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Viernes, 28 Febrero 2020

Aborto casi nunca es como lo pintan en un video viral

Por José Felipe Sarmiento

Una animación muestra un método que, por ser más seguro que otros, se usa cuando el embarazo está avanzado. Pero la gran mayoría de IVE se hace en las primeras semanas.

En Facebook, circula un video de animación que supuestamente muestra cómo es un aborto. Las imágenes recrean el interior de una mujer embarazada y cómo se introducen unas pinzas a través de su vagina para extraer, por partes, a un feto bastante desarrollado que está en movimiento dentro del útero.

Video sobre cómo es un aborto publicado en Facebook

El proceso es narrado por el médico Anthony Levatino, un ginecólogo famoso porque asegura haber practicado más de un millar de abortos antes de arrepentirse y unirse a la organización Live Action, que promueve la causa en contra. Esta fue la que produjo el video, como lo pudo comprobar Colombiacheck al hacerle búsqueda inversa con la herramienta InVID y seguirles la pista a algunas de sus imágenes.

Lo que muestra este fragmento es cuestionable sobre todo porque presenta como regla un procedimiento que en realidad es excepcional. Esto se debe, precisamente, a que su uso se limita a interrupciones de embarazos avanzados, cosa que es poco frecuente.

Como contamos en otro chequeo, un estudio de 2014 encontró que las mujeres que acuden a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) lo hacen, en la mayoría de los casos, entre la sexta y la décima semana de gestación. Colombia está en el extremo menor, con 6,1 semanas en promedio. Además, según el mismo artículo, solo 2 por ciento de los abortos en el país se llevan a cabo después del primer trimestre. Cifras recientes de la ONG Profamilia dicen que, en su caso, son el 7,4 por ciento.

Una investigación publicada el año pasado concluyó que, en la mayoría de 40 países de altos ingresos con leyes liberales sobre la interrupción voluntaria del embarazo, 90 por ciento de los abortos se practican antes de las 13 semanas de gestación. Dos tercios del total se realizan con anterioridad a la novena semana, proporción que ha ido en aumento en la última década.

Según las autoras, esto último se relaciona, en parte, con la mayor disponibilidad de métodos con medicamentos que nada tienen que ver con el procedimiento del video.

Así sí es un aborto

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene una guía que, entre otras cosas, señala cuáles métodos son mejores y recuerda que, en cualquier caso, son más seguros cuando se hacen más pronto. La resolución del Ministerio de Salud que reglamenta la IVE en Colombia desde 2018 y su protocolo anterior se inspiraron en ese documento de la agencia de Naciones Unidas (en un explicador reciente desmenuzamos toda la regulación nacional).

Estas normas establecen que, “cuando no haya restricciones desde el punto de vista clínico, la mujer es quien elige libremente el tipo de procedimiento, teniendo en cuenta la edad gestacional, las ventajas y desventajas de cada método y las preferencias particulares”. Otros factores a tener en cuenta son el estado de salud de la mujer y factores de riesgo asociados, por ejemplo, al sangrado.

Una opción es el aborto solo con medicamentos. Puede ser solo misoprostol o, para mayor efectividad, una fórmula que lo combine con mifepristona. Lo que hacen estos es producir contracciones para que el útero expulse su contenido.

Hasta la novena o décima semana, es posible que la paciente haga todo el proceso de forma segura y eficaz en su casa, sin supervisión médica. “Lo que se va a producir en ese caso es un sangrado un poco mayor al menstrual, pero no se va a ver el embrión ni nada”, explica la ginecóloga Laura Gil Urbano. Esto pasa porque el cuerpo todavía mide apenas unos milímetros.

Conforme avanza el embarazo, aumenta la necesidad del acompañamiento médico. Esto se debe a la posibilidad de que se requiera completar el procedimiento con una aspiración intrauterina, que se hace con una cánula.

Pero si pasa mucho tiempo de gestación, en especial desde el segundo trimestre, “el aborto solo con medicamentos es equivalente a un parto, que implica un dolor, una hospitalización, más riesgos para la mujer y más inversión en todos los sentidos”, dice la doctora Gil, que trabaja con la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres. Por eso es preferible intervenir con métodos quirúrgicos en esos casos.

Hasta la semana 12, esto implica solo la aspiración. Después, el método recomendado por la OMS es el de dilatación y evacuación, conocido como DyE, que es el que describe el video. En Colombia, la norma dice que debe aplicarse después de 15 semanas. Es decir que los abortos, de acuerdo con lo descrito antes, casi siempre se realizan antes de llegar a este punto.

Por otro lado, el MinSalud ordena, también con base en lo recomendado por el organismo internacional, que a partir de las 20 semanas de gestación es necesario inducir la muerte del feto antes de empezar la IVE por medicamentos. Para esto, al feto se le inyecta una de dos sustancias posibles para producirle una asistolia (que su corazón deje de latir).

Pero esta situación es incluso menos frecuente que la anterior. Por ejemplo, solo 1,2 por ciento de los abortos en Estados Unidos se practican de la semana 21 en adelante, según datos del Centro para el Control y la Prevención de la Enfermedad, una entidad pública adscrita al Departamento de Salud del Gobierno.

Otra cosa son, por supuesto, los abortos inseguros. El legrado como método de interrupción del embarazo (DyC) es considerado obsoleto por la OMS y, en consecuencia, los lineamientos de Colombia establecen que no se debe usar. Pero también hay casos en los que, según Gil, “te pueden meter cualquier cosa”, desde ganchos de ropa hasta agujas de tejer. Esto pasa con mayor frecuencia en los países con leyes más restrictivas, como también contamos en el chequeo antes citado.

Mujeres y embriones

Para Gil, “no se trata del feto sino de la vida de la mujer. Centrar la discusión en cómo es el aborto en el sentido físico es hacerla sentir culpable”. Imágenes como las del video que circula en internet desvían el debate, porque “venden la idea de que morfológicamente es un bebé y lo hacen con un objetivo perverso, que es crear una coerción moral sobre ella”.

La verdad es que en esas primeras etapas en las que normalmente se realizan los abortos, sobre todo en los países con menos barreras y mayor acceso a métodos con medicamentos, el desarrollo prenatal todavía está muy lejos del que se muestra en el video.

El embrión de ocho semanas llega a lo sumo a 15 milímetros de largo y no puede doblar sus codos. Los órganos empiezan a formarse en la sexta semana, pero solo funcionan con autonomía al despuntar el segundo trimestre. Al final del primero, el cuerpo mide aproximadamente 6 centímetros.

Por otro lado, no hay evidencia concluyente de que exista sensación de dolor antes de nacer. Una revisión reciente sobre el desarrollo neurológico y hormonal necesario para percibir amenazas de daño plantea que esta característica probablemente aparece entre las semanas 20 y 22. Sin embargo, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos dijo, en un comunicado de 2013, que la consciencia del dolor solo es posible después de la semana 24, cuando se desarrollan las estructuras cerebrales necesarias. Gil agrega que “el feto no tiene la maduración neuronal para tener emociones”.

Entonces sí, el método de IVE conocido como DyE que muestra el video sí existe. Pero la publicación es cuestionable por tres razones. La primera es que es recomendado por la OMS debido a que es el más seguro para la salud y la vida de la mujer a la que se le va a realizar el procedimiento con un embarazo ya avanzado. La segunda, que los abortos rara vez se hacen tan tarde, de modo que se usan otros procedimientos más seguros y sencillos, que dejan a ese como la excepción. Y tercero, porque la gran mayoría de interrupciones se llevan a cabo cuando es muy poco probable que el feto tenga un grado de desarrollo tan alto como el que muestra la animación.

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Martes, 15 Octubre 2019

La desnutrición infantil sí ha aumentado en Bogotá pero Claudia López se equivoca al decir que es la más alta del país

Por Diana Ampudia y Angélica Latorre – Zona Franca

Los datos disponibles muestran que la desnutrición infantil ha aumentado en Bogotá. Pero la candidata de la Alianza Verde se equivoca al decir que el fenómeno es más alto en Bogotá que en el resto del país.

En diálogo con Al Punto de Red+ Noticias, la candidata a la Alcaldía de Bogotá por la Alianza Verde, Claudia López, aseguró el pasado 22 de agosto que “los indicadores de salud pública empeoraron. La desnutrición infantil es más alta en Bogotá que en el resto del país, increíblemente.”

Esta afirmación fue uno de los ejemplos que utilizó la aspirante para indicar que pese a las mejoras frente a corrupción y manejo financiero que ha tenido el sistema distrital de salud, los indicadores de salud pública no mejoraron durante la administración de Enrique Peñalosa. 

Un miembro de la campaña de López le dijo a RedCheq que la afirmación está sustentada en una nota de Caracol Radio del pasado 11 de junio de 2019. La noticia señala que, de acuerdo a cifras entregadas por la Secretaría de Salud de Bogotá, hubo un aumento del 61 por ciento en casos de desnutrición crónica en menores de 5 años y un aumento del 65 por ciento en los casos de desnutrición aguda entre 2016 y 2018, según Patricia Arce, Subsecretaria de salud de Bogotá.

Aunque este deterioro coincide con el que se muestra en otras cifras, la nota no presenta indicadores de desnutrición infantil a nivel nacional que sostengan o permitan concluir que el fenómeno es más alto en la ciudad de Bogotá que en el resto del país. 

Por otra parte, al hacer los cálculos tomando el número de casos que aparecen en un documento de rendición de cuentas del Distrito, los porcentajes de incremento serían de 62 por ciento  en desnutrición crónica (Arce la fijó en un punto porcentual menos) y 52 por ciento en desnutrición global.

Aún así, la conclusión es la misma, el problema sí ha crecido en los últimos tres años.

Tabla 1

Cálculos propios con información del Distrito.
*http://old.integracionsocial.gov.co/anexos/documentos/2019documentos/30072019_Informe_gestion_RPC_Infancia_Juventud_2019.pdf#page=191 
**http://old.integracionsocial.gov.co/anexos/documentos/2019documentos/30072019_Informe_gestion_RPC_Infancia_Juventud_2019.pdf#page=193 
***http://old.integracionsocial.gov.co/anexos/documentos/2019documentos/30072019_Informe_gestion_RPC_Infancia_Juventud_2019.pdf#page=392 

 

Así que calificamos esta parte de la afirmación de López como verdadera.

Verdadero

Por otra parte, los datos sobre Bogotá mencionados en la nota de Caracol corresponden a lo registrado mediante el Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional, Sisvan, que maneja el Distrito, con la dificultad de que esta información de la capital no se presenta en comparación con cifras a nivel nacional o de otras regiones del país.

Sin embargo, revisamos cifras del Instituto Nacional de Salud, INS, recopiladas en el informe “Desnutrición aguda moderada y severa en menores de cinco años”, que sólo presenta cifras del año 2018. 

Esto, por un lado, hizo imposible chequear las presentadas en 2016 y hacer el cálculo de variación en los últimos tres años. Pero, por otro lado, sí pudimos hacer una comparación nacional. Además, sólo pudimos acceder a información de casos de desnutrición aguda, no las de desnutrición crónica o global. 

Esto ocurre porque estas dos últimas se miden cada cinco años en la Encuesta Nacional de Situación Nutricional, Ensin (la última fue en 2015), mientras que la desnutrición infantil aguda sí se registra anualmente a nivel departamental, distrital (Bogotá, Barranquilla, Santa Marta, Cartagena, Buenaventura) y nacional desde 2016, por ser un evento de interés en salud pública. Es decir, porque está dentro del grupo de enfermedades a las que se debe hacer vigilancia rutinaria por su frecuencia, riesgo que representa para la vida, posibilidades de prevención y efectividad de intervenir. 

Esta información se integra en Sivigila, que es el sistema de vigilancia de enfermedades del país que administra el Instituto Nacional de Salud. Este se alimenta con información de los entes territoriales y corresponde a menores atendidos identificados en clínicas y hospitales, mientras que la Ensin se lleva a cabo en hogares, de modo que sus resultados no son comparables.

En el documento del INS relativo a desnutrición aguda en 2018, los datos se presentan por número de casos y prevalencia o proporción de la población que registra el indicador. 

tabla 2

Aunque Bogotá sí tiene el mayor número de casos, la prevalencia es el dato para entender el comportamiento de la desnutrición infantil en cualquier de sus tres indicadores (aguda, crónica o global). Como le explicó a Redcheq Jannet Arismendi, Directora Ejecutiva de la de la Asociación Colombiana de Facultades de Nutrición y Dietética, Acofanud, es la prevalencia y no el número de casos el que permite entender la situación nutricional, porque indica variación del comportamiento en un momento o periodo de tiempo dado, teniendo en cuenta el tamaño de la población.

En el mismo sentido, Sara Eloísa del Castillo, coordinadora del Observatorio de Seguridad y Soberanía Nutricional de la Universidad Nacional, aclaró en el programa UN Radio el 2 de julio pasado, en relación con las cifras presentadas por el Distrito para Bogotá: “lo que identificamos es un aumento de la notificación y un aumento de la información, más no de la prevalencia como tal del problema de la situación de desnutrición aguda y crónica. (...) Esta información de los casos se refiere más a aumento de la notificación  y a ese reporte que pudo haber sido del mismo niño que aparece evaluado en dos eventos en el sistema”.

Según el INS, Bogotá en 2018 presentó la mayor cantidad de casos (1.942). Esto representa el 0,32% de la población menor de cinco años. Exactamente esta misma proporción se registró a nivel nacional. Mientras que en Vaupés, este porcentaje fue el mayor de todo Colombia (1,63%), es decir, casi dos de cada 100 niños presentaron bajo peso para su estatura. 

Por lo anterior, considerando que aún no hay un dato consolidado de desnutrición infantil aguda en 2019; que, además, los datos de desnutrición global y crónica más recientes son del 2015; no se puede decir que actualmente la desnutrición infantil sea mayor en Bogotá que en el resto del país, por lo que esta afirmación de la candidata López es falsa.

Falso