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Cuestionable

Jueves, 18 Marzo 2021

Votos de la oposición sobre vacunas gratis en pandemia: más contradictorios de lo que admite Miranda

Por José Felipe Sarmiento y Luisa Fernanda Gómez

Aunque la representante sí apoyó el artículo de gratuidad en la ley de inmunización para COVID-19 y futuras emergencias similares, sus colegas antigobierno no fueron tan unánimes por el sí como ella escribió en Twitter.

La congresista Katherine Miranda, representante a la Cámara por Bogotá del partido Alianza Verde, escribió un trino el 4 de marzo en el que se quejó de las críticas por supuestos votos en contra de la ley que estableció que la vacunación en Colombia debe ser gratuita en caso de cualquier pandemia, incluyendo la actual, y afirmó que, por el contrario, “votamos sí a la vacuna contra el COVID gratuita y para todos”.

Al ser consultada por Colombiacheck sobre a quiénes se refería con la primera persona del singular, respondió que “la oposición en Cámara votó a favor del proyecto de ley de inmunización”. Argumentó que la votación por “el título y pregunta” (o sea la decisión final para aprobar la iniciativa completa) fue de 128 por el sí contra uno por el no.

No obstante, la decisión de los partidos de oposición en la Cámara de Representantes fue menos unánime al analizar con más detalle esa y las demás votaciones en las que se consideró ese artículo, fuera por separado o en bloque con otros. Por tanto, la afirmación es cuestionable, sin contar que los senadores de los mismos partidos fueron radicales en sus votos contra la iniciativa.

Los partidos antigobierno suman 21 representantes:

  • 10 de Alianza Verde (uno por la coalición Alternativa Santandereana).
  • 4 de Comunes (en ese entonces, partido FARC).
  • 4 del MAIS (dos en la coalición Decentes).
  • 2 del Polo Democrático.
  • 1 de la coalición Colombia Humana.

En plenaria, los dos de la lista Decentes votaron contra la redacción actual del artículo y se abstuvieron, junto con los dos del Polo, en la aprobación final de la iniciativa que menciona Miranda. Además, ante la decisión definitiva sobre el informe de conciliación del proyecto, casi un tercio de la oposición puso los seis votos en contra a pesar de que la mayoría estaba a favor.

 

A continuación está la historia completa del trámite legislativo y las razones de la división.

Los orígenes

La norma definitiva surgió de una propuesta de Ricardo Ferro, representante a la Cámara del Centro Democrático por el Tolima. Originalmente, la iniciativa buscaba crear un incentivo tributario llamado “vacunas por impuestos”.

Los senadores Iván Cepeda (Polo Democráctico) y Antonio Sanguino (Alianza Verde) y las representantes María José Pizarro (Decentes por Bogotá) y Ángela María Robledo (en ese entonces de Colombia Humana) habían presentado otro proyecto para que las vacunas fueran gratis. Sin embargo, esa no fue la iniciativa que prosperó en el Legislativo.

El texto de Ferro se hizo mucho más cercano al actual a partir de la ponencia que llegó a las comisiones terceras conjuntas, elaborada entre su partido y el Liberal con aval y mensaje de urgencia del Gobierno. Allí se incluyó por primera vez el artículo sobre la gratuidad al que se refiere este chequeo.

Comisiones conjuntas

El único intento para limitar la gratuidad que alcanzó a debatirse y estuvo por un tiempo en el proyecto surgió en las comisiones terceras, que lo debatieron juntas el 31 de octubre. El senador conservador Efraín Cepeda planteó la posibilidad de que se permitiera el cobro de la vacuna a las personas habitantes de viviendas en estratos altos (5 y 6).

Para acelerar el trámite, Cepeda acordó dejar su idea plasmada en una constancia y esperó a que el punto fuera tocado en los debates posteriores. El compromiso a cambio era que el parágrafo propuesto fuera incorporado en las ponencias para las plenarias de Senado y Cámara, como en efecto ocurrió.

En esa sesión inicial, la votación a favor del proyecto fue unánime. Entre los congresistas que dieron su aprobación al articulado completo en bloque estuvo toda la oposición: Miranda y los también representantes de la capital David Racero (Decentes) y Carlos Carreño (Comunes), junto a los senadores Gustavo Bolívar (Decentes) e Iván Marulanda (Alianza Verde).

Algunos de ellos manifestaron salvedades y lo aprobaron bajo compromisos para futuras discusiones en plenaria sobre los beneficios tributarios contenidos en otros apartes de la iniciativa, como lo hizo Cepeda en el caso del cobro a estratos altos. Ninguno de los opositores al gobierno le puso peros al artículo sobre gratuidad en ese momento.

Las votaciones en la plenaria de Cámara sacaron a Decentes de la unanimidad, incluso en ese punto.

Plenaria de la Cámara

La propuesta de cobrarle la vacuna a la clase alta no tuvo acogida. Ante la cantidad de proposiciones para eliminar ese parágrafo que había sido incluido en la ponencia, el 24 de noviembre se puso a consideración de la plenaria de la Cámara que ese aparte fuera retirado del artículo sobre la gratuidad y que fuera reemplazado por uno nuevo, en el que se establecería la facultad del Ministerio de Salud para organizar la priorización.

El acta de la sesión registra la aprobación mayoritaria de esa decisión, con solo cinco votos en contra. Decentes puso dos de ellos, los de sus dos únicos representantes. Fue el único sector de la oposición que buscó hundirla a pesar de que el propio David Racero intervino en el debate para decir que se oponía a la redacción del artículo como venía en la ponencia y, en particular, al cobro de la vacuna para cualquier persona.

Más tarde, sucedió la votación mencionada por Miranda, sobre la aprobación general del proyecto. Ella votó por el sí, igual que la mayoría de los representantes de oposición.

El único voto negativo fue de Nubia Hurtado Sánchez, representante por el Valle del Cauca del gobiernista Partido de la U. Sin embargo, los dos representantes del Polo Democrático y los dos de la lista Decentes se abstuvieron a pesar de haber estado presentes en la sesión.

Tras la aprobación por ambas cámaras, el proyecto tuvo que ir a conciliación por una diferencia entre ellas en otro artículo. En esta última instancia, la votación de varios representantes cambió a pesar de que la versión que recibieron fue exactamente la misma que la anterior, pues la comisión delegada para unificar los textos optó por proponer la redacción de Cámara como la definitiva.

Conciliación en Cámara

La división de la oposición en torno al informe de conciliación del proyecto quedó registrada en el acta de plenaria de la Cámara de Representantes del 3 de diciembre. Los seis votos por el no fueron de los partidos antigobierno.

Mientras tanto, la mayoría de representantes de esa bancada hizo parte del grupo de 133 que apoyó la nueva ley. Entre ellos estuvieron Miranda y Pizarro.

Esta votación es definitiva para todos los proyectos que la requieren. Su objetivo es unificar los textos aprobados en cada cámara y, de acuerdo con la Constitución, su hundimiento en cualquiera de las dos tiene como consecuencia la negación de la iniciativa.

Hay que aclarar que los argumentos contra la conciliación no estaban enfocados en la gratuidad sino en otros puntos, especialmente en la responsabilidad de las farmacéuticas frente a posibles efectos secundarios. Así lo expresó, por ejemplo, Juanita Goebertus (Verde por Bogotá), una de las que aprobó el proyecto a la primera pero negó la conciliación a pesar de que era idéntica:

Las críticas de estos congresistas estaban relacionadas con que el proyecto estableció que esas empresas “sólo serán responsables por acciones u omisiones dolosas o gravemente culposas, o por el incumplimiento de sus obligaciones de buenas prácticas de manufactura o de cualquier otra obligación que le haya sido impuesta en el proceso de aprobación”.

Les pareció insuficiente la inclusión de un parágrafo que aclaró que la adquisición de pólizas por parte de la Nación para cubrir posibles condenas por esa causa “no exime” a los laboratorios de responder. Justamente esa adición, que salió de la Cámara, había sido la única diferencia a subsanar con el Senado, que no la tenía en su versión.

A pesar de que este era el punto de debate, la votación fue sobre el informe completo y no se planteó la posibilidad de hacerlo artículo por artículo. Por tanto, al oponerse al texto en su totalidad, los seis representantes que le dieron un no también estaban votando en contra de la disposición sobre la gratuidad universal.

Sumando esto a lo que pasó en segundo debate con Decentes, el apoyo de la oposición en Cámara a ese punto resulta menos unánime que el expresado por Miranda en su trino. Por tanto, su afirmación es cuestionable. Además, los senadores antigobierno fueron incluso más drásticos contra la iniciativa, incluyendo el artículo en cuestión.

Lo que pasó en Senado

El debate del Senado en pleno se dividió entre las sesiones del 25 de noviembre y el 1 de diciembre. En la primera, se votó la misma proposición sustitutiva que se había aprobado en Cámara el día anterior sobre el parágrafo que limitaba la gratuidad y luego se puso a consideración de nuevo el texto definitivo del artículo con la priorización en manos del Ministerio de Salud.

Este fue sometido a una nueva votación en la segunda sesión, pero en bloque con el de la vigencia de la ley. Ese día también se decidió sobre la aprobación final (título y pregunta) de la iniciativa para pasarla a conciliación.

En estas cuatro votaciones, la mayoría de los 23 senadores de oposición negó su apoyo o no participó. Luego vino la votación de la conciliación el 3 de diciembre, el mismo día que la Cámara; también se hizo en bloque de todo el articulado y la gran mayoría de la oposición estuvo de nuevo en contra.

 

Muchos de los senadores que votaron en contra manifestaron, al momento de hacerlo, su desacuerdo con los beneficios para las farmacéuticas. “Es un proyecto que tiene cláusulas que son positivas. Tiene otra que es horrible, que son garantías a las transnacionales de los medicamentos, que es contraria al interés nacional y de altísimo riesgo para Colombia”, afirmó Jorge Robledo en el debate de conciliación.

Sin embargo, algunos de esos pronunciamientos fueron hechos al momento de votar el artículo sobre gratuidad por separado o con el artículo de la vigencia, que no se referían a ese tema.

Entonces, además de que la frase de Katherine Miranda resulta cuestionable al referirse en general a la oposición en Cámara por las decisiones contradictorias de algunos de sus colegas, las votaciones de los mismos partidos en Senado fueron en contra del proyecto. Ni siquiera el artículo sobre la gratuidad fue la excepción, pues muy pocos lo apoyaron.

Al votar contra la conciliación, la senadora verde Angélica Lozano incluso dijo que la vacunación gratuita ya estaba garantizada. Sin embargo, esto no estaba tan claro.

¿Ya eran gratis?

La idea de que no era necesaria una ley para establecer que la vacuna fuera gratuita, defendida por congresistas como Lozano y Goebertus, salió de opiniones académicas. En particular, del Centro de Pensamiento en Medicamentos, Información y Poder de la Universidad Nacional. Pero otros expertos difieren de ellas.

La abogada Carolina Gómez Muñoz, una de las fundadoras de ese espacio universitario y asesora de la Secretaría de Salud de Bogotá, le dijo a Colombiacheck que “el hecho de que una vacuna sea gratis no es porque lo dijo Ricardo Ferro sino porque es parte del derecho a la salud y la Corte Constitucional dijo que el derecho a la salud es fundamental y que incluye casi todas las tecnologías que están aprobadas en el mercado”. El mismo argumento está plasmado en un artículo que ella escribió para el portal Razón Pública en diciembre.

La principal sentencia en la que se basa su afirmación es la T-760 de 2008. Sin embargo, la providencia no solo reconoce que el derecho a la salud es fundamental, también dice que “tiene límites razonables y justificados constitucionalmente”.

Uno de los ejemplos que puso el mismo tribunal sobre los casos en los que el Estado no necesariamente tiene que cubrir los costos totales es, justamente, el de una tutela negada en 2004 a un padre que pedía la cobertura de una vacuna contra el neumococo para su bebé. A pesar de que la Corte tuvo en cuenta que era un derecho fundamental de la infancia, no la concedió porque encontró que la familia sí tenía capacidad de pago.

La directora del centro académico, Claudia Vaca González, también escribió en Twitter que “las vacunas COVID, sin esta ley, también serían gratis” y las comparó con las del Plan Ampliado de Inmunización que sí lo son. De hecho, la inclusión de estas dosis en ese programa se debatió en el Congreso, pero se descartó por tratarse de una autorización de emergencia.

El gobierno, por su parte, defendió el proyecto porque en ocasiones anteriores se han usado leyes para declarar la gratuidad de diferentes vacunas. El ministro de Salud, Fernando Ruiz, le respondió a Vaca con dos ejemplos: la ley sobre vacunación gratuita para la primera infancia y la que trata sobre la vacuna contra el virus del papiloma humano.

Gómez insiste en que “el hecho de que haya leyes anteriores que hayan hecho la vacunación gratuita no quiere decir que se requiera siempre una ley”. Además, asegura que en las normas mencionadas por el funcionario son “viejitas” y que en ese entonces “no era claro que en Colombia el derecho a la salud fuese fundamental”.

Pese a que este último argumento contradice su propia evidencia, ya que ambas leyes son posteriores a la sentencia de 2008 que ella misma cita, tiene de cierto que la Ley Estatutaria de Salud, en la que se define la salud como derecho fundamental más allá de la jurisprudencia al respecto, data de 2015 y, por tanto, sí salió después que las mencionadas por Ruiz. Además, la de primera infancia fue declarada inconstitucional por vicios de trámite legislativo.

No obstante, el debate continúa. “Si las vacunas son gratis porque la ley estatutaria declaró un derecho fundamental a la salud, ¿por qué seguimos pagando copago?”, cuestiona el abogado internacionalista experto en salud Daniel Figueredo de Pérez. Para él, esas tarifas que se les cobran a los pacientes por servicios incluídos en el Plan Obligatorio de Salud son la demostración de que, en el sistema colombiano, no es lo mismo derecho a gratuidad.

La química farmacéutica y politóloga Hannah Escobar concuerda con eso. “Hay quienes consideran que estos servicios [la vacunación] deben estar sujetos a cuotas moderadoras o copagos. En mi entender, era necesario aclarar”, afirma. Aunque también advierte que “tampoco es que sea un logro del Centro Democrático”.

Así que no se puede descartar que las vacunas también hubieran podido ser gratis sin la ley. Lo que hizo su aprobación, no obstante, fue asegurarse de que fuera así, para evitar la prolongación del debate jurídico al respecto.

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Viernes, 10 Julio 2020

Las recomendaciones de una ‘enfermera del Reino Unido’ son, en realidad, una combinación de desinformaciones relacionadas con el cuidado y la prevención del COVID-19

Por Laura Castaño Giraldo

La cadena recopila desde remedios caseros cuya efectividad no ha sido demostrada hasta instructivos que no funcionan para saber cuándo se está contagiado con coronavirus 

En Facebook está circulando una cadena con unas recomendaciones que supuestamente hace una enfermera de medicina general del Reino Unido para evitar el COVID-19 y para explicar qué hacer en caso de contraerlo. 

Al analizar la cadena, nos dimos cuenta, gracias a una búsqueda avanzada en Google (en inglés y en español), de que no hay tal enfermera británica que haya dado esas indicaciones. Todo se trata de una combinación de desinformaciones que ya se han desmentido en repetidas ocasiones.

De todas maneras, revisamos punto a punto las recomendaciones que consideramos verificables con su respectiva explicación y calificación.

“Cosas que deberías comprar antes de tiempo:”

“Kleenex”

VERDADERO PERO

Recordemos que Kleenex es, en realidad, una marca de pañuelos desechables. Si bien no es obligatoria su compra, la OMS recomienda “cubrirse la boca y la nariz con el codo doblado o con un pañuelo de papel”, que no necesariamente debe ser Kleenex, ya que el virus, como lo explica en su página, “se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar”. 

“Paracetamol”

VERDADERO

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) dijo que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recomienda que “cuando se comience el tratamiento de fiebre o dolor en el caso de infección por COVID-19 los pacientes y los profesionales consideren las opciones disponibles incluyendo paracetamol y antiinflamatorios no esteroides”. Incluso sugiere que se priorice su uso por encima del ibuprofeno. 

“Medicina para la tos: sea cual sea tu medicamento genérico para adelgazar la mucosidad para la tos (revisa la etiqueta y asegúrate de no duplicar el paracetamol)”

CUESTIONABLE

Según indicaciones del Consenso colombiano de atención, diagnóstico y manejo de la infección por SARS-CoV-2/COVID-19 en establecimientos de atención de la salud, publicado por la Revista Infectio de la Asociación Colombiana de Infectología, entre los medicamentos que se utilizan para el control de síntomas como la tos, en el caso de los adultos, está la dihidrocodeína en jarabe. Y en el caso de pacientes pediátricos (niños mayores a un año) “se recomienda el uso de jarabes con miel”. 

Sin embargo, la ACIN recomienda “evaluar estos síntomas sistemáticamente en las evoluciones clínicas y dejar pautados tratamientos farmacológicos por horario y a necesidad para el control de estos dado su impacto en la calidad de vida”. Es decir, es necesaria la asesoría médica para el consumo de este tipo de fármacos. 

“Miel y limón pueden funcionar igual de bien”

CUESTIONABLE

Cristian Paredes, un químico farmacéutico consultado por nuestros colegas de AFP Factual explicó que la miel “tiene descritos efectos potenciadores del sistema inmune, pero cuando su ingesta ocurre de forma continua en la dieta y no en un grado que nos permita eliminar un virus en unas semanas”.

Sobre el limón, Paredes afirmó que “es una fruta cítrica que tiene un contenido importante de vitamina C, la que en la cultura colectiva se asocia a las defensas en temporadas de invierno, sin embargo, diversos estudios han demostrado que no es así y su utilidad es netamente clínica en contextos muy limitados”. 

De todos modos, hay que tener en cuenta, como explicamos en uno de nuestros chequeos, que “aunque algunas soluciones de la medicina occidental o tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de la COVID-19, hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad”.

“Vick Vaporub para el pecho también es una gran sugerencia”

CUESTIONABLE

A pesar de que la congestión nasal y los dolores son síntomas del COVID-19, como dice la OMS, y de que el Vick Vaporub “alivia temporalmente la congestión nasal, la tos y el dolor muscular producido por los resfriados”, la autoridad sanitaria no ha recomendado el uso de este producto para tratar la enfermedad. No obstante, como mostramos anteriormente, tampoco niega que algunos remedios caseros pueden ayudar a aliviar síntomas leves causados por el virus.  

Además, nuestros colegas de La Silla Vacía ya habían aclarado, en su Detector de mentiras, que el Vick Vaporub no elimina el COVID-19.

“Un humidificador sería algo muy bueno para comprar y usar en tu habitación cuando te acuestes durante la noche. (También puedes simplemente poner la ducha caliente y sentarte en el baño respirando el vapor)”

FALSO

No encontramos información sobre los supuestos beneficios que podría traer tener un humidificador en la habitación de alguien que padezca el virus. 

Por otro lado, Maldita desmintió la información que decía que inhalar vapor de agua reduce el riesgo o cura la infección por coronavirus. Incluso en un fragmento explica que esta práctica podría ser contraproducente porque puede dañar las vías respiratorias.   

“Para el tratamiento de los síntomas y fiebre superior a 38°C, toma Paracetamol en lugar de Ibuprofeno”

CUESTIONABLE

Como ya mencionamos en párrafos anteriores, la EMA sí recomienda el uso de paracetamol para tratar la fiebre y el dolor a causa del COVID-19.

Además, sí es preferible darle prioridad por encima del ibuprofeno. Sobre esto, la Organización Panamericana de la Salud dice: “Creemos adecuada la aproximación sugerida por el NHS del Reino Undio, que reconociendo la falta de evidencias respecto de efectos perjudiciales del ibuprofeno en infecciones por covid-19 no aconseja suspender tratamientos con este medicamento, pero en caso de iniciarlos prioriza el uso de paracetamol para tratar los síntomas de la infección”. 

Pero ojo: el hecho de que se diga que es recomendable utilizar primero paracetamol en lugar de ibuprofeno no significa que sea una decisión que cualquiera deba tomar a la ligera. Es necesario el acompañamiento de un profesional de la salud en el proceso. 

“¡No deberías estar saliendo de tu casa! ¡Incluso si te sientes mejor, puede ser infeccioso durante catorce días...”

VERDADERO

Como explicamos en este chequeo, “el periodo de incubación de este coronavirus puede durar hasta 14 días” y, así se esté o no contagiado, la OMS recomienda “evitar los contactos con otras personas y las visitas a centros médicos” con el fin protegerse a sí mismo y a otras personas de posibles infecciones por el virus de la COVID-19 u otros. 

“Usa guantes...

FALSO

...y una máscara para evitar contaminar a otros en casa”

VERDADERO

Con respecto al uso de guantes, la OMS dice que “lavarse las manos con frecuencia proporciona más protección ‎frente al contagio de la COVID-19 que usar guantes de goma. El hecho ‎de llevarlos puestos no impide el contagio, ya que si uno se toca la cara ‎mientras los lleva, la contaminación pasa del guante a la cara y puede ‎causar la infección”. ‎ 

Aunque la OMS ha cambiado su posición sobre máscaras o tapabocas (como resumimos en este chequeo), acutalmente esa organización recomienda que “las personas con cualquier síntoma de COVID-19 deben usar mascarilla médica, aislarse y solicitar orientación médica tan pronto como empiecen a sentirse mal con posibles síntomas de COVID-19, incluso si estos son leves”.

“Aíslate en tu habitación si no vives solo; pide a amigos y familiares que dejen los suministros afuera para evitar el contacto”

VERDADERO

La OMS indica que es necesario “autoaislarse en casa si el aislamiento en un establecimiento médico o de otro tipo no está indicado o no es posible”. Asimismo añade que los enfermos de COVID-19 deben “restringir sus desplazamientos y compartir el menor espacio posible con otros”.

“Desinfecta la ropa de cama y la ropa con frecuencia lavando y limpiando tu baño con los desinfectantes recomendados”

VERDADERO

Para el caso de los pacientes COVID-19, la OMS  aconseja “efectuar la limpieza y desinfección correctas de las superficies que se tocan en el entorno inmediato del paciente”. Sugiere que para ello “se laven y desinfecten las sábanas a máquina con agua caliente (60-90°C) y detergente para ropa. Si no es posible lavar las sábanas a máquina, se pueden dejar en remojo en agua caliente y jabón en un barril grande, utilizando un palo para removerlas y evitando salpicar”. 

“NO NECESITAS IR AL HOSPITAL a menos que:

Tengas problemas para respirar o tu fiebre sea muy alta (más de 39°C) y no esté administrada con medicamentos”

VERDADERO PERO

El médico Edwin Silva, jefe de infectología de la Clínica Shaio, le explicó a Noticias Caracol que una de las señales para acudir al hospital es la fiebre superior a 39, además de una notoria dificultad para respirar.

Sin embargo, el médico Antoni Trilla, jefe de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, explica en este video que lo ideal sería tener primero una consulta telefónica que funciona como triage, es decir, como selección para determinar si es necesario derivar al paciente a urgencias o no. Esto mismo lo confirma la OMS en su página web. 

Esa sugerencia coincide con lo que dice el protocolo del Ministerio de Salud sobre la atención de pacientes. Según este, la teleatención (telefónica o por videollamada) le permite a los médicos examinar las funciones físicas y mentales de los pacientes para luego tomar decisiones y acciones “teniendo en cuenta la capacidad local”. 

Este protocolo indica que se debe priorizar el aislamiento en casa, pero también hace un listado de síntomas de alerta roja que son señal para buscar atención médica inmediata. Estos son:

Disnea severa en reposo

Dificultad para respirar

Dolor o presión en el pecho

Piel fría, húmeda o pálida y moteada

Confusión

Dificultad para despertarse

Labios o cara cianótica (de color azulado o grisáceo)

Somnolencia

Oliguria (baja producción de orina)

Hemoptisis (expectoración de sangre)

Temperatura superior a 38º en pacientes con neumonía

“Hasta el momento, el 90% de los casos de adultos sanos se han manejado en el hogar con medicamentos básicos de descanso / hidratación / de venta libre”

CUESTIONABLE

Según información de la OMS, “la mayoría de las personas (alrededor del 80%) se recuperan de la enfermedad sin necesidad de tratamiento hospitalario”. La cifra se aproxima a la que dice la cadena, pero no es la misma. Sin embargo, no hace una mención específica al caso de adultos sanos. Tampoco dice qué tratamientos han recibido esas personas. 

“Niños- Un alivio importante para sus padres es que a los niños les va MUY bien con el coronavirus, generalmente se recuperan en unos pocos días (pero seguirán siendo infecciosos), solo usa la dosis pediátrica”

CUESTIONABLE

Profesionales de la salud de varios países han notado que, en general, la población infantil padece de manera leve los síntomas del virus y se enferman menos por él. Pero ojo: la OMS explica que “cualquier persona puede contraer la COVID‑19 y caer gravemente enferma”. 

La misma organización precisa que “se pueden dar casos graves en estos grupos de edad”, a pesar de que las pruebas que hay hasta ahora sugieran que “los niños y los adultos jóvenes tienen menos probabilidades de desarrollar una enfermedad grave”. 

Por eso no hay que bajar la guardia en el cuidado de los menores. El médico pediatra Sergio Laasch dijo, en una entrevista que le hizo El Tiempo sobre cómo afecta el coronavirus a los niños, que ellos “se vuelven huéspedes susceptibles de presentar una enfermedad mucho más grave” cuando tienen, por ejemplo, otras enfermedades como obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares, renales o del tracto respiratorio inferior. Y resaltó que los niños también podrían “tener hospitalización, cuidados intensivos o incluso fallecer”. Así sucedió con una niña de 12 años en Bélgica y con un niño de 13 años en Londres.  

Además, hay que tener en cuenta que así los síntomas generados por COVID-19 sean leves en algunos casos, este virus deja secuelas en el organismo. Y, a pesar de que la OMS no ha revelado ningún estudio oficial que explique las consecuencias, hay investigadores por todo el mundo que están trabajando en ello. 

La Deutsche Welle publicó un artículo que explica que médicos de Hong Kong examinaron a un grupo pequeño de personas y descubrieron “una reducción de la función pulmonar y una persistente falta de aliento en algunos pacientes de coronavirus, a pesar de haber superado la infección viral”. 

En ello coincide el médico Óscar Franco, director del Instituto de Medicina Social y Preventiva de la Universidad de Berna, que le explicó a France 24 en Español que el virus “ataca las células del pulmón. Este ataque, esta inflamación, hace que luego haya una cicatrización en el tejido y se limite la función respiratoria. Muchas personas puede que necesiten oxígeno toda la vida”. 

En uno de nuestros chequeos, el médico Gonzalo Prada, internista y neumólogo, señaló que la afectación de los pulmones “es variable de acuerdo a cada organismo”, es decir, que puede presentarse en unos y en otros no y, cuando lo hace, “es muy grave”.

De todos modos, este tema todavía se desconoce en gran medida y sigue siendo objeto de estudio. La Vanguardia informó que el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona dispuso una plataforma con la que impulsan cuatro líneas de investigación con el fin de obtener respuestas a “por qué los niños no se infectan o si lo hacen, presentan síntomas más leves”. 
 

“Esto es para informarnos a todos que el pH del coronavirus varía de 5.5 a 8.5”

FALSO

Nuestros colegas venezolanos de Efecto Cocuyo desmintieron esta desinformación. De hecho, precisaron que “el coronavirus no tiene su propio pH”. Eso mismo se lo dijo Tanimola Akande, profesora de Salud Pública de la Universidad de Ilorin, a Africa Check

¿Y por qué no lo tiene? Como explicamos una vez en Colombiacheck, “el pH es la concentración de iones de hidrógeno en una sustancia que determina su acidez o alcalinidad”. Es decir, es lo que mide, en una escala de 0 a 14, qué tan ácida o qué tan alcalina es una sustancia o una solución. 

Un virus no es una sustancia sino un agente infeccioso, por lo cual no hay forma de decir que tiene un pH de un valor u otro, cosa que sí es posible hacer con otros elementos como la sangre, los alimentos y la orina. 

“Todo lo que necesitamos hacer, para vencerle es tomar más alimentos alcalinos que estén por encima del nivel de pH del virus

Algunos de los cuales son:

* Diente de león 

* Equinacia

* Limón 

* Lima 

* Aguacate 

* Ajo 

* Mango 

* Mandarina  

* Piña 

* Naranja”

FALSO

Esto ya lo verificamos anteriormente y llegamos a la conclusión de que “no es cierto que consumir alimentos “más alcalinos” ayuden a subir el nivel de pH del cuerpo, pues el cuerpo humano tiene mecanismos para mantener el pH normal. Asimismo, no se ha demostrado que el consumo de esos alimentos tenga más o menor incidencia en la “inmunidad” frente al COVID-19”. 

“¿Cómo sabes que tienes coronavirus?

1. Picazón en la garganta

2. Garganta seca

3. Tos seca

4. Alta temperatura

5. Falta de aire”

CUESTIONABLE

Si bien estos son síntomas ante los que la OMS recomienda estar atentos, el solo hecho de padecerlos no significa que se esté enfermo de COVID-19.

El médico Álvaro Ignacio Arango, jefe de Infectología de la Fundación Cardioinfantil, le dijo a Semana que “la única forma de saber si es o fue asintomático es con una prueba de laboratorio. Un examen de sangre, de serología o de anticuerpos es la única forma”.

William Hillmann, médico del Hospital General de Massachusetts, también coincide en ello. Le dijo a The Guardian que “la única forma de saber si lo tienes es hacerte la prueba y dar positivo”.