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Falso

Sábado, 06 Junio 2020

Post comparte foto y descripción falsa de ‘cárceles del pueblo’ del M-19

Por Laura A. Gracia

Aunque las “cárceles del pueblo” sí fueron una de las estrategias militares usadas por la guerrilla desmovilizada en los 90, no eran huecos donde “enterraban secuestrados vivos y los tapaban con follaje de la selva”.

 

En una publicación realizada en un grupo público de Facebook abierto de 16.000 miembros, llamado ‘Apoyamos a Claudia Gurisatti, Hassan Nassar y a Salud Hernández Mora’, se muestra un collage con la imagen del senador colombiano Gustavo Petro, quien fue militante de la extinta guerrilla M-19, y una escena en una zona rural en la que aparentemente peritos forenses hacen una inspección, acompañado por el texto: 

“PODRÁ ALGUIEN HABLAR DE ‘HUMANISMO’, CUANDO ENTERRABA VIVAS A SUS VÍCTIMAS EN LAS LLAMADAS ‘CÁRCELES DEL PUEBLO’?

Petro y su organización M-19-, hacían un hueco en picada de tres metros de profundidad, luego lo desviaban otros dos metros quedando en forma de ‘L’ .

Ahí enterraban a sus secuestrados y lo tapaban con follaje de la misma selva, por días o meses.

Si usted se siente incómodo en la cuarentena por el COVID-19, cómo se sienten los secuestrados de esa izquierda narcoterrorista?” (sic).

posteo Facebook

 

Pero ni la foto fue tomada en Colombia, ni la descripción corresponde a una “cárcel del pueblo” del M-19

Para encontrar la imagen, hicimos una búsqueda inversa. Así, encontramos que la foto corresponde a la búsqueda de evidencias de incineración de los cuerpos de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en México. Los estudiantes fueron detenidos por agentes de la policía de Iguala y Cocula al servicio del cartel de los Guerreros Unidos y entregados a sicarios de esa organización criminal, en septiembre de 2014. 

Debido a la necesidad de sus familias de esclarecer la verdad de lo ocurrido y el paradero de los restos, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) envió al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para inspeccionar si había ocurrido una incineración en basurero de Cocula, Guerrero, México. 

ayotzinapa-cocula-guerreroayotzinapa-cocula-guerrero 2

 

Así mismo, otros portales de noticias usan la imagen como referencia para ilustrar noticias sobre Colombia, pero haciendo la salvedad de que corresponde a la inspección en México. 

También encontramos otras publicaciones sobre “cárceles del pueblo” en redes sociales que usan imágenes que no corresponden. Por ejemplo, las imágenes usadas en este trino en realidad son fotos de un joven llamado Todd Stopps, una de las víctimas del asesino en serie estadounidense Robert Berdella que fue condenado por haber violado, torturado y asesinado a seis hombres en Kansas City, Missouri, entre 1984 y 1987.

tuit M19 falso

 

Además, se nota en las imágenes del post de Facebook que los uniformes blancos no cuentan con los logos del CTI ni de la Fiscalía, como si los tienen en excavaciones que realizan estas entidades en Colombia.

exhumación CTI- Colombiaexhumación Fiscalia- Colombia

Así que es falso que la foto corresponda a una “cárcel del pueblo” del M-19.

Pero, ¿qué era una “cárcel del pueblo”?

Las “cárceles del pueblo” del M-19

La guerrilla Movimiento 19 de Abril, o M-19, fue una organización guerrillera colombiana​ fundada a raíz de lo que percibió como un fraude en las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970, que dieron como ganador a Misael Pastrana Borrero sobre Gustavo Rojas Pinilla. La guerrilla se desmovilizó en marzo de 1990

A diferencia de otros grupos guerrilleros, implementó en su estrategia militar la presencia de la guerra en espacios urbanos, no sólamente rurales. Según la tesis para maestría “La Guerra Revolucionaria del M-19 (1974-1989)” de Esmeralda Narváez, de la Facultad de Ciencias Humanas y Departamento de Historia de Universidad Nacional de Colombia, el M-19 tenía entre sus tácticas de guerra el secuestro bajo dos modalidades. 

“El secuestro extorsivo tenía como fin proveer la organización insurgente de recursos económicos que le garantizaran su supervivencia y sus formas de operar, de ahí que lograra financiar operativos, que en su momento, implicaban un alto costo … La segunda modalidad tuvo que ver con los secuestros con fines políticos, éstos pretendieron presionar a personalidades públicas y diplomáticas, pertenecientes al gobierno colombiano y en algunos casos, a gobiernos extranjeros”.

Para llevar a cabo los secuestros, se usaban lugares subterráneos llamados “cárceles del pueblo”. Lugares con alta seguridad en las que retenían a las víctimas, igualmente, bajo la vigilancia de guerrilleros. Narváez cita en su tesis el testimonio que dejó el propio Jaime Bateman, líder del M-19, en el artículo “¿Cómo es el M-19?” de 1980: 

“El M-19 reconoció la posesión de cuatro ‘cárceles del pueblo’, Bateman afirmaba que tuvieron dos en Bogotá, una en Cali y otra en el departamento del Caquetá (Bateman,1980). En 1979, se hallaron planes para construir cinco cárceles más (El Tiempo, 4-I1979). A estas cárceles subterráneas llevaban los secuestrados y los mantenían bajo fuertes medidas de seguridad, con una orden implacable, sí (sic) las fuerzas armadas descubrían el lugar, los secuestrados debían ser asesinados”. 

En el libro Militares y Guerrillas: La memoria histórica del conflicto armado en Colombia desde los archivos militares (1958-2016) de Juan Esteban Ugarriza y Nathalie Pabón Ayala, se detalla uno de estos lugares de secuestro en el testimonio de uno de los oficiales que participó en el rescate fallido que intentó el Ejército (en el que murieron el prisionero y los guerrilleros) de Nicolás Escobar Soto, gerente de la empresa petrolera Texas Petroleum Company, quien fue secuestrado el 29 de mayo de 1978 por el M-19 y permanecía custodiado por dos guerrilleros: 

“En la entrada de la cocina, junto a la papelera de un baño, se bajaba una baldosa. Ahí había una argolla pegada a una plataforma corrediza. Al bajar la argolla se corría una planta del piso que conducía a una plataforma. Por ahí se bajaba en un ascensor de compensación de fuerzas. No podía ser ni muy pesado, ni muy liviano, mínimo tres personas. Por este ascensor se bajaba a la ‘cárcel del pueblo’. Donde yo entré había una cama empotrada con su reja. A cinco metros de profundidad”. 

El comando superior del M-19, en diálogo con la Revista Cromos en abril de 1980 se refirió a las cárceles del pueblo, contestando al cuestionamiento sobre las condiciones del lugar en el que se tenía a Escobar Soto: 

“Usted la conoció después que la dinamitó el Ejército, contestan. Usted no pudo respirar porque todavía estaban concentrados los gases que utilizaron los militares, todavía olía a sangre. Esta cárcel, al sur de Bogotá, tenía buena luz, ventilación adecuada. El prisionero estaba bien tratado. Mire esta celda, analice las condiciones en que vivimos, recuerde las torturas a que fuimos sometidos. Compare, solo eso, compare esto con la cárcel donde la organización tuvo al gerente de la Texas Petroleum Company con las mazamorras y ‘las cuevas’ donde nos torturaron”. 

Así mismo, en la Biblioteca Digital de la Universidad Icesi, encontramos una imagen del Archivo del Patrimonio Fotográfico y Fílmico del Valle del Cauca tomada en 1980 de una de las “cárceles del pueblo” ubicada en Santiago de Cali. La imagen muestra en blanco y negro la infraestructura del lugar, que no tiene nada que ver con zona selvática o hueco cavado directamente en la tierra que se menciona en la publicación. 

Cárcel del pueblo en Cali

 

Es decir que las “cárceles del pueblo” sí existieron, sí eran subterráneas y sí fueron parte de una estrategia de guerra de la extinta guerrilla del M-19, pero estas estaban ubicadas en zonas urbanas y eran sótanos, en los que además del prisionero, también estaban guerrilleros custodiándolos. Los prisioneros no eran “enterrados vivos”, como asegura el post de Facebook.

Por esto calificamos la publicación como falsa, tanto en la imagen que la acompaña, como en la información sobre el hecho referido de la historia del conflicto armado en Colombia.

Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero... Verdadero pero...

Verdadero pero...

Martes, 16 Mayo 2017

“El Meta vivió el conflicto y pusimos 240 mil víctimas”

Por Óscar Felipe Agudelo B.

Aseguró Marcela Amaya, gobernadora de ese departamento, ante las quince delegaciones de los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU. Afirmación a la que faltó precisión pues el número exacto es 256.156 víctimas y, por ende, el Meta no aparece entre los diez territorios con más víctimas del país.

El Consejo de Seguridad de la ONU visitó Colombia para ver de primera mano cómo va el proceso de paz del Estado colombiano y la guerrilla de las Farc. La visita de las quince delegaciones en pleno fue del 3 al 6 de mayo y en la agenda el Consejo visitó la Zona Veredal Transitoria de Normalización (Zvtn) de La Reforma, en Vistahermosa, Meta, departamento que tiene por gobernadora a Marcela Amaya quien llegó al cargo con los avales del Partido Liberal y Verde.

La mandataria de los metenses acompañó la visita de los diplomáticos internacionales y aprovechó la ocasión para llamar la atención sobre una problemática de su departamento: "El Meta aquí vivió el conflicto y pusimos 240 mil víctimas", manifestó.

Ante la afirmación de la gobernadora llanera, Colombiacheck se propuso verificar si Meta tiene ese número de víctimas y de paso conocer cuál es el panorama en los demás departamentos del país.

Para empezar hay que decir que la cifra dada por Amaya es bastante aproximada pues según el Registro Único de Víctimas (RUV), el departamento registra exactamente 256.156 víctimas en toda la historia del conflicto armado del departamento hasta el 1 de abril de 2017.

El dato anterior se obtiene al sumar las personas que ya han tenido reconocimiento de sentencia y las que todavía no lo tienen.

Aunque el número mencionado por Amaya se acerca mucho al dato real, Colombiacheck califica este chequeo como aproximado porque hay una diferencia de 16.156 personas, mucho más de la capacidad de espectadores que tiene el estadio Manuel Calle Lombana de Villavicencio, en donde apenas caben 12.000 personas.

El Meta, según el RUV, ha puesto 256.156 víctimas pero hay que ser claros, hay 14 departamentos que han puesto más víctimas en la historia del conflicto armado colombiano que el propio Meta. Antioquia es de lejos el departamento que más ha puesto, alcanzando la triste cifra de 1.695.047 víctimas.

Los otros que encabezan la lista de los diez departamentos colombianos con más víctimas por el conflicto son en su orden: Bolívar, Magdalena, Valle Del Cauca, Nariño, Cesar, Chocó, Cauca, Córdoba y Caquetá.

Tabla de departamentos por número de víctimas del conflicto.

La información correspondiente a “No Definido” es porque no es claro el lugar en el que ocurrió el hecho victimizante.

Para saber por qué hechos una persona puede ser declarada como víctima, Colombiacheck habló con Luis Camilo Cárdenas, de la Subdirección Nacional de Información.

El funcionario explicó que es fundamental tener en cuenta que una persona puede ser objeto de varios hechos victimizantes: “Hay 12 tipos de hechos para categorizar a las personas como víctimas del conflicto, pero existe una categoría más denominada Sin Información que corresponde a personas de las que no se tiene claridad del hecho pero a las cuales la Unidad de Víctimas tiene la obligación de incluirlas”, explicó.

Algunas de las 12 categorías son desplazamiento (la que más víctimas ha dejado en el país), homicidio, amenaza, acto terrorista, pérdida de bienes muebles, secuestro y tortura.

Tabla de víctimas por hecho victimizante a nivel nacional

En definitiva, la gobernadora Amaya está muy cerca de la verdad respecto al número de víctimas en su departamento. Colombiacheck contactó a Hernando Martínez, secretario de Víctimas, Derechos Humanos y Paz de la Gobernación del Meta (quien fue la fuente de la Gobernadora en este dato) y explicó que sacó el número del propio RUV, sin embargo, no lo tenían actualizado o algo falló en su comunicación interna pues la cifra que se registra en esa base de datos es superior.

Lo que sí es seguro es que las 256.156 víctimas registradas en el Meta son apenas el 3,1% del total de víctimas del conflicto en Colombia. De acuerdo al RUV, el país tiene 8.100.180 víctimas en lo que va de la historia del conflicto armado hasta el 1 de abril pasado. Su reparación es un verdadero desafío para el posconflicto.