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Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero...

Verdadero pero...

Jueves, 23 Abril 2020

De Bedout da cifras ciertas de pruebas Covid-19 por países, pero faltan datos

Por José Felipe Sarmiento

Los datos del periodista vienen de fuentes oficiales pero no se pueden comparar así no más, sin tener en cuenta otras variables. Además, las cifras de Venezuela no son confiables.

Por segundo domingo consecutivo, el periodista Félix de Bedout publicó en su cuenta de Twitter un reporte con la proporción de pruebas para detectar Covid-19 por millón de personas en 10 países de Suramérica, un escalafón que encabeza Venezuela con 10.504 (una semana antes, el 12 de abril, eran 6.337) y en el que Colombia es sexta con 1.160 (antes eran 798).

Trinos de Félix de Bedout con reportes de pruebas Covid-19 por millón de personas en Suramérica

Algunos usuarios han partido de estos datos para concluir, por ejemplo, que “el ‘castrochavismo’ lidera la realización de pruebas en la región”.

Otro usuario saca conclusiones del reporte de pruebas Covid-19 de Félix de Bedout

Colombiacheck encontró que las tablas publicadas por De Bedout son ‘verdaderas pero…’. Aunque sus cifras corresponden a las oficiales, no se pueden comparar por sí solas a la ligera. La falta de atención a las particularidades de cada país puede sesgar su interpretación.

La fuente que cita el periodista es el portal Worldometer. En efecto, las cifras del trino del 19 de abril en la mañana son iguales o ligeramente superiores a las que quedaron en el registro de esa página hecho por el archivo de internet WayBack Machine el sábado en la noche. Lo mismo sucede con las del 12 de abril, tomadas solo tres minutos antes de la publicación en Twitter. El sitio dice que sus datos son tomados de fuentes oficiales y, ocasionalmente, medios de comunicación. Pero estas no siempre son confiables.

¿Líder con trampa?

Las estadísticas de Venezuela, el supuesto líder de la región en aplicación de pruebas por millón de personas, han sido puestas en duda por medios dedicados a la verificación de datos en ese país. Los chequeos de Cotejo, Efecto Cocuyo  y EsPaja (miembros de las alianzas internacionales #DatosCoronavirus y LatamChequea) han destapado varias inconsistencias en la información entregada por el gobierno de Nicolás Maduro.

Por un lado, la población sobre la que están calculadas las pruebas por millón de personas no tiene en cuenta el fenómeno migratorio masivo que vive ese país. Por lo menos 5 millones de personas han dejado ese territorio en los últimos años, de acuerdo con la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V). Esto equivale casi a 15,5 por ciento de los habitantes proyectados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con base en el censo de 2011.

Pero la falta de claridad surge sobre todo porque las cuentas no cuadran ni siquiera entre diferentes pronunciamientos del gobierno.

El 2 de abril, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés), dijo que el país había hecho 1.779 pruebas hasta el 31 de marzo. Dos días después, el vicepresidente de Comunicación, Jorge Rodríguez, habló de 1.227 por millón, lo que daría unas 30.700 en total. En ambos casos, se afirma que 8 por ciento dio positivo, lo que implicaba una variación de 144 a casi 2.500 personas contagiadas entre un informe y el otro.

El primero coincidía con la cifra oficial de enfermos, el segundo no. Pero el de la organización internacional daba una cifra de apenas 71 pruebas por millón de personas al descontar los migrantes (lo que, de hecho, aumenta el resultado al disminuir el denominador de la división); este dato es muy inferior al que dio el funcionario.

Luego, las pruebas hechas por Venezuela se dispararon. Del 5 al 9 de abril, supuestamente se hicieron más de 100.000, o sea 20.000 diarias en un país que cuenta con un solo laboratorio para procesar pruebas PCR, que son las que detectan partes del virus en las muestras. A modo de comparación, el techo de procesamiento de pruebas en Colombia es de 17.000 al día con 60 laboratorios en operación, según le dijo la directora del Instituto Nacional de Salud (INS), Martha Ospina, al diario El Tiempo.

En ese enredo de datos, Caracas tampoco ha distinguido con claridad cuándo se refiere a PCR y cuándo (o en qué proporción), a las llamadas “pruebas rápidas”, que detectan la presencia de anticuerpos. Las segundas son consideradas menos confiables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y expertos como la epidemióloga Isabel Rodríguez Barraquer, profesora de la Universidad de California San Francisco, solo recomiendan su uso en contextos de investigación, no para diagnósticos clínicos.

De hecho, uno de los proyectos ganadores de la convocatoria especial del Ministerio de Ciencias de Colombia por la pandemia de Covid-19 es un estudio nacional de seroprevalencia de SARS-CoV-2 (o sea, para saber qué proporción de la población ha estado expuesta a este coronavirus) con base en sus sistemas de defensa inmunológica. La investigación, liderada por el INS en alianza con otras nueve instituciones, contará con 2.000 millones de pesos para su ejecución.

Worldometer, la fuente de Félix de Bedout, reproduce las estadísticas oficiales sin muchas consideraciones sobre su confiabilidad. Además, incluso al asumirlas como veraces, Venezuela y otros países tienen particularidades que hacen más complejo el análisis. No es una comparación simple.

Ojo a la estrategia

Las estrategias que los países pueden usar para vigilar la evolución de la epidemia se pueden dividir en tres, según el epidemiólogo Andrés Fandiño Losada, investigador de la Universidad del Valle: evaluar a la población en general con estudios en los que se le aplica la prueba a una muestra representativa, enfocarse en comunidades completas pero específicas donde se concentran más casos de la enfermedad o solo examinar a pacientes sospechosos y probables (una definición que puede variar de acuerdo a los criterios de cada gobierno y a lo largo del tiempo).

Las dos primeras requieren de muchas más pruebas y, por consiguiente, de más recursos. Islandia, por ejemplo, aplicó pruebas a 6 por ciento de su población entre el 31 de enero y el 4 de abril, pero es un país desarrollado de 364.000 habitantes (un poco más que Neiva), por lo que bastó con 13.084 participantes en un estudio por invitación abierta o selección aleatoria y 9.199 pacientes sospechosos. Mientras tanto, Corea del Sur es el ejemplo más conocido de testeo masivo por áreas geográficas con mayor cantidad de casos; llegó a procesar 20.000 pruebas al día.

Fandiño señala que los países suramericanos, en general menos ricos, han optado por la tercera opción. Esto tiene implicaciones sobre las variables a tener en cuenta si se pretende compararlos. La más importante es, precisamente, la definición de caso sospechoso o probable. Para la correcta interpretación de los datos que presenta De Bedout se requiere tener en cuenta las diferencias entre países y los cambios en el tiempo.

Por ejemplo, la guía de Paraguay menciona la fiebre como determinante de un posible caso sospechoso sin especificar una temperatura mínima. En cambio, Colombia y Perú sí establecen que debe ser de 38 °C para arriba. Chile no le pone límite en personas con historial de viaje a lugares con transmisión local del virus, pero lo fija en 37,8 °C para las demás. En Argentina, es de 37,5 grados excepto para personal de salud y regiones con circulación confirmada.

También hay otras diferencias sobre los síntomas adicionales. Paraguay los limita a la tos y la dificultad para respirar. Colombia coincide con Argentina en la mayoría. Sin embargo, allá se incluyó la pérdida de olfato y la percepción de mayor dificultad para percibir sabores (signos de alarma que no han sido confirmados por la OMS o estudios científicos pero sí sugeridos por asociaciones médicas de diferentes partes del mundo, como contamos en otro chequeo). Todo esto afecta el margen de interpretación del personal de la salud y, en consecuencia, el número de pruebas.

Además, el INS ha hecho varias actualizaciones del instructivo colombiano donde aparece esa definición de caso. Esta también incluye otros factores, como el historial de viaje del paciente a los países con circulación comunitaria del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la pandemia; esa lista se ha ido ampliando conforme la enfermedad avanza alrededor del mundo. Chile también ha variado su definición según las fases de la epidemia. El portal del Gobierno de Argentina tiene un aviso en el que advierte que la definición “es dinámica”.

Esto está directamente relacionado con otro detalle que se escapa a los reportes de Félix de Bedout en Twitter: el desarrollo de la epidemia ha sido distinto en cada país. Para empezar, no llegó a todos al mismo tiempo.

El primero en registrar la enfermedad en su territorio fue Brasil, el 26 de febrero. Ecuador le siguió tres días más tarde. El 3 de marzo, apareció en Argentina; el 4, en Chile y el 6, en Perú y Colombia. Al día siguiente, en Paraguay. A Bolivia, solo llegó hasta el 11 y Uruguay fue el último en confirmar su llegada, el 13 de marzo. Es decir que la diferencia máxima entre los países de la lista supera incluso las dos semanas de incubación del virus, por lo que no es tan fácil comparar como si todos hubieran estado en la misma etapa de la epidemia desde el comienzo.

Además, “el virus se difundió mucho más en Ecuador y Perú, [entonces] había que hacerles las pruebas a más personas”, explica el médico y profesor Fandiño. De acuerdo con el mapa de Covid-19 de la Universidad Johns Hopkins, esos países llevan 537 y 530 muertes, respectivamente, a causa de esta enfermedad, así como 10.850 y 19.250 casos confirmados.

En contraste, el reporte más reciente del Ministerio de Salud de Colombia ubica al país muy por debajo de estos dos vecinos. Las muertes son 206 hasta el 22 de abril, menos de la mitad. Los casos confirmados llegan 4.356, Ecuador los duplica y Perú los cuadruplica.

El efecto sobre el número de pruebas se nota en las 170.400 que ha hecho Perú. Mientras tanto, Ecuador lleva solo 34.840, cerca de la mitad de las 71.464 que ha hecho Colombia de acuerdo con el INS. Pero ambos países son impulsados en la tabla por millón de personas debido a que tienen poblaciones mucho más pequeñas. Lo contrario pasa con Brasil, el país más afectado de la región (2.906 muertes entre 45.757 casos), que está en la parte baja de la tabla de proporción aunque ha hecho 291.922 pruebas.

Así como el dato de pruebas por millón de personas cambia en Venezuela según se tenga en cuenta o no el éxodo que ha vivido por cuenta de la crisis interna, la cantidad de habitantes de cada país afecta necesariamente los resultados. Por matemáticas simples, una sola prueba aumenta más el resultado por millón en Uruguay, donde viven 3,5 millones de personas, que en Ecuador, donde son 17,5 millones; Perú, que va por 32,8 millones; Colombia, que tiene 50,3 millones, o Brasil, donde hay 211,4 millones (es el séptimo país más poblado del mundo).

“Yo no me atrevería a decir que una medida es adecuada y la otra inadecuada, solo que cada una se interpreta a su manera”, explica el epidemiólogo Fandiño. Insiste en que eso depende de la fase en la que esté cada país, o sea de qué tanto se haya difundido la enfermedad en su territorio. Por su parte, el INS recomienda los datos sobre acumulado de pruebas para Covid-19 del portal de la ONG Foundation for Innovative New Diagnostics (FIND). Allí también se pueden encontrar con relación a la población, aunque por cada 100.000 habitantes.

Esta organización toma la información de fuentes abiertas y “de confianza”, como los organismos internacionales. En el caso de Venezuela, por ejemplo, solo tiene registro del informe de OCHA; esto deja a ese país por debajo de toda la región, pero la cifra ya está desactualizada. También presenta rezago con respecto a los reportes oficiales de otros países, aunque este es menor en la mayoría de los casos, incluido Colombia.

En resumen, dando por ciertas las cifras de todos los gobiernos (a pesar de las dudas sobre los datos de Venezuela, que de todas formas se concentran en días diferentes a los citados en los trinos, a falta de mejor información por otras fuentes), los reportes de Félix de Bedout son ‘verdaderos pero…’ porque son números reales pero cuya interpretación es más compleja que la simple comparación. Al dejarlos sueltos, se presta para que otros usuarios de redes saquen conclusiones apresuradas sin tomar en cuenta todas las variables ni la confiabilidad de las fuentes.

[Actualización 24 de abril de 2020, 10:50 a.m.]

El doctor Andrés Fandiño le hizo a Colombiacheck una claridad posterior a la publicación de este chequeo, con relación a la pertinencia de cada uno de los indicadores sobre pruebas, el número acumulado y la proporción sobre la población. Por eso modificamos el antepenúltimo párrafo. La calificación sí se mantiene, pues esta modificación incluso la reafirma.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Martes, 11 Agosto 2020

Ni el matarratón contiene ivermectina, ni la ivermectina se recomienda para prevenir el COVID-19

Por Laura Rodríguez Salamanca

En un audio de WhatsApp se promueve tomar té de las hojas de este árbol para ‘fortalecer el sistema inmunológico’. Pero ni el matarratón, ni la ivermectina tienen esos efectos en el organismo.

“Acá en Montería todo el mundo se enteró [de que] ahora que el matarratón contiene ivermectina”. Con estas palabras se inicia un audio con el que, a través de WhatsApp, se promueve la prevención de las complicaciones del COVID-19 tomando infusiones de hojas de este árbol, que se usa comúnmente como forraje para ganado. 

“¡Imagínate! Es un hecho que el matarratón contiene ivermectina. Hay muchas plantas que la contienen, pero el que más la contiene es el matarratón. (...) A mí me lo explicó un veterinario que está en ese cuento”, dice un hombre que no se identifica.

Luego recomienda: “usted va a coger una hoja de matarratón y la vas a echar (sic) a hervir en un poquito de agua, como donde te salga la tacita, la tomas como si te fueras a hacer un tinto instantáneo, un café instantáneo. Es una hoja por persona (...) Si son cinco personas, echen agua como si fueran a hacer café para cinco personas y échenle cinco hojitas. Bueno, que se pasen dos hojitas más, que le echen, por ejemplo, si van a tomar cinco personas, que le echen siete hojitas. Pero es una hojita por persona de matarratón”. 

Además el autor del audio explica: “con eso estás fortaleciendo tu sistema inmunológico. No significa que no te va a dar [COVID-19], sino que a la persona que le da medio le da ahí y ya, y no lo pone en un estado crítico. Esa es la función de la ivermectina”. 

Pero este audio, por un parte, cumple con varias de las características de los audios con información falsa que circulan en WhatsApp, que ya hemos resumido en un artículo y en un video, como emplear un tono familiar o cercano y no permitir la identificación de la fuente de la información. Y por otra parte, incluye datos falsos y promueve la automedicación.

“El matarratón contiene ivermectina” 

FALSO

No es cierto que el árbol de matarratón [Gliricidia sepium] contenga ivermectina, un antiparasitario que se cree que puede ayudar a tratar el COVID-19, pero sobre el cual aún no hay suficiente evidencia científica porque solo se ha probado a nivel de laboratorio. 

“La ivermectina no es un producto natural, sino un derivado de un producto natural, entonces no se encuentra directamente ni en el matarratón ni en ninguna planta”, nos dijo Fabio Mayorga Niño, licenciado en química, doctor en Farmacia y profesor de la Universidad Pedagógica Tecnológica de Colombia. 

Por su parte, José Julián López, químico farmacéutico, doctor en Ciencias Farmaceúticas y profesor de la Universidad Nacional, nos explicó: “el origen de la ivermectina es de una bacteria: la Streptomyces avermitilis. Y no es una sola sustancia, sino una mezcla de dos sustancias, que son la avermectina B1a y B1b. El árbol de matarratón tiene ciertos componentes químicos como los flavonoides y cumarinas, que realmente no tienen ningún parecido químico o estructural con la ivermectina”. 

“Con eso [el té de hojas de matarratón] estás fortaleciendo tu sistema inmunológico. Esa es la función de la ivermectina” 

FALSO

Esta afirmación tiene varios errores. Primero, todas las fuentes a las que consultamos coincidieron en que ni la ivermectina ni ninguno de los componentes del matarratón tienen dicha acción en el organismo. 

Gonzalo Amézquita, químico farmacéutico con maestría en Ciencias y miembro del equipo de Cuestión de Dosis, un canal de YouTube sobre medicamentos, nos explicó que existe cierta confusión sobre el funcionamiento de la ivermectina. “El mecanismo de acción [aún no está claro] por el cual podría eventualmente tener actividad antiviral evita que el virus apague los mecanismos de defensa de las mismas células a las que infecta. Por eso la gente piensa que se está fortaleciendo al sistema inmunológico. Pero no es así; lo que parece que hace la ivermectina es que evita que las células que van a ser infectadas por el virus dejen de defenderse”. 

Con respecto al matarratón, nos dijo: “no existe ningún tipo de reporte que diga que podría contribuir al funcionamiento del sistema inmune. Los estudios que han hecho hasta ahora dicen que de pronto tiene actividad antimicrobiana, antioxidante y antiparasitaria. Por eso se usa a veces para desparasitar ganado o para matar roedores pequeños. También tiene una posible actividad antifúngica, que se ha querido estudiar en humanos, pero no lo sabemos aún”. 

Por otra parte, teniendo en cuenta todas los remedios caseros que se han difundido en los últimos meses con la promesa de que “incrementan”, “suben” o “fortalecen” la actividad del sistema inmunológico, el profesor López nos aclaró que este efecto es falso.

“Si bien es cierto que algunas vitaminas son partícipes en el proceso del mantenimiento del sistema inmune, eso no quiere decir que se ‘aumente’, sino que ayudan a mantener la integridad del sistema inmune. No hay sustancia que aumente la actividad del sistema inmune, esto no sería bueno. Hay muchas enfermedades que son producidas por una su actividad exagerada como el lupus, la miastenia o la esclerosis”, dijo. 

¿Qué pasa si se toma el té de de hojas matarratón, como recomiendan en el audio?

De acuerdo con Amézquita, en teoría no hay ningún riesgo en el consumo de esta infusión, pero no eso no quiere decir que se recomiende para prevenir los efectos del COVID-19. Además, el químico farmacéutico aclaró: “en el Vademecum Colombiano de Plantas Medicinales, dice que no existe ninguna precaución en la toma de esta planta que se haya descrito. Pero hay que tener en cuenta que muchas veces no se hacen estudios con las plantas medicinales para determinar qué efectos adversos tienen porque la gente las usa como quiere y las preparaciones son siempre nuevas”.

Por su parte, el profesor López, nos contó:“la planta deriva su nombre de su acción rodenticida [pesticida para matar roedores]. Aunque no conozco referencias de intoxicación o muertes por ingesta de esta planta, el riesgo de toxicidad es potencial. Eso depende de la cantidad que se consuma y de la forma en que se extrae”. 

Hay que tener precaución a la hora de recomendar y seguir sugerencias sobre el consumo de plantas de la forma simple en la que se hace en el audio: una hoja para una persona y cinco hojas para cinco personas, sin importar si padecen alguna enfermedad.

“Se necesita una convalidación científica para determinar qué cantidad es correcta y segura administrar. Si toma un acetaminofén puede saber qué cantidad está ingiriendo, pero en las plantas no se sabe y, en consecuencia, tampoco se conoce si el organismo está apto para recibir esa cantidad. Además, las plantas tienen muchas sustancias que pueden tener interacciones con medicamentos o alimentos”, señaló Mayorga. 

¿Pero, entonces, se debería tomar ivermectina para prevenir el coronavirus?

No. Como escribimos en otro artículo, este medicamento, que está aprobado en Colombia como antiparasitario para algunas enfermedades tropicales, solo se ha probado como tratamiento para el COVID-19 a nivel de laboratorio y aún falta mucho por saber sobre su mecanismo de acción. “Debe probarse en animales y en personas enfermas, para descartar posibles efectos secundarios y determinar las dosis adecuadas, así como la mejor forma de administrarlas”, escribimos en el texto. 

Con esta versión coinciden el Ministerio de Salud, el INVIMA, el Instituto de Evaluación Tecnológica en Salud y la Asociación Colombiana de Infectología, organizaciones que anunciaron el pasado 12 de julio que “no recomiendan el uso de ivermectina como tratamiento para el COVID-19, salvo cuando se use dentro de un estudio clínico que haya sido aprobado por el INVIMA”. 

De hecho, Eduardo López, director científico del Centro de Estudios de Infectología Pediátrica, la única institución autorizada en el país para desarrollar estudios clínicos en humanos con este medicamento, dijo en una entrevista para Cuestión de Dosis, el canal sobre medicamentos de Gonzalo Amézquita, que el estudio que lidera arrojará resultados hasta en por lo menos cuatro meses y, por supuesto, no recomienda consumirlo para usos diferentes a los aprobados. 

Como ya hemos aclarado antes, no existe un tratamiento exclusivo aprobado para el COVID-19. Las únicas medidas que recomienda la OMS es el lavado de manos, el distanciamiento social y el uso de tapabocas.

¿Pero qué puede pasar si se consume la ivermectina sin necesitarla? “Aunque en la literatura científica no se han encontrado efectos adversos importantes o que pongan en riesgo la salud, sí es un problema consumirla en esta situación porque las personas que la necesitan no van a poder tener acceso a ella, y este medicamento fue utilizado para el tratamiento de algunas parasitosis tropicales. Entonces, las consecuencias no son tan importantes a nivel individual como sí sobre la salud pública en aquellas zonas donde hay una alta prevalencia de personas con este tipo de infección”, nos explicó el profesor López. 

Ojo con la ivermectina veterinaria

Debido a que la fuente de la recomendación del audio que está circulando en WhatsApp es supuestamente un veterinario y a que se ha reportado que en algunas zonas del país se está adquiriendo la ivermectina de uso veterinario para tratar y prevenir el coronavirus, también consultamos a los expertos sobre las posibles consecuencias de su consumo. 

Para Julián López, “los medicamentos de uso veterinario deben cumplir con unos requisitos muy similares a los medicamentos de uso humano. Entonces el asunto no es en términos de calidad. Lo que sí podría llegar a pasar es que se consuman dosis muy altas, porque, por ejemplo, un toro o una vaca pueden llegar a pesar 500 kilos, lo cual influye en la dosis que se le administra, y es casi imposible que un humano alcance ese peso”. 

Con esto coincide Amézquita, quien agregó, “los efectos adversos pueden ser mareos, vómito, malestar estomacal y, si llegamos a un extremo, podría ser vértigo, taquicardia, y anormalidades neurológicas. Eso ocurriría con dosis que espero que nadie vaya a tomar”.

Entonces, calificamos como falso el audio con el que se difunde que el árbol de matarratón contiene ivermectina y que tanto ese medicamento como el matarratón fortalecen el sistema inmune y evitan complicaciones cuando alguien se enferma de COVID-19. De paso, calificamos como falso que la ivermectina sirva para prevenir tanto el contagio como el agravamiento del coronavirus y que sea aconsejable consumir ivermectina de uso veterinario.