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Lunes, 21 Agosto 2017

¿La meta del Plan Colombia era reducir a la mitad la producción de coca en cinco años?

Por Óscar Felipe Agudelo B.

Rafael Pardo, Alto Consejero para el Posconflicto, dijo que el objetivo era reducir la la producción de coca no acabarla. 20 años después la cantidad de hectáreas sigue igual y es uno de los retos para la paz.

El Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, se refirió sobre el desafío del estado colombiano respecto a la sustitución de cultivos ilícitos en el marco del posconflicto. Para detallar su idea Pardo se remontó 18 años atrás cuando el gobierno anunció el Plan Colombia, un acuerdo de cooperación entre Estados Unidos y Colombia firmado por los presidentes Bill Clinton y Andrés Pastrana, respectivamente, cuyo objetivo fundamental era reducir la producción de drogas ilícitas, pero que en 2004, tras el atentado a las Torres Gemelas, sufrió un viraje y apoyó la lucha contra las guerrillas (Farc y ELN) calificadas por las autoridades como grupos terroristas.

Las aseveraciones de Pardo se dieron en una columna en el diario El Tiempo el 16 de julio, en dicho espacio manifestó que el “Plan Colombia tenía la meta explícita de reducir a la mitad la producción de coca en cinco años”, luego añadió que dicha tarea en cuanto a la producción de coca no era “acabarla” sino “reducir a la mitad la producción. O sea, ha sido una estrategia de contención del problema más que una de solución definitiva”, sostuvo.

Colombiacheck encontró documentos oficiales sobre el Plan Colombia donde consta que sí era una estrategia de contención y reducción del problema del narcotráfico, así que sobre ese punto la afirmación de Pardo se sostiene, aunque no es exacta.

El documento con el que se puede calificar como aproximado lo expuesto por al Alto Consejero para el Posconflicto es del Government Accountability Office, GAO, lo que en español traduce Oficina de Responsabilidad del Gobierno, una entidad estadounidense.

El GAO en un informe presentado en octubre de 2008 señala que: “In September 1999, the government of Colombia announced a strategy, known as “Plan Colombia,” to reduce the production of illicit drugs (primarily cocaine) by 50 percent in 6 years and improve security in Colombia by re-claiming control of areas held by illegal armed groups”.

Lo que en español quiere decir: “En septiembre de 1999, el gobierno de Colombia anunció una estrategia denominada Plan Colombia para reducir la producción de drogas ilícitas (principalmente cocaína) en un 50% en seis años y mejorar la seguridad en Colombia mediante la recuperación del control de las áreas en poder de grupos armados ilegales”.

Así que lo expuesto por Pardo resulta verdadero aunque no de manera literal porque según el GAO la meta fue a seis años y no a cinco, por ese motivo calificamos su aseveración como aproximada. Además, el informe hace referencia a la cocaína y no a la coca como lo sostuvo el ministro, algo que parece sutil pero que Colombiacheck contextualiza pues hace una gran diferencia al momento de evaluar los resultados de la iniciativa.

Según Daniel Rico, investigador de economías criminales y desarrollo rural de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), cuando se programó esa meta en 1999 no se estableció si las mediciones para las evaluaciones se harían tomando los resultados de la disminución o aumento del área de hectáreas sembradas de coca o la incautación de toneladas de cocaína producida, un factor diferencial que se vuelve fundamental a la hora de hacer balances sobre el panorama de la lucha contra el narcotráfico.

Además, la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, Unodc, solo hizo el censo nacional de los cultivos de coca a partir del 2001, o sea que en 1999 y 2000 las mediciones no se hicieron en la totalidad del país, pero las que se hacían situaban la cantidad de cultivos de coca superando las barrera de las 160.000 hectáreas.

Sin embargo, el último informe de la Unodc es contundente. Si se toma el dato de hectáreas cultivadas con coca, que en 2001 se acercaba a las 150.000, y se compara con la cifra obtenida en la medición de 2004 (seis años después de haber puesto en marcha el Plan Colombia), cercana a las 90.000 hectáreas, se observa que faltó por erradicar entre 15.000 y 10.000 hectáreas para cumplir con el indicador del 50% de reducción en el tiempo estipulado.

Las cifras del Plan Colombia tuvieron su mejor momento en 2012, cuando se alcanzó la marca histórica de reducción de cultivos de coca, la cual se situó en 48.000 hectáreas.

Pese a ello, al revisar el informe de Unodc con amplitud se observa que el número de hectáreas cultivadas con coca en 2016, que alcanzó las 146.000, sigue igual o incluso puede ser superior al número de hectáreas cultivadas en 2001.

Ante este evidente retroceso, la meta del gobierno, según expresó Pardo, es que en el primer año de la implementación de los acuerdos de paz negociados en La Habana se puedan sustituir 50.000 hectáreas de cultivos ilícitos.

Plan Colombia

Plan Colombia ahora Paz Colombia

Cuando falta menos de un mes para conmemorar el aniversario número 18° desde el anuncio del Plan Colombia en 1999, son varias las conclusiones que expertos y académicos han sacado.

Rico explicó que en principio el Plan Colombia buscó como máximo fin la lucha contra las drogas pero que luego con la caída de las Torres Gemelas y el mandato de George Bush hubo una “integración de la guerra y la lucha contra el terrorismo”, así lo publicó en una columna del diario El Espectador.

Según el investigador, a partir de esa segunda etapa del Plan Colombia, se fortaleció la lucha contra las guerrillas con “la creación y expansión de la Fuerza de Tarea Omega del Comando General, la Fuerza Conjunta que combatió sin descanso a las Farc en sus zonas históricas”, escribió.

En relación a la cifra máxima de cultivos de coca dada por la Unodc el economista y filósofo Mauricio Cabrera expresó hace dos semanas que “El glifosato no tuvo la culpa”, es decir, que la falta de fumigación con glifosato a los cultivos ilícitos no fue el factor fundamental en el aumento de estos.

Esto lo dijo en respuesta a varios críticos del aumento en las hectáreas de cultivos de coca que manifestaron como factor esencial el no uso de glifosato. Cabrera dio las razones que, según él, ocasionaron el aumento de los cultivos de coca, por ejemplo: el aumento del dólar y los beneficios que ofreció el Acuerdo de Paz a quienes dejaran los cultivos ilícitos.

Para sustentar su hipótesis este economista (miembro de la Junta Directiva del Banco de la República) sostuvo que “entre 2005 y 2007 se fumigaron 470.000 hectáreas y el área cultivada de coca aumentó de 83.000 a 100.000 hectáreas. Entre 2005 y 2014 se fumigaron 1,2 millones de hectáreas, y el área cultivada solo se redujo en 14.000 hectáreas. Dejar de usar glifosato no tuvo la culpa”.

En relación a la tercera etapa del Plan Colombia, ahora llamado Paz Colombia, este medio consultó a María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) y ella explicó que en esta ocasión debe lograr lo que en las dos anteriores no se pudo: Llevar el desarrollo y presencia del Estado a los territorios colombianos.

Ayudar en la búsqueda de ese objetivo debe ser el apoyo que debe dar el gobierno estadounidense y no meramente la lucha contra las drogas. Llorente manifestó que “durante los 18 años del Plan Colombia nunca se cambiaron las condiciones de los territorios y por ello sus habitantes no encontraban mayores alternativas que la de continuar con los cultivos ilícitos”.

La directora de la FIP añadió que es muy importante no pretender combatir los cultivos ilícitos con glifosato sino con presencia estatal y resaltó que la gran ayuda de los Estados Unidos a Colombia debería ser un apoyo a la consolidación de los acuerdos de paz, en específico el concerniente a la Reforma Rural Integral que llevaría más desarrollo y oportunidades a esas zonas del país. “Si no se cambian las condiciones no cambiará nada”, enfatizó Llorente.

Miércoles, 01 Junio 2016

"El dinero de Paz Colombia vendrá de los propios bolsillos de los colombianos"

Por Miriam Forero

Marta Lucía Ramírez: "Con el Plan Colombia el gobierno dio algo más de $100.000 millones de dólares, mientras que EE.UU. solo ha puesto unos $10.000 millones de dólares”.

La dirigente conservadora y excandidata presidencial, Marta Lucía Ramírez habló con la revista digital KienyKe en el marco de los 15 años del Plan Colombia y el anuncio del nuevo plan de apoyo del gobierno norteamericano, que ahora se llamará “Paz Colombia”, cuyo objetivo es ayudar a financiar el posconflicto. “Ese dinero vendrá de los colombianos. Con el Plan Colombia el gobierno dio algo más de $100.000 millones de dólares, mientras que EE.UU. ha puesto unos $10.000 millones de dólares”, aseguró Ramírez.

El medio hizo una interpretación de esa advertencia: “Esto significa que ese dinero para la lucha contra el narcotráfico vendría de los impuestos. Esto es justamente un problema teniendo en cuenta el déficit económico que se presenta por la baja del precio del petróleo”.

Por un lado, las cuentas de la exministra de defensa son reales. Según el especial multimedia que preparó la Presidencia de la República para la conmemoración, en la ejecución del Plan Colombia el gobierno nacional aportó $131.000 millones de dólares, equivalentes al 97% de los fondos totales usados, mientras que el gobierno del “Tío Sam” puso $10.000 millones de dólares, que significan el 3% de la inversión final.

Eso se explica por la naturaleza misma del plan: se trata de un acuerdo de cooperación en el que los dos países hacen inversiones para un propósito común. Así mismo, es muy probable que el renovado “Paz Colombia” mantenga el esquema con el que la alianza ha funcionado durante 15 años.

Aunque esto todavía no está establecido con precisión y el Congreso de Estados Unidos aún no ha aprobado la nueva ayuda, un grupo de congresistas de ese país emitió el 9 de febrero una resolución, en el marco del aniversario del Plan Colombia, en la que el Senado “reafirma su compromiso de continuar la alianza entre Estados Unidos y Colombia en asuntos de seguridad mutua, incluyendo cooperación antinarcóticos, combate trasnacional del crimen organizado y garantías de justicia para aquellos que han causado daños imborrables en nuestras poblaciones”.

En cuanto a la posibilidad de que parte del dinero para el posconflicto venga del bolsillo de los colombianos, Vicenc Fisas, director de la Escuela de Paz de la Universidad de Barcelona, que estudia conflictos y procesos de paz en todo el mundo, afirma que es lo normal e, incluso, recomienda que sea así. “Sería un agravio contra los países pobres y los que hoy están buscando refugio en Europa que Colombia sólo pidiera ayuda internacional para financiar la paz. Se debe acudir también a recursos propios a través de los ahorros que permite la reducción en la guerra, dinero de las élites colombianas y dinero de las Farc”.

De hecho, el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas le dijo a El Espectador que desde 2015 se ha destinado parte del presupuesto nacional ($13 billones) para financiar la implementación de puntos acordados en La Habana, como reparación de víctimas e inversión en el sector rural.

Sin embargo, el ministro del Posconflicto, Rafael Pardo, aclaró en una entrevista con Colprensa que el gobierno no planea generar más impuestos sino incentivos. “Tenemos la mitad de lo que necesitamos para la acción inmediata. Lo que tiene que ver con los acuerdos de la mesa va en el presupuesto. Lo que tiene que ver con el ministerio del Posconflicto, hemos pensado que sean más bien incentivos tributarios y no nuevos impuestos”.