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Miércoles, 09 Mayo 2018

Los $8 billones de gasto en salud que propone reducir Claudia López

Por Carlos González

La fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, Claudia López, planteó que el gasto de la salud pública colombiana se reduciría si se implementan campañas de prevención y se establecen impuestos saludables. Chequeamos la propuesta. Inflada.

Para 2018, el Gobierno Nacional destinó más de $24,6 billones para el sector de la salud, de los cuales más del 98% estará destinado a funcionamiento, una cifra que según la candidata a la vicepresidencia, Claudia López, puede seguir aumentando, siempre y cuando se reduzca el gasto del sistema en un tercio ($8 billones), lo cual puede lograrse si se trabaja decididamente el tema de la prevención.

Para los expertos esto es desmedido. Incluso, el propio ministro de Salud, Alejandro Gaviria, le dijo a Colombiacheck.com que la prevención mejora los indicadores de salud, un objetivo preponderante y se evitan algunos gastos, pero “al final la gente va a enfermarse”, recalcó el funcionario.

En medio del debate en la Universidad Javeriana, López dijo que una de las principales apuestas de un eventual gobierno de Sergio Fajardo será la prevención de enfermedades con buenos hábitos de vida, incentivando el deporte y una buena alimentación.

Pero no será una tarea nada fácil, ya que según un informe publicado por la firma Deloitte, cada año las enfermedades cardiovasculares le cuestan al Estado cerca de $3,84 billones, padecimientos que, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, pueden prevenirse aplicando una serie de políticas públicas, como la construcción de más bicicarriles, el control al tabaco, a las comidas con grasas saturadas o altas en azúcar, entre otros.

Precisamente, la campaña de Fajardo y López está decidida a aumentar los impuestos a las bebidas azucaradas, para reducir la obesidad y enfermedades como la diabetes, sin embargo, cabe mencionar que en 2016, cuando se discutía la reforma tributaria, esta medida fue rechazada por el Congreso.

El ministro Gaviria calculó en la pasada discusión de la reforma tributaria que, si se hubiera aprobado, el impuesto a las bebidas azucaradas y al tabaco le hubiera dejado al Estado un recaudo de 1,5 billones de pesos al año. De igual manera, en diferentes espacios ha mencionado que el tabaquismo le cuesta al sector cerca de $4,3 billones anualmente

Germán Fernández, presidente del Colegio Médico de Cundinamarca y Bogotá, aseguró que aunque el Estado sí debe buscar la prevención de enfermedades, no se debe reducir este gasto, debido a que lo que se hará es mejorar la calidad de las personas en el presente, pero en el futuro, por temas de edad, las personas igualmente van a sufrir de diferentes enfermedades.

Pero además de la prevención, la senadora de la Alianza Verde manifestó que es necesario incentivar una política de educación sexual efectiva para evitar que el embarazo adolescente persista, pues hoy, una de cada cinco madres es adolescente, según el Ministerio de Salud y esto se traduce en un gasto superior a $1 billón cada año para el Estado.

Así mismo, la lucha contra la corrupción también será muy importante en la salud, recalcó López, quien aseguró que se pueden recuperar $2 billones con un manejo más eficiente. Esta propuesta es apoyada por Dionne Cruz, secretaria General de la Asociación Colombiana de Salud Pública, quien dijo que el sistema debe depurar todos los escándalos que se han presentado y hacer más control para evitar estos “desangres” de recursos públicos.

Por otra parte, uno de los puntos “calientes” a los que todos los candidatos se han enfrentado es de las EPS, debido a que algunas son corruptas e ineficientes, por lo que ha surgido la propuesta de acabarlas, sin embargo, la senadora manifestó que no se puede hacer esto de una día para otro, pues se dejaría sin cobertura a más de 23 millones de personas, por lo que su propuesta está orientada a trasladar a los usuarios a instituciones con mejores resultados de calidad.

Esta será una tarea titánica para una eventual presidencia de Sergio Fajardo, pues, desde 2001, el gasto en salud como porcentaje del PIB ha venido aumentando año tras año, hasta 7,2%.

Al revisar la propuesta de López y su análisis de cómo bajar el gasto de la salud pública en Colombia, consultar expertos, entre ellos el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, y los diferentes estudios e investigaciones que han realizado entidades como la Fiscalía General de la Nación, la Organización Mundial de la Salud, entre otras, consideramos que es Inflada.

Conozca la ruta del chequeo
  1. 1

    Frase: Con prevención y mejorando los hábitos de vida se puede reducir el gasto en salud en una tercera parte

    Autor de la frase: Claudia López

    Fuentes consultadas: Ministerio de Salud, Organización Mundial de la Salud, Deloitte, Alejandro Gaviria, Germán Fernández

    Contexto: Claudia López señaló que el gasto en salud de $24 billones puede reducirse una tercera parte si se trabaja más el tema de prevención de enfermedades y se mejoran los hábitos de alimentación.

    Calificación: Inflada

Jueves, 13 Febrero 2020

Uno de tres: Wilson Arias acierta en cifra de pensiones, pero le falta precisión en educación y salud

Por Luisa Fernanda Gómez, Sania Salazar y José Felipe Sarmiento

Chequeamos un trino viral del Senador del Polo Democrático y encontramos un dato verdadero y dos cuestionables.

Dos millones de veces fue compartido un trino del senador del Polo Democrático Wilson Arias Castillo en el que afirmó que “la vida en Colombia ya es una lotería”.

Según Arias Castillo, de 100 jóvenes solo 52 entrarán a la educación superior; de 100 adultos mayores solo 23 se pensionarán, y 180.000 colombianos morirán hospitalizados en el año por mala atención.

Decidimos ponerle la lupa a las cifras que entregó el senador, ya que un usuario en redes sociales nos pidió que lo verificaramos. 

Preguntamos vía Twitter al senador por sus fuentes y nos respondió en otro trino:

Pero lo que encontramos es que de tres afirmaciones solo una salió verdadera. Las otras dos, son cuestionables. Aquí nuestra verificación.

 

De 100 jóvenes, solo 52 entrarán a la educación superior; 16 se graduarán. 

Cuestionable

Arias Castillo le envió a Colombiacheck, a través de Twitter, un link de una nota del periódico El Tiempo titulada “Estudiantes colombianos que ingresan a la educación superior” que dice que, según cifras del Ministerio de Educación, a agosto de 2015, “de 100 estudiantes que finalizaron grado 11, solo 48 ingresaron a la educación superior en año inmediatamente siguiente a la culminación de la media”. Pero la nota no aclara si las cifras son nacionales o corresponden a la situación de Bogotá.

La nota también afirma que, según el Ministerio de Educación, la deserción en la educación superior fue de 10,1 por ciento en 2014 y de 9,25 por ciento en 2015.

Colombiacheck califica la afirmación como cuestionable porque, si bien las cifras más recientes del Ministerio de Educación al respecto muestran que la cobertura general de educación superior es del 52 por ciento, como lo dice el trino, no se gradúan 16, sino uno de cada dos estudiantes universitarios (unos 26 en el caso ejemplificado por el senador).

Lo primero que hay que aclarar es que el trino es del 31 de enero de 2020 y las cifras que toma como fuente son de 2015. Además, el senador no transcribió el dato exacto de la nota que utilizó de fuente, pues en su trino dice que de 100 jóvenes solo 52 entrarán a la educación superior, cuando la nota dice que son 48.

El Ministerio de educación le informó a Colombiacheck que a 2018 la cobertura de educación superior es del 52 por ciento, es decir, un poco más de la mitad de la población que se gradúa de bachillerato, pero aclararon que solo el 38,7 por ciento comienza inmediatamente después la universidad. Indicaron también que de cada dos estudiantes que entran a la educación superior uno se gradúa.

Óscar Correa Marín es profesor de la Facultad de ingeniería industrial de la Universidad Nacional sede Manizales y ha analizado la calidad de la educación para la formulación del plan de desarrollo de la institución. Para el profesor, la deserción en la educación superior se debe a varios factores, el primero de ellos el económico. “Así los estudiantes estén en universidades públicas, el sostenimiento cuando no son nativos de la ciudad donde está la universidad se vuelve inviable para los padres. A pesar de que la universidades públicas ofrecen algunas garantías, eso no es suficiente, hay un problema de deserción grande que obedece a factores económicos”.

Correa Marín indicó que otro elemento es la debilidad formativa del bachillerato. Según el profesor, la principal deserción se da durante los dos primeros años de la educación superior “y es porque lamentablemente hay una enorme deficiencia en la educación del bachillerato”, sentenció.

Indicó además que hay un desestímulo hacia el estudio de las ingenierías y las carreras fuertes en ciencias básicas como las biologías, lo que atribuye a la deficiencia de la formación en esas ciencias durante el bachillerato, razón por la cual los estudiantes las ven poco atractivas.

La tercera razón de la deserción, según el profesor, es la falta de equidad, porque en el país la educación superior está centrada en las ciudades y las regiones más avanzadas, pero la educación rural está rezagada.

 

De 100 adultos mayores, solo 23 se pensionarán.

Verdadera

En la respuesta que dio vía Twitter el senador, señaló que la fuente de información para afirmar que “de 100 adultos mayores, solo 23 se pensionarán” proviene de un Informe del Ministerio de Hacienda y la Unidad de Gestión Pensional. No especificó a qué informe se refería exactamente.

Lo cierto es que tiene razón. Pues de acuerdo con la publicación Borradores de Economía en su edición 1078, publicado por el Banco de la República el 27 de junio de 2019 y actualizado el 11 de julio del mismo año:

La cobertura de pensionados es de apenas 23 por ciento y ésta se ha mantenido constante desde 2005 con una población de pensionados menor a 1,5 millones de personas. Esta tasa de cobertura contrasta con la de países como Chile donde es de 87,1 por ciento.

Vale la pena precisar que esa tasa corresponde al total de los dos regímenes: Régimen de Prima Media-RPM y Régimen de Ahorro Individual con Solidaridad-RAIS.

En el RAIS (administrada por los fondos privados) el 25 por ciento de los afiliados logrará pensionarse; mientras en el RPM (administrado por Colpensiones) la tasa es del 10 por ciento, de acuerdo con un informe publicado por la Universidad de los Andes. Haciendo el cálculo con los afiliados a los dos regímenes es que sale la cifra del 23 por ciento dada por el senador (porque la mayoría de afiliados está en el RAIS).

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que el senador dijo que de 100 adultos mayores solo 23 se pensionarán sin especificar si estos eran adultos mayores afiliados o no. Pero en términos reales la diferencia es mínima, porque afiliado es todo aquel que en algún momento de la vida se haya inscrito a un fondo pensional. Si no está empleado o no cotiza, igual es un afiliado no cotizante. 

Hoy son cerca de 23 millones de afiliados y esa es casi toda la PEA (Población Económicamente Activa).

 

180.000 colombianos morirán hospitalizados en el año por mala atención.

Cuestionable

La frase es cuestionable. La cifra publicada por algunos medios en 2016 está basada en un estudio de la Universidad de la Sabana que no aparece y que, según explicó esa misma institución en ese entonces, usó datos recolectados 10 años antes. Desde ese momento hasta ahora, las políticas de seguridad para los pacientes han cambiado y ese número no refleja los efectos que esto haya podido tener, aunque tampoco hay un dato más reciente.

Arias respondió en Twitter que sacó la cifra de una nota de El Espectador publicada en 2016. De hecho, salió en varios medios de comunicación que la tomaron de la agencia Colprensa. Esta citó un estudio elaborado por el departamento de Enfermería de la Universidad de la Sabana. Blu Radio incluso entrevistó a quien era la directora de ese programa académico, Beatriz Pérez Giraldo.

La docente explicó en la emisora que ese es el promedio anual de muertes en Colombia por “eventos adversos”. Estos son definidos por el Ministerio de Salud como los que resultan, sin ser deseados, de una atención de salud que produjo daño al paciente. La docente señaló en la entrevista que esto incluye, por ejemplo, caídas o errores de medicación o en procedimientos y aclaró que el cálculo se basa en estudios realizados entre 2006 y 2008.

El país ya había hecho algunos avances en regulación desde 2002 y la Universidad Nacional hizo un estudio al respecto en 2006 con tres hospitales en Colombia. Pero esto era insuficiente y el Gobierno se tuvo que basar en datos de Norteamérica y Europa para la expedición de la política pública de seguridad de los pacientes en 2007, como lo reconoce la guía de promoción elaborada por la entonces cartera de Protección Social.

El estudio Ibeas, que se realizó en hospitales de cinco países de América Latina, fue publicado en 2010 con datos recogidos en 2007 y 2008. Con base en ese documento, el Informe Nacional de Calidad de Atención en Salud de 2015, elaborado por el ministerio, afirma que Colombia tiene una incidencia de eventos adversos de un punto porcentual menos que la región, con 10,5 frente al 11,6 por ciento.

No todos causan directamente la muerte del paciente. Según el mismo estudio, esto se presentó en 1,8 por ciento de los casos. Esta es “información con la que se ha de ser cauteloso”, aclara, porque la evaluación de la mortalidad no fue hecha a profundidad, pues no era el objetivo principal de la investigación. El artículo de la Nacional en 2006 dio 6,4 por ciento en la misma variable (20 casos entre 310 pacientes con eventos).

En todo caso, los datos le sirvieron al MinSalud para actualizar sus políticas. En 2014, expidió el Manual de Inscripción de Prestadores y Habilitación de Servicios de Salud, que les exige estándares mínimos obligatorios con el objetivo de reducir esos y otros riesgos en el sistema.

Entonces, a pesar de ser más reciente, el artículo de La Sabana no refleja el impacto que hayan podido tener estas medidas en los últimos años porque parte de datos recolectados mucho antes. Y tampoco parece haber tenido mucha trascendencia académica.

Colombiacheck no pudo encontrar la cifra en cuestión en ningún resultado de Google Académico, bases de datos especializadas ni en el repositorio digital de la misma universidad. En el portal de la institución solo están la mención y una imagen de lo que publicó El Espectador.

A esto se suma que ni siquiera aparece citado en trabajos más recientes. Por ejemplo, otro que publicó la Nacional el año pasado todavía toma como referencia el Ibeas y no tiene ninguna referencia a La Sabana. Este incluso calcula una mortalidad de 4,16 por ciento (1 caso, que califica como “no prevenible”, entre 24 eventos adversos) para el hospital donde se realizó la investigación.

No pudimos encontrar ninguna otra fuente oficial o académica que hubiera publicado valores absolutos nacionales de muertes de pacientes al año por esta causa. Pérez tampoco contestó nuestras llamadas a la universidad ni por un mensaje a su correo electrónico, en el que le pedimos una copia de la investigación y detalles de sus fuentes y cálculos.

Dado que la cifra que da Arias parte de la publicación de La Sabana reportada en medios, que está desactualizada y ha sido imposible de corroborar, la calificamos como cuestionable.