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Falso

Jueves, 10 Noviembre 2016

Pavimentación vía Cúcuta-Ocaña, un sin fin de mentiras oficiales

Por Rafael Camperos

Para verificar una afirmación del senador Juan Manuel Corzo reconstruimos la accidentada historia detrás de la pavimentación de esta importante carretera, una promesa incumplida durante seis periodos presidenciales.

No es de extrañar que sea falsa la frase “Vía Conpes del Catatumbo (3739 enero 2013), se logró pavimentar Cúcuta-Sardinata-Sardinata-Ocaña”, pronunciada por el senador conservador Juan Manuel Corzo, en el Foro Norte de Santander Puerta al Desarrollo, Panel II, Catatumbo, fuente de Desarrollo económico, realizado en Cúcuta por la revista Semana y el Congreso de Colombia, el pasado jueves 6 de octubre 2016.

Una de las conclusiones de dicho foro es que a raíz de la falta de vías como Cúcuta-Ocaña, que conecta con la vía al mar caribe colombiano, y de políticas sociales, han aumentado los problemas socioeconómicos de esa región.

Pero no solo se pifió el senador Corzo en los datos de la pavimentación, la falsedad y el incumplimiento saltan a la vista ya que recién se están terminando los últimos metros de pavimento. Pero ambos embustes vienen de mucho más atrás: durante seis periodos presidenciales entre 1992 y 2014, Cesar Gaviria, Ernesto Samper, Andrés Pastrana, Álvaro Uribe (dos veces) y Juan Manuel Santos (en el primer periodo).

La histórica mentira, una oda al despilfarro estatal, se cuenta a partir del 17 de mayo 1993, cuando el entonces “ministro de Obras Públicas y Transporte, Jorge Bendeck Olivella, anunció una inversión de $7.500 millones para la terminación de la carretera Cúcuta-Ocaña, que comenzó a construirse hace más de treinta años”, según publicó el periódico El Tiempo.

Un lustro después, 4 de mayo 1998, el mismo periódico tituló “Sin carretera”, una breve nota donde detalla que “la terminación de los trabajos de pavimentación de la carretera entre Cúcuta y Ocaña no se dará este año según informó el Instituto Nacional de Vías, Invías. Según la agenda de inversiones del instituto, estos culminarán en el próximo año (1999)”.

Los anuncios del Ministerio de Obras (1993) e Invias (1998), igualmente se incumplieron, porque el 16 de julio 2003, el mismo periódico capitalino indicó: “Plata para vía a Ocaña”. Otro texto que relata un aumento en el presupuesto, aunque no aclara la nueva fecha de entrega: “recursos por $29.000 millones anunció el Gobierno Nacional para el cuatrienio del presidente Álvaro Uribe, con los cuales se terminará la carretera Cúcuta-Ocaña”.

Pero tampoco el expresidente Uribe, aquel que pasó a la historia por ser un microgerente, le cumplió a esta región y para marzo de 2009, con el sol a las espaldas tras su cuestionada relección y con el escándalo de la Yidispolítica (2008) a todo vapor, solo logró alborotar el avispero con el anuncio de un polémico peaje para vehículos de carga en la vía Cúcuta-Ocaña, que aun no estaba lista ni pavimentada.

El Ministerio de Comercio Industria y Turismo, estableció al comienzo del segundo periodo Uribe (2006-2010) el programa Rutas “Vive Colombia. En la Guía Turística Norte de Santander, aparece señalada la vía Cúcuta Ocaña, como pavimentada. Registro ISSN 2248 8200. Pero la realidad puede más que la ficción, aunque esta emane del Estado, y la vía de herradura entre Cúcuta y Ocaña volvió a quedar en evidencia por la complicación que vivió con la ola invernal 2010-2011, cuando se registraron 50 derrumbes, uno de los cuales dañó gravemente la banca y dejó incomunicadas a las dos ciudades.

Finalmente se empezó a allanar el camino al concluir el primer periodo del presidente Santos cuando por fin se concretaron las grandes obras, no solo en pavimentación sino estructural con cuatro puentes nuevos, ejecutado por la Unión Temporal ICESGA 3, quien presentó una propuesta por valor de $35.155.887.333. El viaducto más destacado es el de La Curva, con 72 metros e inaugurado por ministra de trasporte Cecilia Álvarez en febrero 2013.

* Este chequeo es resultado del tercer reto periodístico propuesto por Plataforma de Periodismo y CdR en alianza con Colombiacheck.

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Viernes, 23 Agosto 2019

Daniel Pacheco dijo la verdad sobre la Ruta del Sol 2, pero le faltó precisión

Por José Felipe Sarmiento

Con cita de Churchill incluída, el periodista criticó la “actitud” del país frente al escándalo de corrupción de Odebrecht. Aunque dio datos ciertos, fue inexacto.

El director del programa Zona Franca del canal Red Más, Daniel Pacheco, introdujo el capítulo del pasado 24 de julio con una reflexión sobre la corrupción en la que citó al ex primer ministro británico Winston Churchill e hizo otras dos afirmaciones chequeables sobre el caso de la Ruta del Sol 2, vía de doble calzada que forma parte de los proyectos en los que tuvo influencia la corrupción de la constructora brasileña Odebrecht.

Colombiacheck verificó las frases por solicitud de un lector en Twitter. Según el periodista, “la idea del editorial era hacer un análisis matizado de la corrupción que se saliera de las generalizaciones”.

Encontramos que los datos que dio Pacheco fueron verdaderos (incluida la frase célebre). Sin embargo, las afirmaciones que hizo sobre la carretera y la trama corrupta a su alrededor requieren aclaraciones importantes. 

“Bien decía el estadista inglés Winston Churchill que construir es una tarea laboriosa que toma años, pero destruir es un acto irreflexivo de solo un día”

Verdadera

La cita es verdadera. El 29 de septiembre de 1959, a sus 85 años, el entonces parlamentario y ex primer ministro británico sir Winston Churchill pronunció esta frase en un discurso de campaña en Woodford, una ciudad al noreste de Londres. Faltaban nueve días para elecciones.

Sus palabras invitaban al voto conservador para mantener a este partido en el poder, como lo estaba desde 1951, cuando él mismo asumió por segunda vez la jefatura de Gobierno del Reino Unido tras los seis años del laborista Clement Attlee, que lo había reemplazado después de su primer periodo (1940-1945). El objetivo era derrotar al socialismo y a cualquier posibilidad de que el liberalismo le abriera las puertas.

Por eso, luego de comparar sus resultados y los de sus copartidarios sucesores con los de Attlee en materia económica, Churchill dijo lo siguiente: “Toda su política [en referencia a los socialistas] socavaría inevitablemente la base misma de ese considerable grado de prosperidad cuya construcción ha tomado ocho años de esfuerzo. Construir debe ser una tarea lenta y laboriosa de años. Destruir puede ser el acto irreflexivo de un solo día. Oremos para que el 8 de octubre no sea ese día”.

En esos comicios, él fue reelegido en su asiento y se convirtió en Padre de la Cámara de los Comunes, título simbólico para el integrante más antiguo de la corporación, a la que había pertenecido de forma ininterrumpida desde 1924, aunque también fue electo en 1900 y 1908. El primer ministro de entonces, Harold Macmillan, conservó su puesto hasta 1963 y el Partido Conservador siguió en el poder hasta la elección de Harold Wilson en 1964, tres meses antes de la muerte de Churchill.

“Odebrecht no se robó ni un peso público. Odebrecht se robó una licitación. Si a alguien habría ‘tumbado’ Odebrecht (...) fue a sus mismos competidores en esa licitación pública”

Verdadera pero...

Es cierto que la modalidad criminal de Odebrecht, según la confesión de sus socios en Estados Unidos, era hacer “pagos corruptos para asegurar contratos de obras públicas” y así fue en la licitación de la Ruta, como lo prueba la condena contra el exviceministro Gabriel García Morales, entre otras sentencias.

Pacheco aclara que “no quiero decir que el Estado no se vio afectado, como explícitamente digo que los sobornos de Odebrecht estuvieron encaminados a ganar fraudulentamente una competencia de oferentes”. Agrega que “usted puede decir que eso [la concesión] también son recursos públicos pero yo fui muy explícito en hablar de dinero, precisamente para hacer esa diferenciación”.

En efecto, también es verdad que el delito de peculado por apropiación ha estado ausente, hasta ahora, en las condenas relacionadas con la multinacional en Colombia. Lo que se ha probado o han confesado los protagonistas incluye otros tipos penales como cohecho, tráfico de influencias, interés indebido en celebración de contratos o falsedad en documento.

Esto quiere decir que no hay ‘robo’ de recursos públicos probado en sentencia judicial, aunque sí se afectó el bolsillo de la Nación, como lo reconoce el presentador. A tal punto que, como representante del patrimonio público, la Contraloría General se constituyó como víctima en algunos procesos, incluído el del exsenador Otto Bula, que tiene un preacuerdo con la Fiscalía (el segundo que intenta) por cohecho y tráfico de influencias, en el que se compromete a reparar al Estado.

Lo que hace la afirmación ‘verdadera pero’ es que Odebrecht no se conformó con ganarse el contrato firmado en 2010. Otros de los procesos judiciales tienen que ver con la firma de documentos posteriores a la adjudicación inicial que obtuvo Consol, el consorcio que formó la brasileña con las compañías nacionales Episol y CSS Constructores para participar en el fraudulento proceso de selección.

El otrosí para la contratación de la variante Ocaña-Gamarra, por ejemplo, se hizo en 2014 y la cantidad de los sobornos para obtenerlo estaba determinada como un porcentaje del valor de la obra. En la sentencia condenatoria contra el exsenador Bernardo ‘el Ñoño’ Elías, su aceptación de cargos dice que el acuerdo era de un 4 por ciento repartido entre congresistas y el empresario Federico Gaviria.

Con el contrato de estabilidad jurídica que eximió al consorcio de cambios en el cobro del impuesto al patrimonio desde 2012, por el que el exviceministro Luis Pico ya aceptó el cargo de cohecho, pasa algo parecido. Aunque la firma fue legal y no hay cuotas porcentuales, el beneficio también se obtuvo después de la adjudicación.

“La plata que ahora se discute si se debe pagar o no a los bancos que le prestaron a la concesión, es plata que está ya representada en más de 200 kilómetros de carretera construidos en el Magdalena Medio”

Verdadera pero...

La cifra es correcta. En 2017, cuando se firmó la terminación del contrato entre Consol y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI, antes Instituto Nacional de Concesiones - Inco), la ejecución de la Ruta del Sol 2 era de 52 por ciento. De los 605 kilómetros de carretera que recibió en ese entonces el Instituto Nacional de Vías (Invías), 215 eran de doble calzada.

Pacheco recuerda que, para la fecha del programa, “lo que se estaba discutiendo era el supuesto acuerdo por 1,2 billones de pesos que el Ministerio de Transporte había logrado con los bancos y la pregunta era sobre la conveniencia de pagar eso antes de la decisión del Tribunal de Arbitraje”. La razón del debate era el que el propio Gobierno había hecho ese anuncio.

Pero todavía no estaba claro que toda esa plata estuviera representada en la vía. Precisamente, el laudo arbitral del 6 de agosto (posterior al programa) determinaría hasta qué punto le correspondía responder a la Nación, de acuerdo al valor real de la obra. “Creo que ahí me equivoqué, de acuerdo a lo que se decidió después”, reconoce el director.

Según el fallo, ya se pagaron 5,2 de los 5,4 billones de pesos que valía la obra ya entregada; los terceros de buena fe, entre ellos los bancos, tienen derecho a que les cancelen 211.273 millones y el Estado debe poner 24.217 millones para completarlos, porque el resto ya está en la fiducia del proyecto. Así, la Nación no debe cubrir valores adicionales por sobrecostos o coimas, aunque Pacheco admite que “se puede argumentar que Consol buscó cobrárselos”.

Finalmente, el presidente del tribunal, Jorge Ibáñez, también recalcó que este “no tenía competencia para resolver ningún asunto relacionado con las obligaciones de la concesionaria para con los bancos”. Aunque estas declaraciones son de la semana pasada y, por tanto, posteriores a la emisión de Zona Franca en cuestión, se refieren a un escenario que ya era conocido desde antes: la decisión tenía que ver con la deuda del Estado, no la de los privados.

Entonces, la frase es ‘verdadera pero’ porque el kilometraje entregado está bien, pero en ese momento no era claro si la plata que estaba representada en la obra justificaba ese pago de 1,2 billones de pesos al que se refería Pacheco. El Tribunal de Arbitraje determinó que no. Aunque esta decisión fue posterior al programa y por eso no hacía parte del contexto en ese momento, el hecho era que estaba pendiente el establecimiento del monto de la deuda pública con los terceros de buena fe.