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Sábado, 29 Junio 2019

No encontramos afirmaciones verdaderas en columna de María Isabel Rueda

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Revisamos las afirmaciones chequeables de la columna sobre el glifosato y, de diez frases, encontramos que cuatro son falsas; cinco cuestionables y una verdadero, pero.

El pasado 23 de junio María Isabel Rueda publicó su columna dominical en el periódico El Tiempo “Glifosato: ¡Pongámosle sensatez!”, la cual terminó siendo cuestionada en redes sociales. En ella, Rueda decía que el debate sobre este herbicida ha sido más político que técnico, y citó unas afirmaciones de un estudio que le hizo llegar la Universidad Sergio Arboleda que “resolvió irse a lo fáctico. A lo que está demostrado, sin hacer suposiciones”.

Algunos usuarios de Twitter respondieron diciendo que Rueda habría cometido varias imprecisiones, comenzando por la transcripción de la fórmula del glifosato.

El tema continuó en el debate público durante varios días. El lunes siguiente, Rueda publicó en el mismo diario una entrevista que le hizo a Alberto Schlesinger, decano de la facultad de economía de la institución y coordinador del grupo académico que realizó el estudio, quien confirmó sus afirmaciones.

El martes, Schlesinger fue entrevistado en la emisora W Radio, donde dio varias declaraciones que resultaron igualmente polémicas. Entre ellas, que no se trató de un estudio sino de un documento que recopila información de otros; que la universidad no cuenta con disciplinas relacionadas con ese tema; y que, para la recopilación de la información, trabajaron con la Andi, Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, y Bayer, la multinacional dueña de la molécula del glifosato. Ambas, organizaciones con intereses en la comercialización y utilización del herbicida.

Revista Semana logró acceder al documento de la Universidad Sergio Arboleda: una presentación de 32 páginas. Y se lo facilitó a Colombiacheck para revisar, de las afirmaciones chequeables dentro de la columna, qué tanta verdad hay en lo que expuso Rueda.

Consultamos a María Isabel Rueda para saber si había contrastado alguna de la información del documento o si se había alimentado de otras fuentes. De igual manera, le preguntamos si tenía conocimiento de que el documento fuese realizado con la colaboración de Bayer y si no pensó que la información allí contenida pudiera tener algún sesgo. Sin embargo, no nos dio respuesta.

Por lo cual asumimos que la totalidad de las afirmaciones que expondremos más adelante, fueron tomadas del documento de la Universidad Sergio Arboleda, pues allí aparecen todas estas. Aquí nuestro chequeo.

La fórmula del glifosato

O O

ll ll

HO-C-CN2NH-CH2P-OH. 

l

OH

Falsa

"Empecemos con la fórmula, que puede parecer complicada y hasta tenebrosa", comienza diciendo Rueda en su columna. Solo podemos referirnos a la veracidad de la fórmula en sí misma. Y en esto, la columnista se equivocó al transcribirla de la presentación de la universidad.

Esto es lo que dice la presentación:

Fórmula USA

Pero incluso, este mismo documento erró en cuál es la fórmula. Según Jaime Portilla, docente de química orgánica de la Universidad de los Andes, la fórmula del glifosato solo tiene un átomo de nitrógeno, y la de la Universidad Sergio Arboleda tiene tres y con algunos enlaces mal ubicados.

Esta es la verdadera fórmula del glifosato:

Fórmula glifosato

“La primera parte [de la fórmula del glifosato] es glicina, que hace parte de las proteínas, y la segunda es fósforo, nutriente del suelo y un elemento necesario en la alimentación humana”.

Cuestionable

En este punto hay dos cuestiones que hay que tener en cuenta.

Por un lado, de acuerdo con Portilla, la primera parte de la fórmula si es glicina y esta sí “hace parte de las proteínas”. Pero la segunda no es fósforo, es fosfonato, “un fragmento molecular que tiene fósforo enlazado a un carbono” según dice Portilla, “y esta función, por su naturaleza organofosforada, promueve algo de toxicidad”.'

Por el otro, la intención detrás de mostrar que la fórmula del glifosato se compone de moléculas inofensivas termina por generar desinformación.

Portilla explica que “hay muchas moléculas que son tóxicas y que contienen partes de moléculas que son beneficiosas y eso no quiere decir que eso la haga benéfica.

Todas las sustancias cuando ingresan a los organismos se metabolizan, y de pronto esa unión entre esos fragmentos beneficiosos se convierten en perjudiciales”.

Pero además porque, “no se puede inferir el efecto de una sustancia a partir de su fórmula”, según dice Andrés Vecino, investigador de la escuela de salud pública de Johns Hopkins.

“Se usa el equivalente de 2 cajas de leche de un litro para fumigar un cultivo que tenga la extensión de una cancha de fútbol. Y de ese litro, solo 0,4 kilogramos son ingrediente activo, y lo demás, 94 a 98 por ciento, es agua”. 

Falsa

Las cifras aquí presentadas terminan, en sí mismas, cayendo en errores. Y sobre eso es que calificamos la afirmación como falsa, pues no sabemos con exactitud si efectivamente se usa el equivalente a “dos cajas de leche de un litro”.

Un kilo son 1.000 gramos, por lo cual, 0,4 kilogramos son 400 gramos. Y un litro de agua pesa un kilo. Es decir que si 400 gramos de ese kilo son ingrediente activo, estamos hablando del 40% de la mezcla. Por lo tanto, resulta contradictorio decir que “lo demás, 94 a 98 por ciento, es agua”.

Incluso, aunque fuera una cantidad ínfima, esto no sirve para decir (o insinuar) que algo no es tóxico. 

Pero además, descarta que no se tiene en cuenta la acumulación de la sustancia si se repite la aplicación y no aclara si esta equivalencia corresponde a la formulación comercial. 

Miguel Tunjano, ingeniero agrónomo con amplia experiencia en erradicación de cultivos ilícitos, quien de hecho fue jefe del Centro de Estudios Contra el Narcotráfico de la Policía, explica que para poder controlar la coca se necesitan 10 litros más de la mezcla; o sea, se quintuplica, pues el glifosato se utiliza comúnmente para eliminar la maleza y la coca es un arbusto.

De hecho, en un chequeo anterior contamos que la directora encargada de Política contra las Drogas del Ministerio de Justicia, Martha Paredes Rosero, le remitió a Colombiacheck las dos resoluciones del Ministerio de Ambiente que reglamentaron la dosis de glifosato. La primera, de 2001, establecía 8 litros por hectárea. La segunda, del 31 de enero de 2003, aprobó 10,4 litros. 

Esta dosis, sin embargo, es toda del herbicida. No incluye los 240 mililitros de coadyuvante que se le añaden después ni los 13,1 litros de agua en los que se disuelve la mezcla antes de ser aplicada. Es decir que, en total, a cada hectárea se le aplican 23,65 litros por pasada, pero solo 10,4 litros de esos son de glifosato. Así lo confirmó el teniente coronel Jesús Enrique Quintero Rave, comandante de la compañía de Aspersión Aérea de la Policía Antinarcóticos.

“[El glifosato] tiene efecto mínimo en el ambiente porque se adhiere fuertemente al suelo y luego es rápidamente biodegradado”.

Cuestionable

El documento de la Universidad Sergio Arboleda señala para este punto que la fuente de información es Bayer. Sin embargo, lo calificamos como cuestionable, porque no hay consenso sobre si realmente “tiene un efecto mínimo en el ambiente”.

Un estudio publicado en 2007, tomado en cuenta por la Corte Constitucional, revela que el glifosato sí podría afectar la flora.

Otro estudio, publicado en 2009 por Keith R. Solomon, E. J. P. Marshall y Gabriel Carrasquilla, determina que el nivel de toxicidad podría acabar con cualquier vida de mamíferos. Ambos estudios fueron realizados en Colombia partiendo del contexto particular de nuestro país.

Ahora bien, sobre que el glifosato es “biodegradado” lo que dice Portilla es que sí es cierto. Pero que la biodegradación se puede dar de dos maneras. Una que resulta tóxica para el suelo y otra que no. Incluso, dice el químico, “la degradación puede ser lo perjudicial, pues muchas sustancias son tóxicas no por su esencia sino por lo que producen cuando se degradan”. Además, “al absorberlo el suelo, termina haciendo parte del ciclo que de la tierra va al agua y del agua a los seres vivos”.

Y, nuevamente, hay que tener en cuenta la cantidad en que termina llegando al suelo, pues la acumulación o el exceso de una sustancia aparentemente no tóxica puede terminar siendo perjudicial.

“Por eso, en Colombia, como en casi todos los países del mundo, cultivos como el algodón usan glifosato en el 100 por ciento del área de la siembra. El maíz, en el 75. El arroz, en el 95. La caña, en el 70. El café, en el 75 por ciento, y así la palma, frutales, hortalizas, papa, etc”.

Cuestionable

En un artículo anterior dijimos que el glifosato es utilizado en más de 750 productos agrícolas, forestales y urbanos, de acuerdo con una publicación realizada por la ONG Greenpeace.

Sin embargo, es difícil determinar el porcentaje de uso del glifosato dentro del total de cultivos que hay en el país. Además porque, de acuerdo con Tunjano, no se utiliza de manera exclusiva pues existen muchos tipos de herbicidas que son usados en Colombia.

De acuerdo con las Estadísticas de comercialización de plaguicidas químicos de uso agrícola, elaborado por el ICA, en 2016 los herbicidas más vendidos fueron: Glifosato 9.735.026 litros; Paraquat 4.471.787 litros; Aminopyralid 4.320.256; Propanil 2.641.282; 2,4-D amina 2.217.848

Están además quienes deciden no hacer uso de ningún herbicida para controlar la maleza, sino que prefieren hacerlo de forma “manual” con machete, guadaña u otras técnicas.

La revista Dinero, por ejemplo, publicó el pasado 25 de junio que de las 450.000 hectáreas de maíz que hay en Colombia, “el uso del glifosato solo se da en las tecnificadas (230.000), en las tradicionales la maleza se tumba a punta de machete”, de acuerdo con el gerente de Fenalce, gremio de los productores de cereales. Es decir, el 51 por ciento de los cultivos.

“En los humanos es baja la absorción a través de la piel (1 a 2 por ciento); también es baja por ingestión accidental; se metaboliza en C, H, O, etc. Se elimina a través de heces u orina rápida y totalmente”.

Cuestionable

En otro chequeo explicamos que el estudio “Consecuencias de la aspersión aérea en la salud: evidencia desde el caso colombiano”, de Adriana Camacho y Daniel Mejía, concluye que “la exposición al glifosato utilizado en las campañas de aspersión aérea de cultivos de coca aumenta la probabilidad de sufrir trastornos en la piel (problemas dermatológicos)” y los abortos.

Hay una imprecisión, además, por parte de María Isabel Rueda en este punto, pues de acuerdo con Portilla la metabolización no se da produciendo los átomos C (carbono), H (hidrógeno) u O (oxígeno), sino sustancias que contienen estos átomos. Y habría que ver cuáles son las sustancias en particular para poder determinar si son tóxicas o no.

“Agencias internacionales de salud como EPA, PMRA, FSC y Anvisa descartan que represente riesgo de cáncer para los humanos, mientras que otras como el Instituto Nacional de Salud de EE.UU., APVMA, FAO y Efsa califican de poco probable que el glifosato represente un riesgo cancerígeno”.

Cuestionable

Aquí, nuevamente, calificamos de cuestionable la afirmación porque las diferencias entre estudios no permiten que se dé un consenso sobre si el glifosato representa un riesgo de cáncer para los humanos o no. Y hay que tener en cuenta las diferencias metodológicas de cada estudio.

De acuerdo con Vecino, efectivamente estas agencias confirman que no existe el riesgo. Pero la realidad es que uno puede confirmar que algo existe, pero no puede confirmar que algo no existe. 

Además, explica que hay dos tipos de estudios: los experimentales y los observacionales. Los primeros muestran riesgo de cancerigenocidad, es decir, que es probablemente cancerígeno.

Los segundos, o al menos la mayoría de ellos, de acuerdo con Vecino, “son estudios que adquieren gran financiación, y hacen parte de los que cita Rueda” y analizan por largo periodo de tiempo a personas bajo circunstancias diferentes. Esas personas examinadas, por ejemplo, tienen protección y tienen que hacer un curso sobre el manejo del glifosato. 

En el portal La Silla Vacía, el investigador de la universidad Johns Hopkins publicó una columna en la que analiza con más detalle uno de los estudios citados por Rueda.

Ahora bien, estudios observacionales para el caso Colombiano que implica la aspersión del herbicida, no hay muchos. Uno ellos es el que ya citamos de Adriana Camacho y Daniel Mejía. La metodología y el contexto son diferentes y no se pueden hacer inferencias de uno al otro. 

“En ningún país del mundo está hoy prohibido el glifosato”.

Falsa

Son varios los países que han prohibido parcialmente el uso del glifosato o que están en medio de la discusión sobre su prohibición.

Doce ciudades de Argentina prohibieron el glifosato. Y de hecho, toda la provincia de Chubut prohibió el 6 de junio de este año la fabricación, comercialización y uso del herbicida glifosato en todo su territorio.

En 2017, el Ministro de Agricultura de Bélgica prohibió la venta de glifosato a individuos. Ese mismo año, los miembros del Parlamento Europeo votaron a favor de la prohibición paulatina del glifosato antes del 15 de diciembre del año 2022, de acuerdo con la cadena internacional Deutsche Welle.

Aunque la decisión no es vinculante, Francia ya prohibió el uso de este herbicida en jardinería y en el espacio público

“El gobierno Santos se agarró hábilmente de la expresión ‘probable’, de la OMS, para darles a las Farc un primer gesto de confianza que pudiera echar a andar las conversaciones de paz”.

Falsa

En 2016, Colombiacheck publicó que Detener la fumigación aérea no fue acordado en La Habana. Allí explicamos que las Farc dejaron claro que sólo aceptaban la erradicación manual, mientras que el gobierno mantuvo abierta la posibilidad de acudir a otros métodos en caso de que los campesinos no accedan a participar en el plan de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos.

El acuerdo de paz dice: “En los casos en los que no haya acuerdo con las comunidades, el Gobierno procederá a la erradicación de los cultivos de uso ilícito, priorizando la erradicación manual donde sea posible, teniendo en cuenta el respeto por los derechos humanos, el medio ambiente y el buen vivir. Las Farc consideran que en cualquier caso en que haya erradicación esta debe ser manual”.

Salomón Majub, Investigador del Observatorio de Cultivos y Cultivadores Declarados Ilícitos, dice que en cualquier caso, la sustitución del glifosato no fue por darle confianza a las Farc y firmar el acuerdo.

“La sentencia T-236 de la Corte no tiene prohibido hoy por hoy asperjar”

Verdadera pero...

Es cierto que la sentencia T-236 no prohíbe la aspersión aérea con glifosato, y la aspersión terrestre sigue funcionando.

Lo que hace es suspender su uso, en atención al principio de precaución, y condicionarlo a seis puntos. Esto dice la sentencia: 

El Consejo Nacional de Estupefacientes solo podrá modificar la decisión de no reanudar el PECIG (Programa de Erradicación de Cultivos Ilícitos mediante Aspersión Aérea con Glifosato), cuando haya diseñado y se haya puesto en marcha (...) un proceso decisorio con las siguientes características mínimas:  

1.     La regulación debe ser diseñada y reglamentada por un órgano distinto a las entidades encargadas de ejecutar los programas de erradicación de cultivos ilícitos, e independiente de esas mismas entidades. 

2.     La regulación debe derivarse de una evaluación del riesgo a la salud y otros riesgos, como el riesgo al medio ambiente, en el marco de un proceso participativo y técnicamente fundado. Este proceso de evaluación deberá realizarse de manera continuada.  

3.     El proceso decisorio deberá incluir una revisión automática de las decisiones cuando se alerte sobre nuevos riesgos (...).

4.     La investigación científica sobre el riesgo planteado por la actividad de erradicación, que se tenga en cuenta para tomar decisiones, deberá contar con condiciones de rigor, calidad e imparcialidad (...).

5.     Los procedimientos de queja deberán ser comprehensivos, independientes, imparciales y vinculados con la evaluación del riesgo. 

6.     En todo caso, la decisión que se tome deberá fundarse en evidencia objetiva y concluyente que demuestre ausencia de daño para la salud y el medio ambiente.

Si el gobierno logra cumplir con todas estas condiciones, puede retomar su uso. Pero, de acuerdo con Majub, la cuestión es que las condiciones no se están cumpliendo. Y no hay cómo cumplirlas. “Las soluciones en Colombia no están a la vuelta de la esquina para retomar la aspersión con glifosato”, concluye el investigador del observatorio. 

Martes, 26 Septiembre 2017

En Zonas Veredales y Circunscripciones Especiales está el 91% de la coca

Por Óscar Felipe Agudelo B.

La afirmación de Alfredo Rangel, senador del Centro Democrático, es imprecisa porque en realidad en estos territorios hay sembrada más coca, en total se trata del 94.5% de los cultivos ilícitos basados en esta planta.

Tres de los cuatro debates necesarios en el Congreso de la República ya superó el proyecto de Acto Legislativo que podría dar 16 curules adicionales en la Cámara de Representantes a igual número de circunscripciones especiales conformadas por municipios que han vivido de distintas maneras el conflicto armado en Colombia. Los puestos en el Congreso serían por los próximos dos periodos legislativos y en cumplimiento del Acuerdo de Paz.

Precisamente, el tercero de los debates fue aprobado este lunes 25 de septiembre en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes y ahora solo le falta superar el último escollo que será en plenaria de dicha corporación, es decir, con todos los representantes.

El mencionado Acto Legislativo, que fue aprobado primero por el Senado, sufrió una modificación “de especial relevancia”, según la ponencia que se presentó en la Cámara de Representantes (en el debate de Comisión Primera). El texto aprobado finalmente en esta Comisión tuvo algunas reformas frente a la ponencia pero no sustanciales. Sólo se excluyeron cabeceras de más de 25.000 en censo electoral, Colombiacheck se compromete a publicar el texto aprobado por la Comisión Primera una vez lo obtenga.

Para la elección de las 16 curules adicionales “se excluirán las cabeceras municipales de todos los municipios por lo que únicamente se habilitarán puestos de votación y el censo electoral de las zonas rurales de estos”, algo que no estaba contemplado en el texto aprobado por el Senado. En relación a las causas de esa exclusión la Silla Vacía sostuvo que el cambio fue por un “cálculo político”.

El tema de las circunscripciones especiales de paz ha sido un asunto polémico desde el día que se empezó a debatir en el Congreso y por ello Colombiacheck le puso el ojo.

Solo un día después que se aprobó y pasó en sus respectivos dos debates en el Senado (hace dos meses) el congresista Alfredo Rangel publicó un trino en el que expresó su inconformidad por esa iniciativa, un trino que Colombiacheck decidió verificar.

 

 

El proyecto presentado por el Ministerio del Interior, cuando Juan Fernando Cristo era la cabeza de la cartera, simplemente tramitó lo que se pactó y está plasmado en la página 54 del Acuerdo Final.

“En el marco del conflicto y con el objetivo de garantizar una mejor integración de zonas especialmente afectadas por el conflicto, el abandono y la débil presencia institucional, y una mayor inclusión y representación política de estas poblaciones y de sus derechos políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales, y también como una medida de reparación y de construcción de la paz, el Gobierno Nacional se compromete a crear en estas zonas un total de 16 Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz para la elección de un total de 16 representantes a la Cámara, de manera temporal y por dos periodos electorales”.

Dos períodos que, según pudo corroborar Colombiacheck en el documento radicado por Mininterior, serán los que comprenda las vigencias de 2018 a 2022 y de 2022 hasta 2026, es decir, a partir de la próxima legislatura que se elige el año que viene y durante los ocho años siguientes.

En el acuerdo negociado en La Habana quedó claro que serían 16 curules adicionales que se le darían a “zonas” o municipios “especialmente afectadas por el conflicto, el abandono y la débil presencia institucional”, sin embargo, lo que no quedó claro fue el nombre y la cantidad específica de aquellas “zonas” que tendrían derecho a las 16 curules adicionales.

Meses después del acuerdo se conoció el listado de esos municipios, un total de 167, (ó 164 leer nota aclaratoria) que se ubican en los departamentos de Antioquia, Arauca, Cauca, Caquetá, Bolívar, César, Chocó, Córdoba, Guaviare, Huila, La Guajira, Magdalena, Meta, Nariño, Norte de Santander, Putumayo, Sucre, Tolima y Valle. La lista de los 167 municipios, que hace parte integral del proyecto radicado por Mininterior, fue confirmada a este medio por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

Colombiacheck contactó a Rangel para verificar de dónde sacó la información en la que basa su trino. El congresista explicó que la obtuvo al “dividir la suma del número de hectáreas de coca presente en los municipios pertenecientes a las Circunscripciones de Paz entre el número total de hectáreas de coca de todo el país. En particular, la cifra del 91% se refiere a la información de los cultivos de coca en el año 2015”. El congresista añadió que el número de hectáreas de coca las obtuvo de acuerdo al Observatorio de Drogas de Colombia, ODC.

Para corroborar lo expuesto por Rangel realizamos nuestra propia base de datos, aunque previamente ya este medio había establecido con el chequeo “La mayoría de las Zvtn están cerca de cultivos de coca” que en efecto las Zvtn estaban cerca a estos cultivos ilícitos. Ahora lo nuevo era establecer si la coca también estaba en las circunscripciones especiales de paz, algo que hicimos tomando cifras de 2016 y no de 2015, como lo hizo el senador del Centro Democrático.

Para armar nuestra propia base de datos, en primera instancia recurrimos al ODC, entidad adscrita al Ministerio de Justicia y la cual colabora con el Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos, Simci.

Esta base de datos del ODC además de reportar el número de hectáreas de coca que se detectaron en el país también discrimina la información por departamentos y municipios.

A esa base de datos le adicionamos las 19 Zvtn (y como bonus extra los seis Puntos Transitorios de Normalización, PTN, que en ciertos casos también son conocidos como zonas veredales) y también el listado de los 167 municipios seleccionados como circunscripciones especiales de paz. Cruzamos los datos y el resultado fue que los cálculos del senador Rangel son aproximados a la realidad, pero se quedaron cortos pues hay más coca de la que él estimó.

Específicamente juntando las Zvtn, los PTN y los 167 municipios de circunscripciones especiales de paz se obtiene el 94.5% de la coca del país. Es decir, de las 146.140 hectáreas de coca que se detectaron en el país, 138.174 están en los lugares mencionados.

Estos datos permiten calificar la afirmación de Rangel como aproximada debido a que estos lugares no tienen el 91% de la coca del país sino el 94.5%, aunque es fundamental reiterar que el senador hizo sus cálculos con información de 2015 y este medio con la información más reciente, es decir, la de 2016.

En relación a las Zvtn es importante recordar que desde agosto dichas zonas perdieron su estatus jurídico de Zonas Veredales Transitorias de Normalización y pasaron a ser Espacios Territoriales de Reincorporación, la diferencia no es semántica sino práctica. Antes el ingreso a esas zonas estaba vedado, ahora no, cualquiera puede entrar a dichos territorios en los que los guerrilleros de las Farc están haciendo su proceso de reincorporación a la vida civil.

Respecto a los municipios con más presencia de cultivos de coca, Colombiacheck consultó el estudio “Monitorio de de Territorios Afectados por Cultivos Ilícitos 2016” y el panorama se aclara aún más. Los 10 municipios con más coca en el país, que suman el 48% del total nacional, son todos circunscripciones especiales de paz. Además, los tres primeros municipios que concentran el 30% de la coca, son a la vez zonas en los que se ubica una Zvtn. En Tumaco, Nariño, está una Zvtn en la vereda La Variante, en Tibú, Norte de Santander, está una Zvtn en la vereda Caño El Indio y en Puerto Asís, Putumayo, está otra Zvtn ubicada en la vereda La Pradera.

Con relación a los 167 municipios catalogados como circunscripciones especiales de paz, Colombiacheck pudo establecer, por medio del Simci, que en 117 de ellos hay cultivos de coca. En esas 117 zonas, funcionan 14 de las 19 Zvtn y cinco de las siete PTN.

 

¿Quiénes y cómo escogieron los 167 municipios?

La inquietud se la trasladamos a Mario Puerta, quien se ha desempeñado como asesor de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, Oacp. De acuerdo con su testimonio, para la selección de los 167 municipios se tuvieron en cuenta “una serie de indicadores que reposan con el gobierno, específicamente en el Departamento Nacional de Planeación”.

Según explicó “al cruzar todas esas variables se generan una serie de municipios y con base en ese rango de municipios es que se hacen las circunscripciones”.

Sin embargo, a lo largo de la entrevista Puerta manifestó que algunas de las variables fueron abandono estatal, alta afectación por el conflicto, presencia de cultivos ilícitos, entre otras.

Respecto a una posible incidencia de las Farc en la selección de los 167 municipios el asesor explicó que el grupo en proceso de reincorporación a la vida civil sí participó en las discusiones como ocurrió en todo el proceso de la mesa de conversaciones. “Todo debía provenir directamente del Acuerdo Final”, añadió Puerta.

Finalmente respecto a la posibilidad que los partidos tradicionales o las mismas Farc acaparen estas curules que fueron creadas exclusivamente para habitantes de “zonas especialmente afectadas por el conflicto, el abandono y la débil presencia institucional”, según el Acuerdo Final, Puerta explicó que se ha creado un blindaje normativo para que esto no ocurra y que tanto en el Acuerdo como en el Acto Legislativo quedó explícito que los partidos tradicionales ni las Farc podrán acceder a estas curules.

Puerta añadió que lo que se espera es que nadie procure hacerle trampa al Acuerdo Final y que las Farc así como los partidos tradicionales respeten la normatividad que no permite que puedan acceder a dichas curules.

 

Criterios para seleccionar los 167 municipios

Colombiacheck indagó los criterios empleados para seleccionar los 167 municipios y encontró la ponencia radicada en Senado que contiene en su página tres los criterios o metodología de dicha selección.

El documento aborda cuatro criterios principales: 1) Grado de afectación derivado del conflicto, 2) Niveles de pobreza, 3) Debilidad de la institucionalidad administrativa y capacidad de gestión y 4) Cultivos de uso ilícito y otras economías ilegales.

Este medio buscó una explicación más detallada del origen de cada una de estas variables pero solo pudo establecer que para la concerniente a los cultivos de uso ilícito se fundamentaron en el ODC. De las demás variables Colombiacheck no pudo conocer de dónde provinieron los datos. Hicimos la solicitud en la Oficina del Alto Comisionado y el Ministerio del Interior (con derechos de petición) pero hasta el momento no hemos recibido una respuesta que aclare las inquietudes.

De los cuatro criterios está claro que el relacionado con cultivos de uso ilícito tuvo gran ponderación, algo que corrobora este chequeo al confirmar que en los 167 municipios seleccionados, en las Zvtn y PTN se encuentra sembrado el 94.5% de la coca del país.

Frente al tema el representante a la Cámara Alirio Uribe le explicó a Colombiacheck que la alta presencia de coca en los municipios seleccionados resulta apenas lógica si se tiene en cuenta que el fenómeno es una característica de los municipios afectados por el conflicto armado.

Colombiacheck también habló con Camilo Vargas y Germán Robayo, de la Misión Observación Electoral, MOE, y ellos explicaron que “era un hecho extraño solo haber incluido a cuatro municipios de Arauca y ninguno de los departamentos de Boyacá y Casanare. Además, también llamaron la atención sobre cuál fue la razón para no incluir la cuenca del Río Baudó del departamento del Chocó en los municipios seleccionados para las circunscripciones de paz”.

Tanto Vargas como Robayo sostuvieron que aunque el Acto Legislativo mencionó tales criterios de selección lo que podrían indicar los datos es que el criterio de la presencia de coca sería el que más peso tuvo y este se usó para excluir ciertos municipios como por ejemplo los de Casanare, Arauca, Boyacá y los de la cuenca del Río Baudó. Estos departamentos, entre otros, aunque no tienen alta tanta presencia de coca, sí han tenido un grado de afectación del conflicto, tienen altos niveles de pobreza y debilidad institucionalidad, señalaron los expertos de la MOE.


 

Nota aclaratoria:

El texto que se debatió en la Comisión Primera de la Cámara de Representantes menciona 164 municipios, sin embargo, al hacer el conteo de los municipios establecidos en dicho texto aparecen 167. Colombiacheck decidió trabajar con la cifra de 167 municipios porque fue este número que se abordó en los dos debates aprobados en Senado, una cifra que en todo caso no se aleja de la abordada por la Comisión Primera de la Cámara de Representantes.