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Chequeo Múltiple

Viernes, 29 Mayo 2020

¿Director de la OMS y ‘arquitecto de una tiranía’? Casi nada es cierto

Por José Felipe Sarmiento

A punta de información falsa, cuestionable o con peros, un artículo pone en duda la formación del doctor Tedros, su desempeño en el Ministerio de Salud de Etiopía y al gobierno del que formó parte.

Bajo el título “El director de la OMS [Organización Mundial de la Salud] es el arquitecto de una tiranía”, el portal Panam Post se despacha contra el titular de ese cargo, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, con una cantidad de información sobre su hoja de vida y el gobierno del que formó parte en su país, Etiopía.

El artículo lo acusa de tener una formación que no es apta para la posición que ocupa, lo relaciona con posible corrupción y hasta lo señala como responsable de crímenes de lesa humanidad. “Con la sangre de millones en sus manos no debe estar a cargo de la OMS”, se dice en esta nota.

El artículo fue compartido en Facebook el 18 de mayo pasado y desde ese momento ha tenido más de 370.000 vistas. Además, 19 personas lo reportaron como información falsa.

Por esta razón en Colombiacheck verificamos la publicación y encontramos  que mezcla varias opiniones, datos falsos y verdades a medias para atacar al director de la OMS.

En el texto encontramos 10 fragmentos verificables. Tres son falsos, cuatro cuestionables y los tres restantes, ‘verdaderos pero…’. O sea que nada de lo que dice es completamente cierto. Las afirmaciones son las siguientes:

“Por primera vez en su historia la Organización Mundial de la Salud está encabezada por una persona que no es médico clínico, sino doctor en filosofía. Si bien fue enfocada en medicina comunitaria su tesis doctoral, la falta de formación como médico pesa entre las denuncias por incapacidad contra el director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom”

Cuestionable

A diferencia de todos sus antecesores, el doctor Tedros no tiene formación de base como médico sino que es biólogo. Sin embargo, en su hoja de vida también dice que hizo una maestría en Inmunología de las Enfermedades Infecciosas (como la COVID-19, valga decir) en la Universidad de Londres, programa del que se graduó en 1992.

El título de doctor en filosofía (Ph.D.) quiere decir que una persona ha hecho investigación avanzada en un área específica. En el caso del que obtuvo el director de la OMS en el año 2000, esta especialidad es la Salud de la Comunidad que estudió en la Universidad de Nottingham.

De modo que la nota omite información relevante sobre la formación de Adhanom al mismo tiempo que malinterpreta lo que significa un doctorado. De hecho, el principal contrincante de Tedros para el cargo, David Nabarro, no tiene este título (a pesar de ser médico con dos maestrías) y la doctora Sania Nishtar, tercera en votación, es Ph. D. en Medicina.

“«Necesitamos tener más pacientes con VIH para que podamos obtener más dinero en ayuda», dijo el director de la OMS, Tedros Adhanom, según Ethiopan News and Views”

Falsa

No hay ningún otro registro que confirme que el funcionario de Naciones Unidas haya dicho eso, lo que permite concluir que la cita es falsa. A pesar de lo polémica que debería haber sido la frase, el único sitio de internet donde se encuentra con una búsqueda sencilla en Google es, justamente, el que citan.

“Dicho medio destaca el hecho que el régimen etíope lleva 29 años en el poder y que solo dos partidos en el mundo ganan con el 100 % de los votos, el Partido de los Trabajadores de Corea del Norte y el frente militar de plutocracia étnica TPLF de Tedros Adhanom”

Cuestionable

Este párrafo tiene datos ciertos, pero es cuestionable porque desconoce el funcionamiento de ambos regímenes y la composición de los dos gobiernos que pretende comparar.

La Constitución de Etiopía establece que la cabeza del gobierno es el Primer Ministro y la jefatura de Estado recae en la Presidencia, cargos que son elegidos por votos del parlamento. Este se compone de dos cámaras: la de Representantes del Pueblo, por voto popular, y la de la Federación, con delegados de cada pueblo o nación que son seleccionados por comités de cada región.

La composición de este cuerpo es más compleja. El Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), al que pertenece Tedros, no gana con el cien por ciento de los votos. El grupo político que había mantenido el poder desde 1991 hasta su desintegración en febrero pasado es la coalición Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (EPRDF), a la que sí pertenecía el partido pero en la que también participaban otros tres con sus propios parlamentarios.

Las elecciones generales también admiten aspirantes de otras corrientes. Lo que pasa es que tienen pocas oportunidades y garantías. Las ONG Freedom House y Human Rights Watch han llamado la atención sobre la falta de independencia del Comité Nacional Electoral y el uso de la legislación antiterrorista, entre otras normas, para perseguir a las voces críticas. Como resultado, la oposición perdió su único escaño en el parlamento tras los comicios de 2015.

Con todo y la gravedad de esa situación, la comparación entre el país africano y el asiático es, cuando menos, exagerada.

La Constitución Socialista de la República Democrática Popular de Corea establece que todas sus actividades son dirigidas por el Partido del Trabajo, lo que elimina de tajo la posibilidad de que otro acceda al poder. La carta está inspirada en las personalidades y las ideas de Kim Il-sung, su hijo Kim Jong-il y el actual presidente, Kim Jong-un, quienes han liderado el país en ese orden desde su proclamación en 1948 hasta la actualidad. Los tres aparecen en el texto con nombre propio.

Freedom House advierte que las elecciones obligatorias son usadas por el gobierno como un “censo no oficial” para seguir el rastro de los votos. “Cualquier rechazo a los candidatos preseleccionados es interpretado como traición”, dice. De modo que el sistema excluye cualquier posibilidad de oposición.

“...cuando Tedros fue ministro de salud, se utilizaron una serie de kits de pruebas de VIH falsos y con fallas, lo que llevó a cientos de miles de personas con pruebas erróneas a propagar el virus en todo el país. [...] el Fondo de Farmacéuticos Etiopíes y la Agencia de Suministros, que depende del ministerio de salud de Etiopía, admitieron que se desperdiciaron más de $ 500 millones de dólares en compras ilegales e injustificadas”

Cuestionable

En 2016, el Ministerio de Salud admitió se habían comprado pruebas para VIH que resultaron tener un nivel de sensibilidad menor al recomendado por la OMS. Según la entidad, esto fue producto de un error humano. Tedros ya no estaba en el cargo en ese momento y tampoco cuando se hicieron las compras.

La fuente que cita el portal es una entrevista publicada originalmente en el semanario etíope Addis Fortune cuando estalló el escándalo. El dueño de una compañía licitante local acusó en ese momento al gobierno de favorecer al proveedor de las pruebas que no sirvieron, a través de un cambio en el algoritmo de selección. El gobierno adujo la necesidad de cambiar de proveedor para justificar la modificación, pues el país le había comprado a la misma compañía por una década.

El cambio se concretó en 2015, pero ambas partes coinciden en que la posibilidad se estaba estudiando desde noviembre de 2012. Tedros llegó al Ministerio de Relaciones Exteriores justo en ese mismo mes, tras dejar el de Salud, por lo que no estuvo al frente de ese proceso. Además, los datos del Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/sida demuestran que en los años en los que sí estuvo a cargo, de 2005 a 2012, la cantidad de nuevas personas adultas contagiadas en Etiopía bajó de 34.000 a 27.000 al año.

“...el hombre tenía un largo historial de no solo encubrir tres pandemias de cólera llamándolas «diarreas agudas por agua»...”

Verdadera pero...

El grueso de esta frase es cierto, porque la acusación existe con evidencias serias. La calificación es ‘verdadera pero…’ porque se refiere a tres brotes locales de una sola pandemia. La diferencia es que un brote se define como la aparición de un número inesperado de casos en un lugar, se convierte en epidemia cuando se expande por un área geográfica determinada y en pandemia, cuando llega a varios continentes.

La denuncia contra Tedros que lanzó uno de sus contrincantes por la dirección general de la OMS en 2017 es que habría encubierto tres brotes de cólera ocurridos en su país mientras estaba en el Ministerio de Salud. Estos se presentaron en 2006, 2009 y 2011. De acuerdo con The New York Times, el gobierno presionó para evitar el uso del nombre de la enfermedad, a pesar de que la bacteria causante fue identificada por investigadores independientes en muestras de laboratorio e incluso en países vecinos a los que se extendieron las emergencias.

Estos tres brotes se enmarcan dentro de la séptima pandemia de cólera de la historia, que empezó en 1961 y todavía no termina. Precisamente África es donde ha tenido mayor continuidad en esta última ocasión. La primera vez que esta enfermedad se extendió así por el mundo fue en 1817.

“«Infectaremos a tantos amharas étnicos con VIH como podamos, reclamaremos ayuda para eso y desarrollaremos a Tigray», dijo Tedros Adhanom según un preso que fue interrogado y torturado por el sistema de seguridad etíope dominado por el partido único, el TPLF, en la cárcel”

Falsa

Esta atribución también es falsa. La fuente es la misma página de la cita apócrifa anterior y, de nuevo, no hay ningún otro registro de que Tedros haya dicho eso alguna vez. Ni en inglés ni en amárico, que es la lengua más extendida en Etiopía.

La única explicación adicional que dan los portales en este caso es que fue un preso anónimo que estaba siendo torturado el que escuchó al doctor decir eso, lo cual es imposible de verificar.

Ambas páginas culpan a la falta de libertad de expresión en el país africano de que las supuestas declaraciones no hayan sido más difundidas. Pero este argumento es insuficiente.

Es verdad que Etiopía ocupó el puesto 110 entre 180 países escalafonados según su índice de libertad de prensa por Reporteros Sin Fronteras en 2019 y se movió entre el 137 y el 150 en los cinco años anteriores. Sin embargo, las frases tampoco aparecen en medios internacionales a pesar de que la diáspora etíope, en especial la que está radicada en Estados Unidos, es activa en su oposición al gobierno.

“Como consecuencia [de la corrupción], EE. UU. recortó la mitad de los fondos asignados a la lucha contra el VIH en Etiopía (de 300 millones a 170 millones de dólares)”

Falsa

La frase es falsa. Tanto las cifras como la supuesta causa del recorte están mal. Su propia fuente, una entrada del blog The Ethiopia Observatory, admite que “no hay un pronunciamiento del gobierno de Estados Unidos que relacione con la corrupción esta decisión de recortar fondos al sector salud de Etiopía”. Es solo una teoría del “editor” del sitio, que se presenta como exdiplomático de ese país.

Ambos portales hacen una asociación entre una noticia sobre la posible reducción de los fondos de la Casa Blanca para enfrentar el VIH en el país africano en 2013 y un informe que recién había publicado el Banco Mundial el año anterior, en el que señaló “una trayectoria similar a la de países altamente corruptos” en la atención a esa pandemia y otros sectores de la administración pública etíope.

El Departamento de Estado estadounidense había anunciado que los fondos del Programa Presidencial de Emergencia para el Alivio del Sida (PEPFAR) para Etiopía y otros países con menor prevalencia de esa enfermedad serían más bajos. Pero su argumento fue el de “liberar recursos” para invertirlos en lugares donde la enfermedad estuviera más extendida y así generar mayor impacto, no mencionó sospechas de corrupción ni el diagnóstico de la banca multilateral al respecto.

Las cifras, por otra parte, fueron mal tomadas por Panam de la noticia sobre el posible recorte que fue publicada originalmente por Plus News, la sección dedicada al cubrimiento sobre VIH/sida de la agencia de noticias The New Humanitarian. En ese entonces, esta se llamaba Integrated Regional Information Network (IRIN) y era un proyecto de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.

La reducción total de la cooperación de Estados Unidos para Etiopía iba a ser de 390,6 a 171 millones de dólares. No toda, aunque sí la mayoría, correspondía al PEPFAR. El verdadero pronóstico para este era una caída de 251,1 a 54,1 millones.

Pero la desinformación del Panam Post omite otros dos datos claves que sí da su fuente. Primero, que el director de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) en Etiopía, Denis Weller, aclaró que esas cifras no eran definitivas y la disminución podría ser mucho menor. Segundo, que la directora la directora de Política de Salud Global de la ONG Center for Global Development, Amanda Glassman, señaló que la tendencia a la baja venía de años atrás.

Un resumen elaborado por el proyecto de cooperación en salud pública Health Policy Plus, financiado por Usaid, demuestra ambos puntos. El pico de aportes de PEPFAR a Etiopía se alcanzó en 2007 y desde entonces había decrecido constantemente. No obstante, el aporte de 2013 al final fue casi igual al de 2012.

De modo que nada comprueba la supuesta influencia del informe del Banco Mundial en las cifras.

Por otro lado, las críticas del documento corresponden, al menos en parte, al periodo de Tedros frente al Ministerio de Salud, pues el año de publicación coincide con el de su salida de la entidad para pasar al de Relaciones Exteriores. Sin embargo, el contenido también elogia decisiones de su administración, como la creación de una agencia centralizada de medicamentos en 2007. “El sistema de abastecimiento recién reformado sigue estándares internacionales en casi todos los aspectos. El gobierno ha hecho esfuerzos significativos para minimizar las vulnerabilidades a la corrupción”, dice.

“Ahora, bajo el mando de Donald Trump, EE. UU. le retiró los fondos a la Organización Mundial de la Salud, acusándola de ser 'China-céntrica'”

Verdadera pero...

Nota: La verificación de esta frase fue actualizada tras la confirmación, horas después, de la decisión definitiva de Trump.

Cuando salió el artículo de Panam no era una decisión definitiva, pero sí sucedió así, por lo que la calificación es ‘verdadera pero…’. Trump hizo el anuncio oficial en la rueda de prensa del pasado 14 de abril, una semana después de haber escrito en Twitter que la OMS “ampliamente financiada por Estados Unidos, [es] aún muy China-céntrica”.

El presidente estadounidense dijo, en principio, que el congelamiento duraría de 30 a 90 días, dependiendo de una investigación sobre el manejo que el organismo internacional le ha dado a la pandemia de COVID-19.

Luego se supo, además, que estaba considerando reanudar los aportes, aunque por un monto mucho más bajo que el acostumbrado. “Pagaríamos 10 por ciento de lo que hemos venido pagando por muchos años, igualando los pagos mucho menores de China. No he tomado una decisión final. Todos los fondos siguen congelados”, trinó el 16 de mayo.

Pero finalmente, horas después de la publicación de este chequeo, Trump confirmó el retiro de Estados Unidos de la agencia de Naciones Unidas. Basó su decisión en que “China tiene control total sobre la Organización Mundial de la Salud”.

“...una vez asumido el cargo al mando de la OMS, destacó al dictador vitalicio de Zimbabue, Mugabe, acusado de haber matado a 10.000 de sus ciudadanos en protestas, por su «rol humanitario»”

Verdadera pero...

Casi, por eso es ‘verdadera pero…’. La noticia fue que Tedros designó a Robert Mugabe como embajador de buena voluntad de la OMS para las enfermedades no comunicables en octubre de 2017, cuando acababa de ser nombrado director del organismo internacional. Justificó la decisión por las políticas de salud del entonces mandatario de Zimbabue, que había gobernado desde 1980. Luego tuvo que echarse para atrás.

Lo que motivó el reversazo fue la indignación que despertó el nombramiento del tirano. Como dice Panam, su gobierno y el Ejército bajo su mando cometieron un genocidio contra el pueblo ndebele entre 1982 y 1987. La cifra de muertos varía según la fuente. 10.000 es el mínimo. Algunas calculan más del doble.

Mugabe fue derrocado un mes después de su fallida designación como embajador de buena voluntad por parte del doctor Adhanom.

“Tedros forma parte de un partido y gobierno de supremacía étnica, donde el 8 % reprime al 92 % restante. En los últimos 29 años el TPLF ha forjado un Apartheid que ha llegado incluso a imponer su idioma y prohibir la música y lengua natal de Amhara, región que el régimen anexó forzosamente”

Cuestionable

Este párrafo es cuestionable por razones muy similares a las del que menciona a Corea del Norte. También hace una comparación de dos momentos históricos muy diferentes con base en datos incompletos o fuera de contexto.

Tedros pertenece al partido Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF) de la etnia tigré. Solo 6,1 por ciento de los habitantes de Etiopía son de ese grupo poblacional, de acuerdo con la ONG Minority Rights Group International. Pero esto no quiere decir que su participación en el gobierno sea comparable a la represión que la minoría blanca ejerció contra la mayoría negra en el Apartheid.

Este último fue impulsado y mantenido por el Partido Nacional, que gobernó Sudáfrica desde 1948 hasta 1994. Consistía en un sistema amplio y legalizado de represión y segregación racial a favor de la minoría blanca y en contra de cualquier otro grupo, sobre todo de la gran mayoría negra. Esta población fue relegada a pequeñas áreas geográficas o las afueras de las ciudades, sin representación política ni posibilidad de adquirir propiedades.

La coalición de gobierno EPRDF a la que pertenecía el TPLF estaba conformada por otras tres organizaciones. Estas eran el Partido Democrático Amhara, de la etnia que supuestamente es excluida según la nota y a la que pertenece 27 por ciento de los etíopes; el Partido Democrático Oromo, etnia que identifica a 34,4 por ciento de las personas el país, y el Movimiento Democrático Popular de los Pueblos del Sur de Etiopía.

Como ya se dijo, esa alianza acaparó el poder político con métodos antidemocráticos por casi tres décadas. Es más, la organización defensora de la libertad de expresión Global Voices sí ha denunciado represión contra la música protesta de comunidades oromo opositoras.

En cambio, la supuesta prohibición de lengua amárica contradice la historia. Fue este idioma el que intentó imponerse en otras épocas, como se cuenta en un artículo de la Universidad de Addis Abeba sobre la reforma educativa de 1994 que permitió el uso de otras lenguas maternas en la enseñanza y el libro ‘Constitution for a Nation of Nations’ de Fasil Nahum, uno de los autores de la Constitución vigente desde 1995, que reconoce todas las lenguas y le da a cada región la libertad de escoger cualquiera como oficial.

Lo que pasa es que los amharas, que han sido la etnia más dominante a lo largo de la historia de la región, han denunciado que son víctimas de “genocidio” o “limpieza étnica” en estados de la Federación donde son minoría, principalmente en Tigray. No son los únicos. De acuerdo con el informe de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad de Barcelona sobre conflictos en el mundo en 2019, todavía hay tensiones, ataques y desplazamientos forzados internos mutuos entre los 90 grupos étnicos que hoy habitan el territorio etíope.

En cuanto a la anexión de territorios por la fuerza, el país ha conservado a grandes rasgos la forma y extensión del Imperio de Etiopía desde finales del siglo XIX, cuando era liderado por Menelik II.

De modo que Tedros y su partido sí han formado parte de gobiernos antidemocráticos, pero estos tienen unas características muy diferentes al Apartheid. Además, poco coincide el contexto histórico y político con la descripción que hace Panam Post.

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Falso

Miércoles, 17 Junio 2020

No, la vacuna del coronavirus no 'se fabrica a base de células de fetos abortados'

Por Maldita Ciencia

La mención a fetos abortados no es casual y es un argumento conocido dentro de la corriente antivacunas. Pero se trata de una desinformación.

Este artículo fue publicado originalmente por Maldita Ciencia el 17 de junio de 2020. Este contenido es reproducido aquí como parte de #CoronaVirusFacts, un esfuerzo global liderado por la International Fact-Checking Network, IFCN (de la cual Colombiacheck es miembro), para combatir la desinformación al respecto del brote de coronavirus en el mundo.

 

Este domingo 14 de junio, mientras oficiaba una misa en Valencia, el cardenal Antonio Cañizares ha asegurado que una de las vacunas que se está investigando contra la COVID-19 "se fabrica a base de células de fetos abortados. Así de claro."

La mención a fetos abortados no es casual y es un argumento conocido dentro de la corriente antivacunas. Este argumento va unido a la mención de un supuesto ADN humano en estos fármacos que muchos señalan como culpable de la supuesta relación de las vacunas con el autismo (un nexo, recordamos, del que no hay evidencias y que procede de una gran mentira científica, como ya explicamos aquí).

Igual que ha ocurrido en este caso por parte del cardenal Cañizares, la mención al aborto sirve para convertir la oposición a las vacunas no solo en algo científico sino también moral o religioso. En esta vuelta de tuerca sin evidencias a la teoría antivacunas se mezclan explicaciones sesgadas con absolutas mentiras. Vamos a ello, por partes.

Células para 'cultivar' virus

Las vacunas son una forma de fortalecer al sistema inmune exponiéndolo a patógenos de determinado tipo, generalmente virus, pero en una versión debilitada para que nuestro cuerpo desarrolle los anticuerpos necesarios para combatir la infección original si hace falta.

Para generar esos virus hay que cultivarlos, y eso no puede hacerse en cualquier superficie. Los virus necesitan células a las que infectar para sobrevivir, y eso es lo que utilizan los investigadores como medio de cultivo. Cuando a principios del siglo XIX se comenzó a investigar en vacunas, se emplearon células de animales vivos. Las vacunas, de hecho, se llaman así porque las primeras se extraían de vacas y terneros.

Pero utilizar animales vivos en investigación científica tiene algunos inconvenientes en cuanto al coste, la logística y la homogeneización de los resultados, además de que pueden llevar asociados la contaminación del resultado con otros microbios. 

La opción más eficiente para la producción de las vacunas es el uso de cultivos celulares, células que se cultivan en un medio artificial de forma controlada. Esas células pueden ser de procedencia animal o de procedencia humana, y se utilizarán unas u otras dependiendo de sus características. 

¿Cómo se obtiene una línea celular?

Los cultivos celulares parten de células extraídas de un organismo vivo. Para ello se extrae una muestra de tejido de un órgano (por ejemplo un pulmón humano o animal), que contiene distintos tipos de células con distintas características. A partir de ahí se aplican distintos procesos para ir depurando y seleccionando aquellas células concretas que interesen para la investigación. 

Cuando se obtiene el subcultivo deseado, esas células resultantes (que son descendientes de las que estuvieron en el órgano del que se extrajo la muestra directa pero nunca formaron parte de él) se pueden reproducir un determinado número de veces creando así una línea celular que permite investigar con ellas incluso cuando las células originales ya han muerto.

Se considera que la capacidad de reproducción de las células es limitada en la mayoría de los casos (el conocido como límite de Hayflick), pero en algunos casos sufren alguna mutación y se obtienen lo que se llaman líneas celulares inmortalizadas, que son capaces de reproducirse más allá de ese límite, multiplicando su potencial para uso científico.

La línea celular inmortalizada más conocida: el caso de Henrietta Lack

Una de las líneas celulares inmortalizadas más famosas es la HeLa, iniciada con células del tumor de cuello de útero que sufrió una mujer llamada Henrietta Lacks en la década de 1950. Su caso es conocido porque Lacks fue una donante involuntaria: el médico que la trataba extrajo y conservó parte del tumor que sufría sin consultárselo ni pedir su consentimiento. 

Las células extraídas de ese tumor se utilizaron durante décadas (una de las características de las células tumorales es su capacidad para reproducirse rápidamente) y su familia se enteró dos décadas después cuando los investigadores les pidieron también a ellos muestras de sangre. 

Lo que fue sin duda un comportamiento científico éticamente cuestionable visto a día de hoy (agravado por el hecho de que las investigaciones derivadas de ese cultivo celular han dado beneficios económicos que ni ella ni sus descendientes han recibido) tuvo por otro lado un impacto positivo en la salud pública: células de la línea HeLa (que nunca pertenecieron al cuerpo de la propia Lacks) se utilizaron en el desarrollo poco después de la vacuna de la polio y durante décadas en investigaciones sobre el sida, el cáncer, los efectos de la radiación y remedios contra sustancias tóxicas entre otras muchas. 

Otras líneas celulares inmortalizadas

HeLa no es la única de estas líneas celulares inmortalizadas que existen y se han utilizado en investigación. Entre las que existen y se han empleado en el desarrollo de vacunas, dos tienen su origen en tejidos extraídos de dos fetos resultado de dos abortos en 1961 y en 1966 respectivamente.

La primera de ellas es la llamada WI-38. Es una línea celular desarrollada a partir del tejido pulmonar de un feto abortado a los 3 meses de gestación por motivos terapéuticos. Fue enviado a un laboratorio para profundizar en el estudio del virus de la rubeola, que se encontraba en plena epidemia en Europa y Estados Unidos. De muestras sacadas de sus pulmones se desarrolló una línea celular inmortalizada en la que los virus, como el de la propia rubeola, crecían fácilmente y libres de contaminantes, de forma que se utilizaron para desarrollar la vacuna de la rubeola y otras vacunas para aplicación en humanos

La otra se conoce como MRC-5 y procede de un feto abortado en la semana 14 por causas médicas en 1966. A partir de las células de esa línea celular se han producido vacunas entre otras para la triple vírica, para la varicela y para la polio

Estas son las dos únicas líneas celulares de origen fetal que se emplean o se han empleado para el desarrollo o la producción de vacunas. Ambos fueron abortos terapéuticos tras descubrirse que padecían alguna enfermedad grave (es decir, que no fueron abortos realizados para investigar con los fetos), y fue el posterior análisis de los fetos lo que dio como resultado la extracción de tejidos que a su vez dio como resultado dichas líneas celulares. No se han utilizado nuevos tejidos para mantener estas líneas y las células que se han empleado para el desarrollo de estas vacunas no han formado parte de los dos fetos originales.

Cultivos derivados de esas líneas han sido utilizados en investigaciones que han dado como resultado varias vacunas además de en otras investigaciones biomédicas que han salvado, en conjunto, millones de vidas en todo el mundo.

Aun así, esto supone un obvio debate ético y científico en el que se mezclan también cuestiones religiosas. Incluso el Centro Nacional Católico de Bioética se ha pronunciado al respecto, pidiendo que los católicos consulten con su médico la posibilidad de administrar versiones alternativas de estas vacunas pero, en caso de que no las haya, poniendo la importancia de vacunarse para preservar la salud pública y el bienestar infantil por encima del posible conflicto con el origen de esas vacunas.

No hay evidencias de que el ADN humano en las vacunas tenga relación con las vacunas

Son los virus desactivados, pero no las células humanas en las que estos se cultivan, lo que se utiliza para hacer las vacunas. Sin embargo, el producto final puede contener algunas trazas del ADN de esas células (aunque si lo hay es en cantidades ínfimas) que, repetimos, no son de los dos fetos con los que comenzaron las líneas celulares.

A eso se agarra esa rama de la corriente antivacunas de la que hablábamos al principio, que además de apelar al conflicto ético, asegura que son esas trazas de ADN lo que de alguna forma se recombina con el ADN del niño vacunado en las células del cerebro, haciendo que estas expresen proteínas anormales y causando en última instancia el autismo. La principal defensora de esta teoría, es Theresa Deisher, ingeniera genética y fundadora del Sound Choice Pharmaceutizal Institute que se dedica precisamente a advertir de los supuestos peligros de los productos médicos con trazas de ADN humano. Deisher es además una reconocida activista antiaborto con fuertes convicciones religiosas. 

Pero que quede claro: no hay ninguna prueba o evidencia de que esas trazas de ADN humano que puede haber en algunas vacunas se recombinen con el ADN de la persona vacunada y eso cause autismo. 

Aunque los mecanismos celulares que serían necesarios para que esto ocurriese no son imposibles en teoría, sí son altísimamente improbables en la práctica: la escasa cantidad de ADN que podría haber en las vacunas tendría que viajar en cantidades suficientes desde el músculo donde se aplica la inyección hasta el cerebro (atravesando la barrera hematoencefálica que protege este órgano y que no es fácil de cruzar para la mayoría de las sustancias) para terminar llegando al núcleo de suficientes células neuronales de forma que afecte a la expresión de proteínas de esas células, causando así un problema de salud, tal y como explica el médico e investigador en terapias genéticas David Gorski, autor de la página Science Based Medicine en este artículo

En este otro artículo Gorski explica que es tremendamente difícil e infrecuente que algo más de un pequeño porcentaje de células acepten el ADN externo hasta el punto de expresar un nivel detectable de proteínas diferentes. "Incluso aunque algunas células humanas, como las musculares, sean capaces de aceptar ADN extracelular de una forma muy poco eficiente, estas no integran ese ADN que entra en su célula; y si lo hiciesen lo harían de forma escasa y aleatoria: cada célula incorporaría distintos fragmentos de ese nuevo ADN en distintos puntos de su propio genoma". Así que difícilmente podrían generar suficientes proteínas ajenas como para desencadenar una reacción del cuerpo que resultase en el desarrollo de autismo (algo que de hecho no está probado que sea la causa real del autismo).

En resumen: si bien teóricamente no se puede decir que sea imposible que las trazas de ADN humano que puede haber en las vacunas sean las causantes del autismo, en la práctica lo es debido al alto número de fenómenos altamente improbables que tendrían que coincidir para que se diese, y no hay evidencias científicas de que esto haya ocurrido nunca. 

Correlaciones (engañosas) que no son causalidad

Pero podría ocurrir que, por algún mecanismo científico aun no conocido o mal estimado, la relación entre vacunas desarrolladas y producidas a partir de cultivos celulares humanos sí tuviese un impacto en los casos de autismo. Para comprobarlo pueden ser útiles los estudios epidemiológicos o poblacionales, que analizan la evolución en el tiempo de dos o más factores y la relación entre ambos.

Esta es precisamente la principal supuesta evidencia que los defensores de esta supuesta relación utilizan para apoyar su teoría. Deisher ha publicado un par de artículos (aquí uno de ellos) en los que asegura que al introducirse una nueva vacuna o una nueva dosis de una vacuna desarrollada con estos cultivos, el número de casos de autismo aumenta.

Y utiliza para ello tres eventos concretos. El primero es la aprobación en 1979 de la vacuna de la rubeola en Estados Unidos y el aumento en la proporción de diagnósticos de 1980; el segundo es cuando en 1988 se introdujo la segunda dosis de la vacuna de la triple vírica y el consiguiente aumento de la proporción ese mismo año; el tercero es la introducción de la vacuna contra la varicela en 1995 y el aumento de casos en 1996. ¿Irrefutable? No exactamente.

Para empezar, porque los datos que presentan estos estudios son tramposos. Por un lado, combinan distintas bases de datos que justamente se intercambian en algunos de los momentos clave. Por otro lado, estadísticamente es posible fragmentar y detallar los datos de forma que se produzca una rampa en las gráficas allá donde se desee.

Para seguir, también su interpretación está sesgada. El desarrollo o la introducción de una vacuna no son equivalentes a su aplicación generalizada. Esto no es tenido en cuenta en el análisis de Deisher. Tampoco que no todas las vacunas se ponen a la misma edad, mientras que los primeros síntomas de autismo se detectan entre los 2 y los 4 años, así que no tendría sentido que los aumentos en los diagnósticos se produzcan siempre el mismo año o como mucho el año siguiente de la introducción de nuevas vacunas.

Y para terminar, aun cuando los datos estuviesen correctamente empleados, referenciados y analizados, repetimos (una vez más) que en ciencia, correlación no implica causalidad. Es decir, que dos fenómenos que ocurren a la vez no están necesariamente causados el uno por el otro. Por este motivo los estudios poblacionales son interesantes y útiles como punto de partida para investigar un fenómeno, pero no sirven para concluir o demostrar que existe. Os dejamos de nuevo este artículo del nutricionista Julio Basulto que si bien se refiere a otro tema totalmente distinto, empieza con una clarísima explicación de qué es y cómo interpretar un estudio de este tipo. 

Ni hay ADN fetal ni hay evidencias de que cause autismo

Para terminar (y gracias, queridos lectores, si habéis aguantado hasta aquí) y como resumen: la teoría de que hay ADN fetal en las vacunas y eso es lo que causa el autismo no tiene evidencias ni sentido científico. 

El uso de líneas celulares humanas es un debate ético válido que no debería verse influenciado con mentiras como que hay ADN de fetos en las vacunas (cosa que no es verdad) y que eso causa autismo (cosa de la que no existe ninguna evidencia). 

Se trata de una vuelta de tuerca más al principal argumento de la corriente antivacunas que mezcla argumentos éticos e incluso religiosos pero que sigue teniendo las mismas evidencias que el argumento original: ninguno.