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Miércoles, 01 Abril 2020

Cadena de recomendaciones para prevenir el nuevo coronavirus tiene datos falsos e imprecisos

Por Ana María Saavedra

Verificamos los puntos de un mensaje que rota por redes sociales.

En redes sociales es difundida una cadena con varios puntos sobre el coronavirus (Covid-19), que van desde datos de los síntomas hasta recomendaciones para “eludir” el contagio. Además, pide 'Compartir esta información con la familia, los amigos y conocidos por solidaridad y sentido cívico!!!!!!'.

La información ya ha sido verificada por Colombiacheck y por varios de nuestros colegas chequeadores de la alianza #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual somos miembros), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo. 

En este artículo retomamos dos verificaciones realizadas por Newtral, AAP, AFP Factual y Agencia Lupa.

Más abajo pueden encontrar cada una de las afirmaciones de la cadena y nuestras calificaciones y explicaciones de ellas.

 

 

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Martes, 05 Mayo 2020

Túneles desinfectantes no eliminan '99% de los virus'

Por Ana María Saavedra

Estas cabinas no pueden eliminar los virus que ya hayan entrado al cuerpo y no hay suficiente evidencia de que sean seguros para la salud de las personas que son rociadas con desinfectante.

Pantallazo de folletos de cabina sanitaria

Tanto en redes sociales como en portales se están ofreciendo unas cabinas desinfectantes que, supuestamente, pueden "eliminar el COVID-19". Pero el COVID-19 no es un virus (sino el nombre de la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2) y estos túneles no pueden eliminar los virus que ya hayan entrado al cuerpo. Además, no hay suficiente evidencia científica que permita asegurar que son seguros para la salud, por lo que no son recomendados por las autoridades de salud.

Una de las cabinas promocionadas son llamadas "Cabinas de Sanidad Cleaning Box" que promete eliminar "el 99 % de virus, incluido COVID-19”.

Las cabinas usan un sistema de ‘nebulización’ en el que rocían a las personas con productos desinfectantes como el ácido hipocloroso o el ozono, entre otras sustancias.

No hay evidencia científica de su efectividad

En Colombia, uno de los países en los que están vendiendo estos túneles o cabinas, el Ministerio de Salud emitió un comunicado en el que alertó sobre el uso de estos aparatos.

“Si bien es una iniciativa bien intencionada, no cuenta con evidencia científica que haya evaluado los potenciales riesgos sobre la salud ni tampoco con estudios que respalden su efectividad", aseguró en el comunicado Adriana Estrada, subdirectora de Salud Ambiental del Ministerio de Salud y Protección Social.

El Ministerio también publicó el documento "Guía para la recomendación de no uso de sistemas de aspersión de productos desinfectantes sobre personas para prevención de la transmisión de la COVID-19", en el que se hizo un análisis sobre estos túneles, arcos o cabinas.

En el documento se explicó que estos aparatos “comparten un diseño estructural que permite darle soporte a sistemas de aspersión o nebulización con un número variable de boquillas que se accionan de manera mecánica o automática (por medio de sensores y un motor de activación) cuando la persona se ubica en su interior o transita a través del mismo, con el fin de que la solución desinfectante cubra la superficie de la ropa de la persona o sus áreas expuestas. Algunos diseños incluyen tapetes desinfectantes”.

Pero se recalcaron varios puntos como que “los tiempos de aplicación generalmente no están estandarizados y el tamaño de la gota y la cantidad de producto asperjado / nebulizado, (dosificación), varían de acuerdo con el tipo de sistema y diseño. Así mismo, la altura y número de boquillas varía de acuerdo con el diseño. Se ha identificado que dentro de los productos que actualmente se están aplicando en los diferentes sistemas, se encuentran: amonio cuaternario, ozono, acido hipocloroso, soluciones de hipoclorito, alcohol, catalizadores orgánicos, entre otros, y en muchos casos no se especifica el producto, aunque se menciona sin ningún fundamento, que son seguros y que no afectan la salud de las personas”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, OMS, desmintió que rociar el cuerpo con alcohol o cloro puede matar los virus que ya han entrado en el organismo. 

“Pulverizar estas sustancias puede dañar la ropa y las mucosas (es decir, los ojos, la boca, etc.). Tanto el alcohol como el cloro pueden servir para desinfectar las superficies, siempre que se sigan las recomendaciones pertinentes”, se indicó en el portal de la OMS. 

De otro lado, como se anotó en un documento acerca de estas cabinas de la organización Salud sin Daño, “si el objetivo es reducir la propagación del virus mediante la descontaminación de la ropa, los zapatos y la piel del público en general, no hay evidencia de que la ropa sea un vector importante para la transmisión. Si el objetivo es atacar al virus en las vías respiratorias, ¿cuál es la evidencia de que una aplicación externa de 20-30 segundos sea eficaz y segura? La Organización Mundial de la Salud recomienda formas más directas y efectivas de abordar la higiene (en especial, la de las manos), con intervenciones con probada efectividad”.

Asimismo, explicaron que no hay evidencia de su eficacia. “Esto dependerá de muchas cosas, tales como el objetivo de la intervención, el desinfectante elegido, el tiempo de permanencia y el tipo de superficie, entre otras consideraciones. En la actualidad, se está utilizando una gran variedad de desinfectantes. Por lo general, los desinfectantes requieren un período de tiempo de contacto. Por ejemplo, cuando se usa vapor de peróxido de hidrógeno para desinfectar los respiradores N9511, se necesita un ciclo de más de 2 horas. La limpieza de textiles requiere un ciclo de lavado con agua caliente (90°C) con detergente normal para ropa, o la adición de hipoclorito de sodio al ciclo de lavado, o colocar la pieza textil en una solución desinfectante. No existe evidencia que acredite que la aspersión durante 20-30 segundos de un desinfectante en un túnel desinfecte la superficie deseada”.

El ácido hipocloroso 

Entre las sustancias rociadas en la cabina está el ácido hipocloroso, pero en abril pasado el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, publicó esta información, en la que hizo un llamado acerca del uso de esa sustancia para el tratamiento y prevención del virus.

Según el Invima no hay evidencias que “demuestren su eficacia y seguridad”. Además, indicó que este medicamento está autorizado únicamente como antiséptico tópico, desinfectante de piel y mucosas, útil en el lavado de heridas abiertas, incluyendo úlceras varicosas; su uso en indicaciones distintas a las mencionadas anteriormente puede poner en riesgo la salud.

“Actualmente, el Ácido Hipocloroso NO hace parte del listado de medicamentos aprobados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para tratar la sintomatología de pacientes con COVID-19”, se agregò.

Los riesgos para la salud

En el boletín de prensa del Ministerio de Salud de Colombia también se indicó que los riesgos a la salud por el uso de estos sistemas de cabinas desinfectantes pueden pasar por irritaciones en la piel, el tracto respiratorio y los ojos. "Incluso pueden exacerbar condiciones respiratorias en personas susceptibles, y tener el riesgo de sufrir de alergia a mediano plazo", se agregó.

Además, en la guía del Ministerio se indica que “de acuerdo a lo reportado, actualmente los usuarios circulan a través de los túneles o cabinas generalmente sin recibir información clara y objetiva al respecto del producto que le aplican o los potenciales riesgos que puede originar el mismo, ni cumplir un protocolo específico, por lo cual, algunos pasan muy rápidamente y otros se demoran más tiempo, unos ingresan con tapabocas, el cual no cambian después del proceso, haciendo que al humectarse, pierda su eficacia, o el usuario inhale la sustancia de desinfección; otros pasan por el túnel sin tapabocas, exponiendo directamente la boca y nariz al producto asperjado”.

Y se agrega que “es infrecuente el uso de protección ocular y algunos entran con ropa que no cubre sus brazos y piernas, haciendo que el producto entre en contacto directo con la piel. La sensación de humedad en la cara, tras la aplicación del producto, puede hacer que la persona se toque la cara y se refriegue los ojos facilitando la inoculación de partículas virales que pueden estar presentes en sus manos generando un potencial de ingreso de agentes patógenos al organismo, o generando irritación ocular o en la piel”.

Estos problemas para la salud también han sido alertados por diferentes organizaciones científicas o ministerios de diversos países, como Perú, México o India, entre otros.

En Perú nuestros colegas de Salud con Lupa publicaron que “en varias regiones se han instalado cámaras o túneles desinfectantes en la entrada de los mercados y bancos como una forma de prevenir la propagación del nuevo coronavirus. Sin embargo, a mediados de abril, el Ministerio de Salud indicó que no hay evidencia de que sirvan como una medida preventiva. Son en realidad un problema porque ‘las sustancias químicas que expulsan ponen en peligro la salud de las personas al entrar en contacto con la piel o los ojos’”.

Lo mismo ocurrió en México, donde Animal Político alertó sobre los ‘arcos sanitizantes’, como se les conoce en ese país. En el artículo se citó a la Secretaría de Salud de ese país, que indicó que “la inhalación de sustancias desinfectantes puede causar, entre otras cosas, daño a las vías respiratorias, tos, estornudos e irritación de los bronquios. Este puede desencadenar ataques de asma, producir neumonitis química e irritación en piel, ojos y mucosas”.

Por esa razón, la Sociedad Iberoamericana de Salud Ambiental (SIBSA), la Red de Centros de Información y Asesoría Toxicológica de Centroamérica (REDCIATOX), la Asociación Toxicológica Argentina (ATA), la Sociedad de Toxicología y Ambiente del Círculo Médico de Córdoba, el Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica de Chile (CITUC) y el Centro de Información y Asistencia Toxicológica de la Universidad de la República de Uruguay (CIAT) publicaron un documento en el cual advierten sobre el riesgo para la salud del uso de las cabinas sanitizantes o túneles de desinfección. 

El Consejo Colombiano de Seguridad emitió otro comunicado, en el que coincide con los riesgos para la salud del uso de estas cabinas, “como daño al sistema nervioso central o bronquitis”.

Asimismo, se explicó que las cabinas de desinfección han sido generalmente utilizadas para “la desinfección de superficies de trajes en laboratorios de investigación microbiológica o inactivación de trajes contaminados por materiales tóxicos (Tomas, Cadnum, Jencson & Donskey, 2015); su mecanismo de actuación consiste en nebulizar una sustancia química con propiedades desinfectantes como el peróxido de hidrógeno, el hipoclorito de sodio, el glutaraldehído o el ozono, o la aplicación de un agente físico como la radiación ultravioleta, capaces de destruir las barreras protectoras de los microorganismos patógenos”.

Es así cómo es falso que el uso de estas cabinas sea eficaz contra el coronavirus (Covid-19).

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus