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Martes, 30 Marzo 2021

Vacuna de Janssen para COVID-19, no usó ‘líneas celulares fetales’ en todas sus fases de investigación

Por Gloria María Correa Torres y Luisa Fernanda Gómez Cruz

En la producción de la vacuna de Janssen para COVID-19 utilizan “líneas celulares fetales”, pero la vacuna no las contiene pues se hace un proceso de purificación. Estas células tampoco se usaron en todas sus fases de investigación, en la preclínica se investigó en monos y en las clínicas, en humanos.

La agencia de noticias católicas Aciprensa de Perú publicó el 2 de marzo de 2021 en su cuenta de Facebook una nota titulada “Arzobispado cuestiona ética de vacuna Johnson & Johnson por nexo con aborto”. El post, que tenía más de 690 compartidos y 1800 reacciones, tenía el mensaje: “Para estar informados antes de decidir y elegir”. 

Al darle click a la publicación llevaba a una nota, cuyo título fue cambiado a “Arzobispado pide a católicos buscar alternativas éticas a vacuna Johnson & Johnson”, puesto que, señalan explícitamente en la nota: “La vacuna Johnson & Johnson utilizó líneas celulares fetales abortadas en todas las fases”.

ACI_Prensa_captura

En aparte de la nota también se indicaba: 

“'Es bajo la misma guía que la arquidiócesis debe instruir a los católicos que la última vacuna de Janssen / Johnson & Johnson está moralmente comprometida, ya que utiliza la línea celular derivada del aborto en el desarrollo y producción de la vacuna, así como en las pruebas', indicó la Arquidiócesis". 

Es que la nota hacía referencia a la información difundida por la Arquidiócesis de Nueva Orleans (Estados Unidos), que señaló que la vacuna para el COVID-19 de Johnson & Johnson se encuentra moralmente comprometida y aconsejó a los católicos utilizar alternativas éticas si están disponibles”.

En Colombiacheck decidimos verificar esta información y encontramos que trata de una desinformación difundida sobre la vacuna de Janssen, ya que ésta no tiene células de fetos abortados, ni las han usado en todas sus fases de investigación, como se señala en la publicación que calificamos como cuestionable, pues mezcla datos reales con informaciones falsas. 

Esas líneas celulares sólo se han usado en el desarrollo y producción de la vacuna para lograr la replicación del adenovirus en el que se basa este tipo de biológico, que corresponde a una vacuna de tipo vector viral. 

Las vacunas de tipo vector viral para COVID-19, se componen principalmente de otro virus (de la familia de los adenovirus, que son virus que producen infecciones respiratorias) el cual ha sido modificado genéticamente para que no pueda desarrollarse y reproducirse en nuestro cuerpo, pero es usado como un transportador de un gen que lleva las instrucciones para que células de nuestro cuerpo produzcan la proteína S o pico del SARS-CoV-2. 

Al producirse dicha proteína en nuestras células es detectada por el sistema inmune como intrusa y se desarrollan defensas contra ella, logrando así generar inmunidad o protección frente a una futura infección por el nuevo coronavirus, como lo aclaramos en un explicador sobre las vacunas contra COVID-19. De este tipo son las vacunas de Janssen, Astrazeneca, CanSino Biological y la del Gamaleya Research Institute de Rusia. 

En el desarrollo de las vacunas con vectores virales, se requieren de cultivos de líneas celulares, es decir células dentro de las cuales los adenovirus se puedan replicar, y así garantizar la obtención de los adenovirus que estas vacunas usarán como vectores. Esto se da porque los virus requieren de una célula para replicarse en su interior. 

Se recurre entonces a “líneas celulares”, que son células que se han cultivado y replicado miles de veces para utilizarlas en procesos de investigación y desarrollo de medicamentos así como de vacunas. Estas células sí se obtuvieron inicialmente de una célula de un feto abortado hace más de 30 años como explicaremos más adelante, pero ya luego se han obtenido de los cultivos de sí mismas.

En redes sociales como Facebook (1, 2, 3 y 4) y Twitter ha circulado desinformación para desalentar la vacunación, señalando que las vacunas contra COVID-19, en particular las de Janssen o Astrazeneca, tienen células de fetos abortados.

En Colombiacheck, ya en una publicación en la que replicamos una nota de los colegas verificadores de Maldita Ciencia de España, se había aclarado que es falso que estas vacunas tengan células de fetos abortados. 

Colegas verificadores de la International Fact Checking Network (IFCN) de la que hacemos parte, como AFP factual, Agencia Ocote, Chequeado, Salud con lupa y la agencia de noticias RTVE de España, así como la agencia Reuters, han verificado y aclarado previamente desinformación sobre este tema.

A continuación lo que verificamos acerca de la desinformación transmitida sobre  las vacunas contra COVID-19, en particular de la de Janssen. 

¿Qué son las líneas celulares?

Las líneas celulares son cultivos de células humanas o de otros animales que se pueden cultivar durante largos períodos de tiempo en el laboratorio.

Algunos de estos cultivos se conocen como líneas celulares inmortalizadas porque las células nunca dejan de dividirse, porque en algunos casos han sido manipuladas genéticamente o porque vienen de una célula original con dicha capacidad, por esa razón algunas ya tienen más de medio siglo. Esas células inmortalizadas se han usado en diferentes campos de la investigación biomédica, para el estudio de diversas enfermedades y en el campo de las vacunas. 

De ese modo, algunas de las vacunas contra COVID-19 utilizan una de las dos líneas celulares fetales humanas: HEK-293 o PER.C6

La HEK-293 (Human Embryonic Kidney) es una línea celular renal aislada de un embrión humano que fue abortado de forma electiva en los Países Bajos en 1973. 

Y la línea PER.C6, es una línea celular patentada y propiedad de Janssen, la filial farmacéutica de Jhonson & Jhonson. Esta línea celular fue desarrollada a partir de células retinianas de un feto de 18 semanas abortado en 1985, como lo explican en la revista Science.

Las células derivadas de abortos electivos se han usado desde hace más de 40 años para fabricar vacunas, incluidas las vacunas contra la rubéola, la varicela, la hepatitis A y el herpes zóster. También se han utilizado para fabricar medicamentos aprobados contra enfermedades como la hemofilia, la artritis reumatoide y la fibrosis quística, señalan en otra publicación sobre este tema en Science.

Carla Vizzotti, secretaria de Acceso a la Salud del Ministerio de Salud de la Nación en Argentina, explicó a Chequeado que “una línea celular surge a partir de una única célula humana obtenida en algún momento y luego se utilizan copias de esa célula”, por lo tanto “es falso que se necesitan fetos abortados para producir una vacuna, ya que se produce con una copia de esa célula original”.

Es importante marcar una diferencia entre células y líneas celulares, aclaran los colegas verificadores de Verifica RTVE de España: con lo que se trabaja es con las líneas celulares, es decir se usan cultivos, copias o desarrollos de una célula original incluso muchos años después de su obtención. 

“Muy probablemente sean células que tienen un origen humano, que se han inmortalizado [se pueden dividir indefinidamente en el laboratorio] y que se disponen de forma continua y permiten hacer crecer virus en ellas”, enfatizó a Verifica RTVE Isabel Sola, codirectora del laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología en España.

¿Cómo surgieron las líneas celulares? 

En los años 60, Leonard "Len" Hayflick, un investigador del Wistar Institute de Philadelphia, se planteó obtener células humanas seguras para hacer investigación en vacunas, debido a que las líneas celulares que se usaban en la época venían de monos, ante las que existía el temor de que pudieran contener algún virus desconocido. 

Hayflick creyó que una fuente segura podrían ser los fetos abortados, a pesar de que ya existían las famosas células inmortalizadas HeLa, obtenidas de un cáncer de cérvix de Henrietta Lacks sin su permiso. Frente a éstas también existía el temor de que pudiesen transmitir el cáncer, dado el desconocimiento que para la fecha se tenía de dicha enfermedad.

Así, finalmente Hayflick obtuvo una muestra de un feto abortado legalmente en Suecia y a partir de éste una de las primeras líneas celulares humanas fetales, las WI-38, que posteriormente se distribuyeron por los laboratorios y se han utilizado en investigación desde entonces, dando paso al uso de líneas celulares humanas.  

La vacuna de Janssen utiliza “líneas celulares” en su producción

La vacuna de Janssen, fue designada como Ad.26.COV2.S o JNJ-78436725 porque está basada en un vector viral del tipo adenovirus. 

Como explicamos previamente, el adenovirus que está desactivado para que no pueda replicarse ni producir enfermedad en nuestro cuerpo, se inyecta a través de la vacuna, ya que en su interior transporta genes del nuevo coronavirus que en nuestras células inducirán la producción de la proteínas S o pico del SARS-CoV-2, y así se promueve la producción de defensas para que nuestro cuerpo esté  listo y protegido frente a una futura infección por el nuevo coronavirus, así mismo lo señalamos en el explicador cuáles son y cómo funcionan los tipos de vacunas para el COVID-19.

El desarrollo de una vacuna implica unas fases de investigación: la fase preclínica (que se lleva a cabo en el laboratorio y en animales) y las fases clínicas ( que se llevan a cabo en humanos), con el fin de evaluar la seguridad y eficacia de la vacuna, como también lo aclaramos en el explicador sobre los tipos de vacunas para COVID-19. 

La farmacéutica Janssen, filial de Jhonson & Jhonson, comenzó desde el 12 de enero de 2020 el trabajo para desarrollar esta vacuna. Los estudios de la fase preclínica de la vacuna fueron llevados a cabo en Macacos Rhesus, con el fin de investigar si los monos desarrollaban una respuesta inmune al aplicarles la vacuna. Y en las fases siguientes de investigación se aplicó en humanos para evaluar la seguridad y eficacia de la misma. 

Los resultados de cada una de las fases de investigación han sido publicados en revistas científicas como Nature, JAMA y New England Journal of Medicine a medida que la candidata a vacuna avanzaba en la investigación (Estudios preclínicos, Fase 1, Fase 1-2a, Inmunogenicidad, Resultados preliminares Fase 3), pero ninguno de estos se llevó a cabo en líneas celulares fetales. 

Pantallazo de algunos de los resultados de las fases de investigación de la vacuna de Janssen para COVID-19 publicados en revistas científicas como Nature y New England Journal of Medicina. 

Lo que ocurre es que la  vacuna de Janssen al estar basada en un adenovirus en su producción requirió de tales líneas celulares.

Como lo explican en una publicación de la revista Science desde junio de 2020, “algunas de las vacunas contra COVID-19 se producen usando ‘líneas celulares’ que corresponden a células fetales humanas las cuales son utilizadas como ‘fábricas’ para producir adenovirus que portan genes del SARS-CoV-2”.

El vector Ad26 de la vacuna de Janssen, el adenovirus que va en la vacuna, se cultiva en la línea celular PER.C6® TetR, pero después de lograr la replicación del virus Ad26  dentro de ese tipo de células PER.C6, la vacuna se procesa a través de varios pasos de purificación con ingredientes inactivos, para retirar los restos de esas células, así lo aclaran en los documentos de los datos de  la vacuna de Janssen publicados por la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) y la Agencia de Medicamentos Europea (EMA). 

Allí también está explícito que la vacuna contiene además del vector de adenovirus recombinante tipo 26 (Ad26), los siguientes ingredientes inactivos: ácido cítrico monohidrato, trisodio citrato dihidrato, etanol, 2-hidroxipropil-β-ciclodextrina (HBCD), polisorbato 80, sodio cloruro, hidróxido de sodio y ácido clorhídrico,pero las células fetales no hacen parte de esta lista.

Johnson & Johnson había emitido previamente una declaración al equipo de Verify de Khou, estación de televisión afiliada a la agencia de noticias CBS en Houston, Estados Unidos, aclarando este tema: “No hay tejido fetal en nuestra vacuna Janssen COVID-19. Nuestra vacuna COVID-19 es un vector de adenovirus inactivado / no infeccioso (similar a un virus del resfriado), que codifica la proteína de ‘pico’ de coronavirus”. 

“Podemos fabricar cientos de millones de dosis utilizando nuestro sistema de línea celular diseñado que permite la producción rápida de nuevas vacunas virales para combatir muchas de las enfermedades infecciosas más peligrosas”, enfatizaron desde Jhonson & Jhonson.

Sobre este tema, el médico Amesh Adalja, profesor en la escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins en  Estados Unidos, también aclaró a los medios: “lo que pasa es que hacen crecer el virus a través de esas células. Luego cosechan el virus, filtran todo ese material. Lo que se obtiene con la vacuna es en realidad el virus que se ha diseñado ”, enfatizó Adalja. 

El debate no es nuevo

Diana Rocío Bernal, abogada doctora en bioética y biojurídica, le dijo a Colombiacheck que el uso de líneas celulares con fines de investigación no es exclusivo de las vacunas. Además, que el debate sobre el uso de tejidos y órganos de fetos abortados para el desarrollo de tratamientos médicos no es nuevo.

En Colombia, señala la experta, el tema se trató a raíz de la Ley 1805 de 2016 que actualiza y amplía la regulación de donación de órganos en el país. Esta ley en el parágrafo 2 del artículo 2 indicaba: “No pueden ser donados ni utilizados órganos o tejidos de los niños no nacidos abortados”.

La Corte Constitucional, sin embargo, a través de la sentencia C-294 de 2019 declaró inconstitucional el parágrafo y, en resumen, explica Bernal, “dijo que no se puede desconocer toda una necesidad de investigar, para medicamentos, vacunas y diferentes tratamientos, y para fines terapéuticos, el uso de tejido fetales por la mayor disponibilidad que tienen en contraste con la carencia de órganos que se donan en el mundo para todos estos fines”.

La corte incluso, señala la experta, invoca el principio de progresividad y dice que es una forma de garantizar el derecho a la salud. De modo que el asunto, al menos en Colombia, ya está zanjado en términos jurídicos sobre el uso de tejidos y órganos de fetos abortados con fines científicos. 

Por supuesto, aclara la experta, cualquier persona que sienta que atenta contra sus creencias utilizar este tipo de vacunas, está en el derecho de conocer cómo está elaborada cada una y cuál le asignaron para su inoculación.

Ahora bien, la experta también señala que es lamentable que alrededor de este tema el debate se termina reduciendo a la discusión entre los grupos autodenominados “provida” y quienes están a favor del derecho a decidir, pues entre los primeros hay quienes afirman que el uso de tejidos y órganos de fetos abortados con fines de investigación incentiva las práticas de abortos para poder utilizar las células. Algo que Bernal cataloga como una falacia. “Incluso andan diciendo que se están abortando bebés para elaborar las vacunas y eso tampoco es verdad”, aclara la experta.

Por lo tanto, que se usen líneas celulares humanas derivadas de algún feto abortado décadas atrás para el desarrollo de las vacunas, no significa que las vacunas contengan fetos, que se aborten fetos o se estén usando fetos recientemente abortados con el objetivo de fabricar vacunas. Ni tampoco es preciso decir que la vacuna de Janssen para COVID-19, use ‘líneas celulares fetales’ en todas sus fases de investigación.

Ante desinformación sobre la pandemia y el nuevo coronavirus lo invitamos a visitar nuestro especial de Mentiras y verdades sobre el Coronavirus

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Miércoles, 09 Diciembre 2020

En Facebook circula imagen con falacias sobre el aborto

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

La publicación mezcla afirmaciones verdaderas con argumentaciones engañosas para sostener una posición frente al aborto que va en contravía de la legislación de los derechos de las mujeres.

A través de varias publicaciones de Facebook (1, 2 y 3) y Pinterest, circula una imagen con siete frases que comienzan con “El aborto no es” y que luego son complementadas por afirmaciones escasas de argumentación.

Señalan, por ejemplo, que el aborto “no es un derecho porque no existe el derecho a abortar”, que “no es legal porque es inconstitucional” y que “no es salud porque el embarazo no es una enfermedad”. 

DESINFORMACION

Pero en la mayoría de los casos utilizan afirmaciones verdaderas (como que no existe el derecho a matar) para justificar desinformaciones en contra de los derechos de las mujeres y personas gestantes.

Las afirmaciones sobre el fondo de una imagen de dos manos fueron publicadas en Facebook el pasado 24 de noviembre y desde esa fecha han sido vistas por más de 29.000 personas, según una herramienta a la que Colombiacheck tiene acceso en una alianza con la red social para combatir la desinformación.  

El tema se reavivó en las redes después de dos hechos mediáticos. El primero: en Argentina el presidente Alberto Fernández a mediados de noviembre envió al Congreso de ese país un proyecto de ley para, finalmente, legalizar el aborto. Y el segundo: la demanda de inconstitucionalidad contra el delito de aborto en Colombia por cuenta del movimiento Causa Justa, integrado por organizaciones que defienden los derechos de las mujeres (como contamos en un chequeo anterior, el aborto en Colombia es legal y también un delito). 

A continuación revisamos siete de las nueve frases que comparte la publicación de redes por ser verificables. Las demás, al ser una opinión, no podemos calificarlas de acuerdo con la metodología de Colombiacheck. Muchas de las explicaciones que damos en este artículo, provienen de otras verificaciones que hemos realizado antes (1, 2, 3), además del Explicador: Preguntas y respuestas sobre el derecho al aborto en Colombia

“El aborto no es interrupción porque no se vuelve a reanudar”

Falso

Una Interrupción Voluntaria del Embarazo, IVE, es un aborto voluntario. Y un aborto implica una interrupción del embarazo, pero no necesariamente de forma voluntaria. 

Dentro del término “aborto” se entienden los espontáneos, forzados e inducidos. Por eso se prefiere hablar de “interrupción”. Y en términos legales, la Corte Constitucional permite el aborto por medio de la Interrupción Voluntaria del Embarazo dentro de tres causales.

El Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia define la IVE como un derecho fundamental de las niñas y las mujeres que fue reconocido como tal por la Corte Constitucional Colombiana mediante la Sentencia C-355 de 2006

El diccionario de la Real Academia Española define “interrumpir” como “cortar la continuidad de algo en el lugar o en el tiempo”. Según esta definición la acción no implica una reanudación per se. Y en el uso cotidiano, tampoco, porque se pueden interrumpir muchas cosas en el día a día sin la posibilidad de “reanudarlas”. 

“El aborto no es derecho porque no existe el derecho a matar”

Cuestionable

Por supuesto que no existe el derecho a matar personas. Interrumpir voluntariamente el embarazo es un derecho porque está considerado como una manera de hacer efectivos los derechos a la vida, a la salud, a la dignidad y a la igualdad. 

Así ha quedado consignado en comités internacionales, organismos oficiales encargados de interpretar las normas internacionales, como el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Artículo 12 de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, y el informe “Derechos reproductivos: Una herramienta para monitorear las obligaciones del Estado” publicado por el Centro de Derechos Reproductivos y el Fondo de Población de las Naciones Unidas. 

En Colombia el derecho ha sido reconocido por la Corte Constitucional a través de varias sentencias, incluida la mencionada en el punto anterior. 

En un chequeo anterior en el que verificamos una frase del exconcejal conservador Marco Aurelio Ramírez en la que decía que “el aborto no es un derecho”, Jorge Enrique Roa Roa, docente de derecho constitucional de la Universidad Externado, le dijo a Colombiacheck que el aborto “sí es un derecho y es un derecho fundamental desde la sentencia C-355 de 2006 hasta la SU-096 de 2018”. Tanto así que esta última sentencia dice: “Derecho fundamental a la IVE” y reafirma los derechos reproductivos (la protección de la autodeterminación reproductiva y el acceso a servicios de salud reproductiva) como derechos fundamentales.

Y la sentencia C-355 dice: “Los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres han sido finalmente reconocidos como derechos humanos, y como tales, han entrado a formar parte del derecho constitucional”.

En otro chequeo contamos además que la sentencia T-585 de 2010 ha estipulado que la Constitución no tiene que decir explícitamente que existe el derecho a abortar para saber que ese es un derecho. Esto es lo que dice la sentencia:

“Esta Sala concluyó que las prerrogativas que conceden los derechos reproductivos, incluida la IVE, son parte de los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución de 1991 pues especifican las facultades que se derivan necesariamente de su contenido en los ámbitos de la reproducción. En este sentido, los derechos reproductivos, con ellos la IVE, están implícitos en los derechos fundamentales a la vida digna (artículos 1 y 11), a la igualdad (artículos 13 y 43), al libre desarrollo de la personalidad (artículo 16), a la información (artículo 20), a la salud (artículo 49) y a la educación (artículo 67), entre otros”.

Es importante entender que el reconocimiento de este derecho crea la opción, más no la obligación, de que cualquier mujer que no quiera llevar a término un embarazo pueda optar por la interrupción voluntaria, “con lo cual se ratifican los derechos a la autonomía y la autodeterminación reproductiva”, de acuerdo con el Minsalud.

“El aborto no es seguro porque en la práctica siempre muere una vida”

Cuestionable

El debate sobre si hay vida desde la concepción fue zanjado en la jurisdicción colombiana en 2006 cuando salió la sentencia C-355 (que ya mencionamos más arriba). Desde ese momento se decidió que, aunque se puede establecer una protección a la vida prenatal, esta protección no puede ser superior ni eliminar por completo los derechos de las personas gestantes. Es decir, en la ponderación de derechos no se puede poner por encima de la vida de una persona, la vida de quien no ha nacido, pues la característica, los derechos y la potestad de persona se adquieren al momento en que se nace.

Además, el artículo 90 del Código Civil determina que “la existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente de su madre. La criatura que muere en el vientre materno, o que perece antes de estar completamente separada de su madre, o que no haya sobrevivido a la separación un momento siquiera, se reputará no haber existido jamás”. 

Recientemente, la bancada “Provida” del Congreso de la República, ha manifestado que pretende “redefinir el concepto de existencia legal de una persona, incluso, en el vientre de la madre” y radicó ante el legislativo el 22 de julio un proyecto de ley estatutaria para modificar los artículos 90 y 93 del código civil para “reconocer los derechos a la persona que está por nacer”. 

Ahora bien, sobre que el aborto “no sea seguro”, el Manual de práctica clínica para un aborto seguro de la Organización Mundial de la Salud, OMS, establece todos los procedimientos en todas las etapas gestacionales para realizar una IVE y busca permitir una toma de decisiones basada en la evidencia con respecto a los cuidados que se han de administrar para un aborto seguro.

Asimismo, un estudio realizado en Estados Unidos por los doctores Elizabeth Raymond, de Proyectos de Salud Gynuity de la ciudad de Nueva York, y David Grimes, de la Facultad de Medicina de University of North Carolina, Chapel Hill, incluye entre sus conclusiones que “el aborto inducido legalmente es mucho más seguro que el parto. El riesgo de muerte asociado con el parto es aproximadamente 14 veces mayor que con el aborto. De manera similar, la morbilidad general asociada con el parto supera a la del aborto”.

De modo que el aborto, en condiciones adecuadas, sí es seguro, incluso, más que un parto.

“El aborto no es legal porque es inconstitucional”

Falso

Este es un argumento comúnmente utilizado por grupos conservadores. En abril de 2019 verificamos la frase de Rafael Nieto Loaiza en la que dijo que “no existe ningún instrumento internacional del derecho a la autonomía de la mujer ni del derecho a disponer de su cuerpo”, que esas “no son normas jurídicas ni derechos reconocidos” porque, según él, “tal cosa no existe ni en los tratados internacionales, ni en la Constitución Política de Colombia”.

Pero no es necesario que exista el derecho escrito de forma literal en la Constitución Política de Colombia para que sea considerado como tal. 

En Colombia la Constitución Política es la norma de normas y la Corte Constitucional es el intérprete autorizado. Es cierto que la carta magna no dice que el aborto es un derecho, pero la Corte Constitucional sí lo ha referido en más de una ocasión, empezando por la sentencia C-355 de 2006 que permite el aborto bajo tres causales:

  1. Cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida o la salud (física y mental) de la mujer.
  2. Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida, certificada por un médico.
  3. Cuándo el embarazo sea el resultado de una conducta, debidamente denunciada, constitutiva de acceso carnal o acto sexual sin consentimiento, abusivo o de inseminación artificial o transferencia de óvulo fecundado no consentidas, o de incesto.

Esto quiere decir que el aborto es legal en Colombia si se enmarca dentro de las tres causales y ninguna mujer puede ser procesada judicialmente por abortar si se encontraba dentro de las causales permitidas. 

“El aborto no es salud porque el embarazo no es una enfermedad”

Cuestionable

Es cierto que el embarazo no es una enfermedad. Pero la salud no es un estado de “no enfermedad”.  

La OMS, por ejemplo, la entiende como “el estado de completo bienestar físico, mental, espiritual, emocional y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Y este enfoque permite desarrollar los temas de promoción y prevención de la salud, que incluyen, de acuerdo con la OMS, programas que garanticen el acceso a los servicios de salud. Esto mismo le respondió a Colombiacheck la especialista en ginecología y obstetricia Silvia Plata.  

Quien afirmó, además, que si la persona gestante no desea el embarazo y recurre a alguna forma de aborto clandestino, puede poner en riesgo su salud, a diferencia de si se hace bajo asistencia médica y con todas las medidas de seguridad e higiene.

Laura Gil, miembro del Grupo médico por el derecho a decidir, sostiene que cualquier tratamiento, medicamento o intervención que proteja la salud, es salud. Y teniendo en cuenta que si bien el embarazo no es una enfermedad, sí puede poner en riesgo la vida y salud de una persona con enfermedades y complicaciones alrededor del mismo. Por lo cual, ejercer el derecho al aborto es salud. 

Esto por supuesto no quiere decir que todas las mujeres deban o tengan que abortar por salud. Lo que dice Gil es que en los embarazos deseados, las mujeres están dispuestas a correr ese riesgo. Pero obligar a una persona a llevar a cabo un embarazo que no desea es, como ya hemos explicado, ir contra el derecho a la salud (que está interconectado con otros derechos).

De modo que el aborto en condiciones seguras sí es una cuestión de salud pública porque los abortos clandestinos ponen en peligro la vida y la salud de las personas gestantes.