Pasar al contenido principal

Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso Falso

Falso

Lunes, 30 Agosto 2021

Una de las fotos de la publicación que compara a “Afganistán comunista" con "Afganistán capitalista” es de Irán

Por Cindy A. Morales

La imagen fue tomada en 1971 en la universidad de Teherán, en Irán. La segunda foto sí fue tomada en Afganistán en 2017. 

“Afganistán comunista, Afganistán capitalista”, dice el texto que se ha viralizado en Facebook y que compara una fotografía en el que aparecen varias jóvenes estudiantes que usan minifalda contra una de mujeres que usan una burka.

Mensajes similares se han compartido en esa red social (1, 2, 3, 4), incluso en portugués.

La imagen se comparte tras el regreso al poder del movimiento islamista radical luego de una ofensiva tras la retirada de las tropas extranjeras, sobre todo de Estados Unidos.

falso-afg

Estudiantes en Irán, no Afganistán

En el post se hizo una comparación de Afganistán cuando tuvo la invasión soviética y luego con la llegada de Estados Unidos,  sin embargo la foto de las mujeres en minifalda, no fue tomada en Afganistán.

Tras una búsqueda inversa de la fotografía de los jóvenes usando minifalda en el motor de de Google se muestra entre los resultados que se trataría de una imagen tomada en Irán entre los años 60 y 70. Entre la publicaciones hay notas de CNN Turquía o de NPR, la radio pública de Estados Unidos.

En ese último portal le dan el crédito de la foto a Kaveh Farrokh, escritor griego de varios libros académicos que justamente se especializan en la historia de Irán. El mensaje dice que la imagen fue publicada en la revista estadounidense sobre política internacional Foreign Policy.

En efecto, en la página de la revista existe una galería de fotos titulada “Érase una vez en Teherán (capital de Irán, NDRL)” realizada el 16 de febrero de 2012.

El texto que acompaña la foto dice: “los estudiantes de la Universidad de Teherán se reúnen en 1971. La Universidad de Teherán se abrió a las mujeres en 1934, cuando se fundó la facultad, que fue mucho antes de que la mayoría de las universidades de los Estados Unidos integraran a las mujeres en el aula. Después de la revolución, las mujeres todavía podían asistir a la universidad, pero se sentaban en áreas segregadas. No hace falta decir que no usan minifalda. Sin embargo, a pesar de la apertura de la época, en 1977, solo el 35% de las mujeres en Teherán estaban alfabetizadas”. El crédito indica que la foto fue una cortesía de Farrokh.

En la página del escritor griego también está la fotografía, pero se indica que en realidad se encuentra en el libro “The land of kings”, editado por R. Tarverdi y Ali Massoudi.

universitarias-iran

Afganistán comunista

Los mensajes de las publicaciones virales pretenden reflejar dos momentos de la historia de Afganistán.

En efecto, en 1978 se inició un periodo comunista en Afganistán llamada la revolución Saur. Así lo explican organizaciones como Human Rights Watch:

“La historia del conflicto armado moderno en Afganistán comenzó en abril de 1978, los comunistas afganos respaldados por los soviéticos tomaron el control del gobierno en un golpe de estado, derrocando al presidente de Afganistán, Muhammad Daoud Khan (…) El nuevo gobierno pronto llegó a estar dominado por un despiadado líder de Khalq, Hafizullah Amin, que trató de crear una economía comunista en Afganistán prácticamente de la noche a la mañana a través de purgas, arrestos y terror”, dice un informe de esa organización de 2005.

Otros reportes académicos o de medios de comunicación también dan cuenta de ese período en ese país. Tras un año de guerra, la Unión Soviética ocupó Afganistán para apoyar la revolución, que terminó en una retirada de tropas entre 1989 y 1991.

En 1996, los talibanes -un grupo fundamentalista islámico- llegaron al poder y gobernaron hasta 2001 cuando el país fue invadido por tropas extranjeras, lideradas por Estados Unidos. 

Durante el poder de los talibanes se le impidió a las mujeres estudiar o trabajar. Además no podían salir de sus casas si no iban acompañadas de un miembro masculino de su familia y fueron obligadas a usar burka.

Sin embargo, atribuir al comunismo (con la presencia de los soviéticos) la posibilidad de que las mujeres puedan usar faldas es engañoso. 

Aunque en efecto, al realizar una búsqueda en Google encontramos fotos de la época comunista (1978 a 1989) de mujeres vestidas con ropa occidental (falda, botas o tacones), también encontramos que ese tipo de prendas se usaban antes de ese período. Hay registro de imágenes de antes como esta y esta, durante el reinado de Mohamed Zair Sha (1933-1973).

Por ejemplo, esta foto de Laurence Brun, tomada en 1972 en Afganistán dice en su crédito lo siguiente: “En el área de Shar-e-Naü (la ciudad nueva), algunas niñas emancipadas usan la minifalda, a pesar de las críticas violentas de la mayoría del pueblo afgano, todavía apegado a las tradiciones musulmanas”, explica, y agrega que los religiosos musulmanes a veces arrojaban ácido sobre las piernas de las mujeres que se atrevían a usar esa prenda. 

El diario español El País incluso la toma como referencia en esta nota para hablar sobre cómo se instrumentaliza la vestimenta de las mujeres como supuesta regla para ejemplificar las libertades de las mujeres. 

“El efectista golpe visual de ‘minifaldas vs. burkas’ para reducir a una imagen las connotaciones de un conflicto internacional ha vuelto a ser el meme estrella de las redes en las últimas semanas, sin importar el filtro burbuja de los usuarios o el país occidental desde el que se conectaran”, dice la nota. 

Otros ejemplos de que las mujeres seguían llevando burka se pueden ver en esta foto de 1973 en Kabul, esta de 1967 en Bamiyán y esta de 1955. Justo en esta fotografía de 1972 se puede ver tanto a mujeres llevando la burka como a otra que usa minifalda

afganistan-2Fotografía tomada por Laurence Brun en 1972. Crédito: Getty Images.


En este documental de la Deustche Welle, el servicio de radiodifusión internacional financiado por el presupuesto fiscal federal alemán, titulado ‘Afganistán, nuestro país herido’, se muestra cómo era la vida en ese país durante los años 60. Entre las imágenes se ve a mujeres usando ropa occidental, asistiendo a la universidad e incluso en diversos trabajos como enfermeras.

afganistan-3
Captura de pantalla del documental ‘Afganistán, nuestro país herido’, de la Deutsche Welle.  

En el artículo ‘Guerra en Afganistán, la experiencia soviética’, escrito por Emersson Forigua-Rojas, en 2010, se explica que la tradición islámica se impuso  incluso en gobiernos que intentaron un progreso occidental. 

“La tradición islámica será muy fuerte en todos los niveles de la sociedad y en todas las tribus, lo que generará tensiones cuando se intenten promover esfuerzos de modernización del país que no tengan en cuenta o no respeten las tradiciones islámicas tal, como le ocurrirá al Emir Amanullah Khan (1919-1929) quien fue un partidario del progreso al estilo occidental, para lo cual impulsó una serie de proyectos económicos, sociales y culturales cuyo fin último era la modernización de Afganistán; o a Zair Sha entre 1933-1973. Esta oposición también la enfrentarán pero con más fuerza los diferentes gobernantes de Afganistán que desde la izquierda impulsarán ambiciosos programas de modernización”, dice el texto.

Mauricio Jaramillo, internacionalista y profesor de la Universidad del Rosario, explicó a Colombiacheck que Afganistán solo tuvo un periodo comunista durante la invasión soviética. Antes de ello, “funcionaba como sistema política la monarquía constitucional y la economía de mercado, que es lo que ha habido casi siempre en ese país desde la independencia en los años 20”. 

Mujeres con burka

La segunda foto del post, en la que se habla del “Afganistán capitalista” sí fue tomada en Afganistán. Al realizar una búsqueda inversa de la segunda foto de este post en la que se ve a mujer usando burka revela que esa imagen sí fue tomada en Afganistán. Entre los resultados de la búsqueda hay una nota del diario español El País titulada “La dificultad de dar a luz en Afganistán” donde aparece la imagen y se le da el crédito a Najiba Noori para Médicos Sin Fronteras (MSF).

Efectivamente, la fotografía aparece en la página de esta organización humanitaria en un artículo fechado el 8 de marzo de 2017.

Dentro de la nota aparecen distintos videos. Uno de ellos titulado “Women in Afghanistan. Nadya’s story” (Las mujeres en Afganistán, la historia de Nadia) tiene varios fotogramas donde se puede ver dónde se tomó la fotografía.

burka-afgnanistan
Captura de pantalla de un video publicado en el canal de YouTube de la organización Médicos Sin Fronteras. 

Mariana Camejo, periodista musulmana residente en Cuba, explica que la burka es una prenda típica cultural de Afganistán y que el hecho de que los talibanes la hayan impuesto no tienen nada que ver con el uso cultural que durante siglos se le ha dado a la prenda. 

“Decir que el uso de la burka es exclusivo del régimen talibán es falso. En algunos lugares sí puede depender del contexto y de la interpretación del Corán, pero en Afganistán, amén de que responda a una interpretación, es una prenda cultural que ha sido usada por siglos”, explica. 

Y agrega que cualquier tipo de velo o cubrirse la cara no fue nunca ajeno a la realidad de los países de Medio Oriente y que su origen podría incluso remontarse a situaciones relacionadas con el clima. 

“Sería incorrecto decir que cualquier tipo de velo, no solo la burka, que cubra a la mujer responde solamente a la interpretación del Corán (el libro sagrado del islam, NDLR). El uso de algún tipo de velo en todo Medio Oriente es incluso muy anterior a la aparición del Islam, diría incluso que su primer uso tiene que ver con el clima de la región y que luego mutó a lo que culturalmente tenemos y que no tiene nada que ver con el gobierno de turno”, explicó. 

No es inusual, entonces, que algunas mujeres usen este tipo de prendas, a pesar de que en 2017 -año en el que se tomó la segunda fotografía-, Afganistán estaba en manos de tropas extranjeras y no era obligatorio su uso.

“En Afganistán, la religión mayoritaria es el Islam y de todas maneras hay un control muy fuerte sobre las mujeres. Es muy difícil saber si, por más de que gozaran de cierta libertad (durante la ocupación, NDLR), las mujeres usan estas prendas por convicción o por una presión social”, explicó el internacionalista Jaramillo. 

Y agregó que ese país que se creó después de la ocupación seguía siendo definido como una república islámica, pero sin obligar al uso de esta prenda. 

“Es normal que en los países islámicos las mujeres usen este tipo de prendas sea velo, shador o burka. Incluso en Europa eso se puede llegar a ver, a pesar de que no sea obligatorio”, precisó Jaramillo. 

Sobre si Afganistán es o no capitalista, el experto indica que desde que se expulsó a los soviéticos en 1996, “ese país ha tenido un sistema de economía de mercado”.

“Es muy difícil para Afganistán comerciar porque no tiene infraestructura y es un país que lleva en guerra 40 años. Pero desde 1996 sí ha sido ininterrumpidamente una economía de mercado con dos factores que la han alterado: en primer lugar la guerra y en segundo lugar la corrupción”, afirmó Jaramillo. 

En resumen, la combinación de imágenes entre una fotografía donde aparecen estudiantes usando minifalda y otra donde se ven a mujeres usando burka no retrata dos momentos históricos en Afganistán. Si bien una de las fotografías sí corresponde a un hecho dado en ese país, la otra -la de las alumnas- fue tomada en 1971 en Irán, por lo que calificamos la publicación como falso.

Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable Cuestionable

Cuestionable

Jueves, 24 Noviembre 2016

Toribío, Cauca, ¿el pueblo más atacado por la guerrilla?

Por Sania Salazar

Colombiacheck no encontró ningún registro que permita establecer si son ciertos los 600 hostigamientos y tomas guerrilleras de las que se habla con frecuencia en los medios. Lo que sí encontró son estadísticas de la Policía que lo ubican como el pueblo más afectado por esos ataques en Colombia.

“En Toribío nos decían que habían sido víctimas de más de 600 tomas guerrilleras, eso es una cifra escalofriante”, respondió la directora de Prosperidad Social, Tatyana Orozco, en una entrevista publicada el pasado 9 de octubre en el periódico El Nuevo Liberal.

Frases similares con cifras parecidas se han vuelto lugar común al referirse al impacto de la guerra en este municipio del Cauca. Múltiples artículos periodísticos hablan de 600 hechos violentos, entre hostigamientos y tomas guerrilleras, otros indican que son 14 tomas y más de 600 hostigamientos. La revista Cromos llegó a asegurar que son mil hostigamientos. Incluso lo han etiquetado como el pueblo más atacado por la guerrilla en el país.

En una revisión de artículos periodísticos Colombiacheck se percató de que, por lo general, no se menciona la fuente de la información y que las pocas veces que lo hacen la atribuyen a autoridades locales, pero ¿de dónde salen esos números?

Colombiacheck revisó cifras de varias fuentes. Viajó hasta Toribío y habló con algunos de sus habitantes y no encontró evidencia de los 600 hechos violentos en ningún registro oficial, pero corroboró que es el municipio que más asaltos guerrilleros y hostigamientos ha sufrido, según los reportes de la Policía, por eso calificamos la frase como ligera.

El primer paso fue solicitar a la Policía Nacional la aclaración del significado de los términos hostigamiento y asalto a población (comúnmente conocido como toma guerrillera), que son los que usa la institución. Pedimos también información sobre el número de veces que cada municipio de Colombia ha sufrido estos ataques.

Por hostigamiento se entienden “ráfagas o disparos esporádicos a instalaciones de la Policía Nacional, con el fin de causar zozobra para luego retirarse sin dar oportunidad de enfrentamiento”.

Por asalto a población “una acción violenta cometida por grupos subversivos, en la cual atentan contra instalaciones públicas y/o privadas, cometen delitos como hurto a entidades financieras, secuestros, homicidios y daño en bien ajeno, entre otros, con el fin de causar destrucción total o parcial en la población y sus habitantes”.

Conceptos que los toribianos diferencian perfectamente.

Colombiacheck quiso escuchar también la voz de las Farc, por lo que solicitó una entrevista sobre el tema el pasado 8 de noviembre a través de correo electrónico, pero hasta el momento de la publicación de esta historia no ha sido concedida.

Lo que dicen las cifras de la Policía

Los datos que la Policía entregó a Colombiacheck corresponden al periodo comprendido entre el 1 de enero de 2003 y el 30 de septiembre de 2016. En ese lapso la institución contabiliza 72 hostigamientos y un asalto a población en Toribío.

Si bien son muchos menos de los casos de los que tanto se habla, las cifras de la Policía sitúan a este municipio caucano como el más afectado por estas dos clases de hechos violentos en el país.

También consultamos el Informe Basta Ya del Centro Nacional de Memoria Histórica, en el que se registran 10 ataques a población entre 1994 y 2002. Eso sí, hay que tener en cuenta que para este Centro el ataque a población es una “incursión que implica la ocupación transitoria de un territorio y una acción militar continuada dirigida hacia el arrasamiento de un objetivo militar dentro de un casco urbano”. Concepto un tanto diferente al de la Policía.

La guerra impidió contabilizar la guerra

Ezequiel Vitonás fue alcalde de Toribío entre 1997 y 2000, luego repitió entre 2012 y 2015. Por eso su voz es más que autorizada para hablar de este municipio y sus padecimientos.

Vitonás explica que los profesionales para trabajar en la Alcaldía provienen de Cali, de Popayán o de Santander de Quilichao, pero que muchos “a la primera plomacera salían y dejaban todo tirado. Así es imposible. ¿Usted a qué horas maneja estadísticas si ni siquiera se podían hacer los informes que exigen los órganos de control? Tocaría tener un robot”, responde al preguntarle de dónde salieron las cifras de los ataques al municipio.

Él asegura que son 641 hostigamientos y asaltos a población y señala que la cifra salió de reuniones entre víctimas y los cabildos indígenas en las que se apeló a la memoria de la población para hacer el balance. “La gente tiene esos registros a partir de anécdotas y hasta chistes, pero no se ha sistematizado”, concluye.

La memoria de Vitonás ofrece un contexto amplio del conflicto en el municipio, tiene fresco el nombre de los distintos victimarios: el M19, el Quintín Lame (grupo subversivo conformado por indígenas), el sexto frente de las Farc y una disidencia de esta guerrilla denominada Ricardo Franco. Recuerda que sus antepasados contaban cómo le hicieron frente a la época llamada La Violencia, en la que el enfrentamiento se daba entre liberales y conservadores.

Cifras incompletas

Para Vitonás esas cuentas las debieron llevar la Policía y la Personería. En la oficina de esta última institución en Toribío tienen registrados 208 hostigamientos entre 2008 y 2015, así como tres tomas o asaltos a población, tal cual las denomina la Policía, una en 1998, otra en 2005 y la chiva bomba del 2011. Este último es uno de los hechos que primero recuerdan los habitantes del municipio cuando se les pregunta por el impacto de la guerra.

El miedo marcó con día, fecha y en algunos casos hasta con hora exacta siete tomas guerrilleras en la mente de Liliana Santacruz, quien durante 13 años trabajó como secretaria general en la Alcaldía de Toribío e incluso, estuvo un corto periodo como secretaria de Gobierno.

El 13 de enero de 1983 fue para Liliana la primera toma, el inicio de la zozobra, de preguntarse en cada nuevo episodio si ese día sería el de su muerte. La segunda fue el 14 de abril de 1985 cuando atacaron el puesto de la Policía. En la tercera la memoria la traiciona, la ubica entre 1990 y 1998, pero no tiene detalles. La cuarta fue el 7 de agosto de 1995, oportunidad en la que el blanco fue el banco agrario. La quinta fue el 11 de julio de 2002, la primera vez que atacaban el pueblo con pipetas de gas; entre la 1:15 de la tarde y las 7:00 de la mañana del día siguiente contaron 60 explosiones de pipetas. La sexta toma que recuerda Liliana fue el 14 de abril de 2005, también con pipetas, duró de 6:15 de la mañana a 4:30 de la tarde. La séptima fue la chiva bomba el 9 de julio de 2011.

Carlos Banguero fue alcalde de Toribío de 2008 a 2011. Dice que perdió una agenda en la que llevó las cuentas de los hechos violentos en esos años, pero que fueron 273. “Yo alimentaba ese agenda de un programa que teníamos en la Alcaldía para llevar ese registro. El programa quedó en manos del inspector de Policía, Maximiliano Noscué”, asegura.

Colombiacheck le preguntó a Noscué, quien lleva 8 años en el cargo, pero aseguró desconocer dicho programa.

Proyecto Nasa tiene cifras, pero. . .

La única base de datos que se conoce en Toribío para contabilizar los hechos de la guerra la tiene el Proyecto Nasa, una iniciativa de la sociedad civil que reúne los tres resguardos indígenas de Toribío: San Francisco, Toribío y Tacueyó.

Leonardo Escué, coordinador jurídico del Plan de vida del Proyecto Nasa, explica que esa base de datos permitió empezar a registrar hechos en 2009 bajo el nombre de Proyecto Madeja.

Allí se consignaban los hechos con detalles como número y nombre de las víctimas y tipo de afectaciones. Pero el computador en el que está la base de datos se dañó, así que las únicas cifras que se pueden consultar están en una copia parcial que tiene Escué en su computador personal.

Según la base de datos, entre 2009 y 2015 Toribío fue la población del norte del Cauca más afectada por hostigamientos. El 29% de estos hechos ocurrieron allí. En segundo lugar está Jambaló, con 24%, y en tercer lugar Corinto, con 19%.

Escué dice que las cifras de 2009 hacia atrás están en la memoria colectiva, en la que constan 14 tomas guerrilleras y más de 600 hostigamientos desde 1983.

Los pobladores de Toribío coinciden en que los hostigamientos eran continuos y que, incluso, podían registrarse varios en un mismo día, cuya duración era incierta, podían ser minutos u horas. Así es difícil llevar una cuenta precisa.

Las tomas fueron menos, pero tuvieron mayor impacto, se grabaron en sus mentes. Los hostigamientos pueden, perfectamente, ser muchos más o muchos menos de 600, que es la cifra a la que ha llegado el consenso social. Si bien en los registros de la Policía el pueblo aparece como el más afectado por estas dos clases de hechos, nunca se sabrá la cifra exacta pues no hay registro que tenga la cuenta desde 1983, año que sus pobladores coinciden en señalar como el inicio de las tomas. La guerra es difícil de cuantificar.