Pasar al contenido principal

Verdadero Verdadero Verdadero Verdadero Verdadero Verdadero Verdadero Verdadero

Verdadero

Jueves, 08 Septiembre 2016

Van más de tres años sin tomas guerrilleras... ¡y nadie se dio cuenta!

Por Sania Salazar

Según el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac, hasta el 19 de julio pasado se contaban 1.234 días sin tomas de poblaciones por este grupo subversivo. Tres años y cuatro meses.

Tres años y cuatro meses se escriben rápido y caben en una sola línea. Pues tres años y cuatro meses se cumplieron el pasado 19 de julio, desde el último registro que tiene el Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac, de una toma de las Farc a una población en Colombia. De hecho, el día de publicación de esta nota, 8 de septiembre de 2016, la cuenta va en tres años y cinco meses sin tener noticia de tomas guerrilleras de las Farc.

En tres años y cinco meses un ser humano aprende a caminar y a hablar. Un alcalde cumple casi totalmente su periodo y se hace más de la mitad de una carrera universitaria.

Gracias al silencio de fusiles, cilindros bomba y tatucos, Arnulfo Parra Peña, el alcalde de San José del Fragua, Caquetá, pudo ver tranquilamente el partido de fútbol entre Venezuela y Colombia el 1 de septiembre pasado. Los tiempos en que las Farc hostigaban casi a diario a su población son una pesadilla del pasado.

“Vivir sin miedo es una delicia, cuando estaba la guerrilla se escuchaba un tiro y todo el mundo cerraba las puertas, ahora el Ejército hace polígono y la gente sigue tranquila”, afirma el mandatario.

 

 

El pasado 7 de agosto, cuando el Presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, publicó este trino, se completaban más exactamente 1.253 días.

Las cuentas salen del informe de Cerac del 20 de julio pasado (con corte a 19 de julio) en el que daba cuenta del tiempo que ha pasado en Colombia sin tomas de poblaciones. Cerac tomó como referencia la fecha en la que se registró el último de estos hechos atribuido a las Farc.

Colombiacheck llamó varias veces a Lizcano para precisar de dónde había tomado la cifra, pero no nos respondió. Presumiendo que el senador tomó como referencia al Cerac, calificamos la frase como verdadera, aunque Lizcano olvidó sumar los días que habían pasado desde el anuncio del informe.

Arnulfo calcula 13 años de calma en su población, de la que ha sido alcalde dos veces y que sufrió los embates del frente 39 de las Farc y de los paramilitares.

“Mi casa colindaba con la estación de Policía por la parte de atrás. A veces me tocaba amanecer debajo del mesón de la cocina, que me protegía porque es una plancha de concreto. Eso es como una película, es muy berraco”, relata.

Según el Observatorio del delito de la Dijín, entre 2003 y lo corrido de 2016 se registraron 24 asaltos a poblaciones. En ese lapso, el 2003 fue el año en el que más acciones de este tipo se presentaron, con nueve.

Estas acciones son definidas en el Libro blanco de estadísticas del sector seguridad y defensa como una “acción violenta cometida por grupos subversivos, en la que atentan contra instalaciones públicas y/o privadas, cometen delitos como hurto a entidades financieras, secuestros, homicidios y daño en bien ajeno, entre otros, con el fin de causar destrucción total o parcial en la población y sus habitantes”.

Ahora Arnulfo puede visitar la zona rural y ver las necesidades de la comunidad, supervisar obras, estar al tanto de lo que hacen sus funcionarios en las veredas. “Las tierras se valorizaron. Ahora vivimos contentos y relajados. Es algo muy bonito. Volvemos a ser una sociedad normal”, concluye el mandatario.

Los responsables y los motivos

Según el informe ¡Basta ya! del Centro Nacional de Memoria Histórica, en los 5.137 casos de daños contra bienes civiles documentados por el GMH (Grupo de Memoria Histórica) entre 1988 y 2012 las guerrillas fueron responsables de 4.322, que corresponde al 84%.

Esto teniendo en cuenta que por daño a bienes civiles se refieren a ataques a propiedades, quema de viviendas, destrucción de infraestructura y robo de ganado, así como a acciones de sabotaje contra la infraestructura eléctrica, energética y vial, y a los ataques contra instituciones privadas. También se cuentan las viviendas y bienes averiados en los ataques a poblaciones por cilindros bomba, la quema de vehículos en retenes ilegales y los bienes afectados por atentados terroristas.

Según el mismo informe, la violencia contra los civiles, antes que un daño colateral ha sido un recurso premeditado de los actores armados. “Cuando la población civil es contemplada como un apoyo determinante en el resultado final del conflicto, los actores armados usan la violencia para lograr la subordinación. Pero cuando la población civil es vista como una prolongación del enemigo, el objetivo de la violencia es el exterminio y la desestabilización”, señala el documento.

El informe indica, además, que entre los delitos que caracterizan el accionar de las guerrillas están atentados terroristas y ataques a centros urbanos, cuyos efectos colaterales los sufren en su mayoría los civiles.

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Lunes, 28 Noviembre 2016

¿Paciente y disciplinada espera de la guerrilla?

Por Miriam Forero

Por más que las Farc insistan en su discurso de unidad de mando, las evidencias demuestran que existen grandes dificultades entre sus filas y bases. Recientemente tuvieron que expulsar a cinco de sus jefes, lo que se suma otros hechos de disidencias y desacatos.

“Con el nuevo Acuerdo Final se generan condiciones para iniciar el difícil proceso de la reconciliación nacional, propósito que compromete a las diferentes clases sociales, (...) y desde luego a nuestros guerrilleros, que con expectativa han estado en paciente y disciplinada espera”.

Con estas dos cualidades Iván Márquez definió la actitud de los miembros de las Farc el pasado 12 de noviembre, durante el anuncio del nuevo acuerdo entre el Gobierno y esta agrupación subversiva. Y ese ha sido el discurso general de los altos mandos de esa guerrilla, como Marcos Calarcá, quien afirmó el 4 de noviembre en una rueda de prensa sobre el mecanismo de verificación del desarme, que en toda la historia de las Farc nunca se ha dado una disidencia, entendida como la separación de un grupo significativo, pues, según él, “una de las fortalezas de la organización es su unidad de mando”.

Colombiacheck recopiló datos de hechos recientes y encontró inflada la expresión de Márquez y de Calarcá pues, si bien es normal que en procesos de paz algunos combatientes no acepten la negociación, la situación de esa guerrilla no ha sido de total sometimiento y unidad; de hecho, sus dirigentes se han visto obligados a capotear brotes de indisciplina y rebelión.

Para empezar, es bien conocido el caso del Frente 1, que en junio pasado comunicó su decisión de no acogerse al proceso de paz. En una de las varias respuestas que recibieron de sus compañeros, el Frente 51 calificó así su decisión: “rechazamos enfáticamente la actitud de fraccionalismo y grupismo del grupo del Primer Frente, desviado de la línea político militar de las Farc”.

La Defensoría del Pueblo ha alertado sobre los problemas que esto ha generado para las comunidades de Vaupés, Guaviare y Amazonas, así como para varios grupos indígenas, quienes han sido extorsionados y presionados. Pero también al interior del grupo se notan las divisiones, como el caso de seis cabecillas que han huido, tres de ellos llevándose $2.000 millones.

Entre las situaciones que contrarrestan la disciplina y paciencia de las que habla Márquez están:

- [Actualización] La reciente expulsión de cinco jefes de las Farc por “su conducta que los ha llevado a entrar en contradicción con nuestra línea político-militar”. En el comunicado del 13 de diciembre, en el que el Estado Mayor de esa guerrilla hizo el anuncio, no sólo se hace evidente que ha faltado disciplina por parte de varios miembros que ocupaban cargos de mando, sino que también se nota la influencia que éstos han logrado sobre guerrilleros que no han estado en paciente y disciplinada espera. “Hacemos un llamado a los combatientes que bajo engaño han sido llevados a emprender un camino de aventura sin futuro, para que se aparten de la errada decisión que han tomado sus jefes inmediatos y regresen a las filas de las FARC-EP”, expresa el comunicado.

- Un monitoreo de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) identificó tres hechos de disidencia -además del Frente 1- y otros cinco frentes guerrilleros con riesgos de que se presenten este tipo de situaciones. Entre las principales acciones que la FIP identificó como contrarias a lo que la dirigencia de las Farc ha ordenado o prometido durante el proceso, están la transferencia de capacidades y personal a otros grupos como el ELN y el EPL en el Catatumbo o ‘La Empresa’ en Buenaventura; y el fortalecimiento de vínculos internacionales para mantener a flote el narcotráfico.

- La muerte de 11 militares en Buenos Aires, Cauca, mientras se encontraban en un establecimiento deportivo, que desembocó en el rompimiento del cese unilateral del fuego, el pasado 22 de mayo.

- Ataques a la infraestructura petrolera en Tumaco por parte de la columna móvil Daniel Aldana en 2015. Los problemas con esta columna llegaron a tal punto que, según información de La Silla Vacía, algunos de sus miembros habrían asesinado a alias “Don Y”, quien no se quería acoger al acuerdo y que para la dirigencia fariana había pasado de ser un disidente a convertirse en un exmiliciano muy problemático.

De hecho, el fiscal general, Néstor Humberto Martínez, informó en una audiencia en la Cámara de Representantes el pasado 7 de diciembre, que su entidad acababa de legalizar 12 capturas de nuevas bandas en esa zona de Tumaco, integradas por disidencias de las Farc.

- Las salidas de varios miembros de las Farc, a quienes la paciencia no les alcanzó para esperar el cierre de los acuerdos. Los casos más recientes, que esa misma guerrilla reconoció, se dieron en el Frente 19 entre el 30 de agosto y el 9 de octubre. “La pregunta es si este es un caso aislado o se estaría dando a cuentagotas en otros frentes”, advierte, al respecto, Eduardo Álvarez Vanegas, de la FIP, en un análisis que escribió en Razón Pública con base en los datos de aquella entidad.

- El reciente enfrentamiento entre el Ejército y miembros del Frente 37 en el que murieron dos guerrilleros y uno más fue capturado. Aunque las Farc refutaron la versión militar según la cual esas tres personas estarían dedicadas a la extorsión y la minería ilegal, sí fue una ocasión para que tanto la delegación del gobierno como la de las Farc recalcaran la debilidad del cese al fuego, que se puede romper por la impaciencia de unos y otros en cualquier momento.

“Diferentes sectores califican de “frágil” el actual momento. Parece haber desconfianza entre las filas de las Farc y esto traería más disidencias y desertores”, alerta Álvarez Vanegas.

Sin embargo, teniendo en cuenta que las Farc calculan en 5.765 el número de sus combatientes, estos casos de disidencias o posibles desobediencias, no representan una porción grande del accionar en ese grupo insurgente, pero sí demuestran que la paciencia y disciplina no ha sido generalizada ni absoluta como la quiso hacer ver Iván Márquez.