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Jueves, 25 Marzo 2021

Beber agua helada no causa infartos, cáncer ni problemas en el hígado

Por Laura Rodríguez Salamanca

En redes se difunden publicaciones que advierten falsos efectos negativos para desaconsejar su consumo. La información no tiene sustento científico.

Por lo menos desde junio de 2018, circulan en redes sociales y cadenas de mensajería privada diversas imágenes (1, 2, 3 y 4) en las que se recomienda no consumir agua helada, alertando varios efectos nocivos en la salud. 

Las publicaciones, que se han compartido en varios países latinoamericanos, mencionan, por ejemplo, que el agua helada “cierra cuatro venas del corazón” y es “la principal causa de ataques” cardíacos , “obstruye la grasa del hígado”, y “afecta el estómago y el intestino grueso, causando cáncer”.

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La información se ha difundido en grupos y páginas de Facebook que promueven la medicina naturista y ayurveda, y otros que proporcionan consejos de estilo de vida saludable. Una sola de estas publicaciones fue compartida más de 78.000 veces. Y en Colombia han sido publicadas por usuarios de Facebook de Barranquilla y Cali. 

Este tipo de desinformaciones han sido desmentidas por nuestros colegas de Chequeado (Argentina), Newtral (España) y Bolivia Verifica. Colombiacheck las califica como falsas porque carecen de sustento científico. 

“No hay ninguna evidencia científica que avale que el agua helada hace mal”, le dijo a Chequeado Jorge Tartaglione, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina. 

Por su parte, Carlos Tarazona, anestesiólogo cardiovascular de la Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud, le dijo a Colombiacheck que “a menos de que uno se caiga dentro de agua congelada y su vida corra peligro por hipotermia y ahogo, el agua fría se puede tomar sin correr riesgos para la salud”. 

En Colombiacheck, además, hicimos una búsqueda de literatura científica en PubMed, una base de datos especializada en ciencias de la salud, con los términos “cold water effects [efectos del agua fría]” para revisar si hay estudios que soporten la información que se difunde en redes.

La mayoría de los 2.812 resultados que arrojó el motor de búsqueda se referían a artículos sobre los efectos de la inmersión, natación y baños con agua fría en la salud. En los resultados sobre consumo de agua fría (por ejemplo, 1, 2, 3, 4, 5 y 6) no se reportaron relaciones directas entre la bebida y ataques al corazón, daños en el hígado o relacionados con cáncer de algún tipo, contrario a lo que se difunde en las imágenes. 

De hecho, encontramos, por ejemplo, un estudio publicado en julio de 2017 en la Revista Nacional de Fisiología, Farmacia y Farmacología, en el que dos investigadores indios reportaron que la ingestión de agua helada podría tener un efecto cardioprotector en personas sanas. 

La investigación incluyó solo a 80 personas sanas (de ambos sexos y entre los 18 y 24 años). Por eso los propios investigadores reconocieron que para extrapolar los efectos agudos que identificaron a beneficios de largo plazo y con pacientes con factores de riesgo como obesidad e hipertensión, se requerían estudios más amplios. Pero incluimos este hallazgo en la verificación pues va en contravía de las afirmaciones de la imagen. 

“Cierra cuatro venas del corazón y es la principal causa de ataques cardíacos”.

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De acuerdo con José Fernando Sandoval Valderrama, médico de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y residente en el servicio de cirugía cardiovascular en la  Universitätsklinikum Giessen und Marburg en Alemania, el contenido de la imagen “es falso desde el punto de vista anatómico y fisiológico”. 

En palabras del doctor, “no es claro a qué se refieren [los autores de las imágenes] con ataques al corazón. Y si hablan de un infarto, es un claro error, pues los infartos se producen por cierre de las arterias, no de las venas. Esto se produce principalmente por una oclusión [cierre] progresiva por placas compuestas de colesterol, calcio y células”. Es decir, no tiene nada que ver con la temperatura del agua. 

En Colombiacheck encontramos un estudio realizado por investigadores de la Universidad de la Universidad Nacional Yang-Ming de Taiwán, en el que evaluaron los efectos de consumir 250 mililitros de agua fría en un grupo de 25 voluntarios sanos comparados con 25 voluntarios que consumieron 250 mililitros de agua a temperatura ambiente. Los investigadores encontraron que la ingestión de agua fría podría disminuir la frecuencia cardíaca a través de la estimulación vagal mediada por estímulos de temperatura en personas sanas.

Pero, como señalamos previamente, al realizar la búsqueda en la base de datos Pubmed de la Biblioteca Nacional de los Estados Unidos, no encontramos estudios de la última década que relacionen el consumo de agua fría con infartos en personas sanas. 

A esto hay que sumarle que es falso que el consumo de agua a baja temperatura sea la principal causa de ataques al corazón. “Según innumerables estudios y en lo que vemos día a día, es bien conocido que la principal causa de enfermedad cardiovascular es la aterosclerosis, o sea la formación de placas en las arterias del corazón en el marco de otras enfermedades como diabetes o hipertensión, así como el consumo de cigarrillos”, dijo Valderrama. 

Aquí (1, 2, 3 y 4) puede consultar algunas publicaciones científicas que respaldan las afirmaciones de Valderrama. Establecen que uno de los principales factores de riesgo para un infarto agudo del miocardio es la ruptura de una placa de ateroma (compuesta principalmente por colesterol) al interior de las arterias coronarias. 

Es común escuchar que tomar agua fría después del ejercicio físico puede ser perjudicial para la salud. Pero, finalmente, según le aclaró a Newtral Alfonso Valle, vocero de la Sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “en ningún caso beber agua helada, ni siquiera después de hacer deporte, es peligroso para el corazón”. 

“Desarrolla problemas en el hígado, obstruyendo la grasa del hígado”.
 

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Como le explicó a Newtral Juan Turnes Vázquez, secretario de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, “la ingesta de agua, a cualquier temperatura, no tiene ninguna relación con el metabolismo hepático de los ácidos grasos y los triglicéridos. No hay ningún estudio al respecto”. 

Los resultados de búsquedas en inglés y español en bases de datos médicas como Pubmed (1, 2) y Scielo (1, 2) sobre ingestión de agua fría y metabolismo de ácidos grasos o función hepática fueron fallidas. No encontramos ningún estudio o publicación sobre el tema. 

De acuerdo con turnes, lo que sí podría producir hígado graso o acumulación de grasa en el hígado es, por ejemplo, el consumo de alcohol. Así mismo lo señalan publicaciones científicas (1 y 2) las cuales enfatizan que el consumo crónico de alcohol produce un amplio espectro de lesiones en el hígado e induce una enfermedad del hígado graso grave al influir en el metabolismo del colesterol.

“Afecta el estómago y el intestino grueso, causando cáncer”.
 

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Según Ana Francisca Vargas, nutricionista dietista de la Universidad de Antioquia, “no se ha demostrado que la estructura química de los alimentos ingeridos se modifique por consumir agua fría o helada” y “no hay evidencia científica que demuestre que consumir agua helada podría favorecer la aparición de cáncer”.

Con esta postura coincide Luis Laferrere, gastroenterólogo y miembro de la Sociedad Argentina de Gastroenterología, quien le dijo a Chequeado: “Es falso que el agua helada afecta el estómago y el intestino grueso causando cáncer. No hay ningún cáncer que se desarrolle como consecuencia del consumo de agua. No está entre los factores que lo predisponen”. 

En palabras de Vargas, lo que sí se ha demostrado es “la relación entre la alimentación, la actividad física, el peso corporal y la reducción del riesgo de padecer algunos tipos de cáncer y una menor probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares”, 

Esto coincide con los hallazgos de recientes publicaciones científicas que abordan los factores de riesgo del cáncer colorrectal (1) y el cáncer gástrico (1, 2) que señalan la gran influencia del estilo de vida en su desarrollo. 

En ese sentido, la dietista recomienda que la principal preocupación de los pacientes no sea la temperatura del agua que consumen, sino “la calidad de la dieta, los hábitos de consumo y el estilo de vida”. 

Con esta información, calificamos como falsas las imágenes y publicaciones en las que se desaconseja el consumo de agua helada, advirtiendo efectos perjudiciales en la salud como ataques al corazón, obstrucción del hígado por grasas y afecciones en el estómago y el intestino grueso que pueden desencadenar cáncer. De acuerdo con los expertos, este tipo de afirmaciones no tienen ningún sustento científico.

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Miércoles, 28 Julio 2021

Vacuna contra COVID-19 no produce un efecto similar al cáncer ni causa esterilidad

Por Gloria Correa

Las afirmaciones de un investigador canadiense, quien malinterpretó unas publicaciones sobre las vacunas, son la fuente de esta desinformación.

Un portal en Facebook realizó una publicación  sobre las vacunas de ARNm contra COVID-19, en la que se aseguraba, entre otras cosas,  que “las inyecciones Covid provocan en el organismo un efecto similar al cáncer, pues hacen que las peligrosas proteínas de pico se reproduzcan sin control (...)”.

captura de pantalla publicación con etiqueta falso

Pero se trata de otra desinformación sobre estas vacunas difundida por grupos y portales anti-vacunas en redes sociales y páginas web, para desalentar la vacunación.

En el portal de Facebook que publicó tal desinformación señalaron como fuente a Natural News, pero este es un sitio web de medicina alternativa cuyo fundador, Mike Adams, es un norteamericando de ultraderecha, quien difunde teorías conspirativas y desinformación sobre la pandemia, como lo han identificado colegas verificadores de Politifact.

Publicaciones con contenido similar sobre las vacunas de ARNm y las proteínas espiga han circulado en diferentes idiomas en el último mes (1, 2,3, 4, 5 , 6) siendo verificadas y desmentidas por colegas de la International Fact Checking Network (IFCN) de la que hacemos parte como AFP Factual, Newtral, Maldita, Fact Check, Reuters Fact Check, APP Fact Check, entre otros. 

A continuación lo que encontramos en Colombiacheck sobre esta publicación:

El investigador canadiense que originó la desinformación

“Y esta información es el resultado de investigación científica real expuesta por un reconocido inmunólogo viral llamado Byram Bridle...”, señalan en la publicación de Facebook que estamos verificando. 

Byram Bridle, sí es un inmunólogo, profesor asociado de la Facultad de Veterinaria de Ontario de la Universidad de Guelph en Canadá. El pasado 27 de mayo, Bridle fue entrevistado por una emisora canadiense, en el programa On Point, donde hizo múltiples y controvertidos señalamientos sobre las vacunas contra COVID-19.

En la entrevista hizo varias afirmaciones como: “Cometimos un gran error. No nos dimos cuenta hasta ahora... Pensamos que la proteína de pico era un gran objetivo antígeno, nunca supimos que la proteína de pico en sí misma era una toxina y era una proteína patógena. Entonces, al vacunar a las personas, inadvertidamente las estamos inoculando con una toxina”.  Esta frase ha sido utilizada por las viralizadas publicaciones para desinformar sobre las vacunas. 

Pero a pesar de que estas frases sí son de Bridle, este tergiversó y distorsionó las conclusiones de otras publicaciones como explicaremos a continuación. 

La agencia de noticias Reuters lo contactó para verificar lo que dijo, pero este les respondió que no estaba aceptando compromisos con los medios. Un portavoz de la Universidad de Guelph, donde Bridle trabaja, recalcó a noticias AFP que las opiniones de los investigadores que trabajan en la institución no reflejan la postura de la universidad y señaló: “La  universidad anima encarecidamente a cualquier persona que pueda vacunarse a que lo haga”.

El “estudio japonés” que citó Bridle es un reporte técnico

Bridle afirmó en la entrevista radial que había tenido acceso a un “estudio” de la Agencia Japonesa de Productos Farmacéuticos y Médicos (PMDA, por sus siglas en inglés), según él no publicado y secreto, el cual demostraría que la seguridad de la vacuna contra COVID-19 de Pfizer/BioNTech no fue evaluada correctamente. 

Pero el "estudio" en realidad es un reporte técnico y no es secreto, se puede tener acceso aquí

Al revisar dicho reporte en Colombiacheck evidenciamos que muestra los resultados de investigaciones hechas en el laboratorio y en ratas (no en humanos) con componentes de la vacuna de Pfizer como son los nanolípidos (NLP) para evaluar cómo se distribuían en los diferentes órganos de las ratas luego de la inyección, pero en ningún momento concluyen que se acumulen en algún órgano o que puedan causar daños y tampoco evalúan la proteína pico de la que trata la desinformación que estamos verificando.

Maki Yamaguchi, portavoz de Pfizer, recalcó a AFP Factual: "El documento forma parte de la presentación de datos realizada por Pfizer a la Agencia Japonesa de Productos Farmacéuticos y Dispositivos Médicos (PMDA) para su revisión”, antes de que el biológico fuera aprobado en dicho país.

El profesor Amane Koizumi, del Instituto Nacional de Ciencias Naturales de Japón, también consultado por AFP, confirmó que el documento japonés da cuenta de un estudio de biodistribución de la vacuna en ratones.  Como señalamos previamente muestra los resultados de estudios en los que se evaluó cómo se distribuían componentes de la vacuna de Pfizer en el cuerpo de ratones.

Malinterpreta una investigación de Harvard

Bridle también citó un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard y publicado en la revista Clinical Infectious Disease. En la entrevista aseguró que la investigación era una "prueba clara de que la vacuna provoca coágulos de sangre, sangrado, problemas cardíacos y daño cerebral”.

Sin embargo, David Walt uno de los autores de dicho estudio, explicó a Reuters: "Bridle está tomando nuestros resultados y mal interpretandolos por completo".  

Walt y sus colegas analizaron las sangre de 13 personas que recibieron la vacuna de Moderna y encontraron que 11 de ellos tenían niveles detectables de la proteína pico del nuevo coronavirus al día siguiente de la vacunación, lo que demostraba que el cuerpo estaba produciendo la proteína, según lo previsto para este tipo de vacunas contra COVID-19. Esas proteínas disminuyeron en las semanas siguientes y no se detectaron después de la segunda dosis.

Walt concluyó sobre los hallazgos del estudio: “Esto se debe a que los individuos desarrollaron anticuerpos para eliminar (la proteína) de la sangre, creando una respuesta inmune exactamente como se diseñó la vacuna. Las pequeñas cantidades medidas en la sangre de las personas vacunadas no eran tóxicas. El mensaje más importante es que se han administrado más de 400 millones de dosis de la vacuna de ARNm con consecuencias graves insignificantes. Es increíblemente seguro”.

Alfredo Corell , profesor de Inmunología en la Universidad de Valladolid le aclaró a Newtral que aunque la investigación detectó la proteína S o pico en la sangre de los vacunados, “se trata de una concentración transitoria de apenas unos días”.

Así ni el reporte técnico japonés ni la investigación de Harvard de los que habla Bridle respaldan las desacertadas afirmaciones sobre las vacunas de ARNm contra COVID-19 que han difundido las viralizadas publicaciones.

Proteínas S, pico o espiga que se produce tras la vacuna no es tóxica

En la publicación de Facebook también señalan erróneamente: “Se ha comprobado que las proteínas de pico ingresan al torrente sanguíneo y circulan durante días después de la inyección, luego se acumulan descontroladamente en hígado, bazo, glándulas suprarrenales, ovarios, etc., generando letales efectos adversos”. 

Pero no hay evidencia que respalde tales supuestos efectos tóxicos o letales de las proteínas pico. Las vacunas de ARN mensajero, ARNm, como la de Moderna o Pfizer buscan que el cuerpo fabrique la proteína espiga, S o pico del nuevo coronavirus, a partir del fragmento de ARN que se inyecta, con el fin de que el sistema inmune la reconozca como “extraña” y produzca anticuerpos o defensas contra ella. Así el sistema inmune queda listo para atacar al nuevo coronavirus en caso de un futuro encuentro con este, como lo señalamos en un explicador sobre cómo funcionan estas vacunas. 

De ese modo con la vacuna no se inocula directamente la proteína pico como intentan señalar en las viralizadas publicaciones. Y en las diferentes fases de investigación clínica de estas vacunas (Pfizer, Moderna)  se evaluó tanto la seguridad y se concluyó que estas vacunas son seguras.

Además el mismo estudio de Harvard que citó Bridle, demostró lo contrario a las  afirmaciones de que la proteína se acumula o es tóxica, pues aunque encontraron mínimas concentraciones de proteínas pico en la sangre por unos días después de la primera inyección, no reportaron que se acumularan en los órganos, ni causaran efectos tóxicos o adversos. 

Drew Weissman, profesor de Medicina en la Universidad de Pensilvania, recalcó a Politifact:“No hay datos de que esa proteína sea una toxina”.

Alejandro Pascual, PhD en ciencias biomoleculares, del Instituto de Investigación La Paz  explicó a Newtral que cuando algunas células del cuerpo humano fabrican las proteínas S a partir de las instrucciones de las vacunas, estas “no suelen circular libres, por el organismo y, si lo hacen, no llega a tener niveles peligrosos en ningún momento. Las afirmaciones de que la proteína S de las vacunas es “tóxica” no cuenta con aval científico”, resaltó Pascual.

Vacunas de ARN no causan esterilidad, ni modifican el ADN, ni causan efectos similares al cáncer

“Esta genocida vacuna, “todo en uno”, mata a la mayoría, y si hay sobrevivientes los deja estériles, evitando que se produzcan nuevos nacimientos” es otro de los falsos señalamientos de la publicación.

Se trata de ideas promovidas por los antivacunas a lo largo de la pandemia. En chequeos previos (1,2) hemos desmentido esos falsos efectos sobre la fertilidad atribuidos a las vacunas de ARN contra COVID-19 y en otro chequeo desmentimos la viralizada publicación que atribuyó a Luc Montagnier, virólogo francés, la afirmación de que todos los vacunados morirán en dos años.

La esterilidad no es un efecto adverso que se haya reportado durante la vigilancia de la seguridad que se ha hecho a las vacunas de ARN contra COVID-19 como la de Pfizer y Moderna.

Sobre este tema, el médico colombiano Francisco Sarmiento, epidemiólogo con Máster en Salud Pública, resaltó previamente a Colombiacheck: “No tiene sentido que una posible vacuna contra la COVID-19 cause una esterilización masiva en hombres y mujeres porque las vacunas no van dirigidas a los tejidos humanos, sino al virus. Ninguna vacuna que pase todas las fases de investigación llegará al ser humano de manera masiva si tiene riesgo de generar esterilidad”.

En  Colombiacheck también hemos desmentido previamente que estas vacunas no van a modificar el ADN, puede leer los chequeos aquí, aquí y aquí. Y también desmentimos que estas vacunas  no van a causar efectos como el cáncer como también señala esta publicación que estamos verificando. El ARN que se inocula a través de estas vacunas se destruye en un período de tiempo de 48 a 72 horas por lo cual no hay posibilidad de que modifiquen nuestra información genética o ADN para causar otras enfermedades. 

En el mundo ya se han aplicado cerca de 4 mil millones de dosis de la vacuna contra COVID-19, según datos de Our World in Data para el 28 de julio de 2021, demostrándose que son efectivas y seguras.

Así concluimos que las afirmaciones de la publicación que verificamos son falsas ya que no hay evidencia de que las proteínas generadas por las células humanas después de la vacunación con las vacunas de ARN sean una toxina, dañen los tejidos o causen esterilidad. Además, las afirmaciones incluidas en la publicación corresponden a malinterpretaciones de unas publicaciones por parte de un inmunólogo candiense.

Para leer otros chequeos o explicadores sobre la pandemia, puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades del coronavirus. También puede sugerirnos un chequeo aquí