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Jueves, 04 Abril 2019

Explicador: ¿Cómo funciona la contratación de la JEP?

Por Sania Salazar

Tras los escándalos recientes por contratos de funcionarios de la JEP, les explicamos cómo funciona el régimen de contratación de esa entidad.

El escándalo por la captura del fiscal de apoyo de la Unidad de Investigación y Acusación de la Justicia Especial para la Paz (JEP), Carlos Bermeo, y los señalamientos por la vinculación de Miguel Samper (hijo del expresidente Ernesto Samper) a la misma entidad, entre otras posibles irregularidades en contratación, levantaron sospechas sobre la transparencia con la que está funcionando la JEP.

En Colombicheck revisamos el Manual de contratación de la JEP publicado en la página web de esa entidad. En el documento se establecen los procedimientos para la contratación y las actividades para supervisar, vigilar y controlar los contratos.

Uno de los primeros asuntos que deja claro el documento es que la JEP es una entidad autónoma, que no forma parte de ninguna de las ramas del poder público y por lo tanto está sujeta a un régimen legal propio y tiene autonomía presupuestal, como quedó establecido en el Acto legislativo 01 de 2017.

En la JEP le explicaron a Colombiacheck que esa entidad es un tribunal con una estructura conformada por una parte que se encarga de lo judicial y otra paralela que se encarga de lo administrativo, responsable de garantizar la operación de la entidad.

Además, nos explicaron que la presidencia de la entidad está encargada de la parte estratégica, de vocería y de coordinación de esa magistratura, funciones distintas a las de la secretaría ejecutiva, encargada de lo administrativo. Esas funciones también están publicadas en la web de la JEP.

Esta claridad surge a raíz de señalamientos que ha recibido la presidenta de la entidad, Patricia Linares, por posible injerencia en la vinculación de personal.

¿Cómo se deciden las contrataciones?

Según el documento, hay un comité de contratación conformado por:

1. Subdirector Nacional (Director Administrativo y Financiero), o su delegado, quien lo presidirá

2. Asesor III (Subdirector Financiero)

3. Jefe Oficina Asesora Jurídica

4. Jefe Oficina de Planeación

5. Coordinador de Contratación (quién ejercerá la secretaría técnica del comité)

En la JEP explicaron que la contratación de personal se hace con base en los perfiles necesarios definidos en el manual de funciones de la entidad y que la subdirección de talento humano es la encargada de asegurarse de que las personas cumplan con los requisitos.

Recordaron además que funcionan como cualquier entidad pública y que, por transparencia, están obligados a publicar en su página web sus procesos contractuales, donde, efectivamente están los contratos adjudicados desde junio de 2018 hasta febrero de 2019.

¿Cómo puede la JEP garantizar la transparencia?

“En la administración pública la regla obligatoria es la publicidad, eso es sinónimo de transparencia. Toda entidad pública está obligada a dar cuenta de sus actuaciones publicándolas en la página web y haciendo rendiciones de cuentas semestral y anualmente. En materia de transparencia todo lo que uno pueda hacer es importante”, resaltó Hernando Herrera, el director de la Corporación Excelencia en la Justicia

En la JEP recordaron que pidieron a la Procuraduría y a la Contraloría revisar los contratos que esa entidad ha suscrito. Esto ante denuncias por posibles irregularidades de esta entidad en algunos contratos.

¿Cómo se le puede hacer veeduría a la JEP?

Herrera, aseguró que, desde que la JEP empezó a funcionar, crearon el observatorio JEP visible en el que evalúan las principales decisiones adoptadas hasta ahora, cómo ha sido la ejecución y cuáles son los resultados, y publican boletines trimestrales de informes de gestión sobre diversos aspectos.

Además, Herrera le dijo a Colombiacheck que solicitaron información sobre la contratación de los fiscales de esa jurisdicción a raíz de la detención Bermeo. “Además de eso vamos a estar muy pendientes para denunciar cualquier caso de corrupción o de ineptitud”, indicó.

Herrera explicó que los ciudadanos tienen muchos mecanismos para controlar la gestión de la JEP: la revisión constante de los informes de gestión que debe expedir la entidad, utilizar el recurso del derecho de petición para verificar estándares de eficiencia, de calidad y de transparencia, acudir a los órganos de control como la Procuraduría y Contraloría en caso de conocer irregularidades, acudir a organismos de la sociedad civil como la corporación que dirige.

Indicó además, que en la entidad hicieron una evaluación previa de las hojas de vida de quienes aspiraron a los cargos de magistrados de la JEP y concluyeron que la gran mayoría de personas que quedaron en los cargos cumplen con los requisitos de idoneidad, son personas que tienen experiencia en justicia transicional.

Jueves, 20 Septiembre 2018

¿Qué son las Águilas Negras?

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

En Colombiacheck hablamos con especialistas que han investigado el tema y revisamos registros en prensa para tratar de resolver algunas de las preguntas alrededor de este fantasma.

En días recientes han aparecido más panfletos amenazantes con el nombre de las Águilas Negras. Por esa razón, han vuelto a rondar preguntas su alrededor: ¿quiénes son?, ¿realmente existen?, ¿están organizadas?

Aquí están algunas de esas preguntas con sus respuestas. No obstante, al igual que en artículos anteriores, la idea es que a medida que vaya leyendo, nos deje las preguntas que le sigan surgiendo o ante las cuales no siente que haya tenido una respuesta clara.

¿Qué son las Águilas Negras?

Tal vez esta es la pregunta más difícil. Según Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), “las investigaciones no dan un campamento, unos mandos determinados, ni estructuras permanentes”, así que no se puede decir que las Águilas Negras existan, por lo menos no como estructura criminal. “Lo que existe es una marca que es utilizada por diferentes agentes para amenazar, no ser identificados y amedrentar pobladores”, dice Ávila.

Según Carlos Guevara, de la Organización Somos Colombia, las Águilas Negras “son una franquicia criminal” que está al servicio de quien quiera utilizarla.

¿Son una organización criminal?

Un informe del Centro Integrado de Información de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CI3-CO), publicado recientemente por Colombia2020, sostiene que, en el caso de las “Águilas Negras”, no es posible hablar de una organización estructurada, o de un Grupo Armado Organizado (GAO), porque “las características de los panfletos [amenazantes que envían a sus víctimas] y la organización de los documentos” no siguen un mismo patrón. De hecho, muchas veces los logos de los panfletos no son iguales, o están mal copiados, y el lenguaje de los mensajes varía. Todo esto “permite ver una ausencia ideológica en comparación con organizaciones criminalmente estructuradas”.

¿Cuándo aparecieron?

Tampoco parece haber un consenso sobre el momento exacto en el que aparece el nombre “Águilas Negras” asociado a actividades criminales. Sin embargo, los investigadores que consultamos coincidieron en que el nombre comenzó a aparecer alrededor de las mismas fechas en las que ocurrió la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), es decir entre noviembre de 2003 y agosto de 2006. Registros de prensa, tanto de la época como más contemporáneos (de El Tiempo, Semana y la BBC) también coinciden en esas fechas.

Según el informe de inteligencia del CI3-CO, reseñado por Colombia 2020, el primer panfleto de las ‘Águilas Negras’ que se conoció en el país, y que lleva la imagen característica del grupo, fue el que circuló en el departamento del Magdalena en 2006.


Panfleto de las Águilas Negras
 

Según explica Guevara, en ese entonces había varios grupos con el nombre de “Águilas” de diferentes colores (rojas, doradas y negras) repartidas en distintas partes del país. De acuerdo a un artículo publicado por Semana en 2007, estos grupos estaban compuestos por miembros de las AUC que no quisieron hacer parte de la desmovilización, desmovilizados que volvieron a delinquir y personas que no estuvieron relacionadas con los paramilitares que ingresaron a la delincuencia. Eventualmente, las personas de estos grupos “se concentraron bajo la denominación de ‘Águilas Negras’”, según dice Guevara.

Sin embargo, según le dijo la Dirección de Inteligencia de la Policía (DIPOL) a la BBC en 2017, todas las “Águilas” “desaparecieron entre [2006] y 2009, porque fueron desarticuladas o fueron absorbidas por otras organizaciones criminales”.

Hoy, quienes usan el nombre de “Águilas Negras” son simplemente mercenarios. “Son una herencia de toda la degradación de nuestro conflicto. Son residuos de gente especializada en ese tipo de violencia”, dice Ávila.

¿Cuál es su propósito y objetivo?

Al no ser una estructura organizada, no tienen un objetivo específico. “Tienen distintos, porque son como una especie de fantasma que infunde miedo para ganar un pulso particular o para gobernar en los territorios”, según explica el artículo de Colombia2020.

¿En qué casos es usada la ‘marca’ Águilas Negras?

Según lo hallado por el subdirector de Pares, algunos grupos criminales, como el Clan del Golfo, “se ponen el nombre de ‘Águilas Negras’ para no ser identificados” al realizar actividades delictivas. “Esto fue lo que pasó en Norte de Santander en la guerra entre Rastrojos y Urabeños o Clan del Golfo”.

También sucede que algunos sectores de la fuerza pública utilizan la marca en algunas regiones para “para amedrentar comunidades, individuos y grupos de jóvenes con comportamientos violentos”, según Pares, o impulsar una intención política específica. Según el subdirector de la fundación “tal vez Caquetá hace algunos años es el mejor ejemplo”.

Asimismo, el nombre “‘Águilas Negras’ es utilizado por particulares, mediante panfletos, para infundir miedo a diferentes comunidades”, como dice Ávila en su artículo.

Y, como lo contaron Eduardo Álvarez Vanegas* y Andrés Cajiao Vélez de la Fundación Ideas Para la Paz (FIP), en Razón Pública en 2017, personas que buscan mantener esquemas de protección por parte del Estado, se envían autoamenazas a nombre de las “Águilas Negras” para conservar los beneficios.

¿Dónde operan?

El informe de inteligencia del CI3-CO encontró 282 panfletos distribuidos en todo el territorio nacional desde 2006 hasta 2018. Y como casi cualquiera hace uso del nombre, “uno ve las Águilas Negras en todo el país”, agrega Guevara.

¿Cómo operan?

Las “Águilas Negras” “siempre [operan] bajo amenazas manifiestas en panfletos”, según dice el director de la Organización Somos Defensores. “No se les ha conocido incursión armada, atentado verificable”. Según Guevara, no aparecen en ninguna cuenta oficial, pues “no existen para el Estado”.

Según los registros de Somos Defensores, las “Águilas Negras” aparecen como los responsables de hasta el 60% de las amenazas que se han presentado en los últimos ocho años en el país.

Por su parte, los investigadores de la FIP identificaron al menos cuatro tipos de amenazas:

  1. Las que intentan impedir las acciones de líderes y organizaciones, que responden a las agendas que impulsan estos líderes y que buscan detener su trabajo o desplazarlos;
  2. Las de tipo contrainsurgente, en las que se amenaza a supuestos auxiliadores, milicianos y “guerrilleros encubiertos”;
  3. Las que tienen fines extorsivos, hechas por delincuentes comunes que usan el nombre “Águilas Negras” para intimidar y presionar un pago;
  4. Las de limpieza social, que están dirigidas en contra de la población LGBTI, habitantes de calle, consumidores de drogas, prostitutas, o ladrones, entre otros. Se busca amedrentar a estas personas para intentar obligarlas a irse de sus zonas.

¿Cuándo se activan?

En elecciones, cuando hay protestas y exigencias al gobierno. “Particularmente, cuando hay movimiento social”, dice Carlos Guevara.

¿Cuántos miembros tienen?

Como ya fue dicho, al no ser una estructura organizada, no es posible establecerlo.

¿Quiénes son sus objetivos?

Según un artículo de Semana publicado en 2015, “en casi 10 años, los panfletos han estado dirigidos sistemáticamente contra políticos de izquierda, líderes sociales y de restitución de tierras, sindicalistas, defensores de derechos humanos y periodistas”.

Tres años después siguen los amenazados siguen teniendo los mismos perfiles.

*Eduardo Álvarez Vanegas ya no hace parte de la FIP.