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Jueves, 01 Noviembre 2018

Mindefensa dice que glifosato es el mejor herbicida, pero no hay con qué comparar

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Guillermo Botero dijo que el químico era el mejor para combatir los cultivos ilícitos pero, en realidad, es el único que se ha usado con este propósito.

El pasado fin de semana se reportó la muerte de un erradicador manual de coca a causa de un artefacto explosivo improvisado (comúnmente llamado mina antipersonal).

El lunes siguiente, el Ministro de Defensa, Guillermo Botero, fue entrevistado en Blu Radio para pronunciarse sobre el tema. El ministro aseguró que “es absolutamente necesario erradicar el mar de coca” y que “hay que usar métodos alternativos, pero no puede ser a costa de la vida de soldados y de policías”.

Declaró que es “amigo” de la erradicación aérea con glifosato y que defiende esta idea, ya que “el mejor herbicida para combatir los cultivos ilegales se llama glifosato”.

Colombiacheck revisó esta última afirmación y tras consultar a varios expertos, encontró que es engañosa, pues hasta el momento no se ha utilizado ningún otro herbicida para combatir los cultivos ilícitos.

El glifosato es una molécula, el componente principal de un herbicida que se comercializa bajo la marca Roundup, según explica Salomon Majub, Investigador del Observatorio de Cultivos y Cultivadores Declarados Ilícitos.

Fue creada por la farmacéutica Monsanto, perteneciente a la multinacional Bayer, la misma que recientemente fue demandada y obligada a pagar una multa de casi 289 millones de dólares al jardinero Dewayne Johnson por no advertir que el glifosato que contenían sus herbicidas era cancerígeno.

Aún así, el glifosato es utilizado en más de 750 productos agrícolas, forestales y urbanos, y su uso se ha incrementado a raíz del desarrollo de variedades de cultivos transgénicos, de acuerdo con una publicación realizada por la ONG Greenpeace.

En Colombia se utiliza para cultivos lícitos, como arroz, maíz, plátano y café. Pero para los ilícitos su uso inició en los años 80 para asperjar por vía aérea los cultivos de marihuana en la Sierra Nevada, y a partir de 1994 también de coca, de acuerdo con Majub.

En 2015, sin embargo, la Corte Constitucional prohibió la aspersión aérea aplicando el principio de precaución debido al resultado de un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que calificó el glifosato como probablemente cancerígeno para los humanos. Pero en todo caso se ha seguido utilizando de forma manual tanto para los cultivos ilícitos, como para los lícitos.

Esto porque, de acuerdo con Majub, para la erradicación de cultivos al glifosato se le agregan otros componentes, como el cosmoflux, “eso hace que el glifosato caiga sobre la mata, penetre la hoja, corra sobre el tallo y mate la mata”.

Adicionalmente, estos aditivos ayudan a que el glifosato adhiera más fácilmente a las hojas de la mata, pero además, para utilizarlo por vía aérea se usa en una concentración más alta el mismo glifosato, y adicionalmente todos los aditivos que lo hacen mucho más dañino para el medioambiente, comunidades a las que le cae.

Ahora bien, Luis Ferreirim, encargado del tema para Greenpeace España, dice que “si no nos paramos a pensar en todas las consecuencias negativas del glifosato, tanto para el medioambiente como para la salud humana, se podría decir que es un excelente herbicida”, porque es una “arma de destrucción masiva” que no deja planta con vida.

Por esta razón, el mercado lo premia haciéndolo el herbicida más vendido en todo el mundo, de acuerdo con Daniel Rico, investigador en temas de economías criminales y desarrollo rural y director de C-Análisis. “Pero es más oportuno decir, no que es el mejor herbicida para acabar con la coca, sino que es el único que se ha utilizado”, agrega Rico.

Esta información fue confirmada por Miguel Tunjano, ingeniero agrónomo con amplia experiencia en erradicación de cultivos ilícitos, quien de hecho fue jefe del Centro de Estudios Contra el Narcotráfico de la Policía. “El glifosato es lo único que conoce, hasta el momento, la dirección antinarcóticos”.

Tunjano, además, le dijo a Colombiacheck que el centro de estudios de la Policía hizo una evaluación que partió de un listado de 25 herbicidas para encontrar un producto que reemplazara al glifosato.

Bajo la información disponible hasta ese momento, el glufosinato de amonio, con un aditivo, fue el único herbicida que tuvo efectos similares al glifosato. E incluso mejores, porque según Tunjano penetraba con mayor velocidad en la hoja. Con el glifosato esto ocurría entre 12 y 15 días después de la aspersión, lo que les daba la posibilidad a los campesinos de recoger la cosecha antes de que hiciera efecto el herbicida, o simplemente cortar la parte más alta del tallo. Con el glufosinato el efecto ocurre en solo tres días.


Sin embargo, en octubre de 2016, el ministro de salud de ese momento, Alejandro Gaviria, durante un debate de control político, afirmó que ambos tienen la misma categorización toxicológica en el registro colombiano. Lo cual deja al país sin otra opción en materia de herbicidas para la erradicación de cultivos ilícitos.

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Lunes, 05 Marzo 2018

Plazas Vega confunde cifras de erradicación y sustitución de cultivos ilícitos

Por Sania Salazar

El candidato al Senado asegura que no se cumplió la meta de erradicación de cultivos ilícitos, cuando, en realidad, se sobrepasó. En su crítica omite que el programa tiene dos componentes y generaliza con los datos de uno solo.

Luis Alfonso Plazas Vega, coronel retirado del Ejército, conocido por liderar la retoma del Palacio de Justicia, y ahora candidato al Senado por el Centro Democrático, criticó en su cuenta de Twitter los resultados de la política de erradicación de cultivos de coca en el país. Según el candidato, en febrero de 2017 el Gobierno fijó la meta de erradicar 100 mil hectáreas de coca, pero no lo logró, por lo que ampliaron el plazo hasta mayo, pero a la fecha del trino (8 de febrero de 2018) solo habían erradicado 16 mil hectáreas.

 

 

Después de consultar varias fuentes oficiales y un estudio sobre la sustitución de cultivos ilícitos en el país, Colombiacheck califica la afirmación como engañosa porque, aunque la cifra de la meta es cierta, esta se refiere a dos estrategias: erradicación y sustitución, de las cuales la primera superó su objetivo -totalmente contrario a lo que dice el candidato- y la otra sí es la que ha tenido problemas para su ejecución.

Plazas Vega adjunta en el trino un video en el que el Alto Consejero para el Posconflicto, Rafael Pardo, informa que la meta del Gobierno para 2017 es “afectar y sustituir 100 mil hectáreas de cultivo de coca, de las cuales 50 mil en procesos de sustitución voluntaria y 50 mil en procesos de erradicación forzada”. Esa es la primera precisión que hay que hacer, pues quien lea el trino, pero no vea el video, puede creer que el objetivo era erradicar las 100 mil hectáreas, cuando el plan incluía también sustitución. Los medios, registraron el anuncio de la meta del Gobierno en enero de 2017.

Por un lado, en lo que tiene que ver con erradicación, un informe del Ministerio de Defensa indica que en 2017 erradicaron manualmente 52.001 hectáreas y que en enero de 2018 el conteo iba en 1.615, lo que da un total de 53.616. Es decir, se han erradicado 37.616 más hectáreas de las que dice Plazas Vega. Además, superaron las 50 mil prometidas, por lo que sobrepasaron la meta en erradicación. ¿Pero cuántas se han sustituido?

El director de Sustitución de Cultivos Ilícitos de la Alta Consejería para el Posconflicto, Eduardo Díaz Uribe, aseguró el pasado 22 de febrero en una columna en El Tiempo que la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) ha certificado la sustitución de 16.754 hectáreas de coca.

Una cifra menor cita el informe ¿En qué va la sustitución de cultivos ilícitos. Balance del 2017 y lo que viene en 2018, de la Fundación Ideas para la Paz, FIP. “Con la información disponible no es posible determinar cuántas hectáreas fueron erradicadas voluntariamente durante ese año. Si bien las familias reportaron casi 40.000 hectáreas que se encontrarían en proceso de sustitución, hasta diciembre de 2017 Unodc había verificado un poco más de 15.000 (la tercera parte de la meta anual establecida)”.

En cuanto al plazo para alcanzar la meta de sustitución, El Espectador informó en septiembre de 2017 que, según el Alto Consejero para el Posconflicto, este se cumpliría a finales de 2017 o inicios de 2018. Sin embargo, Díaz Uribe le dijo a Colombiacheck que la fecha límite es mayo de este año, pues, aunque ambas estrategias fueron anunciadas en febrero, la de sustitución tuvo una primera etapa de conversación con las comunidades y, como tal, inició tres meses después, en mayo de 2017. De todos modos, a tres meses de la nueva meta, Naciones Unidas sólo da cuenta de que se ha alcanzado un 33%.

Además, contactamos a un asesor y al equipo de prensa de Plazas Vega para saber en qué fuente se basó para asegurar lo de la ampliación del plazo y la mencionada cifra de erradicación, pero no hemos recibido respuesta. En resumen, la frase del candidato usa cifras cercanas a la realidad, pero las pone en el contexto equivocado:

 

  1. La meta de erradicación era de 50 mil hectáreas, no de 100 mil. Ese último dato hace referencia a la meta del programa completo, es decir, mitad erradicación y mitad sustitución.
  2. La meta de erradicación sí se alcanzó, e incluso se superó.
  3. La ampliación del plazo, en el caso de la sustitución, parece que sí se dio, pues el gobierno, efectivamente, inicialmente habló de que se cumplirían las dos metas durante el año pasado.
  4. No se han erradicado 16 mil hectáreas, sino 53.616. Al parecer, el candidato confundió esa cifra con los alcances que ha tenido el programa de sustitución, cuyas dificultades explicamos a continuación.

La sustitución, difícil y lenta

El director del programa de sustitución resaltó que la sustitución depende del involucramiento de las familias cultivadoras y explicó que Naciones Unidas verifica si esta se está realizando, proceso que está rezagado por motivos de seguridad: “de 17 misiones que se hicieron entre enero y febrero 12 fueron bloqueadas”, informó.

Díaz Uribe indicó que los principales problemas a los que se han enfrentado para lograr que los cultivadores de coca sustituyan sus sembrados por productos lícitos es la desconfianza en las instituciones. También los intereses de quienes no quieren que esos cultivos desaparezcan, que han derivado en problemas de seguridad como asesinatos de líderes y bloqueos de las actividades de sustitución y de verificación de las Naciones Unidas.

El informe de la FIP aclara que a un año de la implementación del Acuerdo Final y la puesta en marcha del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS) es apresurado sacar conclusiones sobre su éxito o su fracaso.

“La sustitución requiere de recursos y tiempo. Se trata, nada más y nada menos, que de generar condiciones para que comunidades afectadas por la guerra y dependientes de esta economía ilegal sean incluidas social y productivamente. En otras palabras, que el Estado llegue y permanezca en territorios donde su presencia ha sido intermitente”, dice el informe.

El documento da cuenta de los avances, pero también de las dificultades del proceso de sustitución:

-El aumento en las tasas de homicidios y los altos niveles de violencia en las zonas donde se desarrolla la sustitución de cultivos.

-La respuesta del Estado se ha enfocado en incrementar el pie de fuerza, con la creación de centros estratégicos, sin contar con un verdadero modelo de seguridad rural.

-La asistencia técnica y los proyectos de ciclo corto no han llegado a las regiones. “Actualmente, hay miles de familias recibiendo un subsidio mensual sin ningún tipo de orientación o asistencia técnica”.

-La inversión en bienes públicos es claramente insuficiente.

Coordinación con Mindefensa

Díaz Uribe explicó que el Ministerio de Defensa, encargado de la erradicación, ayuda en el proceso de sustitución brindando seguridad y ayudando en la sustitución cuando la comunidad lo solicita, en un trabajo conjunto que han denominado “sustitución asistida” o “sustituir con seguridad”. La diferencia entre ambas estrategias radica en que para las sustitución el punto de partida son las familias, mientras que para la erradicación son las matas”, precisó.