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Martes, 20 Septiembre 2016

Mintrabajo la tiene 'Clara' en cifras de violencia antisindical, trabajadores piden reparación

Por Sania Salazar

Las cifras respaldan lo que dijo Clara López, Mintrabajo, sobre la reducción general de la violencia contra el sindicalismo, grupo social que sigue exigiendo reparación de cara a la implementación de la paz.

No es gratuito que la ministra de trabajo, Clara López, militante del partido de izquierda Polo Democrático, hable por estos días de violencia antisindical.

El pasado 20 de agosto el diario El Espectador publicó una entrevista donde la Ministra lanzó una afirmación que sirvió de titular: “En tiempos de paz, esperamos que los sindicatos prosperen”. López aseguró que desde 2001 la reducción de la violencia contra sindicalistas es palpable.

Colombiacheck quiso averiguar si efectivamente la violencia contra ese sector social ha disminuido, pues eliminarla es una de las grandes condiciones para construir una sociedad en paz. De hecho, en el punto 2.1.2.2 del Acuerdo Final sobre participación política se prevé: “Revisión del marco normativo para elevar el costo de los delitos contra líderes de organizaciones y movimientos sociales y defensores de derechos humanos”, grupo en el que caben los sindicalistas.

Solicitamos hablar con la ministra para saber en qué cifras basa su aseveración, pero hasta el momento de publicación de esta nota no han respondido.

¿Qué dicen las cifras?

Le pedimos a la Escuela Nacional Sindical, ENS, estadísticas de violencia contra sindicalistas desde 2001. Ellos le hacen seguimiento a 11 tipos de violaciones a la vida, la libertad y la integridad de los sindicalistas mediante el Sistema de Información en Derechos Humanos (SINDERH).

Las cifras reflejan una reducción del 68% en la violencia contra sindicalistas entre 2001 y 2015. Se pasó de 618 casos en 2001 a 192 el año pasado. En lo corrido de 2016 se han registrado 130 casos.

La reducción es general, aunque se evidencian fluctuaciones en algunos años y aumentos leves en tres delitos. Por lo anterior, Colombiacheck califica como verdadera la frase de la ministra.

Hay que anotar que la disminución sostenida inició en 2011, cuando apenas comenzaba el doble mandato de Juan Manuel Santos (2010-2018). Precisamente la edición de junio de 2012 de la revista Controversia, del Centro de Recursos Para el Análisis de Conflictos (Cerac), dedicada a analizar la violencia contra el sindicalismo, resalta que entre el 2001 y el 2009, durante el doble mandato de Álvaro Uribe “aunque disminuye la violencia excesiva, cambian, sin embargo, las formas de violencia (menos asesinatos, más amenazas)”.

Los tipos de agresiones que se han reducido en un 100% son el desplazamiento forzado y el homicidio de familiares.

Otros delitos que han disminuido considerablemente son el secuestro (91%), los homicidios (89%), la desaparición forzada (82%), las amenazas (54%), los atentados con o sin lesiones (40%) y la detención arbitraria (33%).

Tres delitos aumentaron: el allanamiento ilegal, en 100%, al pasar de 1 caso en 2001 a 2 en 2015. En este tipo de delito se nota una tendencia al alza durante el periodo analizado, con un pico en 2003, cuando ocurrieron 12 casos.

El hostigamiento contra sindicalistas se incrementó en 76%: pasó de 13 casos en 2001 a 23 en 2015. En ese tiempo este delito tuvo altibajos, pero con una tendencia general al alza.

La tortura tuvo un incremento de 300% al pasar de un caso en 2001 a 4 en 2015. Este delito también presenta una sostenida tendencia al alza.

Viviana Colorado López, profesional del área de defensa de derechos de la ENS, advierte que si bien la violencia antisindical ha venido disminuyendo, se siguen presentando muchos casos pese a que en los últimos años se han implementado medidas para la superación de la violencia y de la impunidad.

“También persisten daños e impactos dejados por la violencia histórica, selectiva y sistemática, y aún sigue pendiente la reparación colectiva al movimiento sindical colombiano”, señala Colorado, que resalta que la victimización que ha padecido ese grupo social le otorga un rol especial en la construcción de la paz, la reparación colectiva y la memoria histórica.

La eliminación de la violencia contra los sindicalistas es otro frente en el que Colombia debe trabajar para construir la paz estable y duradera. Pero no solo eso: es otro sector de la sociedad que espera verdad, justicia y reparación.

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Viernes, 06 Julio 2018

#NosEstánMatando: Los orígenes de las cifras de líderes sociales asesinados

Por José Manuel Cuevas

Colombiacheck revisa las diferentes cifras sobre los asesinatos de líderes sociales.

Colombiacheck identificó las razones de las diferencias entre algunos datos e informes sobre asesinatos de líderes sociales que se han publicado en los últimos días

Con los asesinatos recientes de Luis Barrios en Varela (Atlántico), Felicinda Santamaría en Quibdó (Chocó), Margarita Estupiñán en Tumaco (Nariño) y Ana María Cortés en Cáceres (Antioquia), el foco mediático se ha volcado sobre esta ola de violencia contra los líderes sociales.

Sin embargo, se han divulgado cifras muy diferentes sobre la cantidad de asesinatos que se han registrado en los últimos meses. En Colombiacheck les contamos de dónde surgen estas diferencias.

Aunque no es un fenómeno nuevo en Colombia, el asesinato de líderes sociales en el país volvió a estar en la agenda mediática desde finales de 2016, último año de las negociaciones de paz entre el Gobierno y las FARC y, en medio de un nuevo panorama de actores armados.

Desde entonces, los reportes oficiales y extraoficiales de líderes sociales asesinados han divergido.

Para el Gobierno, desde la firma del acuerdo de paz el 24 de noviembre de 2016, los líderes asesinados son 178 (33 de esos en 2018), cifra que dio esta mañana en una entrevista en Caracol Radio el coronel José Restrepo, director del cuerpo élite de la Policía para la protección de líderes sociales.

La cifra oficial, en la que también se apoya la Fiscalía General de la Nación, está basada en la verificación que hace la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos de la causa del asesinato y de la condición de líder social de la persona.

Por otra parte, la Defensoría del Pueblo ha reportado 311 líderes asesinados. Sin embargo, buena parte de la diferencia en estas dos cifras oficiales se debe a que la Defensoría del Pueblo está contando los asesinatos de líderes sociales entre el 1 de enero de 2016 y el 30 de junio de este año, como revela la leyenda de un mapa realizado por la entidad.

Por su parte, el Instituto de Estudios Sobre Paz y Desarrollo (Indepaz) registra 385 entre el 1 de enero de 2016 y el 15 de mayo de 2018 que registra en su último informe.

Esta mañana, el periódico Publimetro usó las cifras de Indepaz para publicar su historia de portada en la que se dice que “si se toma el número de Indepaz y se suman los 14 asesinatos de líderes que se han reportado desde mayo a la fecha, llegaríamos a la alarmante cifra de 399 personas asesinadas en relación a su labor”. Sin embargo, la publicación no especifica de dónde toma el dato de las 14 víctimas adicionales.

Primera plana de Publimetro sobre asesinatos de líderes sociales

Por su parte, la ONG Somos Defensores, que habla no de líderes sociales sino de “defensores de derechos humanos”, registra 46 asesinatos en el primer trimestre de lo que va de año. Para su director, Carlos Guevara, las diferencias con las cifras del Gobierno radican en que Somos Defensores lleva más tiempo en la labor de registrar las víctimas. Además tienen distintas interpretaciones del concepto que se tiene de defensor de derechos humanos. Para la ONG, se trata de una persona que se preocupa por y defiende los derechos de su comunidad. También hay diferencias en cuestiones metodológicas, como considerar la condición de defensor y el papel activista de la persona más allá de su visibilidad, impacto o filiación política. Todo esto amplía el universo de defensores de derechos humanos para la ONG.

Pero al margen de las diferencias en los datos, según resalta Guevara, el informe de Somos Defensores de 2017 da cuenta de cómo “las causas, las zonas y los actores armados son los mismos y están provocando una verdadera matanza”.