparece en el panorama, luego de que concejal de Pasto Erick Velasco denunciara públicamente los excesivos gastos en transporte en la ayuda humanitaria en el marco de la emergencia de COVID-19 entregada por la gobernación de Nariño a zonas como Tumaco. 

Pero, aunque la situación de salud en Tumaco sí merece atención y medidas, especialmente por la falta de UCI en sus hospitales; lo dicho por los audios es falso, pues la capacidad hospitalaria en Tumaco no está explotada. Según el Instituto Departamental de Salud de Nariño tienen ocupadas 25 camas de 122 habilitadas con morbilidad general, y aunque no cuente con UCI; en el Hospital Departamental de Nariño, a 6 horas, hay más de 9 camas en UCI disponibles para pacientes con COVID-19, y 10 más para habilitar de ser necesario. 

Al momento sólo 2 personas en Nariño se encuentra en la unidad de cuidados intensivos.

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