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Domingo, 12 Junio 2016

El conteo del horror

Por Óscar Felipe Agudelo B.

Las cuentas sobre la cantidad de secuestrados en Colombia no cuadran. Hay diferencias entre las cifras del Ministerio de la Defensa con las de otras entidades. ¿Quién está mintiendo?

Días después del anuncio del presidente Juan Manuel Santos sobre el inicio de las negociaciones de paz con el ELN, el Ministerio de Defensa dijo que “4.590 personas habían sido secuestradas por ese grupo subversivo entre 1996 y 2016”. La cifra causó polémica y abrió el debate por el conteo de los rehenes en Colombia..

Los datos del Ministerio de la Defensa fueron publicados en Noticias RCN, luego se difundieron por las redes sociales y, finalmente, llegaron a oídos del periodista Herbin Hoyos, quien sin titubeos trinó que la información no corresponde a la realidad (vea aquí la información de Mindefensa).

 

 

La supuesta diferencia señalada por Hoyos ascendía, según su trino, a un total de 300 secuestrados, una cifra llamativa mucho más tratándose de vidas humanas que quedan suspendidas en medio de este delito considerado de lesa humanidad.

En apoyo al periodista, quien también se desempeña como presidente de la Federación Colombiana de Víctimas de las Farc (Fevcol), salió el tuitero Fabio Alberto López, un cibernauta quien en tono irónico aprovechó la oportunidad para criticar el gobierno Santos por la aparente despreocupación por los rehenes, aunque su trino es impreciso pues aumenta la cifra de la diferencia en 100 secuestrados.

 

 

Tras la polémica suscitada por las cifras divulgadas por la cartera de Defensa, Colombiacheck buscó a Hoyos, luego fue al Ministerio, acudió a otras entidades y finalmente obtuvo su propia conclusión: cifras de rehenes hay muchas y cada cual registra un número de acuerdo a su propia metodología. Por eso no se puede afirmar que alguno de los que llevan estás estadísticas del horror, esté mintiendo.

Herbin Hoyos manifestó que las cifras del gobierno no corresponden a la realidad porque sólo tienen en cuenta a las personas que denuncian sus casos ante alguna autoridad estatal. “Existe un gran número de secuestrados cuyas familias no denuncian y por esta razón el gobierno no los ha registrado como tales”, explicó.

La teoría respecto a que el número de rehenes es mucho mayor al que entregó el gobierno es reforzada también por el Observatorio Nacional de Memoria y Conflicto del Centro Nacional de Memoria Histórica, Cnmh.

La información de dicho observatorio presenta “5.795 rehenes del ELN entre 1996 y 2015”, una brecha de 1.205 secuestrados, mucho mayor que la señalada por Hoyos y que representa un 21% más rehenes de los notificados por el Ministerio de la Defensa.

 

¿Cómo puede existir semejante diferencia entre dos entidades del Estado?

En cuanto a la metodología del Ministerio de Defensa, César Restrepo Flórez, director de Estudios Estratégicos de la entidad, explicó que los datos del Ministerio provienen exclusivamente de los registros de denuncias que emite la Fiscalía.

Restrepo Flórez argumentó que el conteo de los rehenes es un asunto complejo porque no en todas las ocasiones se sabe con claridad el autor del delito y no en todas las ocasiones se conoce ni se puede corroborar si en realidad son rehenes. “Luego de una investigación sobre si es o no un secuestro la Fiscalía nos remite la información y con eso construimos las estadísticas”, enfatizó Restrepo Flórez.

El director de Estudios Estratégicos de la cartera de Defensa recalcó que pueden existir otras formas de hacer el conteo de los rehenes diferentes al sólo hecho de tomar las denuncias, pero que el Ministerio de Defensa sólo se fía de las cifras que le remite la Fiscalía porque estas se dan luego de un complejo proceso de investigación.

Restrepo Flórez expresó que sus estadísticas son fiables y que de hecho varias organizaciones las usan como referentes (fuentes primarias) para emitir cifras de secuestrados.

 

Por el lado del Centro Nacional de Memoria Histórica, la metodología de medición de rehenes en bien distinta. Según la entidad, ellos realizan una contrastación de fuentes diversas para producir gran parte de la información que emiten, las cifras de rehenes no son la excepción.

Para establecer cuántos rehenes hay en Colombia, además de usar la base de datos del Ministerio de Defensa como fuente primaria, buscan otras bases de datos y maneras de obtener información. “La contrastación de fuentes diversas se hace con información de Mindefensa, Procuraduría, notas de prensa e información aportada por organizaciones de la sociedad civil, entre otras fuentes”, aseveró Claudia Báez, vocera del Observatorio de Memoria y Conflicto del Cnmh.

Colombiacheck también buscó a la fundación País Libre, entidad que al parecer tiene cifras de rehenes, pero hasta el momento de esta publicación no respondieron a nuestro llamado.

En síntesis, es un asunto complejo determinar cuál entidad maneja las cifras sobre número de secuestrados más precisas. Es fundamental entender que el Ministerio de Defensa sólo trabaja con la información que le remite la Fiscalía porque para ellos es mucho más fiable y menos proclive al error.

Acudir a otras fuentes de información para hacer el conteo de los rehenes como la prensa, los juzgados o la sociedad civil también es válido pero existe una mayor posibilidad de que esas fuentes de información sean mucho más imprecisas o se repitan, ya que no cuentan con el largo proceso de verificación que realiza la Fiscalía. "Con la información que produce nuestra oficina se planean varias operaciones militares, es por esto que debemos esmerarnos en que sea una información muy cercana a la verdad y lo más alejada a los márgenes de error", puntualizó Restrepo Flórez.

Viernes, 15 Marzo 2019

La tabla exagerada sobre las víctimas del conflicto armado por gobiernos

Por José Felipe Sarmiento

Aunque dice basarse en cifras de 2017, sus cuentas no coinciden con los registros generales de ese año. Pese a que no hay cifras por meses, los periodos de Álvaro Uribe y Andrés Pastrana sí concentran la mayoría de casos.

Una tabla sobre la supuesta cantidad de víctimas que dejó el conflicto armado en cada gobierno se viralizó en Twitter “para explicar el porqué del miedo a la JEP y quiénes son los promotores”. En la imagen se resaltan las tres filas correspondientes a los periodos de Andrés Pastrana (1998-2002) y Álvaro Uribe (2002-2006 y 2006-2010), que tienen las mayores cifras y concentran 67,41 por ciento del total.

Bajo el título de la tabla se aclara que las cuentas fueron hechas con base en los datos anuales del Registro Único de Víctimas (RUV) con corte el 1 de junio de 2017. El mismo cuadro fue utilizado por el columnista Napoleón de Armas en un análisis que publicó el diario El Pilón de Valledupar el 9 de julio de ese año, por lo que es probable que el “tuitero juicioso” que lo puso a circular de nuevo lo haya tomado de ese artículo.

El primer problema es sacar las cifras exactas por cada presidencia, porque los mandatarios se posesionan el 7 de agosto y no hay datos mensuales. Colombiacheck agrupó las cifras de diferentes maneras, hasta que encontró que los cálculos de la tabla están hechos de modo que los años de cambio de administración se le atribuyeron al mandatario saliente: 2010 a Uribe II, 2006 a Uribe I, 2002 a Pastrana, 1998 a Ernesto Samper y así sucesivamente.

Para llegar a esa conclusión fue necesario comparar y sacar cuentas también con los números que presenta hoy el RUV, que van hasta el 1 de febrero de 2019, porque no hay manera de acceder a sus versiones históricas. Así surgió un problema mucho más grande: al comparar la tabla de Twitter con la actualidad, los dos periodos de Uribe presentaban una aparente reducción de 222.826 víctimas. ¿Qué se hicieron esas personas?

 

María Inés García, funcionaria de la Subdirección de la Red Nacional de Información (RNI) de la Unidad de Víctimas, entidad que administra el registro, explicó que “no se recomienda” hacer ese tipo de sumas porque hay víctimas que parecen registradas en más de un año por diferentes hechos o por la repetición del mismo. Por ejemplo, personas que han sido desplazadas dos veces en momentos diferentes.

Hoy el RUV cuenta 8’771.850 víctimas, casi 260.000 menos que las 9’028.517 de la tabla. Entre tanto, hay 10,3 millones de hechos victimizantes porque cerca de 850.000 personas han sufrido de dos a nueve eventos de ese tipo.

Es por eso que ni la prensa ni el Estado contaban a tantas víctimas en 2017 como De Armas. En algunos documentos y notas de entonces también se cita al RUV como fuente con resultados muy diferentes. Por ejemplo, un informe del Ministerio de Salud citaba el registro para contabilizar una población total de 8’472.134 víctimas hasta junio de ese mismo año.

En los medios aparecían conteos mucho más cercanos al presentado por esa entidad que al publicado en El Pilón y recién retomado en redes sociales. El 14 de agosto de 2017, la emisora W Radio daba un aproximado de 8’450.000 víctimas. En junio, la revista Semana había escrito la cifra de 8’421.627 personas.

En la academia también se partía de la misma referencia. En la edición de mayo de 2017 de la publicación científica Universidad y Salud, editada por la Universidad de Nariño, un artículo del psicólogo Germán Benavides Ponce, entonces decano de Ciencias Humanas, se refería a 8’376.463 víctimas según el RUV.

Incluso a lo largo de 2018 todavía salieron notas con cifras menores al cálculo del columnista. El 9 de abril La FM habló de 8,6 millones de víctimas reconocidas en el RUV. Cuando el presidente Iván Duque se posesionó, El Espectador le recordó que ya eran 8’650.169. El Tiempo salió dos días más tarde con la cuenta de 8,7 millones, sumando las registradas en sentencias, y RCN Radio reportó la misma cantidad en noviembre pasado.

Las cifras actuales

 

De todas formas, la mayoría de víctimas en el RUV sí fue afectada por el conflicto armado al menos una vez durante los gobiernos de Uribe y Pastrana. Como un ejercicio de proyección, Colombiacheck sacó de nuevo la suma de cada mandato, pero repartió de manera proporcional las cifras de los años en los que cambió el periodo presidencial: 58 por ciento (siete meses) para el saliente y 42 por ciento (cinco meses) para el entrante.

Así, al 1 de febrero pasado la suma por años daba 9’464.784 (con la salvedad, de nuevo, de que algunas víctimas aparecen más de una vez). A la presidencia de Pastrana le corresponden 2,4 millones. Para el primer periodo de Uribe, la cifra es de 2,2 millones y para el segundo, de 1,6 millones; por lo que el total de sus ocho años es de 3,8 millones. Entre los dos exmandatarios suman 6,2 millones, es decir casi dos tercios del total (65 por ciento).

 

Esta proporción no es nueva, incluso ha bajado. Usando esta misma técnica para repartir los años compartidos, Semana publicó un cálculo similar en 2016. En ese momento, los dos gobiernos de Uribe concentraban al 43,52 por ciento de las víctimas y el de Pastrana, 26,61 por ciento. De este modo, sumaban 70,13 por ciento.

En consecuencia, los datos de la tabla no son precisos. No obstante, los dos expresidentes que concentran la mayoría de víctimas en sus respectivos mandatos sí son los señalados allí.

[Actualización del 20 de marzo de 2019]

La respuesta de la Unidad de Víctimas

El 19 de marzo, cuando esta nota ya había sido publicada, la Unidad de Víctimas nos respondió a la solicitud de aclaraciones que habíamos pedido. En consecuencia, modificamos el texto para reflejar mejor las limitaciones de interpretación a la hora de sumar los datos del RUV por años y gobiernos.

García también explicó que el registro no solo se actualiza con nuevas personas que llegan a declarar su condición de víctimas. En algunos casos puede bajar la cantidad de personas porque también se va depurando la información antigua que el sistema heredó de bases de datos externas como Fondelibertad para secuestros, el ICBF para reclutamientos forzados o el Sipod para desplazamientos, entre otras.

Por ejemplo, cuando hay homónimos sin número de documento u otros datos que permitan establecer que se trata de una misma persona, se cuentan por aparte. Pero gracias al cruce de bases de datos con otras entidades, en especial con la Registraduría y el Ministerio de Educación, y a nuevas declaraciones de las víctimas, algunas de esas repeticiones se aclaran y sus registros se unifican.