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Verdadero

Martes, 14 Junio 2016

Detener la fumigación aérea no fue acordado en La Habana

Por Miriam Forero

Humberto de la Calle, jefe de la delegación de gobierno en los diálogos con las Farc, respondió a las críticas por la suspensión de esta medida con una frase contundente: “Nadie negoció la no fumigación en La Habana”.

A comienzos de mayo de 2016, el tema de la lucha contra las drogas ilícitas marcaba gran parte de la agenda pública por dos razones. Por un lado, el 21 de abril, durante la Asamblea General de Naciones Unidas, los 193 países miembros discutieron la política internacional para combatir este problema y admitieron que es hora de explorar otros enfoques menos represivos, como el de los derechos humanos y la salud pública, con miras a obtener mejores resultados.

De otra parte, en Colombia se daba una álgida controversia por la decisión del Consejo Nacional de Estupefacientes de autorizar a la Policía el uso del glifosato en operaciones de erradicación terrestre, luego de casi un año de estar suspendida cualquier actividad de fumigación, aérea o manual, con este polémico herbicida producido y distribuido por la multinacional Monsanto.

Colombia era el último país en el mundo que permitía la aspersión aérea de los cultivos ilícitos con este pesticida, como bien lo registró el documental Guerras Ajenas, transmitido esta semana por el canal HBO Latinoamérica.

En este marco, el jefe de la delegación de gobierno en el proceso de paz con las Farc, Humberto de la Calle, tocó el tema durante el foro “El Camino hacia el Posconflicto: Colombia en la encrucijada de la guerra y la paz”, que organizó la Universidad Externado de Colombia, el pasado 3 de mayo.

“El gobierno delegado en La Habana se reservó, en casos extremos, la posibilidad de fumigar, si llegase a ser necesario. Ahí hay uno de los famosos mitos que se le ha vendido equivocadamente a la sociedad colombiana. Nadie negoció la no fumigación en La Habana”, enfatizó De la Calle.

Colombiacheck revisó lo que ha pasado con el tema de la fumigación en los últimos años y, especialmente, en el marco de los acuerdos.

Para empezar, el 16 de mayo de 2014, los negociadores publicaron lo acordado en el cuarto punto de la agenda, el de la solución al problema de las drogas ilícitas. Aunque no menciona específicamente la palabra fumigación o aspersión, el documento sí deja ver que ese aspecto no fue negociado y por tanto, las posiciones que tienen las dos partes al respecto no se movieron un centímetro.

Las Farc, por un lado, dejan claro que sólo aceptan la erradicación manual, pero el gobierno mantuvo abierta la posibilidad de acudir a otros métodos en caso de que los campesinos no accedan a participar en el plan de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos.

“En los casos en los que no haya acuerdo con las comunidades, el Gobierno procederá a la erradicación de los cultivos de uso ilícito, priorizando la erradicación manual donde sea posible, teniendo en cuenta el respeto por los derechos humanos, el medio ambiente y el buen vivir. Las Farc consideran que en cualquier caso en que haya erradicación esta debe ser manual”, dice el acuerdo.

Un año después, en mayo de 2015, el Consejo Nacional de Estupefacientes aprobó que se suspendieran las fumigaciones con glifosato.

La decisión fue tomada a raíz de una recomendación del Ministerio de Salud y Protección Social, que a su vez se basó en un estudio encargado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y realizado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre Cáncer de los Estados Unidos, en el que se declara al herbicida como probablemente cancerígeno para los seres humanos.

A partir de allí surgieron las acusaciones de varios contradictores del proceso de paz, como el procurador Alejandro Ordóñez, que consideran la medida como un favorecimiento a las Farc, por su posición con respecto al glifosato. Sin embargo, el acuerdo sobre este tema se dio un año antes en La Habana y no negoció la potestad del gobierno de acudir a mecanismos de erradicación no manual, como lo aclaró De la Calle.

La afirmación del jefe negociador del Gobierno resultó verdadera y con ella desmiente uno de los mitos que hacen carrera entre los opositores al proceso de paz.

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Lunes, 21 Junio 2021

Duque alardea por la reducción de cultivos ilícitos, pero la producción de coca ha aumentado

Por Mónica Ospino Orozco

El presidente Duque asegura que en su mandato el área sembrada con cultivos ilícitos se ha reducido en un 20 %, sin embargo, aunque las hectáreas bajaron, la disminución fue de 15%.

El pasado 9 de junio y con ocasión de la presentación del informe preliminar del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el presidente, Iván Duque, hizo varias afirmaciones en las que destaca los esfuerzos de su gobierno en la lucha contra el fenómeno del narcotráfico en Colombia.

En uno de los trinos que compartió ese día desde su cuenta, @IvanDuque aseguró: 

“Desde agosto de 2018 nuestro Gobierno comenzó a marcar una tendencia en disminución del área sembrada de cultivos ilícitos. En tres años logramos casi un 20% en reducción, lo que demuestra el compromiso institucional y de nuestra #FuerzaPública en la lucha contra el narcotráfico”.

El tuit estaba acompañado de un breve clip de video de la intervención del primer mandatario, en el que además Duque, precisa que “en el año 2020 se consolida una reducción del área sembrada del 7% que se suma a los esfuerzos del año anterior del 9% y a lo que empezó a marcar una tendencia a partir del mes de agosto del año 2018”. Posteriormente, Duque añade que “recibimos muy bien este mensaje en el que se reconoce, que en estos casi tres años de gobierno llevamos una reducción cercana al 20% en los cultivos de uso ilícito”.

 


En Colombiacheck decidimos verificar el detalle de las cifras entregadas por Duque, y encontramos que de acuerdo con los informes del SIMCI, el área de cultivos ilícitos en Colombia ha caído en tres años, esto es entre 2018 y 2020, en un 15 % y no en un 20 % como lo afirma el presidente en el texto de su trino y en en el clip de video.

El informe del SIMCI indica que para 2018 teníamos en el país 169.000 hectáreas de coca. Este nuevo reporte de 2020, el cual no ha sido publicado completo sino solo un informe preliminar, indica que teníamos 143.000 hectáreas de coca. Al realizar el cálculo, en Colombiacheck encontramos que la disminución en estos tres años es de 15 % y no de 20 %, como aseguró el Presidente.

Las cifras en las que sí acierta Duque son las disminuciones por año. En el 2019, con respecto de 2018, la disminución fue del 9 %.  Ese año la cifra fue de 154.000 hectáreas.  

En cuanto a la disminución de 2020, con respecto al año anterior a ese, el porcentaje efectivamente fue de 7 %, como lo indica en el mismo reporte del SIMCI.

Se reduce el área cultivada, pero mejora el rendimiento de la producción

Sin embargo, Duque omite en su intervención otra información relevante. El boletín de prensa del SIMCI de 2020, pues la UNODC publicará el reporte detallado en julio, explica que “la capacidad de obtención de cocaína por hectárea se ha incrementado en los últimos años a pesar de la reducción del área sembrada”.

Y el mejor rendimiento del cultivo por hectárea de coca, es un fenómeno que se observa además en los informes del 2018 y 2019, años que Duque reclama como muy positivos, pues solo tiene en cuenta la reducción neta en el número de hectáreas cultivadas, sin hacer mención al indicador del rendimiento en la producción.

Por ejemplo, en el 2018, cuando el área cultivada en el país se redujo en un 1,2 %, según el informe del Simci, el rendimiento de promedio de hoja de coca fresca fue del 5,7 toneladas métricas por hectárea, mientras que en el 2017 ese rendimiento se había calculado en 5,6 toneladas métricas por hectárea.

Esto indica, según dicho reporte, que a pesar de la disminución de la extensión de los cultivos el rendimiento por hectárea es mejor y la producción aumenta.

Así queda demostrado con la cifra que registra el rendimiento promedio del clorhidrato de cocaína que en 2018 fue de 6,5 kilogramos por hectárea cosechada, mientras que en el 2017 fue de 6,3 kilogramos por hectárea cosechada.

 

Fuente: Simci, informe del 2018.

 

Igual fenómeno se presenta en 2019 cuando, según el reporte del SIMCI, registra que “pese a la leve disminución en el área productiva (9 %), la producción potencial de hoja de coca fresca presentó un aumento del 1,6 %, pasó de 977.414 toneladas métricas (tm) en 2018 a 993.107 tm en 2019. Este incremento se generó por el aumento en la productividad de hoja de coca registrado en la actualización de los indicadores de productividad en la región del Pacífico” (ver gráfico).

 

 

De acuerdo con Daniel Rico, investigador en temas de economías criminales y experto en narcotráfico, “la disminución del área sembrada de cultivos ilícitos en Colombia, obedece a que se requiere menos área para producir más coca, porque se están trasladando los cultivos de hoja de coca del Pacífico hacia el Catatumbo”.

Y explica Rico que, “el Pacífico es una zona con mucha nubosidad y lluvias, por lo que no ofrece buenas condiciones para este cultivo que es más de sol y de tierras un poco más altas; la frontera con Venezuela en el Catatumbo tiene condiciones mejores y por eso los resultados por hectárea son mucho mayores. Todo esto es una trampa y un juego de estadísticas falsas”.

El experto añade que la “segunda razón de mayor productividad por hectárea obedece a que como se está haciendo erradicación manual en menos zonas, hay dos terceras partes de la producción de coca que no son afectadas por la erradicación manual ni por la aspersión, entonces la gente tiene los incentivos para obtener mejores insumos, precursores, sistemas de riego, mejores semillas, entonces eso explica lo que aparece en las estadísticas como disminución de áreas cultivadas”

En el último reporte preliminar de Monitoreo de Cultivos también se indica que “en 2020, el potencial de producción de clorhidrato de cocaína pura alcanzó 1.228 toneladas; la producción estimada de hoja de coca fue de 997.300 toneladas métricas y en relación con la productividad del cultivo, a nivel nacional, el rendimiento anual de hoja de coca por hectárea se determinó en 6.4 tm/ha/año”.

La producción de clorhidrato de cocaína también ha aumentado. En 2018 la cifra fue de 1.120 toneladas métricas, en 2019 de 1.137 y en 2020 de 1.228.

En Colombiacheck contáctamos a la oficina de Comunicaciones de la Presidencia de la República para entender cómo se habían hecho estos cálculos, sin embargo, no obtuvimos respuesta.

Así es que tras estas evidencias y el análisis hecho a las cifras del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), calificamos como cuestionable las afirmaciones de Duque pues encontramos que, aunque las hectáreas sembradas bajaron, el rendimiento por hectárea es mayor. Además, el porcentaje de disminución de hectáreas sembradas no fue del 20% sino 15%.