Pasar al contenido principal

Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple Chequeo Múltiple

Chequeo Múltiple

Viernes, 03 Abril 2020

Verdades y mitos sobre el medicamento cubano para tratar la COVID-19

Por Enrique Torres - Periodismo de Barrio

Algunas publicaciones, en varios idiomas y compartidas con por las redes sociales de Internet, se han referido al Interferón Alfa 2b Humano Recombinante (IFNrec), de tecnología cubana, como si se tratase de una solución de cura para el nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

Este artículo fue publicado originalmente por Periodismo de Barrio el 20 de marzo de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de LatamChequea, una alianza de países latinoamericanos para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

A inicios de febrero, en medio de la avalancha informativa que acompaña la progresión de la COVID-19, se hizo viral la noticia de que un medicamento cubano se utilizaba en China para “curar” la enfermedad.

Esta noción ha generado falsas expectativas sobre todo entre quienes quieren ver soluciones garantizadas desde Cuba para esta pandemia. Una pizca de chovinismo y otra de ignorancia aderezan esta falsa idea.

Algunas publicaciones, en varios idiomas y compartidas con profusión sobre todo por las redes sociales de Internet, se han referido al Interferón Alfa 2b Humano Recombinante (IFNrec), de tecnología cubana, como si se tratase de una solución de cura.

La diseminación de ese mensaje comenzó tras conocerse que en los días iniciales del brote de la COVID-19 —cuando la enfermedad ni siquiera había sido bautizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS)— los médicos chinos que enfrentaban el nuevo virus en Wuhan utilizaron el interferón cubano para tratar a pacientes.

En algunas de las publicaciones, el IFNrec era identificado como una vacuna, en otros como el fármaco que cura la nueva enfermedad. El supuesto de la vacuna resulta falso; y el de ser la “cura” es, cuando menos, engañoso.

Imagen tomada de Twitter.

El interferón no es cura ni vacuna para el nuevo coronavirus

El viernes 13 de marzo, en una conferencia de prensa, Eduardo Martínez, presidente del grupo industrial estatal cubano BioCubaFarma aclaró la verdadera importancia del interferón en la lucha contra la pandemia: “es un producto terapéutico, no es una vacuna”, dijo.

La OMS aclara que, por ahora, “no se recomienda ningún medicamento específico” para prevenir o curar la COVID-19.

Todos los tratamientos en curso responden a la situación de emergencia y se enfocan en aliviar los síntomas.

Tratamientos específicos se estudian y “se probarán en ensayos clínicos”, informa la OMS. El impacto del Interferón Alfa 2b Humano Recombinante es, en lo que respecta a la COVID-19, objeto de evaluación ahora mismo.

Imagen tomada de Twitter.

Interferón cubano Made in China

En 2003 se creó la empresa mixta chino-cubana ChangHeber. Una década más tarde China inauguróen Changchun (provincia de Jilin) una planta que elabora 180 productos, algunos fruto del desarrollo biotecnológico cubano. Entre ellos se incluyó, también, el Interferón Alfa 2b Humano Recombinante.

Carlos Miguel Pereira, embajador de Cuba en China, dijo que la planta inició la producción del Interferón Alfa 2b el 25 de enero de 2020, poco menos de un mes después de que China informara a la OMS de la aparición de casos de neumonía de “causa desconocida” en la ciudad de Wuhan.

En palabras del diplomático cubano, la parte china tuvo en cuenta el potencial del IFNrec para “curar la afección respiratoria”.

La fábrica de Changchun produce “el mismo producto que nosotros, exactamente con la misma tecnología”, ratificó el doctor en ciencias Luis Herrera, asesor científico y comercial de BioCubaFarma y uno de los miembros del equipo cubano que obtuvo el interferón recombinante en los años 80 del siglo pasado.

El Interferón Alfa 2b, ¿efectivo o no contra el coronavirus?

El Interferón Alfa 2b producido en Cuba se comercializa con el nombre Heberon Alfa R (Fuente de la imagen: Sitio web del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba).

La elección del Interferón Alfa 2b Humano Recombinante —comercializado bajo el nombre de Heberon Alfa R— por parte de la Comisión Nacional de Salud de China responde a la efectividad probada del medicamento ante virus similares al nuevo coronavirus, pero no es una “cura”.

El Heberon Alfa R suple las deficiencias de interferón que ocasiona el nuevo coronavirus, de modo que el medicamento fortalece el sistema inmunológico de los pacientes.

“Administrar el interferón desde fuera podría ser una aproximación correcta en medio de la gama de tratamientos que se están utilizando”, dijo Marta Ayala, vicepresidenta del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), de Cuba.

Ayala recordó que, en 2002, durante el brote de SARS (síndrome respiratorio agudo severo), y en 2012 ante el MERS (síndrome respiratorio grave asociado al Medio Oriente), se utilizaron interferones para prevenir el contagio y tratar a las personas infectadas.

“Hay un trabajo publicado por la Asociación Farmacéutica China que brinda una guía para la prevención y tratamiento del nuevo coronavirus. Y aunque todavía no está definido un tratamiento específico y efectivo, sí existen líneas de tratamiento”, declaró Eduardo Martínez, director del grupo BioCubaFarma.

En el documento mencionado, la Asociación Farmacéutica China propone para el tratamiento antiviral los medicamentos interferón recombinante humano, lopinavir/ritonavir y ribarin.

Los científicos coinciden en que no se trata de una cura, pero que el fármaco podría resultar efectivo en el tratamiento de la COVID-19, sobre todo en fases tempranas de la enfermedad.

No obstante, persisten dudas, ya que no se conocen a cabalidad los mecanismos de acción de este nuevo virus.

El doctor Francisco Durán, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud de Cuba, dijoque se estudian varios protocolos de tratamiento de la COVID-19, que incluyen el Interferón Alfa-2B, además del Oseltamivir, un antirretroviral que también se produce en Cuba, versión genérica del Tamiflu que se utilizó ampliamente en 2009 contra la influenza H1N1.

Hasta el momento, los estudios científicos demuestran que es necesario combinarlo con otros medicamentos.

Según refiere un estudio firmado por un grupo de científicos, el profesor Li Lanjuan desarrolló una investigación en la que se compararon los efectos antivirales de la triple combinación (umifenovir + interferón recombinante α-2b + lopinavir / ritonavir) y la doble combinación (interferón recombinante α-2b + lopinavir / ritonavir). Los resultados mostraron que la combinación triple que incluye umifenovir puede acortar significativamente el tiempo negativo de ácido nucleico del virus respiratorio y el promedio de tiempo de hospitalización.

¿Qué es el interferón?

Los interferones son proteínas producidas y secretadas de forma natural por las células ante la presencia de patógenos como virus, bacterias, parásitos y tumores. Tienen función antiviral e inmunomoduladora.

A partir de la década del 80 del pasado siglo comenzó su producción a gran escala en muchos países.

Se utilizan comúnmente en el tratamiento de la leucemia, melanoma maligno, linfoma folicular, sarcoma de Kaposi (asociado a inmunosupresión por VIH), y ciertos tipos de verrugas genitales. También es conocida su efectividad en el tratamiento de la hepatitis B y C.

En 1981 los científicos cubanos lograron el primer interferón “cubano”. Se trataba de un interferón producido a partir de leucocitos (interferón leucocitario) que se obtenía a través de donaciones de sangre. Tuvo aplicación inmediata en el enfrentamiento a la epidemia de dengue que enfermó a más de 340 000 cubanos y mató a 158 personas (de ellas, 101 niños).

No fue hasta el año 1986 que los expertos cubanos pudieron producir “en casa” Interferón Alfa 2b Humano Recombinante. La tecnología de recombinación de ADN permite obtener interferones más “puros” y a mayor escala, a partir de bacterias.

Un medicamento ¿cubano?

Aunque es considerado uno de los productos estrella de la biotecnología en la Isla, el Interferón Alfa 2b Humano Recombinante no se produce solo en Cuba. Otros laboratorios tienen productos similares.

El investigador de la Universidad de Lausana, Nils Graber, afirmó a la agencia AFP que el interferón es un fármaco “de imitación” —productos con resultados clínicos casi idénticos con diferencias farmacológicas mínimas— y que, probablemente, la elaboración del Interferón Alfa 2b en Cuba lo haga un producto menos costoso.

La investigación de 2017 “Interferón cubano alfa-2b. Treinta años como un medicamento efectivo y seguro”, de hecho, reconoce que el Interferón alfa-2b cubano posee similitudes farmacocinéticas y farmacodinámicas con el producto Intron A®, de la farmacéutica Merck & Co, “otro” interferón alfa-2b.

Oportunidad comercial para el interferón cubano

Las noticias falsas o engañosas respecto al Interferón Alfa 2b generaron, males aparte, un gran interés mundial por el medicamento, a lo que también contribuyó la publicación de notas aclaratorias para desmentir las fake news.

Espoleado por el interés global que despierta el miedo ante una pandemia para la cual todavía no hay un tratamiento eficaz, el Heberon Alfa R ha gozado de “publicidad gratuita”. El director de BioCubaFarma confesó haber recibido muestras de interés por parte de países de las regiones de América Latina y el Caribe, Europa, África y Asia.

Eulogio Pimentel, director general del centro de Biotecnología cubano, aseguró que Cuba puede satisfacer las peticiones de otros países sin comprometer el abastecimiento interno. En inventario, el centro posee interferón suficiente, dijo, para cubrir los casos probables que puedan aparecer en el país en un horizonte de tres a seis meses.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Viernes, 19 Marzo 2021

Vicepresidenta acierta en mujeres beneficiadas con subsidio al salario, pero los hombres son mayoría

Por José Felipe Sarmiento

Con motivo del Día de la Mujer, Marta Lucía Ramírez destacó que el Estado ha apoyado el pago de 1,5 millones de trabajadoras como una política de equidad, a pesar de que no ha sido paritario.

En la emisión del 8 de marzo del programa de televisión del gobierno, Prevención y Acción, la vicepresidenta, Marta Lucía Ramírez, fue invitada para hablar sobre las políticas de género que lidera desde ese cargo. Uno de los logros que destacó fue que el Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF) “ha dado apoyo en la nómina para sostener el empleo de 1,5 millones de mujeres”.

Este subsidio es un reembolso a las empresas de una parte de los salarios de sus empleados para que los mantengan contratados formalmente en medio de la crisis por la pandemia de COVID-19. El valor actual es de 454.263 pesos, 50 por ciento del salario mínimo, para trabajadoras en general y cualquier persona en actividades especialmente afectadas o 363.410 pesos (40 por ciento) para hombres en otros sectores.

Tras la introducción que le dio el presidente, Iván Duque, la funcionaria le dijo que “hacer parte de su gobierno realmente ha sido muy satisfactorio porque nuestra política de equidad de género es algo que llegó para quedarse”. En ese marco, presentó varios logros, entre ellos el “empoderamiento económico” por medio de esos auxilios.

Colombiacheck encontró que los números cuadran pero el programa no fue concebido como una política de equidad. Por el contrario, el enfoque diferencial surgió mucho después y el mérito es más del Congreso que del gobierno. Por tanto, las declaraciones de la vicepresidenta son cuestionables.

Su secretaria privada, Natalia Ramírez, fue consultada para este chequeo y dijo que la persona encargada del tema y que podría confirmar la información era la consejera presidencial para la Equidad de la Mujer, Gheidy Gallo. Esta funcionaria, por medio de su equipo de comunicaciones, entregó el dato exacto de 1’529.230 mujeres beneficiadas con el PAEF hasta diciembre de 2020.

Esto es consistente con el consolidado de 1’648.566 empleadas subsidiadas hasta enero, del que da cuenta el informe más reciente de la Unidad de Gestión Pensional y Parafiscales (UGPP). Sin embargo, las beneficiarias representan el 41,6 por ciento de los 3,96 millones de trabajadores cubiertos por el programa; menos de la mitad.

Pirámide poblacional de beneficiarios del PAEF tomada del informe de UGPP a enero de 2021

De acuerdo con el archivo de internet Wayback Machine, el sitio de esta entidad informaba que el total era de 3,37 millones de personas el 31 de diciembre de 2020. Así, el millón y medio de empleadas formales a las que se refirió la vicepresidenta representaba el 45,3 por ciento en ese entonces, una proporción un poco más alta pero tampoco paritaria.

Mientras tanto, las mujeres han sido mucho más golpeadas por la crisis económica que generaron la pandemia de COVID-19 y las medidas para enfrentarla. Según los datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) hasta enero de 2021, el desempleo de los hombres es del 11,1 por ciento contra el 19,6 por ciento de las mujeres. La diferencia creció 2,6 puntos en el último año y es la más alta por lo menos desde 2015.

El PAEF actual considera esta situación con el subsidio diferencial. Sin embargo, esto fue una iniciativa del Congreso que entró en vigencia seis meses después de que el gobierno puso en funcionamiento la medida.

Evolución y enfoque de género

El decreto ley que creó el programa fue expedido el 8 de mayo y establecía el mismo nivel de ayuda para cualquier empleo: 40 por ciento de un mínimo. El gobierno sacó dos decretos poco después con los que le hizo algunas modificaciones al original, uno el 19 de mayo y otro el 4 de junio. Sin embargo, la cuantía siguió siendo igual para todas las personas beneficiadas.

Estas medidas llegaron ya al final del periodo más estricto de cuarentena nacional, que empezó a mediados de marzo y disparó el desempleo desde abril. Entre tanto, la brecha de género desestacionalizada (comparable mes a mes), que en febrero era de 6,2 puntos porcentuales, llegó a mayo con siete décimas más y en junio ya era de 8,8 puntos.

A pesar de estos datos, el enfoque diferencial por género solamente fue incluido a partir del 22 de octubre, cuando fue sancionada la ley que amplió el PAEF. En ese momento, el desempleo de los hombres ya venía en una reducción mucho más marcada que el de las mujeres, al punto que la diferencia entre los dos era de 10 puntos porcentuales.

El subsidio diferencial para trabajadoras no estaba en el proyecto que presentó el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. Tampoco se discutió en las comisiones terceras conjuntas y, aunque sí fue planteado en ambas plenarias, solo la del Senado aprobó un artículo nuevo en el que decía que los reembolsos sobre los salarios de las mujeres serían superiores en un 20 por ciento.

Esto fue cambiado en el informe de conciliación, donde quedó plasmada por primera vez la redacción actual. Esta fue producto de un acuerdo entre el Ministerio de Hacienda y los congresistas comisionados para unificar las versiones del proyecto aprobadas en cada cámara, liderados por el senador conservador David Barguil.

De modo que, si bien el gobierno apoyó el enfoque diferencial, este fue una iniciativa del Legislativo y llegó cuando ya muchas mujeres se habían quedado sin trabajo. También es difícil saber cuál fue el impacto de la diferenciación por género que introdujo la ley, pues los boletines de la UGPP hasta agosto no discriminaban los datos por esa variable, como lo reconoció la misma entidad al ser consultada por Colombiacheck.

No obstante, al revisar los de septiembre en adelante (octubre, noviembre, diciembre y enero), se confirma que el porcentaje de mujeres siempre ha estado entre el 42 y 44 por ciento de las personas beneficiarias de cada mes. Es decir que, en todo caso, han sido minoría.

Economistas: llegó tarde

Para el Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, el programa llegó tarde en términos generales. “El PAEF se creó durante el segundo Estado de Emergencia, cuando en especial las empresas micro, pequeñas y medianas ya se habían quedado sin ingresos”, señala un análisis de su blog.

La economista Paula Herrera Idárraga, profesora de la misma institución, coincide en este punto con énfasis en los empleos de las mujeres. Ella es una de las autoras de varios informes conjuntos con el DANE en los que se estudió el impacto que tendría la pandemia sobre el empleo con enfoque de género.

“Si descontamos el sector de la construcción, que es altamente masculinizado, las mujeres se iban a ver especialmente afectadas”, dice. De modo que la docente considera que era previsible que las tasas de desempleo femenino, que ya eran altas antes de la crisis, iban a aumentar mucho más. Algunos de estos puntos ya habían sido tocados en un episodio de Chequeo Amplificado, el podcast de Colombiacheck.

Una de las investigaciones muestra, con datos de 2019, que ellas eran la mayoría de las personas ocupadas en sectores particularmente vulnerables a los cierres generalizados para controlar la emergencia sanitaria, como el comercio al por menor, los hoteles y restaurantes o los servicios domésticos. Otro de los documentos señala que también eran las más afectadas por la informalidad en esas mismas actividades.

Herrera Idárraga hace especial hincapié en los efectos sobre el cuidado remunerado, al que se refiere uno más de sus trabajos con el DANE, y el no remunerado. Esto incluye algunos servicios que se mantuvieron cerrados más tiempo del esperado, como los educativos.

Por un lado, señaló que esto implica pérdidas de puestos para las mujeres en trabajos altamente feminizados, que representan casi un tercio de su ocupación laboral. Por el otro, advirtió que también aumenta la presión sobre otras mujeres que no pueden, por ejemplo, enviar a sus hijos a colegios o guarderías y se enfrentan a una mayor carga sin retribución económica en sus propios hogares.

La profesora puso como ejemplo que “otros países, como Francia, incluso dieron subsidios a los servicios domésticos para que las familias pudieran seguirlos pagando”. En contraste, consideró que en Colombia faltó sensibilización para ambas partes y criticó que muchos empleadores obligaron a sus empleadas a asumir los costos de las medidas de bioseguridad necesarias para su labor.

Finalmente, la investigadora dijo que las políticas de reactivación económica en general han estado dirigidas a los sectores más masculinizados de la economía, donde el empleo de mujeres ronda el 8 por ciento y es poco probable que aumente en el corto plazo. Según ella, el plan de inversiones para la reactivación económica que aprobó el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes) es “lamentable en cuanto a enfoque de género”.

Así que, a pesar del acierto de la vicepresidenta Ramírez en el número absoluto de beneficiarias con el PAEF, este no es paritario con los hombres y mucho menos está en consonancia con la mayor afectación que han tenido las mujeres. Además, las medidas para incorporar un enfoque de género llegaron por el Congreso y de forma tardía, por lo que la afirmación que lo presenta como un logro en materia de equidad es cuestionable.