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Domingo, 29 Marzo 2020

No hay evidencia de que 2 medicinas contra la malaria sirven para COVID-19

Por Por Salud con Lupa

El presidente Donald Trump anunció que la FDA tiene una terapia para COVID-19 en referencia a dos fármacos antimaláricos y un antibiótico. Pero una revisión completa de Epistemonikos advierte que la hidroxicloroquina y cloroquina no han demostrado eficacia para tratar la enfermedad respiratoria por el nuevo coronavirus.

Nuestros colegas de Salud con Lupa, una plataforma de periodismo colaborativo especializado en salud, publicaron este trabajo. En Colombiacheck lo reproducimos como parte de una alianza durante la pandemia del Coronavirus (Covid-19) entre medios de América Latina dedicados a la verificación de datos.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo el 21 de marzo que espera que se ponga en uso "inmediatamente" dos medicamentos contra la malaria y un antibiótico como una terapia contra el virus que causa la gripe y neumonía COVID-19. "La hidroxicloroquina y azitromicina, tomados en conjunto, tienen una oportunidad real de ser uno de los mayores puntos de inflexión en la historia de la medicina", escribió Trump en su cuenta de Twitter.

‘El mandatario estadounidense ya se había referido al tema en una conferencia de prensa el jueves 19 de marzo en la Casa Blanca, donde mencionó primero dos medicamentos contra la malaria como tratamiento: cloroquina e hidroxicloroquina. Después, en su red social, mencionó el antibiótico azitromicina.

Según Trump, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) había aprobado dos antimaláricos para curar a los enfermos por el nuevo coronavirus. Sin embargo, el comisionado de la FDA, Stephen Hahn, aclaró sus apresuradas afirmaciones: “por ahora solo se usarán en el contexto de un ensayo clínico". Asimismo, Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, tuvo que aclarar lo siguiente: "estas no son píldoras mágicas" y no pueden anunciarse como un tratamiento.

¿Qué son la hidroxicloroquina, la cloriquina y la azitromicina? La hidroxicloroquina y la cloroquina pertenecen a una clase de medicamentos llamados antimaláricos. Se usa para prevenir y tratar la malaria. Mientras que la azitromicina es un antibiótico usado para infecciones en el pecho como empeoramiento de bronquitis crónica y neumonía.

Desde febrero pasado, se conoce que China usó hidroxicloroquina y cloroquina para algunos tipos de neumonía por el nuevo coronavirus y se redactaron informes sobre su uso terapéutico.

Durante la última semana, las declaraciones de Trump y una noticia sobre un estudio en revisión de investigadores franceses resurgieron el tema. El estudio que ya fue publicado por la revista especializada International Journal of Antimicrobial Agents apunta a tener las primeras evidencias de que combinar la hidroxicloroquina con azitromicina podría ser efectivo en la terapia de COVID-19 y reducir la duración del virus en los pacientes.

Nuestro aliado científico, Epistemonikos, con la ayuda del equipo internacional COVID-19 L·OVE Working Group, hizo una revisión completa de la calidad de la evidencia disponible sobre cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19 y nos ofrece una explicación muy clara:

Cuando se observan resultados prometedores en etapas preliminares del proceso de investigación, no es raro que los medios de prensa los presenten como definitivos. Cuando nos enfrentamos a una enfermedad sin cura conocida, este fenómeno se exacerba. Y si se trata, como hoy con COVID-19, de la peor crisis en 100 años, el problema se agiganta.

Si bien contamos con varios medicamentos que ya se han postulado como la cura que todos esperamos, ninguno lo ha hecho con tanta fuerza como los antimaláricos cloroquina e hidroxicloroquina. El 15 de febrero de 2020, una reunión en China agrupó a los autores de 15 estudios clínicos en curso, junto a autoridades del gobierno y de las agencias regulatorias de ese país. Se anunció que habían llegado a la conclusión que la cloroquina tiene una potente actividad en contra de COVID-19 y se recomendó incluirla en la “Guía de prevención, diagnóstico y tratamiento de la neumonía causada por COVID-19”, emitida por la Comisión Nacional de Salud de la República Popular China. Sin embargo, hasta el día de hoy ninguno de los 15 estudios ha reportado sus resultados.

El estudio francés no aleatorizado difundido el 19 de marzo de 2020 elevó el entusiasmo sobre este tema. Varios investigadores del mundo lo recibieron por WhatsApp aún antes de que apareciera publicado en las bases de datos científicas. Sin embargo, a menos de 72 horas de su difusión, ya ha sido analizado críticamente y existe consenso en que presenta enormes limitaciones metodológicas.

¿Qué nos dice hoy la evidencia sobre efectividad de cloroquina o hidroxicloroquina en COVID-19?

  • Luego de una revisión sistemática de toda la literatura existente, no se encontró otro estudio similar al francés, con resultados disponibles.
  • Luego de una búsqueda amplia de investigaciones sobre la eficacia de cloroquina e hidroxicloroquina en COVID-19, que incluyó diversas fuentes de información: guías y documentos oficiales; buscadores generales como Google, buscadores académicos como Google Scholar, Microsoft Academic; contacto directo con expertos locales; y búsquedas en twitter, no existe más información que la publicada por el citado estudio francés.
  • Nuestro análisis coincide con el de otros expertos en que el estudio francés entrega evidencia de muy baja certeza (evidencia preliminar). Es tan baja la certeza, que según parámetros rigurosos, como son los utilizados por Cochrane, el estudio ni siquiera cumple con el criterio mínimo para ser incluido en una revisión sistemática.
  • Con respecto a la investigación anunciada en China el 15 de febrero, nuestro equipo analizó los 15 estudios a los que se hizo mención. Hasta hoy, 22 de marzo de 2020, ninguno ha reportado los resultados que han obtenido ni han aportado datos que permitan avanzar en otras investigaciones.
  • De los 15 estudios, solo unos pocos tienen como objetivo responder si cloroquina o hidroxicloroquina son efectivos y 6 aparecen como cancelados, aparentemente por ausencia de resultados positivos (según información que consta en el registro de estudios chinos). En ese registro, solo 1 de los 15 estudios figura en fase de “reclutamiento completo”, es decir, solo 1 de los 15 estudios logró incorporar la cantidad de pacientes definidos. Este estudio, sin embargo, no busca establecer si cloroquina e hidroxicloroquina sirven contra placebo o contra cuidados habituales, sino que los compara con otras alternativas. Esto es algo que habitualmente se lleva a cabo solo después de demostrar que el fármaco es superior a placebo.

En resumen, la calidad de los estudios clínicos realizados en China y las deficiencias estructurales del sistema de investigación de ese país, no permiten obtener conclusiones como las difundidas en la reunión de febrero, y son una razón más para exigir un acceso expedito y transparente a la información.

La historia de COVID-19 es perturbadoramente parecida a lo ocurrido en 2009 con la pandemia de influenza H1N1. Esperemos que las lecciones aprendidas permitan realizar la presión suficiente para que la información esté disponible de manera oportuna y transparente, y que las decisiones que se tomen vayan en beneficio de los intereses de la población y no de terceros.

Desafortunadamente, la presión sobre los profesionales de salud y autoridades sanitarias ya ha alcanzado un nivel suficientemente alto, que muy probablemente llevará a tomar decisiones con la escasa información que hoy es de dominio público, a pesar que la mayoría de los expertos recomiendan cautela’.

Este artículo fue originalmente publicado en Salud con lupa.

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Falso

Lunes, 10 Agosto 2020

“Médico” se basa en información falsa para promover la automedicación

Por Laura Castaño Giraldo

Las indicaciones que da el hombre del video van en contra de las recomendaciones que da la OMS y, contrario a lo que asegura él, pueden ser muy perjudiciales para la salud. 

En Facebook ha sido compartido más de 75.000 veces un video en el que aparece un sujeto, que dice ser médico, recomendando el uso de ivermectina y otros medicamentos para combatir el COVID-19 porque, según él, “son 100% garantizados”.

Se trata de una pieza de 13 minutos cargada de afirmaciones falsas que mezclan desinformaciones que ya han sido desmentidas por Colombiacheck y por otros colegas verificadores. A continuación recopilaremos las más significativas para el contexto colombiano con las respectivas razones que sustentan nuestras calificaciones.

¿La ivermectina es la solución?

Las conclusiones y recomendaciones del “médico” surgen a partir de la comparación que hace entre las cifras de muertes en México y en Australia. Según él, el primero llegó a una etapa en la que había más de 700 muertes diarias, mientras que en el país oceánico no había ninguna, situación que atribuyó a que allí se “está usando la ivermectina”.

Eso es falso. Nuestros colegas mexicanos de Animal Político explicaron que si bien es cierto que la mortalidad en Australia por COVID-19 es baja, comparada con otros países, como México, los factores que pueden ser motivo de ese fenómeno no tienen nada que ver con la ivermectina, un medicamento que ayuda a combatir parásitos. Un ejemplo de ello es la población, pues México tiene 125 millones de habitantes, que vienen siendo cinco veces más que en Australia (25 millones). 

Pero en lo que vale la pena poner la lupa es en que, contrario a lo que dice el sujeto en el video, Australia ni siquiera ha autorizado el uso de ivermectina para tratar pacientes contagiados con el nuevo coronavirus. De hecho, el primer (y único) medicamento que se ha aprobado provisionalmente en ese país como tratamiento contra COVID-19, según informes dados el 10 de julio de 2020 por la Administración de Bienes Terapéuticos (Therapeutic Goods Administration), es el Remdesivir. 

Además, no sobra recordar que, como explicamos en uno de nuestros chequeos, hay investigaciones que han mostrado que la ivermectina “inhibe la capacidad del virus para replicarse ‘in vitro’, es decir en células cultivadas en laboratorio”, pero, hasta ahora, “no se ha comprobado su efectividad en pacientes contagiados con la nueva enfermedad respiratoria”.  

Con pleno conocimiento de esos estudios, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) insiste en que “la ivermectina se está usando de manera incorrecta en el tratamiento del COVID-19, sin ninguna evidencia científica de su eficacia y su seguridad para el tratamiento de la enfermedad”. En ese sentido, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) dice que “se necesitan pruebas adicionales para determinar si la ivermectina puede ser apropiada para prevenir o tratar el coronavirus”. Por ello, la OPS desaconseja su uso “para todo fin diferente de aquellos para los que está autorizada”.  

Otra excusa que utiliza el hombre del video para recomendar la ivermectina es que los pacientes con COVID-19 tienen diarrea. Pero, a pesar de que sí es un síntoma (no frecuente) de la enfermedad, no hay soportes que sugieran el uso de ese fármaco para aliviarlo. 

El tapabocas y la hipoxia

El “médico” no se queda corto con sus desinformaciones y vuelve a replicar una que se ha vuelto bastante común: el tapabocas produce hipoxia.

Para empezar, recordemos que la hipoxia es, según el Diccionario Médico-Biológico, Histórico y Etimológico de la Universidad de Salamanca, “un estado que presenta un organismo viviente sometido a un régimen respiratorio con déficit de oxígeno”. 

Pero es falso que esa condición sea generada por el uso de tapabocas o mascarillas. En un chequeo que hicimos hace un tiempo, Camila Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, nos explicó que eso no sucede porque “tanto la [mascarilla] quirúrgica, como la de tela, como la N95 dejan pasar el dióxido de carbono” y no permiten que se quede atrapado en ellas. 

Eso sustenta la posición de Claudio Méndez, docente de Políticas de Salud de la Universidad Austral de Chile, que le dijo a AFP Chile que se descarta que las mascarillas produzcan hipoxia siempre y cuando el material del que estén hechas permita el intercambio de aire. 

Daniel Pahua Díaz, académico del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM, conversó con Animal Político en otra de sus verificaciones y comentó que es posible que “esa desinformación surja de la sensación de falta del aire por la obstrucción mecánica, dependiendo del tipo de cubrebocas que estemos utilizando” y eso se debe a la poca costumbre en el uso cotidiano de este implemento de bioseguridad. 

Además, como explicó Maldita en un artículo, aunque el uso prolongado de tapabocas sí puede causar a veces una sensación de agobio, esto no es lo mismo que hipoxia.

De todos modos, hay que tener claro que, según la OMS, “el uso de mascarillas forma parte de un conjunto integral de medidas de prevención y control que pueden limitar la propagación de determinadas enfermedades respiratorias causadas por virus, en particular la COVID-19” y por eso lo sigue recomendando. 

Infecciones en la piel y cáncer

Como si las falsedades que ya mencionamos no fueran suficientes, el supuesto médico dijo: “cuando me pongo tapabocas empiezan infecciones en la piel” y también “sube el riesgo de leucemia y cáncer”.   

Una vez más confirmamos que todo eso es falso. En AFP Uruguay verificaron, con el apoyo de los ya mencionados Daniel Pahua y Claudio Méndez que, efectivamente, las mascarillas no producen cáncer (ni leucemia, que es uno de sus tipos). Pahua afirmó que sobre eso “no existe evidencia científica de ningún tipo” y Méndez indicó que “asociar el uso de una mascarilla a provocar cáncer es desconocer que hay mucha evidencia de productos químicos, incluso los basados en la industria alimentaria, que pueden provocarnos cáncer”.

En cuanto a las infecciones en la piel de las que habla el hombre en el video hay que decir que sí se pueden presentar afecciones cutáneas, pero no necesariamente infecciones. En esta nota de Agencia Europa Press que replicó El Espectador, José Carlos Pascual, especialista de la Unidad de Dermatología del Hospital Quirónsalud de Torrevieja, comentó que los tapabocas (además de los geles, jabones y guantes) pueden empeorar o desencadenar algunas enfermedades de la piel como acné, rosácea y dermatitis. 

Sin embargo, se pueden seguir consejos e indicaciones para mitigar el impacto cutáneo de los tapabocas en quienes tienen la piel más sensible. Pascual recomienda consultar con un médico para encontrar el tratamiento adecuado, que puede incluir desde cremas hidratantes hasta jabones y antibióticos tópicos.

La utilidad de la intubación

El “médico” también dice que “no hay necesidad de intubar”, afirmación que cabe, de nuevo, dentro de la bolsa de lo falso. La OMS afirma que el 14% de los pacientes con COVID-19 sufren cuadros graves que requieren oxigenoterapia y se complican por el Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda (SDRA). 

Animal Político citó en su chequeo al médico Ferran Morell, que le explicó a BBC que cuando se tiene SDRA “se crea una especie de membrana y el oxígeno no puede traspasar esa membrana, lo que naturalmente produce insuficiencia respiratoria”. Como es una condición que no tiene tratamiento, la única alternativa es usar en los pacientes la ventilación mecánica para la cual, por supuesto, se requiere intubación.

En este chequeo conversamos con Carlos Humberto Duque, médico general con especialización en cuidado respiratorio de la Clínica Santillana de Manizales, y nos explicó que la intubación, por ejemplo, “es un recurso que permite al personal de salud evitar la cianosis -coloración azul de la piel por la disminución de oxígeno- que se produce en el pacientes por esta causa”. 

Ir o no ir al hospital

“Cualquier persona que tenga síntomas de COVID, urgentísimo, no llevarlo al hospital”, añadió el sujeto del video. 

Sobre eso, la OMS recomienda que, en caso de tener síntomas leves, lo mejor es quedarse en casa, aislarse y vigilarse. Sin embargo, indica que es necesario buscar “inmediatamente atención médica si tiene dificultad para respirar o siente dolor o presión en el pecho. Si es posible, llame a su dispensador de atención de la salud con antelación para que pueda dirigirlo hacia el centro de salud adecuado”. 

En Colombia, como comentamos en este chequeo, hay un protocolo del Ministerio de Salud que orienta a las personas para que sepan si deben acudir al médico o no. De acuerdo con ese documento, se debe priorizar el aislamiento en casa, pero también hay que buscar atención inmediata en caso de tener alguno de estos síntomas que significan alerta roja: 

- Disnea severa en reposo

- Dificultad para respirar

- Dolor o presión en el pecho

- Piel fría, húmeda o pálida y moteada

- Confusión

- Dificultad para despertarse

- Labios o cara cianótica (de color azulado o grisáceo)

- Somnolencia

- Oliguria (baja producción de orina)

- Hemoptisis (expectoración de sangre)

- Temperatura superior a 38º en pacientes con neumonía

“Hay que desinflamar”

Además de todo, el supuesto médico aconseja disolver aspirina e ibuprofeno en té y luego consumirlo “para desinflamar”. Acto seguido sugiere disolver una pastilla de ivermectina en agua y beberla. 

No es la primera vez que circulan recetas caseras que involucran a la aspirina y a otros ingredientes y medicamentos como curas milagrosas contra el nuevo coronavirus. En este artículo, nuestros colegas de Bolivia Verifica indican que, de acuerdo con la OMS, “no hay pruebas de que los medicamentos actuales pueden prevenir o curar la enfermedad. Antibióticos, antiinflamatorios [como la aspirina y el Ibuprofeno] y anticoagulantes pueden llegar a reducir o paliar parte de los síntomas, pero nunca curar la propia enfermedad”. 

No olvidemos que la OMS tampoco recomienda automedicarse con ningún fármaco, ya que puede ser peligroso. Christiam Alexis González, químico farmacéutico y máster en Atención Farmacéutica de la Universidad de Barcelona, nos explicó hace un tiempo que la aspirina, por ejemplo, “es contraindicada en quienes tengan problemas de coagulación o tengan antecedentes de anemia o leucemia”.  Y ni hablar de la ivermectina que, como dijimos en un comienzo, no ha sido probada en pacientes con COVID-19, por lo que tampoco se recomienda su uso. 

Virus de laboratorio

Finalmente, el hombre del video concluye sus extensas desinformaciones sugiriendo que el nuevo coronavirus fue creado en laboratorios y que, tras de todo, entra a través de los alimentos y del agua. 

En repetidas ocasiones, como aquí y aquí, ya hemos dicho que es falso que el COVID-19 tenga su origen en laboratorios. Esto solo hace parte de una serie de teorías conspirativas que resumimos en este episodio de Verifiquen Vagos.

Ahora, en cuanto a la propagación del virus, la OMS ha sido muy clara al informar que una persona se puede contagiar de COVID-19 a través de “gotículas respiratorias expelidas por alguien que tose o que tiene otros síntomas como fiebre o cansancio”. Y como indica el Ministerio de Salud, esa autoridad sanitaria “sigue revisando las investigaciones en curso sobre las formas de difusión, teniendo en cuenta además que actualmente no hay ningún caso confirmado de contagio a través de los alimentos o de sus empaques”. 

Con toda esta información entre manos podemos afirmar entonces que el supuesto médico que protagoniza el video que acabamos de verificar se gastó 13 minutos difundiendo información falsa que no tiene soporte científico y que puede ser perjudicial para la salud de las personas.