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Jueves, 02 Marzo 2017

Centro Democrático se alarma por programa de escoltas para las Farc

Por Óscar Felipe Agudelo B.

Hay alarma en las huestes del expresidente Álvaro Uribe, sus seguidores señalan al Gobierno de Juan Manuel Santos de estar rearmando a la guerrilla y de pagar $1.8 millones a los desmovilizados. Colombiacheck verificó y sus temores son infundados.

Uno de los primeros en revelar que el Gobierno pagaría $1.8 millones a 1.200 guerrilleros de las Farc fue Samuel Hoyos, representante a la Cámara por el partido Centro Democrático. Así lo trinó el congresista, quien también pidió en su tuit una explicación al Gobierno sobre “por qué va a rearmar a las Farc”.

 

 

En esencia lo que el trino del representante Hoyos dice es verdad: El Gobierno contratará por $1.8 millones mensuales a un total de 1.200 desmovilizados de las Farc.

Lo que no es cierto, por eso calificamos su afirmación como engañosa, es que eso equivalga a rearmar a las Farc, ni que todos los desmovilizados de las Farc vayan a recibir ese salario cada mes.

La iniciativa estatal busca incorporar de forma gradual, 1.200 desmovilizados de las Farc, que representan el 17% del total del grupo subversivo, para que sirvan de escoltas a sus propios compañeros. Por esta labor, recibirán un pago de $1.825.843 mensuales.

 

“El cuentazo de Uribe”

Hagamos un poco de memoria: Uno de los argumentos que hizo eco en la opinión pública para la victoria del No en el plebiscito, fue el concerniente a que los guerrilleros desmovilizados iban a recibir un salario de $1.8 millones durante cinco años.

El autor de esa falacia fue nada menos que el expresidente Álvaro Uribe, como lo reveló Colombiacheck en junio del año pasado. Desde entonces el Gobierno por medio de comerciales y el mismo Humberto de la Calle se dedicaron a desmentir lo que se consideró un mito.

El Gobierno Santos negó hasta la saciedad que daría un estipendio por dicho monto, sin embargo, el decreto presidencial 302 de 2017 reglamenta que a 1.200 guerrilleros que se desmovilicen y se preparen para ser escoltas de los esquemas de seguridad de las propias Farc, se les pagarán $1.825.843 mensuales.

Lo cierto del caso es que este beneficio solo alcanzaría para máximo el 17% de los integrantes desmovilizados de las Farc, no será para todos sus integrantes.

Cuando la serie de decretos (seis en total) que reglamentan el tema de seguridad de los integrantes del grupo político de las Farc y sus escoltas, fue de público conocimiento, los uribistas no perdieron la oportunidad y retomaron sus críticas por el pago de $1.8 millones mensuales.

Recalcaron que no era cuento y que ahora se estaba comprobando que es toda una realidad. Por los menos así lo trinaron varios congresistas del Centro Democrático.

 

 

 

 

 

 

 

Sigue siendo falso

De acuerdo con información de Carolina Azevedo, vocera de la Misión de la ONU en Colombia, el estimado de hombres y mujeres que llegaron a las zonas veredales y campamentos en los que se está implementando la dejación de armas es de 6.900 personas. Es decir, este es el número de guerrilleros que se acogieron al Acuerdo de Paz.

Con ese número de base y a través de una regla de tres, podemos demostrar que los 1.200 excombatientes que podrían ser escoltas y ganar el sueldo de $1.8 millones mensuales, apenas representa el 17% del total de los desmovilizados.

Respecto al tema el director de la Unidad Nacional de Protección, UNP, Diego Mora, habló en La W Radio y explicó que no es que llegarán inmediatamente 1.200 desmovilizados a ser escoltas. Pueden ser menos de acuerdo a las necesidades de los miembros del partido de las Farc, pero esa cifra es el tope máximo de escoltas que podrán tener.

Adicional a los 1.200 escoltas de las Farc que ingresarían a la UNP, la serie de decretos presidenciales crea otros cargos y una nueva dependencia en la UNP, la Subdirección Especializada de Seguridad y Protección que llega con 105 cargos adicionales a los 1.200 escoltas farianos, así lo dice el decreto presidencial 301 de 2017.

¿Arma mortal?

A la inconformidad por el hecho de que se les dará armas a las Farc se sumó otro congresista del Centro Democrático, Ciro Ramírez.

 

 

De acuerdo con Mora, no es que se vaya a rearmar a la guerrilla de las Farc. Según el funcionario los integrantes de las Farc que lleguen a ser escoltas tendrán que cumplir una serie de requisitos y luego sí se les entregarán armas como a cualquier escolta. “Tienen que cumplir unos requisitos muy pero muy específicos. El primero de ellos es no haber estado en proceso penal o condenado por algún delito de lesa humanidad. No tener ningún proceso penal en curso o haber sido condenado. Además, entregar primero las armas y adicionalmente ser amnistiado”, explicó.

Luego de que cumplan ese proceso deberán pasar unos exámenes psicológicos, físicos, técnicos y de poligráfico para establecer su confiabilidad. A lo anterior se suma un programa de capacitación de más de dos meses, explicó el director de la UNP.

Es solo después de todo este proceso los excombatientes farianos recibirán las armas y conformarán esquemas de seguridad mixtos, es decir, ayudarán a custodiar la seguridad de sus protegidos en coordinación con otro tipo de escoltas.

Mora también explicó que es absolutamente normal que las Farc pida que sus escoltas sean personas de confianza, así sucedió con los esquemas de seguridad en otros procesos de desmovilización como el Quintín Lame o el M-19.

Respecto al hecho de que los escoltas de las Farc sean los mismos militantes de esa organización, el tuitero William Reyes Medina respondió que era apenas lógico porque las Farc no confía en las fuerzas del Estado.

 

 

 

Voces en contra

Por su parte John Marulanda, consultor internacional en seguridad y defensa, le explicó a Colombiacheck que la medida referente a que los mismo miembros de las Farc sean los que cuiden a los altos mandos de la organización o a los que harán política, es inadecuada porque generará un efecto intimidatorio en la población civil y además demuestra que no hay confianza en las partes.

Marulanda fue más allá y señaló que “no es adecuado darles armas del Estado y que seguramente los que conformarán los esquemas de seguridad como escoltas serán los mismos que hacían parte de los anillos de seguridad de los comandantes farianos”.

Todo el tema de los escoltas de las Farc está fundamentado en el punto tercero, Fin del Conflicto, del Acuerdo Final. En el punto 3.4.7.4.1 se pactó la creación de la “Subdirección especializada de seguridad y protección en la UNP” que tiene como objetivo fundamental proteger a los miembros del partido de las Farc junto con sus familias dependiendo del riesgo que exista.

De acuerdo con las estadísticas disponibles es fundamental garantizar políticas públicas y medidas contundentes para mitigar las muertes y agresiones en contra de los líderes sociales y militantes de partidos de izquierda. El fenómeno es algo que día tras día se acrecienta como lo contamos en “La matanza de líderes sociales, más allá del debate por las cifras”.

 

Actualización

El decreto presidencial que buscaba que algunos integrantes de las Farc ingresaran a la UNP como escoltas quedó sin efecto jurídico el 17 de mayo porque la Corte Constitucional estableció que la iniciativa gubernamental debía tramitarse mediante ley orgánica por cuanto se abordan temas del presupuesto nacional.

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Falso

Martes, 28 Mayo 2019

Paola Holguín confundió metas con resultados de Generación E

Por José Felipe Sarmiento

La senadora presentó el número de estudiantes que el programa espera beneficiar en su primer año como si ya fueran un logro alcanzado, para compararlos con los resultados de Ser Pilo Paga.

En su cuenta de Twitter, la senadora Paola Holguín destacó una supuesta cantidad de estudiantes beneficiados por el programa Generación E, con el que el gobierno de Iván Duque busca mejorar el acceso de los jóvenes de escasos recursos a la educación superior, en comparación con los que alcanzó su antecesor a través de Ser Pilo Paga, iniciativa a la que reemplazó y que tenía el mismo fin.

“Mientras [el expresidente Juan Manuel] Santos logró en 8 años, con Ser Pilo Paga, que 40.000 jóvenes fueran a universidades privadas; Duque, con Generación E, logró que en el 2018 fueran 80.000 jóvenes de bajos recursos gratuitamente a la universidad pública y llegará a 300.000 para el 2022”, escribió la congresista del partido Centro Democrático.

Tuit de la senadora Paola Holguín sobre Generación E vs. Ser Pilo Paga

Por el lado de Ser Pilo Paga, el informe de gestión del Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex) en 2018 sí resaltó que llegó “a 40.000 estudiantes atendidos por el programa”, que es administrado por la entidad. De ellos, quedaban activos 37.954 y empezaron a graduarse las primeras promociones.

La equivocación del mensaje en este punto es que el año de inicio fue 2014. Por tanto, se ejecutó durante los cuatro años del segundo mandato presidencial de Santos y no en los ocho que tuvo su gobierno completo, como lo afirma la parlamentaria.

En cuanto a Generación E, la información es falsa. Para empezar, la Dirección de Fomento de la Educación Superior del Ministerio de Educación todavía no tiene datos definitivos ni siquiera del primer semestre de 2019, cuando se estrenó el esquema. Sus cuentas son preliminares porque todavía están en proceso de validación con las universidades, según explicó Jeisson Ulloa, de la Subdirección de Apoyo a la Gestión de la Instituciones de Educación Superior (IES).

Al respecto, hay que tener en cuenta que muchas universidades públicas empezaron este periodo tarde porque primero tenían que terminar las actividades académicas de 2018, que habían quedado pendientes por el paro. La Distrital, por ejemplo, inició clases del 2019-1 el 26 de marzo. La Nacional lo hizo el 1 de abril en Bogotá y el 15 en Manizales y Palmira.

El segundo semestre, que de por sí no ha comenzado, se ve más lejano en estas instituciones por la misma razón. En consecuencia, todavía no se sabe cuántos serán los matriculados de Generación E para la otra mitad del año. Además, el puntaje en las pruebas Saber 11 es requisito para postularse en una de sus modalidades y, según el cronograma del Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes), la publicación de los resultados se hizo el 11 de mayo, casi tres semanas después del tuit en cuestión.

Hasta el momento, la cuenta parcial del Ministerio va en 23.988 beneficiarios en el primer semestre, sumando los dos componentes del programa que van dirigidos a cubrir las matrículas de los estudiantes (el tercero corresponde a los recursos adicionales para las universidades públicas que estas acordaron con el Gobierno tras las protestas del año pasado). Es decir que, por ahora, la cantidad va en un 30 por ciento de la cifra que dio la congresista.

Tablas del Ministerio de Educación con datos parciales de beneficiarios de Generación E

Además, la comparación que hace Holguín tampoco es exacta porque Generación E es un plan más amplio que Ser Pilo Paga. Precisamente, la esencia de este era premiar a los estudiantes de bajos recursos que sacaran los mejores resultados en el examen de Estado para que estudiaran incluso en universidades privadas. Solo el componente de excelencia del nuevo programa tiene ese mismo esquema, aunque con algunas reformas. Sus beneficiarios son 2.792 hasta ahora. La cantidad que dio Holguín es 28 veces mayor.

En cambio, los otros 21.196 matriculados que el Ministerio ha contado hasta la fecha están en el fondo de equidad, que no contempla requisitos basados en las pruebas Saber. Su foco son los estudiantes de bajos recursos en general, siempre que entren a universidades públicas. Lo que se cubre es la tarifa de la matrícula que le llega al admitido y un apoyo para su sostenimiento, no el costo total que tiene para la institución educar a esa persona.

Con las reformas a Ser Pilo Paga en la primera modalidad de Generación E y la entrada en juego de las nuevas áreas, los dos programas “no son tan comparables”, según el economista e investigador pedagógico Julián de Zubiría Samper. El consultor señala que el grupo de equidad, que es la mayoría, “infla los datos del beneficio porque el Estado paga la matrícula de un estudiante de estrato 1 y 2; el problema está en quién cubre el resto”.

Aquí entra el tipo de universidad escogida por los jóvenes de los programas. Es cierto que 87 por ciento de los recursos del programa de Santos terminaron en universidades privadas porque los estudiantes las preferían y que el de Duque, en cambio, pretende fortalecer las públicas. En su componente de excelencia, donde los estudiantes tienen la libertad de elegir las privadas, estas deben financiar la cuarta parte del costo mientras el plan lo cubre completo en las públicas.

El problema con la afirmación de la parlamentaria en este caso es que la mayoría de los beneficiarios de este fondo sigue escogiendo las privadas, aunque en una proporción menor, de 58 por ciento. Son 1.621 contra 1.171 que prefirieron las instituciones del Estado y componen el restante 42 por ciento.

No obstante, “según la ex viceministra [de Educación Superior] Natalia Ariza, hay una población del componente de Equidad de Generación E que está contenida en el componente de Excelencia (los de mejores puntajes) pero al final pueden llegar a ser los mismos. Al menos en las universidades públicas que tienen un ingreso más restringido que requiere un puntaje de Saber 11 más alto”, cita un artículo del portal Cerosetenta de la Universidad de los Andes, publicado cuando se anunció la creación del programa en octubre pasado.

En este orden de ideas, la admisión en universidades públicas cumpliría una función de filtro meritocrático en el componente de equidad, como el que se explicita en el de excelencia. De Zubiría, sin embargo, recuerda que la mayoría de estas instituciones tiene su propio examen, con criterios distintos a los evaluados por las pruebas Saber. Además, el sociólogo Víctor Manuel Gómez Campo, doctor en Educación, explica que “hay un debate muy fuerte sobre cuál de esas dos opciones es mejor para predecir resultados académicos”, al menos en la Nacional, donde es docente.

Otra variable que traen a flote los dos académicos son las formas especiales de admisión que tienen las universidades públicas para algunas poblaciones. Un ejemplo es el Programa Especial de Atención y Movilidad Académica (Peama) de la Nacional que, en aras de la inclusión, modifica el proceso y los puntajes requeridos para los aspirantes de regiones apartadas que se inscriban a ciertos programas en las sedes andinas de la institución (Bogotá, Medellín, Manizales y Palmira).

Entonces, no es posible establecer con seguridad la mejor manera de comparar el número de beneficiarios entre los dos programas: si tomar Generación E como un todo o solo su componente de excelencia, al ponerlo frente al antiguo Ser Pilo Paga. Además, el profesor Gómez Campo señala que “no es pertinente” hacerlo tan pronto, por las diferencias en los periodos de ejecución (cuatro años contra seis meses). “Si lo miramos de aquí a tres años y no hay mucha deserción, podrían ser equivalentes”, dijo.

Los 80.000 son una meta

La senadora Holguín no le respondió a Colombiacheck cuál fue su fuente de información. Lo que concluimos, sin embargo, es que confundió los resultados de Generación E con la meta anual que tiene en su componente de equidad: 80.000 beneficiarios para un total de 320.000 en todo el periodo presidencial de Duque.

El de excelencia, que es el heredero directo de Ser Pilo Paga, tiene unos objetivos más modestos: 4.000 estudiantes al año, para 16.000 hasta 2022. Sumados, ambos fondos darían un promedio de 42.000 matriculados por semestre hasta completar 336.000 al finalizar el mandato.

Mientras el tiempo pasa para ver si esas cifras se concretan, de modo que se pueda hacer una mejor comparación entre los dos programas, la afirmación de la congresista es falsa porque presenta objetivos a largo plazo como si fueran metas cumplidas de manera muy anticipada.