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Lunes, 11 Mayo 2020

Daniel Coronell no escribió columna ‘Con el dardo en el centro’

Por Laura A. Gracia

Anda circulando un texto atribuido a el periodista colombiano, pero el texto fue publicado originalmente en Chile, y adaptado por diferentes fuentes sobre la situación en ese país.

Por redes sociales está rotando un texto titulado “Con el dardo en el centro” que se le atribuye a “Daniel Coronel” (escritura errada del nombre del periodista colombiano Daniel Coronell). El texto comienza diciendo “el Covid no hizo otra cosa que: Visualizar lo que se negaba” y luego lista arias otras cosas que supuestamente logró el COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2.

En Colombiacheck rastreamos el texto y encontramos que éste ha sido replicado en varias redes sociales, con modificaciones en el texto, en la longitud, pero con la esencia del mensaje. 

Así mismo, encontramos que ha sido publicado por varios personajes públicos chilenos. Entre los que se encuentran Julio César Rodríguez Sierra, periodista, presentador de televisión y conductor de radio chileno, y Carmen Hertz, abogada chilena de Derechos Humanos y candidata a Diputada por el Distrito 8. 

La diputada da el crédito en su publicación a Viviana Bonilla Orozco quien, según su cuenta en LinkedIn, es una pedagoga chilena.

Publicación Facebook Carmen Hertz

 

Por otra parte, el periodista chileno Julio César Rodríguez publicó en Instagram un extracto editado, con algunos aportes propios, pero sin crédito. 

Publicación Instagram

 

Esa publicación fue replicada por The Clinic, un quincenario chileno, caracterizado por mezclar sátira y humor político con crítica social. Luego, un usuario de Twitter respondió a ese artículo, solicitando al medio dar el respectivo crédito, también adjudicándole el texto a Bonilla. 

Pantallazo publicación Twitter

Pero también encontramos el artículo en una entrada realizada en el blog América 2.1, una plataforma de análisis hecha colaborativamente que brinda información y análisis de la realidad política, económica, social y cultural, con énfasis en América Latina. 

Esta columna fue publicada en la sección ‘Periscopio Cono Sur /Chile’, y  el nombre de la entrada es “Pandemia : La visualización de una gran brecha social” y la autora  es Vanessa Sabioncello, periodista chilena, según su cuenta de Twitter

Para aclarar quién fue la autora original, intentamos contactar a Sabioncello y a Bonilla. Ambas nos contestaron.

Bonilla aclaró que ella realizó el posteo de la columna el 10 de abril de 2020. Y según nuestro rastreo, 4 días después, Sabioncello publicó su artículo en América 2.1 remontándose a los datos ya publicados por Bonilla.

columna covid19

La periodista aclaró que está al tanto de la masiva difusión que se ha hecho en redes sociales, aunque hace la salvedad de que la versión que se comparte son ideas y partes, más no el texto completo. Y afirma que su texto es "diferente" al original publicado por Bonilla.  

Así que no es cierto que Daniel Coronell haya publicado esta columna que se le atribuye en redes sociales.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

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Lunes, 08 Junio 2020

Gráfico que muestra probabilidades de contagio con tapabocas no tiene evidencia científica

Por Ana María Saavedra

Aunque tapabocas sí ayudan, en un dibujo se muestran cifras de probabilidades de contagio de COVID-19, para las que no hay respaldo científico, si se utiliza o no. Por ahora no es posible determinar con exactitud los porcentajes dados. 

Una infografía compartida miles de veces muestra tres escenarios diferentes de la interacción entre un "portador de COVID-19" con otra persona no infectada. En el primer escenario el infectado no usa una máscara, pero la otra persona sí. De acuerdo con la imagen, el riesgo de contagio en ese contexto sería del 70 por ciento.

En el segundo escenario, el portador de coronavirus usa tapabocas, pero la otra persona no. Según la gráfica, en este caso el riesgo sería del 5 por ciento. En el último escenario, tanto el infectado como la otra persona usan mascarilla. El riesgo sería del 1,5 en este caso según la imagen.

Infografías similares con los mismos datos han sido compartidas en varios países y en varios idiomas como inglés y francés

Pero, aunque la evidencia sí muestra que los tapabocas pueden ser útiles para prevenir el contagio de COVID-19 (cuando se acompaña con otras medidas de prevención), los datos señalados en el gráfico no cuentan con respaldo científico.

Nuestros colegas de los medios de fact-checking Efecto Cocuyo de Venezuela y AFP Factual ya habían verificado esta infografía.

En Colombiacheck retomamos parte de las verificaciones de nuestros colegas  como parte de #CoronavirusFacts (O #DatosCoronavirus en español), un esfuerzo para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo liderado por la Red Internacional de Verificadores de Datos, IFCN.

Tanto Efecto Cocuyo como AFP llegaron a la conclusión de que ‘no hay ninguna evidencia científica que permita medir la reducción de riesgo de contagio con esos porcentajes por el uso de mascarillas’.

En Colombiacheck consultamos a Alfonso Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Colombiana de Infectología (ACIN), quien nos explicó que “eso valores no están soportados en ninguna publicación científica”.

En una nota publicada por el Fact Check Team de la agencia noticiosa Reuters, consultaron sobre este tema a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés). El CDC respondieron, por correo electrónico, que “actualmente no hemos encontrado datos que permitan cuantificar la reducción del riesgo por el uso de mascarillas o tapabocas”.

Al respecto, el CDC ha comunicado que el uso de tapabocas o telas para cubrirse el rostro no tiene la intención de proteger a quien lo usa sino de evitar que se propague el virus (es decir, principalmente busca prevenir que quien usa el tapabocas contagie a alguien más). 

Pero Reuters agrega que el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Europa también ha publicado que se desconoce cuánto puede disminuir la transmisión el uso de la mascarilla en adición a otras contramedidas e insiste que éstas deben ser usadas sólo como un complemento y no como un reemplazo de las medidas preventivas.

La organización neerlandesa Nieuwscheckers también verificó el gráfico y encontró que este fue una interpretación del estudio “Facemasks and similar barriers to prevent respiratory illness such as COVID-19: A rapid systematic review”, una investigación que no ha sido revisada por pares.

En el estudio se observó que en un hogar donde tres personas usaron mascarillas (dos sanas y una infectada) el riesgo de contagio se reducía apenas en 19 por ciento pero que esta reducción bajaba drásticamente si la mascarilla solo la usaba el contagiado, o si solo la usaban las personas no contagiadas.

Nieuwscheckers concluyó que “la imagen (que estamos verificando) ofrece una interpretación errónea de cómo funcionan las mascarillas. Estas obstruyen gotículas de saliva y pequeñas partículas de polvo o líquido que flotan en el aire, por las cuales se puede propagar el virus”.

Y añadieron que, “sin embargo, el efecto del uso de mascarillas en la vida diaria depende de su uso correcto y otras circunstancias. La investigación sobre la efectividad de estas mascarillas muestra que los efectos de su uso son probablemente mucho menores que los porcentajes de la imagen viral”.

Insuficientes por sí solas

En una actualización de recomendaciones del 6 de abril titulada “Consejos sobre el uso de máscaras en el contexto de COVID-19”, la OMS advirtió que el uso de mascarillas “es insuficiente para proporcionar un nivel adecuado de protección”, porque “también se deben adoptar otras medidas de prevención y control de infecciones”.

El 5 de junio, la OMS actualizó de nuevo sus recomendaciones sobre el uso de tapabocas y aseguró que “los tapabocas son parte de un paquete integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de varias enfermedades virales respiratorias, incluido el COVID-19”. La OMS también agregó que “los tapabocas pueden ser usados tanto para proteger a personas saludables (se usan para protegerse a sí mismo al estar en contacto con un individuo contagiado), así como control de focos emisores (los usa un individuo contagiado para prevenir que se siga propagando [el virus])”.

De todas maneras, concluye el documento, “el uso de tapabocas por sí solo es insuficiente para proveer un nivel adecuado de protección o de control de focos emisores, y otras medidas personales y a nivel comunitario también deberían ser adoptadas para suprimir la transmisión de virus respiratorios”.

La Organización Mundial (OMS) recomienda lavarse las manos frecuentemente, no llevarse las manos al rostro, cubrirse con el codo o brazo al estornudar o toser y guardar una distancia física de al menos 1 metro con otras personas. 

Diferentes tipos de tapabocas

Por su parte, el equipo de verificación de la AFP resaltó en su verificación que la eficacia de las mascarillas depende de diferentes variables y su nivel de protección no puede determinarse con exactitud.

Es que existen varios tipos de tapabocas, como lo explicamos en nuestro explicador “¿Qué características debe tener un buen tapabocas?”.

Precisamente, Juan Carballeda, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) y miembro de la Asociación Argentina de Virología (SAV), le explicó a AFP que una de las dificultades para dar con un porcentaje tan exacto como del que hablan en el gráfico tiene que ver con los modelos de mascarillas que se usan.

“No hay un único tipo de barbijo o tapaboca que se esté usando y no tenemos mucha evidencia de cuánto tiempo el virus puede vivir en las superficies o si se encuentra en gotas de tamaño grande o pequeño. De ninguna manera le pondría un porcentaje tan exacto”, señaló.

Por su parte Shelley Payne, directora del Centro LaMontagne para Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, indicó que si bien el orden relativo de riesgo que se muestra en el gráfico es correcto, "los números reales dependerán de una serie de factores, incluida la cantidad del virus dispersados por el portador o caso [positivo], la distancia entre los dos individuos, el tipo de material de la máscara, el ajuste de la máscara".

Demasiadas variables y la falta de datos experimentales, excepto en entornos hospitalarios, dificultan el cálculo del riesgo de contagio, dijo Payne a la AFP por correo electrónico. 

"No creo que haya cifras confiables sobre cuánta protección proporciona una máscara […] pero "la probabilidad de propagación es más alta si el portador no lleva una máscara y más baja si tanto el infectado como las personas que tienen contacto con él usan tapabocas", agregó Payne.

A su vez, Carlos Pinto, epidemiólogo del Instituto Nacional de Salud en Colombia coincidió con esta tesis. “Con la evidencia actual, no se puede confirmar la precisión de estas estadísticas. No hay suficientes datos para cuantificar la reducción del riesgo por el uso de máscaras quirúrgicas o de tela como lo dice la imagen. Sin embargo, sí es recomendable su uso y el distanciamiento físico para disminuir el riesgo de contagio, sobre todo en los casos de personas asintomáticas o presintomáticas que salgan a la calle”. 

Así que calificamos la infografía compartida en redes como Cuestionable, pues aunque no hay respaldo científico para concluir que los tapabocas protegen en  esos porcentajes, si se recomienda su uso.